Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas Facultad de Humanidades Especialidad: Periodismo EL TRATAMIENTO PERIODÍSTICO DE LA HISTORIA DE CUBA EN EL PERIÓDICO VANGUARDIA EN EL PERÍODO 2001-2007 Trabajo de Diploma Autora: Mayli Estévez Pérez Tutor: Dr. Raúl Lombana 2009 DEDICATORIA A mi madre, sin ella esto no existiría. A mi hermana, por ser la razón de todo. AGRADECIMIENTOS A mis amigos, Sadiel Mederos, Mariam Cabrera y Diurmy Llerena por estar siempre cerca en estos cinco años A los que se fueron sumando en el camino: Marleidy Muñoz, Dayneris Maxan, Adary Rodríguez,Daimí Domínguez,YoelvisL. Moreno, Miguel Ángel Montero, Amaury Valdivia y Zuzel Santana. A mi tutor, por su amistad y guía. A todos mis compañeros de aula en la Universidad Central, por estos maravillosos años juntos. A todos mis profesores, porque siempre aportaron algo. A mi familia. RESUMEN La responsabilidad de los profesionales del periodismo en la difusión y conservación de nuestra historia requiere de un análisis viable para replantearse su conocimiento y divulgación. En la presente tesis se definió como objetivo general de la investigación caracterizar el tratamiento periodístico dado al tema de la historia de Cuba por el periódico villaclareño Vanguardia en el período comprendido entre 2001 y 2007. Bajo este principio, el trabajo que a continuación se presenta ofrece, primero, los fundamentos teóricos acerca del tratamiento periodístico vinculado a la historia de Cuba. A continuación se incluyó un capítulo referencial sobre la prensa en Cuba; luego, establecemos y fundamentamos los presupuestos metodológicos —especialmente—el sistema de categorías para el análisis del objeto que se trata, lo cual permite desarrollar, como aspecto clave de la tesis, el análisis concerniente al problema de la investigación. Por último, se procede a exponer el análisis de los resultados, y para ello se emplean los métodos, técnicas y procedimientos que permiten llegar a conclusiones específicas en torno al objeto estudiado. Al final incluimos las recomendaciones, referencias bibliográficas y anexos necesarios para la mejor comprensión y verificación de los contenidos de la tesis. ÍNDICE INTRODUCCIÓN / 1 CAPÍTULO 1: EL TRATAMIENTO PERIODÍSTICO Y SUS COMPLEJIDADES EN LA PRENSA CONTEMPORÁNEA. 1.1- Fundamentos teóricos generales sobre el tratamiento periodístico / 5 1.2- Los géneros periodísticos y el tratamiento de la información. 1.2.1- Géneros informativos / 7 1.2.2- Géneros de opinión / 9 1.2.3- Géneros gráficos / 14 1.3- Las fuentes periodísticas de la información / 16 1.4- El titular / 19 CAPÍTULO 2: LA PRENSA PLANA CUBANA, EL PERIÓDICO VANGUARDIA Y EL TRATAMIENTO DE LA HISTORIA NACIONAL. 2.1- El tratamiento periodístico de la historia y sus exigencias actuales en Cuba / 21 2.2- Evolución histórica de la prensa plana en Cuba. 2.2.1- La prensa en Cuba antes del triunfo de la Revolución / 24 2.2.2- La prensa cubana y la divulgación de la historia nacional entre 1959 y 2007 / 27 2.3- Vanguardia: un baluarte de la Revolución en la prensa villareña y villaclareña / 30 CAPÍTULO 3: ASPECTOS METODOLÓGICOS ESENCIALES DE LA INVESTIGACIÓN. 3.1- Algunas conceptualizaciones claves / 34 3.2- La metodología empleada / 36 3.3- Las categorías del tratamiento periodístico y su lógica en el proceso investigativo / 38 CAPÍTULO 4: ANÁLISIS DEL TRATAMIENTO PERIODÍSTICO EN VANGUARDIA A LOS TEMAS DE HISTORIA DE CUBA ENTRE 2001 Y 2007. 4.1- Orientación editorial del periódico Vanguardia. Sus particularidades / 42 4.2- Tratamiento temático de la historia de Cuba / 43 4.3- Géneros periodísticos prevalecientes en las publicaciones sobre historia de Cuba / 51 4.4- Fuentes de información de las publicaciones sobre historia de Cuba / 52 4.5- Recursos formales del soporte para reforzar las publicaciones sobre historia de Cuba / 54 4.6- Aspectos formales de las publicaciones sobre historia de Cuba / 54 4.7- Consideraciones generales / 57 CONCLUSIONES / 58 RECOMENDACIONES / 59 BIBLIOGRAFÍA ANEXOS 1 INTRODUCCIÓN La humanidad vive tiempos especialmente complejos. Políticas insostenibles, basadas en el consumismo, rigen el destino de miles de millones de personas, mientras que los grupos de poder de las principales potencias mundiales apuestan por la homogenización y mediatización del pensamiento a través del dominio ideológico. En la complementación de algunos objetivos (como la manipulación, la aculturación o el olvido del pasado), el estudio de la historia aparece como tabla de salvación para enfrentar estos desafíos. Revaluar los métodos, la implementación de contenidos y las técnicas de aprendizaje, ya son premisas para algunos especialistas en este campo del saber. La historia está entre los principales bastiones defensivos de los pueblos ante la penetración ideológica. No por gusto, en la batalla ideológica que durante cuatro décadas constituyera la Guerra Fría, la historia, desde ambos bandos, fue una y otra vez revisada y presentada en variadas visiones. Esta manipulación de la memoria de la humanidad alcanzó su cenit tras el llamado derrumbe del sistema socialista mundial, a comienzos de la década de los 90, cuando el politólogo estadounidense Francis Fukuyama1 lanzó su famosa teoría del fin de la historia, en la que afirmó, casualmente, en coincidencia con los intereses de la clase dominante de su país, que la especie humana había arribado al punto supremo de su evolución histórica tras la desaparición del enfrentamiento entre ideologías y la sustitución de estas por la economía como ente rector del desarrollo humano. Ante tal situación, el caso específico de nuestro país destaca por su complejidad. Para Cuba, empeñada desde 1959 en la construcción de un proyecto social independiente — que en 1961 se definió como socialista— la lucha ideológica adquiere un peso mayor. Se trata, en primera instancia, de formar valores éticos y morales en grandes masas de la población; y erradicar para ello el antiguo sistema de valores que primó durante el período capitalista de su historia. En segunda instancia, se debe resistir la presión ideológica que, contra la Isla, ejercen los Estados Unidos, y que se manifiesta con particular intensidad en los ámbitos cultural e histórico, campo este último en el que abundan las 1 Influyente politólogo estadounidense de origen japonés. En la actualidad es miembro del Consejo Presidencial sobre la Bioética y catedrático Bernard L. Schwartz de Economía Política Internacional en la School of Advanced International Studies, Universidad Johns Hopkins en Washington, DC. 2 relecturas “imparciales” en torno a hechos y figuras o la omisión intencionada de numerosos aspectos de la historia nacional. En la actualidad la enseñanza y divulgación de la historia de Cuba ha sufrido varios altibajos debido a los facilismos de los mecanismos de aprendizaje. Por eso, el país está en el deber de estudiar y divulgar permanentemente su historia, masificarla y hacerla un elemento “vivo”, de fácil consulta para los más diversos sectores de la población. Concientes de esa realidad, surge entonces la inquietud de conocer cómo se trata la historia nacional en algunos medios periodísticos de nuestro país, una interrogante de especial importancia si se tiene en cuenta que son los medios de difusión masiva, junto a la escuela y la familia, las más importantes vías de divulgación ideológica. El hecho de tratarse de un tema tan complejo y que, con el objetivo de obtener una visión más abarcadora de él, se consultaron materiales aparecidos en un amplio lapso de tiempo, y a través de publicaciones periódicas de una región geográfica determinada (y no nacionales), pues, además de poseer una periodicidad menor (lo cual facilita la revisión total de los trabajos relacionados con el tema), tienen una condición más próxima a los beneficiados con nuestra investigación. A partir del año 2008, la máxima dirección del país planteó la necesidad de enfrentar científicamente las problemáticas que afectan la difusión de la historia nacional y la local .Ante las necesidades planteadas por la dirección provincial del Partido Comunista de Cuba (PCC), pues, surge el presente trabajo, como imperativo, en búsqueda de respuestas al tema del tratamiento periodístico de la historia de Cuba entre 2001 y 2007 por parte de los medios de prensa plana, dentro de los cuales resulta el periódico villaclareño Vanguardia el baluarte principal. La elección de este período responde tanto a la importancia de asumir los referentes más cercanos a la situación actual como a las nuevas tendencias marcadas por el inicio del siglo XXI. Partiendo de los elementos anteriores se asume, en el desarrollo de esta investigación, el siguiente problema científico: ¿Qué tratamiento periodístico le ha dado a los temas de historia de Cuba el periódico Vanguardia entre los años 2001 y 2007? La respuesta a esta cuestión, durante el transcurso de la tesis que aquí se presenta, permite cumplir con el objetivo general que en consecuencia se 3 determina, dirigido en este caso a: Caracterizar el tratamiento periodístico dado al tema de la historia de Cuba por el periódico Vanguardia en el período comprendido entre los años 2001 y 2007. Luego se determinó el siguiente número de objetivos específicos, cuyo cumplimiento condujo a la obtención de resultados factibles en torno al objetivo general: 1. Argumentar los precedentes referenciales en torno al periódico Vanguardia como baluarte principal de la prensa plana en Villa Clara entre los años 2001 y 2007. 2. Identificar los géneros periodísticos prevalecientes en las publicaciones sobre la historia de Cuba en Vanguardia entre 2001 y 2007. 3. Determinar el aprovechamiento de los géneros gráficos para reforzar las publicaciones sobre historia de Cuba en Vanguardia entre 2001 y 2007. 4. Determinar la cantidad de etapas, documentos, instituciones, hechos y figuras históricas tratados en Vanguardia entre 2001 y 2007. 5. Describir el tratamiento periodístico de etapas, documentos, instituciones, hechos y figuras históricas tratados en los trabajos sobre historia de Cuba en Vanguardia entre 2001 y 2007. Como novedad científica, este trabajo ofrece una caracterización que presenta el problema desde un enfoque integrador, y se presenta un resultado viable para la proyección de futuras líneas de trabajo en función de estimular el proceso de difusión en los medios de la prensa plana villaclareña en torno al tratamiento de la historia nacional. Los métodos usados son el bibliográfico-documental, el análisis de contenido y la entrevista estructurada. En cuanto a las técnicas empleadas, se destaca la revisión bibliográfica y como instrumento la ficha de contenido. Para ello, durante el primer capítulo del informe se muestran los principales aspectos teóricos relacionados con el tratamiento periodístico y sus complejidades en relación con las problemáticas en torno a los temas de historia de Cuba y su difusión en la actualidad. En el segundo capítulo, se tratan aquellos aspectos de orden referencial relacionados directamente con la prensa escrita, su evolución histórica después de 1959 y las particularidades del periódico Vanguardia como medio esencial en Villa Clara, teniendo en cuenta su significado ante los retos del nuevo milenio, en especial, en el período comprendido entre 2001 y 2007. 4 El tercer capítulo, en tanto, lo ocupa el marco metodológico, desde el cual se concibe y desarrolla la investigación, en el que se atiende la definición de los métodos y la metodología utilizados, así como el sistema de categorías, desde el cual es posible caracterizar el objeto de investigación. En el último capítulo se analizan los resultados y se ofrecen respuestas al objetivo general de la tesis, lo cual permite arribar finalmente a las conclusiones y recomendaciones del trabajo. Por último, el informe incluye la bibliografía, que van desde clásicos de la investigación en comunicación como: Concha Fagoaga; en Periodismo interpretativo. El análisis de la noticia, J.L Martínez Albertos; con su Curso general de redacción periodística; o J. Gargurevich en Géneros periodísticos hasta trabajos publicados en páginas digitales. Al finalizar se ubican los anexos relacionados con el desarrollo del estudio que se describe, en aras de contribuir a una mejor comprensión de su contenido. 5 CAPÍTULO 1 EL TRATAMIENTO PERIODÍSTICO Y SUS COMPLEJIDADES EN LA PRENSA CONTEMPORÁNEA En el periodismo, una de las bases principales a la hora de redactar es el tratamiento que se le da a la información luego de conseguida. Un tratamiento que va desde la política editorial del medio informativo hasta los géneros a manejar según convenga, el titular y las fuentes de información que el periodista ha utilizado para dar término a su producto comunicativo. En el caso de los temas de historia de Cuba, el tratamiento periodístico incluye las fuentes que reflejan el origen y evolución de la sociedad en que vivimos, por lo cual su planteamiento implica complejidades específicas que, sin excluir los presupuestos teóricos sobre la concepción periodística en general, desempeñan un papel notorio en los estudios realizados dentro del espectro enunciado. Por esta razón, a continuación se sistematizan aquellas cuestiones consideradas como de primer orden para la comprensión del análisis que más adelante se presenta, y se atienden las particularidades del proceso investigativo realizado. 1.1- Fundamentos teóricos generales sobre el tratamiento periodístico. La teoría contemporánea sobre el tratamiento periodístico, como en el caso de cualquier otro concepto, presenta múltiples criterios, por lo cual se hace necesario, en cualquier estudio que se realice dentro del ámbito periodístico, señalar aquellos elementos esenciales desde los cuales plantear el objeto que se investiga. Según la comunicadora Ana María López Carmona y el historiador Luis Carlos Toro2, se llama tratamiento periodístico de la información (TPI) al «modo en que los medios impresos eligen la información, la transforman en imágenes y en textos, la ubican en las páginas y la ponen en circulación» (López y Toro, 2004:4). En el caso de la prensa plana, está presente en cualquier periódico o revistas, que, como medios masivos de comunicación, incluyen un orden visual, así como 2 Ana María López Carmona es comunicadora y doctora en estudios latinoamericanos de la Universidad de Chile y Luis Carlos Toro es historiador y Magíster en Lingüística de la Universidad de Antioquia (Colombia). 6 un lenguaje y un análisis personal que remiten al lector a consumir y discriminar la información que desea leer. En este sentido, para realizar un análisis de cómo utilizar y tratar una información, se deben tomar en cuenta algunos detalles, como el carácter del contenido, que, más allá de ser más o menos sensacional, requiere para el investigador someterse a categorías de tratamiento periodístico para reconocer en los materiales escogidos aspectos ocultos a simple vista, tales como el sentido de las palabras, la imagen en relación con el texto informativo, el objeto o referente, el personaje, el acontecimiento, el documento, etc. Fagoaga entiende el tratamiento periodístico como «las diferentes formas que recibe el mensaje para su mejor comunicación y efectos consiguientes. Es la permanente delimitación de las diferentes formas que otorga funcionalidad al lenguaje periodístico (…) La función periodística implica un tratamiento determinado del lenguaje que permita cumplir sus funciones sociales ». (Fagoaga, 1982:10) Debido a que los periodistas cubanos no son un elemento aislado dentro de este universo, Yoel Prado3 (1994) también considera el tratamiento de la información como un proceso de selección y presentación de los trabajos y está determinado también por « la forma que tenga cada periodista de exponer los hechos, que suelen insertarlos en sus escritos con citas de otros autores que les corroboren sus tesis, al enjuiciar las conductas de alguien o dar consejos para el perfeccionamiento de la vida en sociedad ». (Fagoaga, 1982:10) A partir de estos elementos, se asume conceptualmente como tratamiento periodístico, a los efectos de la presente investigación, « la captación y procesamiento de la información de forma escrita, oral, visual o gráfica en los medios de prensa; relacionado con la selección y presentación de los materiales publicados, lo cual influye en el interés y prominencia del tema dentro de la publicación; definiendo a su vez la vía que toma un medio de comunicación para la presentación del mensaje, adecuándola siempre a un perfil editorial, o a los imperativos a resolver que impone la sociedad y que se refleja en la rutina productiva, la selección de fuentes, la confección de la agenda temática, así como en el uso de los diferentes estilos y recursos estilísticos que resulten adecuados en un momento determinado, de acuerdo con intereses permanentes o circunstanciales ».(Fagoaga, 1982:10) 3 Cubano. Licenciado en Periodismo y en Historia. 7 1.2- Los géneros periodísticos y el tratamiento de la información. Un aspecto esencial a la hora de presentar teóricamente el tratamiento periodístico es aquel que se relaciona con los géneros periodísticos, pues su composición —tanto en el caso de los informativos como en los de opinión— denota elementos diferentes que marcan la forma de procesar la información. Su teorización y conceptualización reviste de vital importancia a la hora del tratamiento de la temática histórica. El uso adecuado de los mismos, la diversidad de estos a la hora de redactar, provee al periodista de un arma efectiva, y al receptor de novedades para la lectura, en el caso de la temática en cuestión. 1.2.1- Géneros informativos. Gargurevich señala la nota informativa como: « el género más utilizado en el periodismo diario; y consiste simplemente en la presentación de hechos acaecidos, recientemente, redactada de acuerdo con normas técnicas desarrolladas por la experiencia. Persigue presentar hechos que fueron calificados previamente como dignos de ser noticia, es decir, con valores periodísticos precisos ». (Gargurevich, 1982:25) Aunque algunos como J.L Martínez, la definen como «un hecho verdadero, inédito o actual, de interés general, que se comunica a un público que pueda considerarse masivo, una vez que haya sido recogido, interpretado y valorado por los sujetos promotores que controlan el medio utilizado para la difusión» (Martínez, 1974:37). Esta acción será recogida por el periodista utilizando en su mayoría el género de la nota informativa, debido a su capacidad sumaria o de resumen, que colabora con la inmediatez del acontecimiento. Por su parte, Emil Dovifat afirma que la nota constituye una «comunicación sobre los hechos surgidos en la lucha por la existencia del individuo y de la sociedad», y considera que deberá ser «de utilidad y valor para el receptor, recién transmitida, y comunicada a través de un tercero y, por consiguiente, expuesta a la influencia subjetiva de éste. Esta influencia, que abarca desde el error inconsciente hasta 8 la orientación consciente de la misma, está destinada a provocar en el receptor una determinada decisión». (Dovifat, 1959:51-52) A los efectos de la presente investigación, se considera la nota informativa, a partir de una definición combinada, como aquel género que desarrolla lo más importante del acontecimiento periodístico a través de la respuesta a las preguntas clásicas (qué, quién, cuándo, dónde, cómo, por qué y para qué), comunica un hecho con la máxima exactitud y síntesis bajo el propósito único de dar a conocer los hechos de interés colectivo, y requiere máxima claridad y brevedad en la redacción de los acontecimientos. La entrevista, por su parte, tiene la particularidad de ser el resultado de la colaboración entre entrevistador (periodista) y entrevistado. Posee, además, un atributo especial de autenticidad porque trasmite opiniones o informaciones de quien conoce o está más cercano o es protagonista de un hecho. Otra de sus características resulta la influencia emocional que provoca, a partir de las muy diversas formas que adopta para reflejar y trasmitir un asunto, centradas en el protagonismo de los portadores de la información. (Rodríguez, 2002) En algunos trabajos acerca de este género, Daphne M. Kyats agrega algunos requisitos como la observación, la memoria, la inferencia lógica, la adquisición de conceptos, así como la categorización y reciprocidad. (Kyats, 1992) «Una entrevista es un diálogo donde un interlocutor interroga, formula pocas o muchas preguntas, sobre uno o varios temas, en busca de información, para conocer opiniones o revelar una personalidad a través de las respuestas, mientras el otro interlocutor las responde o las elude, parcialmente». (Díaz, citado por Gargurevich, 1982:44) Algunos autores incluso definen varios tipos de entrevista, los que pueden destacarse la de retrato y/o personalidad (redactada como narración e intercalando respuestas con datos sobre el entrevistado), la biográfica (que combina el retrato con amplios detalles de la vida y obra del entrevistado), la de opinión general (a su vez dividida en dos tipos: con información anterior, o sin esta), y la de actualidad (que tiene a dicho estado de la noticia como motivación fundamental). (Gargurevich, 1982) 9 En este sentido, la periodista Mirta Rodríguez Calderón afirma que «la entrevista sirve para obtener información, exaltar una personalidad, una vida o una obra; y también para estimular una acción o promoverla; sustentar una opinión; prestigiar un criterio, un trabajo, una necesidad del país o de un colectivo humano, y para complementar un argumento». (Rodríguez, 2002:19) En términos generales, también a efectos de esta investigación, puede definirse la entrevista como aquella conversación que se realiza entre un periodista y un entrevistado o varios, a través de un diálogo en el cual se recogen noticias, opiniones, comentarios, interpretaciones, juicios. En este género, por tanto, el reportero interpreta, compara, describe libremente al personaje. Por su parte, el reportaje es un género informativo que recoge dentro de su estructura a otros géneros como la noticia, la entrevista o el comentario; aunque también incluye algo de literatura. Resulta el género periodístico más completo. Para no pocos especialistas, este no es un género meramente informativo, debido a que el reportaje no intenta descubrir noticias si no profundizar en ellas. (Moreno4, 2000) Otros autores entienden que «es quizás la forma más exigente de la expedita utilización de los recursos de la noticia de rutina, pero sumado a ello la investigación, la interpretación, y sobre todo la definición noticiosa de los conflictos y alegrías de los seres humanos que componemos la civilización actual». (Muñoz, 1990:62) En todo caso, constituye un relato periodístico (descriptivo o narrativo) de una vasta extensión que incluye hechos actuales, los cuales ya no son meras noticias, sino que intentan explicar el ser de los sucesos y sus circunstancias (Martínez, 1991). Para Miriam Rodríguez Betancourt, el reportaje es un relato-narración, de características literarias, sobre un hecho de actualidad o interés general, en el que se pretende dar una visión amplia mediante el análisis, la interpretación y la información contenida en una exhaustiva investigación practicada en el terreno o a partir de fuentes orales o documentales. (Rodríguez, 2001) 4 Pastora Moreno Espinosa. Periodista, investigadora y profesora titular de Periodismo en la Universidad de Sevilla. 10 De esta manera es una: «forma periodística que se elabora para ampliar, completar y profundizar en la noticia, para explicar un problema, plantear o argumentar una tesis o narrar un suceso»; por lo que «investiga, describe, informa, entretiene y documenta a la vez». (Leñero y Marín, 1986:68) Díaz Rangel5 entiende que el reportaje nace de una noticia para desarrollarla, profundizarla y analizarla, a través de la reseña y la entrevista; por lo que, necesariamente, tendrá que emplear todas las formas elocutivas del lenguaje (la narración, la descripción, el diálogo y la exposición conceptual). Incluye —por tanto— descubrir y/o denunciar acontecimientos de importancia social, política, económica, apoyándose en hechos, documentos y pruebas; todo en busca de un cambio o beneficio social. (Díaz citado en Gargurevich, 1991) En consecuencia, se asume en la presente investigación el término reportaje como el uso de los recursos de la noticia de rutina, pero con el aporte de la investigación, la interpretación y sobre todo la definición noticiosa de los conflictos, así como sus fines hacia la propia investigación, la descripción, la información, el entretenimiento y la documentación. 1.2.2- Géneros de opinión. Dentro de los géneros de opinión, uno de los más llamativos es la crónica, ante todo por resultar el de mayor vuelo artístico dentro del periodismo. Procede de la literatura, admite la ficción, y comparte en su estructura la narración y la descripción. Rafael Mainar, en su conocido texto titulado El Arte del Periodista, señala la crónica como: «la suprema fórmula de los trabajos del periodismo moderno. Es comentario e información […] la referencia de un hecho en relación con muchas ideas». (Mainar, citado en Rodríguez, 1999:17) Martín Vivaldi, por su parte, agrega que la crónica periodística es, en esencia, una información interpretativa y valorativa de hechos noticiosos con algo de actualidad, en la que se narra algo al propio tiempo que se juzga lo narrado. (Martín, citado en Gargurevich, 1982) En la crónica se precisan tanto los hechos como el elemento personal (subjetivo) que aporta el periodista con sus interpretaciones y valoraciones. Es habitual que las crónicas sean escritas en primera persona, lo que corresponde plenamente con su matiz subjetivo, que puede llegar incluso a un tono intimista. En este sentido —comenta García Luis—, ninguno de los géneros de opinión «puede 5 Eleazar Díaz Rangel. Profesor titular de Periodismo en la Universidad Central de Venezuela. Fue presidente de la Federación Latinoamericana de Periodistas. 11 desplazar ni aventajar a la crónica en cuanto gracia, atractivo, riqueza y brillo del lenguaje». (García, 1988:119) Como puede notarse, la crónica también presenta algunos puntos encontrados para su definición. El primero es su ubicación entre género informativo o de opinión. El periodista e investigador brasileño Luis Beltrao, por ejemplo, no duda en colocarla dentro del segundo grupo, y afirma que se trata de la forma de expresión del periodista para transmitir al lector su juicio sobre hechos, ideas y estados psicológicos, personales o colectivos. (Beltrao citado en Gargurevich, 1982) Otro motivo de controversia lo constituye el carácter híbrido de la crónica, su tono intimista, o esa ambivalencia que hace que los hechos reales y noticiables se mezclen continuamente con la interpretación y el comentario que hace el cronista. Para otros autores, como José Luis Martínez Albertos, la crónica es una narración directa e inmediata de una noticia con ciertos elementos valorativos que intenta reflejar lo acaecido entre dos fechas, por lo que es aconsejable que los juicios “editorializantes” pasen desapercibidos. (Martínez, 1991) El mexicano Federico Campbell6 también ofrece su denominación, y deja bien definido que lo vital de la crónica es su carácter personalizado, además de constituir un: « relato de hechos, detalles y ambientes, organizados de manera cronológica, donde el periodista se permite introducir comentarios y acotaciones». (Campbell citado en Jaramillo7, 2008) A partir de todo lo anterior, puede concluirse que la crónica no resulta más que la exposición, la narración de un acontecimiento, en el orden en que fue desarrollándose. Más que para retratar la realidad, este género se emplea para recrear la atmósfera en que se produce un determinado suceso. Por su parte, el editorial es uno de los géneros periodísticos más antiguos. Se dice que con él nace el periodismo político. Julio García Luis explica que en este género el periodista utiliza una manera directa, clara y hasta apasionada de exponer sus principios y argumentos. Además, define que constituye el vehículo por medio del cual se exponen oficialmente criterios de los dueños del 6 Escritor mexicano, nacido en Tijuana, Baja California en 1941. Ha colaborado en los principales diarios y revistas nacionales en México, como La Jornada, Proceso y Milenio. En 1995 ganó la beca J. S. Guggenheim. 7 Pablo Jaramillo Viteri. Periodista Ecuatoriano graduado de la Escuela de Comunicación de la UTP. Ecuador. 12 periódico (si se trata de un órgano de prensa capitalista) y la organización o institución que dirige y auspicia ese medio (en el socialismo). Para este autor, ningún otro género periodístico ha sido tan formal. (García, 1988) También con respecto al editorial, precisa Iraida Calzadilla que su carácter institucional le otorga una gran trascendencia política, por cuanto los lectores pueden conocer la opinión abierta y directa del medio sobre distintos temas de actualidad, así como los planteamientos ideológicos implícitos. Para esta especialista, «la redacción de un editorial requiere del periodista dominio de la lengua y vasta cultura, un profundo conocimiento de la materia que trata y de la política o línea editorial del órgano en cuestión. Generalmente aparece en páginas fijas o en un lugar destacado. Entre sus características se encuentran expresar ideas concretas y ser contundente, convincente y trascendente». (Calzadilla, 2005:37) Puede definirse, pues, a este género, como el análisis y el enjuiciamiento de los hechos más sobresalientes. Su característica esencial es que resume la posición doctrinaria o política de cada empresa informativa frente a los hechos de interés colectivo. Entre los géneros más utilizados en el periodismo actual, uno de los más antiguos y trascendentes es el artículo, que tiene como distinción el sello personal del autor, y se convierte en un texto que comparte con el lector los puntos de vista y criterios del periodista. Según García Luis, el artículo se orienta a analizar, comentar y enjuiciar determinado hecho o problema, que puede ser un acontecimiento político de actualidad, un asunto histórico, un tema de carácter teórico, un suceso de importancia social, o una obra o novedad cualquiera del mundo del arte y la literatura. En opinión de este autor, «el articulismo se ubica, entre las labores periodísticas de mayor complejidad y exigencia, tanto en el orden cultural, como el de la especialización y la profesionalidad». (García, 1988:3) Se trata, entonces, de una exposición elaborada con un lenguaje razonado, argumentado, que tiene como propósito esencial convencer, aconsejar, refutar, instruir y, desde luego, informar. El artículo más completo es aquel que valora e interpreta lo sucedido y prevé lo que puede pasar, pero también aquel que se halla «estrechamente vinculado con el autor, por ello su credibilidad y capacidad de 13 influencia dependen del prestigio y autoridad que merezca esa firma a los lectores». (Calzadilla, 2005:38) Respecto al tratamiento del tema histórico dentro de este género, Martín Vivaldi aclara que se puede utilizar dicho asunto cuando se trata de una efeméride importante que brinda la oportunidad para destacar algunos aspectos de una determinada personalidad o la trascendencia de un hecho dado. (Martín, 1975) En síntesis, puede decirse que se trata del género subjetivo clásico que, a partir de un texto de fondo claramente profundo, parte de una tesis que el periodista trata de demostrar, presentando sus criterios , quien, para ello, explota diversas aristas del tema tratado. El comentario ha sido utilizado profusamente por la prensa moderna para el enjuiciamiento breve de todo tipo de problemas. «Comentar no es solo reproducir, sino dar criterio, evaluar el hecho (…) ». (Claro, 2002) Casi siempre va firmado, enjuicia los acontecimientos y en ocasiones aporta soluciones. Son textos ligados al editorial, en la medida que se aleja en su redacción del estilo de seriedad y rigidez propias del editorial para comentar. Finalmente, lo importante de cara a su efectividad es cuidar el comienzo y el cierre del mismo (Schiesser, citado en Gargurevich 1978) Según Iraida Calzadilla este es un tipo de trabajo en el que «se combinan los elementos generales del artículo con el juicio de valor del periodista. En el comentario se aprecia explícitamente la opinión del redactor, hay una carga expositiva para convencer de un asunto determinado al público a partir de criterios concretos. Por lo general aparece firmado por su autor. Los juicios valorativos del periodista se presentan de una manera analítica, aguda, irónica, chispeante o festiva, según el tono que decida el autor ». (Calzadilla, 2005:37) Para complementar el estudio realizado se toma al comentario como un artículo donde el periodista muestra sus opiniones, sus criterios, sus valoraciones de una manera muy subjetiva y ofrece su visión particular sobre un hecho. 14 En el caso específico del tratamiento de los temas históricos nacionales, la utilidad de los géneros ha de ser muy respetada. La generalidad no será fotocopiar de archivos y referenciar un poco el acontecimiento, o la figura histórica, como suele suceder. Si se han de utilizar los géneros debe respetarse sus particularidades y su fortaleza para defender o no determinada idea. Antes de escribir, se impone analizar qué género nos favorece para hacer, además de creíble el trabajo, convincente y captar la atención de un lector ávido de informaciones inteligentes. 1.2.3- Géneros gráficos. Con sobrada razón, Gargurevich aclaraba en su libro titulado Géneros periodísticos (1982) que no resulta lo mismo, en el terreno periodístico, fotografía que ilustración. Una fotografía— agregaba—es la reproducción de una escena, persona o cosa, captada con fines recreativos, documentales, etc. Una ilustración, en cambio, es una foto cuyo contenido dice algo, relata un hecho y tiene un significado ilustrativo para el lector. En efecto, la fotografía de prensa constituye un aspecto de primer orden en los marcos del tratamiento periodístico. Citando al alemán Jochen Schlevoigt,8 Gargurevich aclaraba que se trata de una enunciación gráfica (material) de una determinada realidad, hecha con el objetivo de trasmitir el contenido de esta a sus destinatarios para ejercer así influencia en su recepción del mundo exterior. (Schlevoigt, citado en Gargurevich, 1982) Las fotografías desarrollan una función testimonial y documental en el periódico. El estilo y tratamiento fotográfico, que se plasman en el diseño del diario, definen el valor que éste desee conferir al factor emocional. Las ilustraciones, por lo general, se quedan profundamente grabadas en la memoria del lector; de ahí su grado de significación. La fotografía de prensa tiene como función específica informar acerca de fenómenos, rápida, objetiva y partidariamente sobre la base de los más importantes hechos. A decir de Mario García en su libro Diseño y Remodelación de Periódicos, las fotografías constituyen la forma más común y también la más espectacular de crear una atracción gráfica, pues están atadas al empuje de las noticias del día y son como un espejo. (García, 1989) A esto se agregan otros criterios notorios que definen de forma eficaz la función de las fotografías, sobre todo en lo referente al modo 8 Fotoperiodista y Profesor de la Universidad de Leipzig. Alemania. 15 en que «llaman la atención sobre un artículo que de otra forma hubiera pasado inadvertido», ya que rompen «la masa gris de la página», toda vez que «sirven de hilo que ayuda al lector a pasar de un artículo a otro (…) Enriquecen visualmente el artículo en lugar de repetir lo que nos dice el texto». (Muñoz, 1989:13) En efecto, cuando esta investigación se refiere a la fotografía periodística, vale aclarar que se asume como aquella enunciación gráfica de una determinada realidad, hecha con el objetivo de reforzar el contenido de una información a sus destinatarios, para ejercer así una influencia en su concepción del mundo. Otro elemento de esencial importancia dentro de lo que pueden llamarse los géneros gráficos es la caricatura. Traducida en el dibujo y aunada a una técnica efectiva, la imagen de una caricatura es susceptible de indicar una idea sin mayores ambages. En su breve homenaje a la caricatura, el mismo Martín Vivaldi lo asegura cuando sostiene que «el certero dibujo no necesita explicación». (Martín, 1975:5), mientras que Évora Tamayo9 afirma claramente que «asume y resume lo que hubiera de decir la información verbal». (Tamayo, 1988:7) No obstante, si de propiedades periodísticas de la caricatura se trata, en tan sólo una frase podemos hallar varias importantes: «mediante la caricatura, el periódico penetra audazmente en el pensamiento de sus lectores y sus rápidas formas expresivas hacen fácilmente comprensible el mensaje que necesita hacer llegar». (Tamayo, 1988:7) Aquí se infiere de forma exclusiva la claridad, la precisión, la sencillez, y la facilidad de comprensión; que denota la rapidez; e incluso la originalidad de la caricatura. En cuanto a las cualidades restantes, puede contemplarse la caricatura con la naturalidad y la atracción necesaria. Uno más de los objetivos frecuentemente establecidos por el periodismo entre sus principios es el de la veracidad. En la caricatura editorial, este valor resulta ampliamente reconocido cuando se señala que la caricatura política «revela la esencia de los hechos». (Tamayo, 1988:7) De este modo, no solo toma la acepción de instrumento crítico, sino que también adopta la calidad de instrumento de conciencia política. Como conclusión de lo anterior y en los marcos de esta tesis, puede verse, pues, la caricatura como aquel dibujo que asume y resume lo que hubiera de decir la 9 Escritora Cubana. Entre sus títulos se encuentra La caricatura editorial. 16 información verbal, que manifiesta como la parodia o excelente imitación de un hecho que se presta para ello. 1.3- Las fuentes periodísticas de información En este acápite se enmarcan todas las personas, organizaciones, instituciones, los archivos, bibliotecas, textos, documentos y medios que proporcionan información al periodista y, por ello, impactan de manera clave en la forma de tratar la información periodística. Pueden ser oficiales (como es el ejemplo de un grupo de datos emitidos por el gobierno) o no oficiales (a partir de asociaciones, organizaciones y expertos), mediáticas (medios de comunicación, agencias, televisoras, etc.), documentales (documentos, libros, folletos) o simplemente populares (opinión pública, personas, gente común). Según Livia Reyes, una fuente de información es tanto el individuo que facilita alguna pista para ponerse detrás de la noticia, como las diferentes instituciones que por medio de sus gabinetes de prensa dan información a los distintos medios de comunicación; también se considera fuente el área geográfica determinada que genera noticias por sus peculiaridades en ese momento, y que dan lugar a acontecimientos noticiables. (Reyes, 2006) Para Gans10 el término fuente implica a «todas las personas que el periodista observa o entrevista (...) y las que proporcionan únicamente las informaciones de base o los apuntes para una noticia», por lo que su característica más destacada es «precisamente que suministran informaciones en cuanto miembros o representantes de grupos (organizados o no) de interés, o bien de otros sectores de la sociedad». (Gans, citado en Wolf, 2005:135) Por su parte, Martín Vega11 afirma que se trata de «todo vestigio o fenómeno que suministre una noticia, información o dato. En principio, el uso más corriente y vulgar con que se emplea la frase fuentes de información, al margen de su consideración científica como sistematización de unos conocimientos, es el que las identifica con el origen de la información, sea del tipo que sea». (Martín citado en Reyes, 2006:8) 10 Herbert J. Gans se formó en Sociología en la Universidad de Chicago, donde estudió con David Riesman y Everett Hughes, entre otros, y en la planificación social en la Universidad de Pennsylvania. 11 Arturo Martín Vega. Doctor en Bibliografía y fuentes de información. Autor de libros como: Fuentes de Información General. Profesor de la Universidad Carlos III de Madrid. 17 Muchas han sido las propuestas de clasificación de las fuentes de información. Cruz-Paz, por ejemplo, destaca cuatro tipos fundamentales (según el tipo de portador material de la información, su forma de representación, su carácter, y su forma de reproducción). El mismo autor señala que las fuentes de información más clarificadas son las personales, institucionales, materiales, documentales y de servicios informativos. (Cruz-Paz citado en Reyes, 2006) Para otros especialistas, pueden clasificarse, más específicamente, catalogándose como documentales —soportadas en un documento o registro—que por lo general tienen información textual, aunque aparecen imágenes, sonidos, videos, y pueden estar en soporte impreso, audiovisual o digital, como es el caso de algunos libros, artículos, partituras musicales, disertaciones; y no documentales — una persona en su carácter de informador, expositor y transmisor de conocimientos o experiencias — que acumula información no existente de modo gráfico, y puede incluir un objeto, servicio informativo o fuente personal, pública, privada, confidencial, experta o institucional, ya sea gubernamental o no gubernamental. (Reyes, 2006) En general, puede decirse que existe suficiente consenso para diferenciar las fuentes de información teniendo en cuenta los criterios de contenido y forma. En el caso particular del tratamiento periodístico, las fuentes pueden también dividirse según criterios de procedencia, conveniencia, entre otros, según lo que se persiga, de dónde emane y el uso que se haga de ellas. Al respecto, es interesante el resumen que de las clasificaciones de las fuentes hace Mauro Wolf en su libro La investigación en comunicación cuando afirma que «las posibles clasificaciones de las fuentes son muy distintas, según el parámetro al que se remitan: por ejemplo, se pueden distinguir las fuentes institucionales de las oficiosas, o bien las estables de las provisionales; una categorización distinta separa las fuentes activas de las pasivas, según el nivel de uso y el tipo de relaciones que se instituye entre fuente y aparato de información». A pesar de que todas las fuentes son necesarias en el proceso de confección del material informativo, Wolf señala que «indudablemente las grandes agencias de prensa, supranacionales o nacionales, constituyen la fuente más conspicua de materiales noticiables». (Wolf, 2005:135-139) 18 Con respecto al tipo de fuente, la periodista argentina Silvina Rouvier12 (2001) recoge en su tesis de diploma algunos aspectos interesantes de autores como Jorge Gobbi13, quien, entre otros elementos, entiende la legitimidad de las fuentes oficiales como inscrita dentro de esta forma “normalizada” de ver el mundo, y, de este modo, dentro de los parámetros del sentido común. Este uso de determinadas fuentes sobre otras modifica o influencia el devenir de una cobertura determinada. Para dicho especialista, la visión oficial se ve claramente representada en los medios, en tanto están legitimadas como representantes de un gobierno legal. Y las fuentes no oficiales, aunque son mucho más fáciles de hallar, no poseen ninguna legitimidad en términos políticos tradicionales. (Gobbi citado en Rouvier, 2001) En cuanto a este aspecto, Mauro Wolf define por qué las fuentes oficiales tienen mayor legitimidad, al advertir que los periodistas prefieren hacer referencia a fuentes oficiales o situadas en posiciones institucionales de autoridad porque son asumidas con mayor credibilidad. Aunque esto tiene sus limitaciones a la hora de la conformación del trabajo. (Wolf, 2005) Al decir de Van Dijk, la jerarquía informativa de las fuentes parece reproducirse en la jerarquía retórica de la credibilidad y la fiabilidad, algo muy lógico, debido a que las fuentes oficiales están vinculadas a los grupos de poder— y estas cubren mejor las necesidades organizativas del medio— porque cuentan con una estructura para el contacto de prensa, mientras las no oficiales pululan en cualquier foco poblacional o documento no reconocido oficialmente. (Van Dijk citado en Rouvier, 2001) A su vez, esta organización de la fuente es funcional al medio, el cual tiene la necesidad de limitar el número de fuentes a consultar para bajar costos y reducir tiempos. Incluso —como afirma Gans—, algunas fuentes como “autoridad informativa” son consideradas más creíbles que otras pues la competencia mediática de la mayoría de los medios dificultan el uso de fuentes desconocidas ya que pueden suministrar datos nuevos o contradictorios sin poder comprobarlos a tiempo. (Gans citado en Rouvier, 2001) 12 Periodista argentina, graduada en la Universidad de Buenos Aires. 2001. 13 Docente de la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA) 19 De cualquier modo, cabe resaltar que las fuentes periodísticas constituyen un elemento esencial par el desarrollo de los trabajos históricos. Su mayor significación es que proporcionan una cantidad de información valiosa de lo que ha sucedido o lo que se ha realizado en el pasado, conforman una memoria colectiva y un acervo cultural de indiscutible valor histórico-social. Valga aclarar que, de todos los postulados que arriba se describen, se clasifican en esta investigación por la nomenclatura más sencilla, y se establecen como documentales o no documentales, y de tipo oficial o no oficial. 1.4- El titular. El titular constituye en sí mismo el primer nivel informativo de un relato periodístico, y su cometido se sitúa en ofrecer una visión sucinta y distintiva del asunto noticioso. Al decir de Van Dijk, ello viene condicionado en buena parte por el hecho de que el título ocupa el último lugar en el proceso de elaboración de la noticia, lo cual condiciona que su información se derive fundamentalmente del párrafo inicial, del llamado lead. (Van Dijk citado en González, 2002) En este sentido, el título suele resumir el contenido de la noticia en su mínima expresión, y evoca la información más importante o relevante del relato periodístico. Según precisa Julio García Luis «en el título debe condensarse toda la imaginación, la capacidad de síntesis y el sentido artístico del periodista. Es lo primero que se lee. De él depende en grado considerable que el lector se sienta interesado o no en seguir adelante. Si el título no le dice nada, le parecerá que el trabajo carece de importancia o que es un tema trillado. (…) La experiencia enseña lo raro que es hallar un artículo interesante debajo de un título convencional y aburrido». (García, 1988:43) Sus funciones son identificar, anunciar y resumir las noticias. Deben, por tanto, despertar el interés del lector y comunicar lo más importante de la información. Se clasifican en genéricos (proporcionan una idea amplia del tema que se aborda), noticiosos o informativos (presentan el hecho al que se va a referir la nota) y llamativos (se dirigen a conquistar el interés, despertar la curiosidad e incitar el avance en la lectura). (Lapique, 1973) Al respecto, «los títulos genéricos son aquellos que en su concepción nos ofrecen una idea generalizada sobre el contenido del texto al que preceden (…) reflejan, en sentido general, cuestiones relacionadas con el material que tratan (…) sirven los titulares genéricos para encabezar artículos 20 editoriales». Sería noticioso si el titular nos anuncia o informa hechos y actividades que en conjunto constituyen una noticia. «El título noticioso es para encabezar las informaciones». (Lapique, 1973:77) Los llamativos, tienen la finalidad de: «atraer la atención del lector, algunas veces en forma jocosa, otras sarcásticas (…) algunos toman como base alguna frase popular y no faltan los que crean la duda sobre algo ya conocido o captan el interés del lector en forma interrogativa (…) deben ser utilizados en los hechos que no pueden ser reflejados con un sentido periodístico de actualidad…a los efectos de presentar esos hechos en forma novedosa». (Lapique, 1973:77) Para la realización de este trabajo se escogen como fundamentos del titular la teoría de Tomás Lapique, y se clasifican los titulares en: informativos, genéricos y llamativos. Luego de conformada la conceptualización y teorización de las categorías y subcategorías a analizar, procedemos a referenciar la historia de la prensa cubana antes y después de 1959, y su vinculo exacto con la historia del país. 21 CAPÍTULO 2 LA PRENSA PLANA CUBANA, EL PERIÓDICO VANGUARDIA Y EL TRATAMIENTO DE LA HISTORIA NACIONAL En este capítulo se tratan aquellas cuestiones relacionadas con la evolución de la prensa cubana, con énfasis en los rasgos que la caracterizan antes y después del triunfo revolucionario de 1959. Se dedica también un espacio medular al periódico Vanguardia, como publicación emblemática en el territorio villaclareño, toda vez que su tratamiento periodístico a temas históricos-nacionales constituye el objeto esencial de la investigación. Esto permite comprender las tendencias, el carácter y las necesidades de la prensa cubana y provincial en la nueva coyuntura histórica enmarcada en el período que aquí se estudia, ubicado concretamente entre los años 2001 y 2007. 2.1- El tratamiento periodístico de la historia y sus exigencias actuales en Cuba. Con el paso de los años, ha aumentado la necesidad de emprender un análisis sobre el tratamiento periodístico de la historia de Cuba, fundamentalmente por el papel que representa para todas las generaciones dominar los hitos que marcan el desarrollo legítimo de un proceso revolucionario cada vez más glorioso, pero también con un inicio cada día más alejado en dimensiones temporales de la actualidad. Lo que ha sucedido en épocas pasadas debe servir para comprender las necesidades del presente, y marcar el punto de partida para contribuir a la verdadera masificación de la cultura histórica en nuestro pueblo. La divulgación de los diferentes hechos, personalidades, documentos, instituciones y subprocesos constituyen un imperativo tan necesario como lo es su propio enfoque dialéctico, no siempre sostenido, a partir del tratamiento ambiguo, aislado, limitado o solo conmemorativo con que en ocasiones se presentan los contenidos específicos del pasado histórico. Por todo lo anterior, el modo de tratar un personaje histórico, los hechos heroicos, la ideología y tantos otros elementos de la historia nacional constituye un aspecto de primer orden para los profesionales de la prensa plana, siempre bajo la máxima de que solo puede actuarse certeramente en el presente en la medida en que se conoce el pasado; o, en palabras de nuestro Apóstol, «de amar las glorias pasadas se sacan fuerzas para adquirir las glorias nuevas». (Martí, 1881:88) 22 El investigador e historiador austríaco, Erich Kahler14 ha resumido la importancia de la historia afirmando que «siempre ha sido parte importante en la vida de los hombres. Construirla ha ayudado a que trasciendan en el tiempo los diferentes acontecimientos económicos, políticos y sociales de la humanidad. No será en algún modo restringida al pasado o siquiera caracterizada por él. No es un mero complejo de acontecimientos establecidos, ningún museo de objetos muertos. La historia es una cosa viva, será con nosotros y en nosotros, en cada momento de nuestras vidas». (Kahler, 1990:23) También ofrece certeras reflexiones acerca del valor que guarda el tratamiento de los temas históricos para formar o deformar una idea o un carácter. Al respecto de su contenido, señala que «los conceptos y representaciones de la historia se funden con la historia misma; ellos por una parte se vuelven acontecimientos que influyen sobre la historia que engendra historia nueva». (Kahler, 1990:23) Nótese que aquí Kahler incorpora al análisis del tratamiento de los temas históricos, aunque no lo señale de manera literal, una reflexión para que aquellos que realizan estas “representaciones” de la historia se crean parte de ella, y no un mero agente extraño que comenta y reproduce hechos. Se suma a todo lo anterior que las revoluciones sociales a lo largo de una época, incluyen acontecimientos que buscan el camino de las transformaciones radicales dentro de una sociedad, pero sin que la línea de desarrollo siga una dirección posible de medir en cuanto a cualidades, lo que da lugar a diferentes modulaciones y resultados, independientemente del siglo en que acontezcan. Con el cambio de las instituciones sociales, cambia la vida de los hombres, y se marca un proceso de regulación caracterizado por el advenimiento y desarrollo del capitalismo y el estado nacional moderno desde finales del siglo XVIII. Durante la fase imperialista, a partir de las tres últimas décadas del XIX, adquieren singular importancia los componentes del llamado cuarto poder: los medios de comunicación masiva, que además de cambiar también, adquieren un desarrollo determinante a partir de la década de los 50. Sostener una doctrina, una manera de pensar, de ver un acontecimiento y tratar de difundirlo, es innato en el hombre y en las instituciones humanas. Aun sin quererlo, el periodista hace exposición de 14 (1885-1970) Autor de numerosos libros de historia universal. Fue conferencista en Europa y los Estados Unidos. Hizo su doctorado en Historia en 1911 en la Universidad de Viena. 23 su saber con el fin de propagarlo, y debe lograr que esta sea lo más verídico posible, apoyándose en las técnicas de redacción y aquellos elementos de vital importancia en la realización de trabajos históricos como los documentos, los archivos, las entrevistas a especialistas y testigos. La interpretación de estos contenidos en el propio contexto mediático, además, resulta decisiva, pues tan solo «una modificación que se iniciase, por ejemplo, en la superestructura ideológica del sistema social (…) podría observarse en las correspondientes modificaciones ideológicas de la superestructura del Sistema de Comunicación Pública (SC)». (Martín, 1986:59) Se puede entender que determinados cambios sociales justifiquen entonces algunas transformaciones de la comunicación pública y que, de igual manera, ciertas transformaciones comunicativas generen cambios en la estructura y funcionamiento de la sociedad: «El criterio necesario y suficiente para aceptar que existe una relación de interdependencia no es su necesidad sino su posibilidad histórica. Existe la capacidad de autonomía en la organización y en el funcionamiento del (SC) porque se conocen sociedades en las cuales la transformación de (SC) no se corresponde mecánicamente con el cambio de Sistema Social». (Martín, 1986:51) La relación entre el tratamiento de la historia y la teoría de la comunicación no es un tema desconocido. Puede decirse incluso que «la comunicación es un actor protagonista de la historia. Los medios fabrican las ideas del lector con quien dialogan: forman gustos, canalizan reivindicaciones, crean mitos, acogen y cultivan ideologías, etc. La trascendencia de este papel queda fuera de toda duda y es cada vez más importante». (Román, 2002:119-126). La razón principal, según anota Schudson es que «los medios de comunicación son, en una amplia medida, tal como indica su nombre, los trasmisores, más que los creadores de las causas y los efectos de los que por lo general se ocupan los historiadores». (Shudson, 1993:12) Desde 1959 el uso de los medios de comunicación en Cuba está determinado por la política, y ella está determinando la historia. Fidel Castro en el libro de conversaciones con Ramonet, Cien Horas con Fidel lo expone claramente: «En vez de cuestionar nuestros modos, que son el resultado, la consecuencia de más de cuarenta años de resistencia contra nuestro poderoso vecino, valdría la pena preguntarles a nuestros ciudadanos si se 24 sienten o no se sienten libres (...) nosotros soñamos con otra libertad de prensa, en un país educado e informado, en un país que posea una cultura general integral y pueda comunicarse con el mundo. Porque quienes temen el pensamiento libre no educan a los pueblos, no les aportan, no tratan de que adquieran el máximo de cultura, de conocimientos históricos y políticos profundos, y aprecien las cosas por su valor en sí, y porque saquen conclusiones de sus propias cabezas. Para sacar las cosas de sus propias cabezas, deben poseer los elementos de juicio necesarios». (Castro citado en Ramonet, 2006: 545) Respecto al poder de los medios de comunicación, sentenció también que, cuando surgieron, «los medios masivos, se apoderaron de las mentes y gobernaban no sólo sobre la base de mentiras, sino de reflejos condicionados. No es lo mismo una mentira que un reflejo condicionado. La mentira afecta el conocimiento; el reflejo condicionado afecta la capacidad de pensar. Y no es lo mismo estar desinformado que haber perdido la capacidad de pensar, porque en tu mente predominen los reflejos: “el socialismo es malo, el socialismo es malo, te quita la patria potestad, te quita la casa, te quita la mujer.” Y todos los ignorantes, todos los analfabetos, todos los pobres, todos los explotados repitiendo: “El socialismo es malo, el socialismo es malo”. Así se enseña a hablar a los loros, a bailar a los osos e inclinarse respetuosos a los leones». (Castro citado en Ramonet, 2006: 547) En el caso que nos ocupa, el tratamiento periodístico de la historia de Cuba sufrió notables cambios a raíz del triunfo revolucionario de 1959, en una medida proporcional a los cambios operados en la ideología del pueblo, pero ello fue condicionado, igualmente, por una historia misma de la prensa cubana que, obviamente, cuenta con sus propias particularidades. 2.2- Evolución histórica de la prensa plana en Cuba. 2.2.1- Cuba y su prensa escrita antes de 1959. Una de las características esenciales de la prensa colonial en nuestro continente, hasta bien entrado el siglo XVIII es el marcado interés de las respectivas coronas ibéricas en evitar la difusión de todo el quehacer europeo. Por largo tiempo la prensa vino directamente del viejo continente, y las pocas publicaciones locales respondían esencialmente a los intereses de los reyes. 25 La historia de la prensa escrita en Cuba se remonta al año 1764, al editarse el tabloide Gazeta de la Habana, diario oficial promovido por el Conde de Ricla y de efímera existencia (apenas duró dos años su publicación y no quedan ejemplares); aunque la fecha que se toma como inicio del periodismo en Cuba es el 24 de octubre de 1790, día que nace El Papel Periódico de la Havana, como iniciativa del capitán general don Luis de las Casas. (Machado, 2007) De importancia en Villa Clara destacó durante los primeros años El Eco (1831-1856). Fue el primer periódico de Santa Clara y comenzó a salir el 3 de diciembre de 1831, con la intención de proveer a esta ciudad de cultura e instrucción, además de tratar de comunicarla con “el mundo civilizado”. En sus páginas se publicaron, además de noticias oficiales, artículos reproducidos de publicaciones de la Habana y Madrid. (Diccionario de Literatura Cubana, 1999) Durante la guerra de independencia, Céspedes dirigió El Cubano Libre, el primer periódico en circular dentro de la manigua. Otro de graciosa identificación y que tenía bien clara sus intenciones libertarias era La Chamarreta, según decía su bajante era un periódico que “huele a machete y sabe a horquetilla”. Unos meses después surgió uno que comenzó la tarea ideológica de nuestro José Martí, esta vez acompañado de su amigo Fermín Valdés Domínguez. Ambos editaron El Diablo Cojuelo. Luego surgían La Estrella Solitaria, sobre temas de industrias, comercio, literatura y ciencias (dirigido por Tiburcio Aguirre), así como El Mambí y el Boletín de Guerra. En la segunda etapa de organización cobró especial importancia la prensa clandestina, tanto en el interior como en el exterior del movimiento. Apareció La Verdad, un semanario político, órgano de la Junta Revolucionaria cubana que dirigía Diego Vicente Tejera. (Diccionario de Literatura Cubana, 1999) Uno de los de mayor importancia para la historia de la prensa en Cuba fue Patria, fundado por José Martí en 1892, en Nueva York. Era el órgano de prensa del Partido Revolucionario para ayudar y fomentar la independencia de Cuba y Puerto Rico. Tres años más tarde reapareció en el campo de batalla otro bien conocido: El Cubano Libre, esta vez bajo la dirección del general Antonio Maceo. Mientras en la región central, en la ciudad de Sancti Spíritus se destacaba La América Libre, periódico político, económico y literario, destinado principalmente a defender los intereses de las Américas. (Breve historia de la prensa en Cuba, 2007) 26 En esta etapa, ya casi finalizando el siglo XIX, surgen fuera de la isla periódicos como El Eco de Martí, editado en Tampa en 1897 por el Partido Revolucionario Cubano (PRC). Para el año 1899, ya era publicado en La Habana y en 1904, en Cienfuegos. Un diario que sembró expectativas, y que todavía carga muchas de las culpas de la Guerra Hispanoamericana, fue El Reconcentrado, de tendencia radical. Suspendido en 1897 por el gobierno español y en 1899 por los Estados Unidos. (Diccionario de Literatura Cubana, 1999) Durante la primera etapa de la recién inaugurada “república”, los órganos de prensa que disponían de recursos para la más amplia difusión reflejaban claramente (y apoyaban en mayor o menor grado) el control progresivo de la economía cubana por el imperialismo norteamericano, la amenaza de intervención militar plasmada en la Enmienda Platt, la influencia política heredada de la ocupación militar de nuestro país, el entreguismo de los gobernantes antipatrióticos y el dominio diplomático canalizado por la Embajada de Estados Unidos en Cuba. (Vera y Constantín, 2006). En los inicios del siglo XIX, la prensa dominante en Cuba tuvo como principal punto de apoyo el fenómeno de la frustración de nuestro pueblo originada por la intervención militar norteamericana de 1898. Mediante campañas más o menos sutiles, se trató de demostrar, por medio de la prensa reaccionaria, que el pueblo de Cuba era incapaz de gobernarse a sí mismo y tener posibilidades de una vía de desarrollo independiente de la nueva metrópoli imperialista. (Vera y Constantín, 2006) En ese período también llegaron otras revistas y periódicos que enriquecieron el número que ya existía hasta ese entonces. Para 1904, desde Santiago de Cuba, Desiderio Fajardo Ortiz, periodista y mambí, volvió a levantar la voz de El Cubano Libre junto con Manuel Navarro Riera, con la misma intención de crítica y denuncia que tuvo en sus inicios. Periódicos de renombre como El Diario de la Marina y El País, sobrevivieron a la lucha en la manigua y continuaron en la República ya con otra orientación, y en 1901 nació El Mundo, de ideas pronorteamericanas. Hizo también su aparición El Heraldo de Cuba, que con La Lucha y los ya existentes daban un carácter muy político y polémico a la prensa. (Marrero, 1999) Bajo el Gobierno de Gerardo Machado (1925-33) surgió la lucha entre éste y la prensa, lo que dio lugar a las violencias físicas (muerte del periodista Bartolomé Sagaró por injurias personales a la familia presidencial) y las represiones de todo tipo. Apareció en los medios oficiales la frase: «A la 27 prensa se le paga o se le pega», y nada pudo detener ya la lucha entre el gobierno y el periodismo. (Baquero, 2008) Para el año 1943, nació en La Habana El Federado Escolar, boletín mensual de la Federación Nacional del Retiro Escolar y que era una segunda etapa de Unión Escolar, que había sido el órgano de la Unión Nacional de Maestros Retirados. Presentaba los siguientes lemas: «Por una escuela mejor. Por un retiro estable». (Diccionario de Literatura Cubana, 1999) En 1959, se publicaban en Cuba, 58 periódicos, con una tirada de 796 000 ejemplares diarios, más revistas semanales como Bohemia, Carteles y Vanidades, de circulación continental. La mayor parte de la gran prensa cubana de la época no tenía interés alguno en rescatar nuestra historia nacional o al menos divulgarla. Menos aún en tiempos de tanta actividad política-ideológica. (Diccionario de Literatura Cubana, 1999) 2.2.2- La prensa cubana y la divulgación de la historia nacional entre 1959 y 2007. Desde el 1 de enero de 1959, Cuba marcó un hito dentro de la historia contemporánea. Luego de tres años de lucha guerrillera, se derrocaba la dictadura de Batista y triunfaba una Revolución que auguraba varios cambios en la situación social y política de esta Isla. Hostigados por la presión de los Estados Unidos y con todos los ojos del mundo puestos sobre el país recién liberado, los historiadores cubanos y la prensa nacional tenían un nuevo reto: difundir y conservar nuestro patrimonio histórico y que el mundo escuchara la verdad sobre lo que sucedía en Cuba. La Isla entonces tendría que idear proyectos para defenderse y para eso la prensa cubana era un instrumento que debía ser utilizado de manera apropiada. Cada vez sería más eficaz en la divulgación, el arraigo e impulso de la ideología revolucionaria y de la obra de difusión del socialismo (Castro, 1974). Y respecto a las funciones de la prensa fue tomado como baluarte aquel pensamiento martiano que expresaba: «la prensa es otra cuando se tiene enfrente el enemigo. Entonces, en voz baja, se pasa la señal. Lo que el enemigo ha de oír, no es más que la voz de ataque». (Martí citado en Lima, 2008) El viraje ideológico en la sociedad llevó a un cambio sustancial en la esfera del periodismo. Según Vera y Constantín, desde que Cuba asume la tarea de construir el socialismo, la prensa pasaba a la 28 función de propagandista, agitador y organizador colectivo, para así contribuir de una manera eficaz a impulsar, esclarecer y acelerar las profundas transformaciones que comienzan a operarse en nuestra sociedad. (Vera y Constantín, 2006) Otra de las funciones de la prensa revolucionaria es contrarrestar las campañas de la reacción anticubana (Vera y Constantín, 2006). De esta manera, nuestros medios informativos se encargaron de fomentar un sistema de producción y reproducción de ideas y valores ideológicos revolucionarios que condicionen una práctica que responda a los intereses del proceso socialista. (Machado, 2000) El mismo Fidel Castro dijo que «era preciso elevar la calidad y el nivel profesional de nuestra prensa para dar respuesta a las expectativas y al creciente y variado interés de los lectores. Nuestro objetivo ha de ser una práctica periodística caracterizada por la certeza de sus juicios y opiniones, la profundidad y la amenidad». (Castro, 1986:79) Desde fecha tan temprana como el 11 de enero de 1959, ya la prensa cubana tomaba las riendas para impulsar el nuevo proceso revolucionario, ese día Bohemia publicaba un número extraordinario de 208 páginas y una cifra récord de tirada: un millón de ejemplares. Esta se denominó la Edición de la Libertad, cuyas segunda y tercera partes salieron el 18 de enero y 1 de febrero, respectivamente. El 20 de marzo de ese mismo año, el Colegio Nacional de Periodistas y el Colegio Provincial de La Habana condenaron en una declaración, cualquier intento encaminado a quebrantar la unidad de los periodistas. Señalaron que tenían confianza en los buenos propósitos de Fidel Castro para resolver las reivindicaciones y aspiraciones de los periodistas. El 16 de junio de 1959, nació la agencia de noticias Prensa Latina, fundada y dirigida por el periodista argentino Jorge Ricardo Masetti. A mediados del año 1960, se sumó otro periódico provincial al ya fundado Adelante, de Camaguey. Se trató del villareño Vanguardia con salidas diarias. Estos periódicos nacieron bajo el compromiso político de ser órganos del PCC a nivel provincial. En los 20 años que separan el final de la década de los 60 y el de los 70, ocurren algunos hechos de importancia, como el 16 de junio de 1970, cuando es fundado el periódico Trabajadores. Y en 1980, durante el 27, 28 y 29 de marzo, presidido por el lema “Por un periodismo analítico, militante y 29 creador” se efectuó en el Palacio de Convenciones el IV Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), que dedicó especial atención al ejercicio de la crítica, al papel del periodismo en el impulso de la economía y a los principios éticos. Para la década de los 90, a causa de la caída del campo socialista, la impresión y la realización periodística fueron en picada. En septiembre de ese año la dirección del país, en nota publicada en Granma, informó al pueblo que la impresión de los periódicos diarios, así como de revistas y otras publicaciones, se vería afectada a causa de la desintegración de la Unión Soviética y la incertidumbre existente sobre la importación de papel desde ese país. A partir del primero de octubre quedó como único diario, de lunes a viernes, Granma; el resto pasó a semanario. Con la recuperación económica de finales de los 90 y principios de 2000, el Juventud Rebelde volvió a ser diario. (Marrero, 1991) Según declaraciones de Fidel Castro Ruz en el libro Cien horas con Fidel, se afirma que en Cuba no existe la propiedad privada sobre los medios de información, pero las distintas organizaciones de masas disponen de sus propios medios: estudiantes, obreros, campesinos, sindicatos, militares. A lo cual agrega que el poder estatal los posee, pero los usan para educar y desarrollar los conocimientos de las personas. Suma además que nuestros órganos de prensa no están en manos de los enemigos de la Revolución, ni en manos de agentes al servicio de los Estados Unidos, lo que deja por sentado que la prensa cubana a partir de 1959 es revolucionaria y nuestros periodistas son revolucionarios, lo que es sinónimo de ser partidarios del gobierno. (Castro citado en Ramonet, 2006) El periodista cubano Julio García Luis, en su tesis doctoral, explica cómo en la prensa cubana a partir de 1959, debido a la presión de los Estados Unidos, existe un predominio de la regulación externa, y que esto provoca una asimetría de poder en las relaciones de los medios con el sistema político, las instituciones del Estado y la administración. (García, 2004) El papel de los medios de prensa sería el de fomentar la ideología del proceso que empezó el 1ro de Enero de 1959, con un uso exhaustivo, en una etapa de masificación no para sembrar veneno o difundir propaganda, no para que otro pensara por uno, sino para desarrollar la conciencia socialista del hombre nuevo, la cultura general y política, además de incorporar en la población el máximo de conocimientos históricos. (Castro citado en Ramonet, 2006) 30 Como puede notarse, las declaraciones de Fidel Castro sobre la funcionalidad de la prensa en la actualidad explican de forma clara la necesidad del conocimiento histórico de nuestra etapa libertadora, para precisamente crear una cultura de resistencia. El conocimiento de la historia nacional era de vital importancia para que el desarrollo social y los valores del “hombre nuevo” se sentaran sobre una base sólida. Con el avance de la Revolución, la historia de Cuba, se convierte en un arma política e ideológica de importancia máxima dentro de la construcción del socialismo. Así lo confirmó el Comandante en Jefe durante el III Congreso de la UPEC en 1974, cuando dijo que la divulgación de lo acontecido ya convertido en historia, su arraigo en la población y el impulso de la ideología revolucionaria y de la obra de difusión del socialismo tendría que ser muy eficaz. (Castro, 1974) Debido a las circunstancias especiales en el país luego de 1959, la prensa sería una de las mejores armas en la defensa de lo logrado. Desde todas las provincias llegaban exigencias apresuradas para conformar medios revolucionarios que difundieran la verdad del gobierno. En ese momento histórico, surgieron muchos medios provinciales como órganos oficiales de la Revolución. 2.3- Vanguardia: un baluarte de la Revolución en la prensa villareña y villaclareña. El 9 de agosto de 1962 salió a las calles, al precio de 5 centavos, el periódico Vanguardia, nombre que recibió de acuerdo con el resultado de una encuesta pública. Su surgimiento se debió a la radicalización que en el campo de la comunicación y los medios de difusión vivió el país, a raíz del triunfo revolucionario de enero de 1959. Ya sea de carácter institucional, organizativo o de necesidad ideológica, la decisión de dotar cada provincia cubana de un periódico fue un paso muy a la altura de los requerimientos del momento. Eran instantes en los que la prensa internacional fomentaba el aislamiento de la Isla y para combatir esas escenas se necesitaba que cada periódico provincial se convirtiera en trinchera. Tendría entonces Vanguardia que asumir la tarea de asimilar las diversas publicaciones que existían en Las Villas antes de 1959, al igual que de servir como centro de trabajo a todos aquellos periodistas que laboraban en las demás publicaciones. En sus inicios contó con la pluma de figuras como Roberto González Quesada, Premio Nacional de Periodismo José Martí en 2003. 31 A partir de 1976, con la nueva división político- administrativa, Vanguardia tuvo la tarea de asesorar (técnica y profesionalmente) a los nuevos periódicos que surgían en Cienfuegos (5 de Septiembre) y Sancti Spíritus (Escambray). Los corresponsales hasta entonces lograban reflejar los hechos más diversos y distantes, con total inmediatez y seguimiento. Pero el 2 de marzo de 1991, Vanguardia dejó de salir en forma de diario por las condiciones económicas adversas del país. Debido al derrumbe del campo socialista, la economía Cubana sufrió unos deterioros graduales y, por supuesto, los insumos: las materia prima (papel y tinta de impresión) utilizada para la tirada de los periódicos sufrió un impacto inmenso. A partir de ese día, Vanguardia comenzó a circular tres veces a la semana con sus ocho páginas de siempre y conservó la tirada habitual de 45 mil ejemplares. El 4 de enero de 1992 mediante el editorial “Ante un nuevo reto”, se les informaba a los lectores que a partir de ese momento el periódico saldría una vez a la semana, pero conservaría sus ocho páginas. El agravamiento paulatino de la economía cubana, llevó a que las medidas a tomar fueran mucho más severas para el periodismo que se hacía en Vanguardia. El 8 de enero de 1994, ya convertido en semanario desde enero de 1992, este periódico vio reducidas sus ocho páginas a sólo cuatro. Para el órgano de prensa, tales cambios tuvieron como consecuencia esencial la idea de intemporalidad de sus trabajos, en un proceso adaptativo muy difícil. A partir de entonces los trabajos periodísticos debían ser de reflexión, análisis y crítica. Los géneros a tratar serían los reportajes, entrevistas, crónicas y comentarios, porque las notas informativas quedaban en un segundo nivel, debido a la pérdida de la inmediatez. Esto llevó también a la incorporación de los temas históricos en sus páginas como una vía de reconocer nuestro pasado y alentar a las masas. La plantilla del colectivo tampoco escapó a las transformaciones, pues ante la necesidad de darle contenido de trabajo a varios periodistas, fue necesario reubicarlos en otros lugares como la redacción del telecentro local, la Agencia de Información Nacional, la radio y otros medios de información. Dos años antes del inicio del siglo XXI, Vanguardia recuperó su situación, al menos en su número de páginas. 32 El 5 de septiembre de 1998, recobra sus ocho páginas iniciales, y aún continúa con ese diseño. Para el nuevo siglo, a Vanguardia se le sumó la tirada de Arimao (dedicado al Plan Turquino manicaragüense y recientemente a la región del Bamburanao) y Santaclareño, de salida mensual. Con la incorporación de la zona montañosa de Remedios y Caibarién al plan Turquino-Bamburanao, se amplió el contenido del mensuario Arimao, el cual desapareció y dio paso a Manantial. Otro acontecimiento de importancia para Vanguardia fue su digitalización, y su espacio en Internet, hecho ocurrido el 29 de agosto del 2001. Desde entonces el espíritu creador y de diarismo en Vanguardia tiene nuevas vías para su amplitud. En la actualidad se debe analizar que la tirada de 45 000 ejemplares para dicho semanario es insuficiente, si valoramos que la población aproximada de la provincia es de 811 671 habitantes y esta cubre solamente el 5,5 % del total. Una cifra irrelevante para un periódico “de y sobre Villa Clara”, que recoge el acontecer de dicha provincia y trata los temas de mayor envergadura y atención de la población en el territorio. Respecto al formato y la inclusión en sus páginas de trabajos sobre historia de Cuba, Vanguardia tiene las siguientes peculiaridades. Cada una de las ocho páginas que lo componen tiene su propio perfil. La portada está destinada a las noticias más importantes de Villa Clara, Cuba y el resto del mundo ocurridas poco antes del cierre. En ocasiones incluye alguna noticia de carácter histórico, según las efemérides de la semana. La segunda página está reservada para los comentarios de opinión. Las cuestiones relativas a la historia ocupan la tercera página. Son parte también de contenido de la página tercera las efemérides de la semana siguiente. Las páginas centrales del periódico Vanguardia son las 4 y 5. Se usan para publicar trabajos de fondo sobre el acontecer social y económico de los municipios. Los temas sobre la cultura están reflejados en la página seis a través varios trabajos y de notas breves sobre la programación cultural de la provincia. El deporte se ubica en la página siete y la última página es la ocho que es más noticiosa pues predomina la información como género. 33 Los periodistas de Vanguardia que publican más trabajos históricos son Benito Cuadrado Silva, Narciso Fernández y Freddy Pérez Cabrera. No solo es la cantidad, si no la continuidad y constancia de su trabajo dentro de la página 3 de dicho semanario.15 15 Estas conclusiones fueron resultado del estudio realizado en las páginas de Vanguardia como parte de la tesis en cuestión. 34 CAPÍTULO 3 ASPECTOS METODOLÓGICOS ESENCIALES DE LA INVESTIGACIÓN Se dedica este capítulo a explicar los aspectos metodológicos relativos a la investigación realizada. Luego de haber planteado el problema y el objetivo general que rigen el presente estudio durante la introducción de la tesis, se hace necesario presentar los conceptos, así como los métodos y técnicas utilizadas, entre otros aspectos, que permiten una mejor comprensión del resultado a exponer y el camino seguido para llegar a él. Por ello, a continuación se dedica un espacio a tales aspectos, a la vez que — por la importancia capital que ente caso reviste — en un acápite independiente se abordan los elementos referidos a la operacionalización de la variable principal. 3.1- Algunas conceptualizaciones claves. A partir del concepto definido por Concha Fagoaga y del objetivo general planteado, concretamente enmarcado en la caracterización del tratamiento periodístico dado a los temas de historia de Cuba por el periódico Vanguardia en el período comprendido entre los años 2001 y 2007, se define la siguiente conceptualización en torno a la variable principal de la investigación: Tratamiento periodístico de los temas de historia de Cuba: Proceso de captación y procesamiento escrito, oral, visual y/o gráfico de la información sobe temas de la historia de Cuba por parte de los medios de prensa, estrechamente relacionado con la selección y presentación de los materiales publicados, el interés y prominencia del tema dentro de la publicación, así como las vías para la presentación del mensaje bajo un perfil editorial determinado por los imperativos sociales, que, a su vez, establecen la selección de fuentes, la confección de la agenda temática, y el uso de los diferentes estilos y recursos adecuados. Igualmente, por la recurrencia con que pudieran aparecer en el proceso analítico planteado en el capítulo siguiente y su estrecha relación con el sistema de categorías de las ciencias históricas, y teniendo por objeto de la tesis el tratamiento periodístico de los temas relacionados con éstas, se hace 35 pertinente definir otros conceptos de vital importancia, los cuales pueden ser resumidos de la siguiente forma:  Perfil editorial: línea de trabajo político informativo que se traza el órgano de prensa para cumplir sus necesidades de información y de formación del universo al que se dirige fundamentalmente. (Marrero, 1991)  Tipografía: se refiere a todo lo relativo a la letra impresa, su tamaño, el color utilizado, los signos de puntuación, y todos los elementos que denoten intencionalidad. Son todos los elementos que intervienen en la confección de una página, como espacios blancos, fotos, mapas e ilustraciones. (García, 1989)  Mapa: representación gráfica-métrica sobre una superficie generalmente plana que en la prensa escrita puede utilizarse para ubicar al lector en el lugar de procedencia del hecho, como información no textual dentro del trabajo. Además de suponer una ayuda para la comprensión total del artículo o como elemento para amenizar la lectura. (Valero, 2009)  Dibujo o pintura: alternativas del diseño basadas en la graficación de objetos procedentes del mundo material o de la fantasía de un creador, susceptibles a ser representados con líneas y colores. Cuando la reproducción se ejecuta con estos dos elementos, la obra toma el nombre de pintura; cuando se hace valiéndose tan solo de las líneas, se llama dibujo. (Zúñiga, 1993-1994)  Instituciones históricas: cualquier organismo o grupo social de relevancia histórica, que en determinado contexto y a través de determinados medios, persigue la realización de unos fines o propósitos. Persisten al haber sobrevivido a un largo proceso de aparición, diversificación y selección y luego de haber dejado huellas en la historia personal, de un organismo o una nación.16  Etapa colonial: período de la historia de Cuba que ocupa el espacio temporal ubicado entre el descubrimiento de la Isla por Cristóbal Colón (27/10/1492) y el inicio de las guerras de independencia (10/10/1868).17  Etapa independentista: período de la historia de Cuba que ocupa el espacio temporal ubicado entre el descubrimiento el inicio de las guerras de independencia (10/10/1868) y el fin de estas, determinado por el Tratado de París (10/12/1898). 16 Concepto elaborado a partir de una entrevista realizada al Dr. Raúl Lombana y avalados por los también doctores e historiadores villaclareños, Iván Santos Víctores, Ramón Pérez Linares y Ricardo Pino Torrens. 17 Idem. 36  Etapa republicana: período de la historia de Cuba que ocupa el espacio temporal ubicado entre la firma del Tratado de París (10/12/1898) — incluyendo las dos ocupaciones militares norteamericanas y el proceso conocido como Revolución de los Años 30 — y el reinicio de la lucha liberadora radical, marcada por el asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes (26/07/1953).  Etapa liberadora: período de la historia de Cuba que ocupa el espacio temporal ubicado entre el reinicio de la lucha liberadora radical (26/07/1953) y el triunfo de la Revolución Cubana (1/01/1959).  Etapa revolucionaria: período de la historia de Cuba que ocupa el espacio temporal ubicado entre el triunfo de la Revolución Cubana (1/01/1959) y la actualidad. También se hace preciso esclarecer en este epígrafe, que en el cuerpo de esta tesis, se utilizará la denominación publicaciones o publicación para referirse a los trabajos periodísticos que fueron objeto de estudio en nuestra investigación. 3.2- La metodología empleada. El planteamiento de un problema como el que se asume en la introducción de este trabajo, así como el de su objetivo general destinado a caracterizar el tratamiento periodístico dado al tema de la historia de Cuba por el periódico Vanguardia en el período comprendido entre los años 2001 y 2007, implican la derivación de un grupo de elementos de orden metodológico que se hace preciso esclarecer de manera previa al análisis de los resultados que durante el siguiente capítulo se presenta. De este modo, es importante referirse al tipo de investigación aquí desarrollado que se proyecta de tipo descriptivo (describe el problema que origina el estudio). Se trata de un análisis que parte de un fenómeno poco conocido y desarrollado en la bibliografía existente. Es, además, transeccional, porque los datos empleados corresponden a un solo momento, en este caso, el período comprendido entre 2001-2007, para describir la incidencia y los valores en que se manifiestan las variables. El tipo de diseño, a su vez, es no experimental, pues se observa el hecho tal como sucede, sin manipular ninguna variable. Por el contrario, el estudio se centra en cómo se manifiestan las variables en el momento elegido por el investigador para llevar a cabo la búsqueda e interpretación de los datos. 37 El paradigma de investigación que se utiliza es explicativo, propio de la investigación con perspectiva cuantitativa. Se emplea básicamente para describir o tratar de explicar los fenómenos estudiados. Este paradigma se basa en un gran interés por la verificación del conocimiento a través de la medición o evaluación de las dimensiones del fenómeno; se contabiliza la frecuencia con que aparecen determinadas las distintas categorías o los indicadores desde las que pueden realizarse inferencias válidas. Los métodos empleados se sintetizan del siguiente modo. El bibliográfico documental es fundamental para obtener el respaldo teórico de la investigación. A través de él se consultaron varios autores y sitios en Internet que hacen referencia al tema tratado y sus variables, lo cual facilita la selección, evaluación y definición del tema, además de posibilitar la recogida de información, el análisis e interpretación de los datos, y —por supuesto—la elaboración y redacción del informe de investigación. La entrevista estructurada también fue utilizada y resultó esencial para la obtención de información primaria, basada en el planteamiento de preguntas escritas. En la investigación, se utiliza para obtener la información necesaria sobre conceptos históricos. El entrevistado es el reconocido historiador villaclareño Raúl M. Lombana. Determinante para cumplir con el objetivo general, fue el método del análisis de contenido, ya que sirvió para procesar la muestra seleccionada desde categorías e indicadores estables que permiten la valoración sobre los componentes del problema abordado. Como en el caso de otros trabajos sobre prensa, constituye el método de examen principal, para ofrecer una descripción objetiva, sistemática y comparativa del tratamiento de los temas de historia de Cuba en el periódico Vanguardia. En cuanto a la técnica empleada, se destaca la revisión bibliográfica, para reunir toda la información existente sobre el tema abordado como precedente necesario para realizar la investigación, pues el tema específico no ha sido analizado antes con profundidad. Como instrumento del análisis de contenido utilizamos las fichas de contenido y así establecer las características del mensaje y efectuar su estudio con más claridad en torno a sus particularidades, especialmente en lo referido al tratamiento periodístico que se le da a los temas de historia de Cuba en los trabajos dirigidos hacia esta línea en el periódico Vanguardia durante el período seleccionado. 38 Atendiendo a los intereses de recoger las particularidades del tratamiento periodístico dado por el periódico Vanguardia a los temas de historia de Cuba entre 2001 y 2007, se realizó una selección de la muestra a partir de la siguiente concepción:  Universo: trabajos periodísticos sobre historia de Cuba publicados por el periódico Vanguardia entre enero de 2001 y diciembre de 2007.  Unidad de análisis: trabajos publicados por el periódico Vanguardia dedicados a temas de historia de Cuba.  Tipo de muestra: no probabilística intencional por criterio; ya que se utiliza la muestra completa y coincide con el Universo, para evitar cualquier margen de error, lo que da lugar a un total de 286 trabajos. El procesamiento de la información recolectada se realizó de forma manual, a través de las fichas de contenido que incluyeron las tabulaciones lógicas. Luego, mediante la triangulación, se valoró el objeto, y se tuvo en cuenta la relación entre las categorías y subcategorías de la variable, así como los elementos obtenidos a través de las técnicas de investigación aplicadas. Esta triangulación, que incluye finalmente el contraste con otras formas del objeto, permite la combinación de múltiples técnicas y fuentes, para asegurar que se tome la aproximación más comprensiva en la solución del problema, y se llegue a resultados más precisos sobre el fenómeno que se investiga. 3.3- Las categorías del tratamiento periodístico y su lógica en el proceso investigativo. En esta investigación, por su importancia, resulta vital dedicar un espacio concreto a la definición de la forma en que se procede al realizar el análisis de la muestra, lo cual determina el enfoque integrador desde el cual se plantean los resultados finales. Para efectuar la medición de la variable “tratamiento periodístico”, no existe ningún método generalizable a todos los objetos, ni siquiera en la prensa plana, debido al alto grado de subjetividad que implica dicho análisis. Ante esta dificultad, es importante que el investigador defina el conjunto de pasos encaminados al análisis, basado en los rasgos específicos del objeto, y arribar al sistema de categorías y subcategorías que traducen el método para caracterizar el tratamiento periodístico. Por este motivo, se considera prudente la determinación del sistema de categorías y subcategorías a emplear en la revisión de los 39 artículos para este trabajo específico. Dicho sistema puede representarse bajo la siguiente nomenclatura: 1- Tratamiento periodístico. 1.1- Orientación editorial del periódico. 1.1.1- Particularidades editoriales del periódico. 1.1.2- Jerarquización de los temas dentro de las publicaciones. 1.1.2.1- Temas históricos. 1.2.2.2- Otros temas. 1.2- Tratamiento temático de la historia de Cuba. 1.2.1- Nivel de relevancia de los temas históricos dentro de las publicaciones. 1.2.1.1- Publicaciones específicas sobre la historia de Cuba. 1.2.1.2- Publicaciones de otros temas que incluyen contenidos de historia de Cuba. 1.2.1.3- Sección fija: Efemérides. 1.2.2- Carácter del contenido histórico implícito en los materiales sobre historia de Cuba. 1.2.2.1- Etapas históricas abordadas (ubicación temporal). 1.2.2.1.1- Etapa colonial (1492-1867). 1.2.2.1.2- Etapa independentista (1868-1898). 1.2.2.1.3- Etapa republicana (1899-1953). 1.2.2.1.4- Etapa liberadora (1953-1959). 1.2.2.1.5- Etapa revolucionaria (1959-actualidad). 1.2.2.2- Áreas geográficas abordadas (ubicación espacial). 1.2.2.2.1- Cuba. 1.2.2.2.2- Región central. 1.2.2.2.3- Villa Clara. 1.2.2.2.4- Santa Clara. 1.2.2.3- Tratamiento de los hechos históricos. 1.2.2.3.1- Hechos históricos incluidos dentro del contenido abordado. 1.2.2.3.2- Forma de tratamiento de los hechos históricos en el contenido. 1.2.2.3.2.1- Referencial. 1.2.2.3.2.2- Analítica. 40 1.2.2.3.2.3- Aportativa. 1.2.2.4- Soporte documental del contenido histórico. 1.2.2.4.1- Documentos históricos incluidos dentro del contenido. 1.2.2.4.2- Forma de tratamiento de los documentos históricos en el contenido. 1.2.2.4.2.1- Referencial. 1.2.2.4.2.2- Analítica. 1.2.2.4.2.3- Aportativa 1.2.2.5- Tratamiento de las figuras históricas. 1.2.2.5.1- Figuras históricas incluidas dentro del contenido abordado. 1.2.2.5.2- Forma de tratamiento de las figuras históricas incluidas en el contenido. 2.2.5.2.1- Referencial. 2.2.5.2.2- Analítica. 2.2.5.2.3- Aportativa. 1.2.2.6- Tratamiento de las instituciones históricas. 1.2.2.6.1- Instituciones históricas incluidas dentro del contenido. 1.2.2.6.2- Forma de tratamiento de las instituciones históricas. 1.2.2.6.2.1- Referencial. 1.2.2.6.2.2- Analítica. 1.2.2.6.2.3- Aportativa. 1.3- Géneros periodísticos prevalecientes en las publicaciones sobre historia de Cuba. 1.3.1- Géneros informativos. 1.3.1.1- Nota informativa. 1.3.1.2- Entrevista. 1.3.1.3- Crónica. 1.3.1.4- Reportaje 1.3.2- Géneros de opinión. 1.3.2.1- Editorial. 1.3.2.2- Artículo. 1.3.2.3-Comentario 1.4- Fuentes de información de las publicaciones sobre historia de Cuba. 1.4.1- Medio de procedencia de las fuentes. 1.4.1.1- Fuentes no documentales empleadas 41 1.4.1.2- Fuentes documentales empleadas 1.4.2- Tipo de fuentes. 1.4.2.1- Fuentes oficiales empleadas 1.4.2.2-Fuentes no oficiales empleadas. 1.5- Aprovechamiento de los recursos formales del soporte para reforzar las publicaciones sobre historia de Cuba. 1.5.1- Mapa. 1.5.2- Cronología. 1.5.3- Gráfica. 1.5.4- Tabla. 1.5.5- Fotografía. 1.5.6- Pintura o grabado. 1.5.7- Dibujo o caricatura. 1.6- Aspectos formales de las publicaciones sobre historia de Cuba. 1.6.1- Ubicación de la publicación dentro del periódico. 1.6.2- Ubicación de la publicación dentro de la plana. 1.6.3- Autor de la publicación. 1.6.4- Tipo de titular de la publicación. 1.6.4.1- Noticioso. 1.6.4.2- Genérico. 1.6.4.3- Llamativo. 1.6.5- Tipografía de la publicación. 1.6.5.1- Notas a pie de soporte. 1.6.5.2- Notas explicativas del texto. 1.6.5.3- Notas aclaratorias del texto. 1.6.5.4- Notas de referencia del texto. Se cuantificaron los números, resultado de la investigación, de manera vertical, y ubicados de forma horizontal dentro de la tabla, según se respondían a las particularidades de las subcategorías. Fueron revisados todos los trabajos con temáticas de la historia de Cuba en dicho período. 42 CAPÍTULO 4 ANÁLISIS DE LOS RESULTADOS Para la provincia de Villa Clara, el semanario Vanguardia, con 47 años de creado constituye el principal medio de pren