granel Título: Enfoques económicos para la vivienda social integrados con su calidad arquitectónica Autor: Laura Alejandra Pino Pérez Tutor: Dr. Arq. Andrés Olivera Ranero Departamento de Arquitectura , noviembre, 2023 Title: Economic approaches to social housing integrated with its architectural quality. Author: Laura Alejandra Pino Pérez Thesis Director: Dr. Arq. Andrés Olivera Ranero , november, 2023 Academic Departamento of Architecture I Este documento es Propiedad Patrimonial de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas, y se encuentra depositado en los fondos de la Biblioteca Universitaria “Chiqui Gómez Lubian” subordinada a la Dirección de Información Científico Técnica de la mencionada casa de altos estudios. Se autoriza su utilización bajo la licencia siguiente: Atribución- No Comercial- Compartir Igual Para cualquier información contacte con: Dirección de Información Científico Técnica. Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas. Carretera a Camajuaní. Km 5½. Santa Clara. Villa Clara. Cuba. CP. 54 830 Teléfonos.: +53 01 42281503-1419 II III “Uno de los mayores desafíos es demostrar que la arquitectura es una plusvalía y no un costo extra “ Alejandro Aravena. IV Dedicatoria: A mi madre… V Agradecimientos: A Dios, a él debo todos mis logros y lo que soy... A mi madre, por su amor constante y su apoyo incondicional en cada una de las etapas de mi vida. Gracias mamá por ayudarme a caminar hasta aquí y ser la inspiración detrás de todas mis batallas... A mi pareja, por todo el amor, su confianza, por ser el hombro y el apoyo más cercano. Gracias amor por estar siempre para mí y darme fuerzas en los momentos más difíciles… A todos los que me sostuvieron… Gracias infinitas. VI RESUMEN: El Trabajo de Diploma aborda el tema de la integración de los enfoques de economía que debe tener el diseño y construcción de la vivienda social en Cuba, con los de calidad arquitectónica del producto arquitectónico, a partir del problema de que en los últimos años, y en la actualidad, las limitaciones económico-materiales actuantes están provocando que las viviendas que se entregan en los programas habitacionales carecen de significación en la arquitectura, sacrifican elementos de habitabilidad y se prioriza el costo inicial de la inversión, sin pensar en gastos diferidos que pueden existir en durabilidad, gestión urbana o modificaciones a los inmuebles por ocupantes insatisfechos. En una primera parte se realiza una conceptualización de la vivienda social como producto de valor arquitectónico, reconociendo la importancia de su economía y racionalidad. Esto permite sentar las bases para, en una segunda parte, establecer los enfoques económicos del diseño apropiado de la vivienda social en un sentido integral y establecer las directrices para armonizar todos los elementos de este importante programa que contribuye a desarrollar equidad e inclusión en las ciudades, a la vez que promueve la calidad de vida en el hábitat. Palabras claves: vivienda social, vivienda adecuada, vivienda económica, economía, calidad, flexibilidad, progresividad, Enfoque Económico Integral. VII ABSTRACT: The Diploma Work aims to address the issue of social housing design and construction in Cuba, particularly the lack of architectural significance due to current economic-material limitations. The work aims to integrate economic approaches with architectural quality to achieve a comprehensive design that prioritizes habitability elements and considers deferred expenses, such as durability, urban management, and modifications to properties by dissatisfied occupants. In the first part, the work conceptualizes social housing as a product of architectural value that recognizes the importance of economy and rationality. This lays the foundation for the second part, which focuses on establishing economic approaches for appropriate social housing design and harmonizing all elements of the program. By doing so, the work aims to contribute to developing equity and inclusion in cities while promoting the quality of life in the habitat. Keywords: public housing, suitable housing, affordable housing, economy, quality, flexibility, progressiveness, Comprehensive Economic Approach. VIII INDICE: INTRODUCCIÓN: ..................................................................................................................................................... X CAPÍTULO 1: CONCEPCIÓN DE LA VIVIENDA SOCIAL COMO PRODUCTO DE VALOR ARQUITECTÓNICO. ................. 1 1.4.1 La progresividad de la vivienda como proceso. ...................................................................................... 11 1.5.1 La vivienda social en Cuba. ..................................................................................................................... 18 1.6.1 Ejemplos foráneos. ................................................................................................................................. 19 a) Experiencias del Estudio ELEMENTAL: .................................................................................................... 19 b) Barrio Maestranza. ................................................................................................................................. 23 c) Conjunto Habitacional Las Perdices. ...................................................................................................... 24 d) Casapatio, Primer Lugar Concurso de Arquitectura y Eficiencia Energética en Vivienda Social del MINVU. 25 1.6.2 Ejemplos cubanos. .................................................................................................................................. 26 a) Unidad Vecinal número 1 de La Habana del Este “Camilo Cienfuegos”. ................................................ 26 b) Sistema Multiflex. Prototipo experimental. ............................................................................................ 28 c) Comunidad Las Arboledas. ..................................................................................................................... 29 d) Villa Panamericana ................................................................................................................................ 30 e) Barrio La Laguna. ................................................................................................................................... 31 1.6.3 Regularidades de los ejemplos analizados. ............................................................................................ 32 CAPÍTULO 2: ENFOQUE ECONÓMICO INTEGRADO DE LA VIVIENDA SOCIAL. ........................................................ 37 2.3.1 Progresividad en la vivienda. .................................................................................................................. 43 2.3.2 Aprovechamiento del suelo urbano. ....................................................................................................... 44 2.3.3 Tipología arquitectónica de la vivienda .................................................................................................. 45 2.3.4 Diseño integral de la vivienda. ............................................................................................................... 46 a) Flexibilidad espacial: .............................................................................................................................. 47 IX b) Espacios multifuncionales: ..................................................................................................................... 50 c) Muebles adaptables: .............................................................................................................................. 50 d) Exposición de las instalaciones: .............................................................................................................. 52 CONCLUSIONES GENERALES: ................................................................................................................................ 63 RECOMENDACIONES: ........................................................................................................................................... 64 ANEXOS:............................................................................................................................................................... 66 BIBLIOGRAFÍA: ..................................................................................................................................................... 70 X Introducción: El tema de la vivienda social, nacidos a inicios del siglo XX conjuntamente con el movimiento moderno, tuvieron como base la investigación teórica y empírica en el campo del diseño arquitectónico y urbano. Sin embargo, la vivienda de interés social que ha caracterizado el panorama de los países latinoamericanos a partir de la segunda mitad del siglo XX, se ha divorciado de la investigación científica y responde por entero a intereses utilitarios y económicos. Por tal razón, el diseño de la vivienda para los sectores de bajos ingresos en el contexto actual debe fundamentar su proceso en el ser humano, ya que resulta esencial para la satisfacción de sus necesidades y expectativas, así como para favorecer la sustentabilidad urbana. Según Pérez Pérez (2013), una vivienda adecuadamente diseñada en función de su entorno y de la ciudad donde se localiza, contribuye a elevar el bienestar de las personas con un menor costo y a reducir, a la vez, el impacto ambiental. Sin embargo, los modelos para la gestión de la vivienda de interés social que han predominado en América Latina durante las últimas décadas, generan soluciones orientadas hacia los aspectos cuantitativos, mientras que la calidad, y particularmente la del diseño, es subvalorada. La vivienda, particularmente la de interés social, constituye uno de los ejes más importantes en la planificación de la ciudad. En este sentido, los resultados que se presentan aportan a la construcción del conocimiento y a la discusión teórica sobre los retos que se deben enfrentar desde una postura profesional apropiada para la construcción de una sociedad más justa y equitativa (Pérez Pérez, 2013). El problema de la vivienda en Cuba ha estado presente durante más de seis décadas y es un asunto no resuelto hasta el presente. Son innumerables las acciones y estrategias que realiza el Estado para poder tratar de resolver o aminorar esta problemática. Algunos de los retos que enfrenta el tema de vivienda en Cuba están estrechamente ligados al: deterioro del fondo habitacional y falta de recursos para su mantenimiento y reparación, existencia de álgidos y significativos problemas de habitabilidad como factores que obstaculizan la calidad de vida de numerosas familias, dificultades de diversa índole que presentan en el uso de los espacios interiores, principalmente los relativos al tamaño de la vivienda, rigidez espacial y a su comportamiento ambiental. XI Resulta necesario reconocer que en el diseño de la vivienda masiva se desconoce al usuario que hará uso de ella y al parecer, la necesidad de repetir las soluciones se ha hecho corresponder con la estandarización de las necesidades que satisface. Sin embargo, la experiencia demuestra que no existe una vivienda que satisfaga las necesidades de cualquier familia. Puede decirse que la caracterización de las familias y de las necesidades concretas de las personas en la vivienda, así como el reconocimiento de las exigencias espaciales para el desenvolvimiento de las disímiles actividades en el hogar, constituyen puntos de partida imprescindibles para el mejoramiento del hábitat. Si bien es cierto que la “vivienda tipo” no existe, pues como expresa Livingston “con un proyecto típico lo que se ahorra es pensamiento”, al menos hasta la fecha, la masividad en la construcción no puede lograrse al margen de la estandarización de ciertos elementos. Lo que se requiere entonces es enfocar los procesos y en particular, el diseño, de una forma más creativa y eficiente. El presente trabajo de diploma contiene el resultado de una investigación que parte del criterio de que las normativas y enfoques con que se han venido diseñando la vivienda social, los cuales deben ser revisados y adaptados a los nuevos requerimientos de tipo arquitectónico, económico y social que imponen las circunstancias actuales. Ahorro y economía son dos conceptos estrechamente vinculados que incluso llegan a plantearse como sinónimos en algunos diccionarios. El concepto de ahorro se ha tergiversado con frecuencia en Cuba, asignándosele el significado de una reducción inicial de los costos o recursos empleados, con independencia de sus consecuencias, aun cuando ocasionen mayores gastos u otras afectaciones posteriores, pero en este trabajo investigativo, “ahorro” significa alcanzar una mayor economía integral y final sin afectar la calidad de los resultados, sólo haciendo un uso más racional de los recursos disponibles. Enfocado en las condiciones de la vivienda social cubana y su marco conceptual a nivel internacional, se hace un análisis de las condiciones de habitabilidad y se identifican los requerimientos deseables para su diseño, proponiendo así un enfoque económico integrado de la vivienda social adecuada y las directrices para que pueda materializarse el mismo. Problema científico: ¿Es posible mantener la prioridad del factor económico en la producción de la vivienda social y lograr un producto arquitectónico adecuado y que enriquezca el panorama urbano? XII Objeto de estudio: La vivienda social. Campo de acción: La relación economía y diseño arquitectónico. Hipótesis: Si se enfoca el factor económico de la vivienda social integrado con los elementos de diseño podrán identificarse directrices para mejorar la significación del producto arquitectónico y urbano en el programa habitacional. Objetivo general: Proponer directrices para enfocar la producción de vivienda social en una integración apropiada entre la racionalidad económica y la calidad del producto arquitectónico y urbano. Objetivos específicos: 1. Establecer una conceptualización integrada de la vivienda social que favorezca su calidad como producto arquitectónico en la ciudad. 2. Proponer un enfoque económico integrado de la vivienda social que contribuya a consolidar su carácter adecuado. 3. Establecer directrices que permitan un enfoque económico de la vivienda social con calidad arquitectónica y urbana. Metodología y métodos científicos de investigación aplicados: El proceso metodológico propuesto para el cumplimiento de los objetivos que respondan a la resolución del problema de estudio contempla tres etapas: Etapa 1. Formulación de las bases conceptuales de la vivienda social como producto arquitectónico para identificar los elementos que permiten un enfoque integral en cuanto a economía y calidad. En esta etapa se busca una integración en los conceptos y alcances de la vivienda social con los conceptos de economía, adecuación y flexibilidad de la misma; y luego se lleva a cabo un análisis de su desarrollo histórico y ejemplos de referencia para establecer regularidades conceptuales de la vivienda social. Se emplea el método bibliográfico- documental y el analítico-sintético para consultar la bibliografía e integrar, organizar y evaluar la información teórica y empírica recopilada (Hernández Sampieri, 2014) (El análisis crítico de XIII investigaciones como insumo para el diseño de un proyecto de investigación, 2005). Para el análisis de referentes y la extracción de buenas prácticas en materia de vivienda social se utiliza el método de estudio de caso según (Rodríguez Gómez et al., 1996). Los criterios establecidos para la selección de la muestra son los siguientes: contexto y características de la vivienda social masiva similares a las de Cuba; enfoque claro y demostrable de su componente social; experiencias y resultados positivos; accesibilidad a datos e información. Etapa 2. Enfoques integrales de economía y calidad arquitectónica de la vivienda basado en las regularidades conceptuales resultantes en el análisis referencial y desarrollo histórico en la Etapa 1. Se emplea el método etnográfico con sus correspondientes técnicas de observación participante, grupo focal y entrevista a expertos para identificar los principales conflictos de la vivienda social. También se emplea el método bibliográfico-documental con su respectiva técnica de revisión bibliográfica para la triangulación de la información (Álvarez-Gayou Jurgenson, 2007; Rodríguez Gómez et al., 1996) y la determinación de los factores que deciden la economía, las invariantes y los factores complementarios en el diseño de la vivienda social. Etapa 3. Con el análisis de los conocimientos teórico-prácticos y referenciales-contextuales, mediante la triangulación, se procede al diseño de una propuesta de directrices para el enfoque económico del diseño apropiado de la vivienda social. La investigación siguió un procedimiento metodológico diseñado para lograr el cumplimiento de sus objetivos y comprobar la hipótesis inicialmente planteada. A continuación, se formulan las directrices para el enfoque económico de diseño arquitectónico de la vivienda urbana social en Cuba. Finalmente se obtienen los resultados conclusivos y de recomendación general, que permiten darle un carácter más completo y favorecer la ulterior aplicación y continuidad de los resultados. El proceso metodológico se muestra en el siguiente esquema: XIV Aportes: • Teórico: Conceptualización de la vivienda social como producto arquitectónico de calidad en relación con su carácter económico y adecuado. • Metodológico: Establecimiento de una propuesta de análisis multifactorial que permite definir los requisitos de la vivienda social adecuada en relación con el fenómeno económico y de gestión. • Práctico: Propuesta de directrices estratégicas para lograr un enfoque económico integrado de la vivienda social en las condiciones actuales y futuras del país. Estructura de la tesis: La tesis está estructurada en una introducción, dos capítulos principales, conclusiones generales y recomendaciones finales, bibliografía y anexos: Capítulo 1. Concepción de la vivienda social como producto de valor arquitectónico. En este capítulo se formulan de las bases conceptuales de la vivienda social como producto arquitectónico. Lo cual incluye la integración de los conceptos y alcances de la vivienda social con los conceptos de economía, adecuación y flexibilidad de la misma. Luego se expone una breve panorámica de su desarrollo histórico para conocer los antecedentes y actualidad en el XV tema. Estos elementos aportan la base para seleccionar las mejores prácticas nacionales y foráneas, como ejemplos referenciales. El análisis y valoración de dichos ejemplos, permiten extraer las regularidades conceptuales de la vivienda social como producto de valor arquitectónico. Capítulo 2: Enfoque económico del diseño apropiado de la vivienda social para Cuba. En este capítulo se aporta conceptualmente el Enfoque Económico Integral (E.E.I.) a la definición de vivienda social. Dicho enfoque se decidió debía estar compuesto por los factores que dicen la economía, las invariantes indispensables para el diseño, y los factores complementarios. Tres grandes escalas en cuyo punto de convergencia se centra el E.E.I. y que permitieron posteriormente trazar una serie de directrices para el enfoque económico del diseño apropiado de la vivienda social. 1 Enfoques económicos para la vivienda social integrados con su calidad arquitectónica. Capítulo 1: Concepción de la vivienda social como producto de valor arquitectónico. La tendencia a considerar la vivienda social como una solución emergente a grandes masas de potenciales beneficiarios con limitaciones económicas que impiden su acceso a soluciones habitacionales de calidad, en detrimento de considerar su valor arquitectónico, ha estado presente en los programas que gobiernos y sectores públicos han implementado con buenas intenciones, pero que sacrifican la significación cultural y urbanística. Es así que, en muchas de las ciudades, los barrios y conjuntos de viviendas sociales constituyen zonas desvalorizadas y las soluciones arquitectónicas de sus componentes exhiben edificaciones repetitivas, elementales y de bajo costo. Ello también se acompaña con deterioros tempranos, debido a la maximización de la economía en su construcción y carencia de pretensiones trascendentes, lo que a la larga refuerza el sentido de exclusión y desigualdad hacia los sectores sociales que las ocupan. El presente capítulo se centra en sentar los conceptos y enfoques que, desde la teoría y la crítica, permiten entender la vivienda social en un sentido más amplio y trascendente, lo que lleva a no absolutizar criterios de maximización económica y de masificación de respuestas, lo cual repercutirá en beneficio de la ciudad y de los residentes. A lo largo del desarrollo teórico y práctico del concepto se han generado diversas acepciones, categorías y clasificaciones para la vivienda dirigida a los sectores de bajos ingresos económicos: vivienda social, vivienda de interés social, vivienda económica, vivienda mínima. Estos calificativos, permiten entender requerimientos y posturas propias de la complejidad de la solución habitacional. En el caso de esta investigación se empleará el termino vivienda social, pues es el que se aplica en nuestro país. Al reconocer cómo evolucionan los enfoques de diseño en la vivienda para sectores de bajos ingresos y los términos utilizados para su caracterización, se pueden comprender los antecedentes de la situación actual y los compromisos adquiridos para su solución futura. 2 Enfoques económicos para la vivienda social integrados con su calidad arquitectónica. La idea de vivienda social puede interpretarse de distintos modos. Por lo general, la expresión alude a un inmueble que, de algún modo, se facilita a las personas que no pueden acceder a una vivienda digna por sus propios medios (Pérez & Merino, 2017). Por su parte la idea de vivienda digna, como cita Pérez and Gardey (2016), alude a una edificación que permite a sus habitantes vivir de manera segura, confortable y en paz. La noción se vincula a ciertas características estructurales y ambientales de la morada en cuestión. Una vivienda digna, debe proporcionar aislamiento frente a las condiciones climáticas (es decir, tiene que proteger al morador del calor, el frío, las precipitaciones, etc.), tener una estructura segura (sin correr riesgo de derrumbe), contar con servicios básicos (acceso a agua potable, desagües, energía) y estar ubicada en un entorno que facilite la comunicación y los traslados. La vivienda digna, además, tiene que brindar seguridad jurídica al habitante (Pérez & Gardey, 2016). El derecho a la vivienda es parte de los derechos humanos fundamentales, desde que la Organización de Naciones Unidas (ONU) estableció en el Artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la inclusión al derecho a la vivienda. Esto encontró correspondencia en el Pacto Internacional de Derecho Económicos, Sociales y Culturales, donde, en su Artículo 11 establece que “toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuando para sí misma y para su familia, incluyendo alimentación, vestido y vivienda adecuadas”(ONU, 1948). Las viviendas sociales, en definitiva, tienen la finalidad de paliar un déficit habitacional. Mientras que todos los seres humanos tienen derecho a una vivienda, la realidad socioeconómica hace que dicha necesidad no pueda ser satisfecha por muchos individuos. El Estado, en este marco, se involucra para devolver ese derecho (Pérez & Merino, 2017). A efectos de la presente investigación, se infiere como concepto general más completo, la definición dada por Daniel Rolando Martí Capitanachi citada en Alderete Herrera (2010) : “La vivienda de interés social es la que cumple con el espacio mínimo suficiente para albergar con calidad y dignidad las actividades sociales, privadas e íntimas del núcleo familiar. La que asegura la estabilidad social y la armonía con el entorno, cultural y social” (pág. 9). Según Bosch and Alberto (2009) la arquitectura para el desarrollo de una vivienda social requiere de ingenio y economía. En consecuencia, el proyecto arquitectónico deberá ser capaz de 3 Enfoques económicos para la vivienda social integrados con su calidad arquitectónica. proponer la mejor solución para abatir al máximo los costos de una casa individual o de un agrupamiento de viviendas sin detrimento de su calidad funcional, ambiental y estética. Además, refiere que cuanto más se detalle un proyecto de vivienda de interés social, mejores posibilidades habrá de prevenir errores y problemas; por lo tanto, de elevar la calidad de la vivienda y brindar mejores ambientes de desarrollo. Y es allí en donde se debe entender que el total conocimiento de lo que significa una vivienda y el análisis exhaustivo de las partes que la componen traerá como consecuencia que en el diseño se manejen óptimamente los espacios mínimos, para dar como resultado una vivienda estéticamente aceptable, con una optimización de espacios y costos, que aún en una vivienda mínima, provocarán la sensación de protección, seguridad, privacidad e intimidad que el usuario demanda (Alderete Herrera, 2010) (pág.10). El estudiante de arquitectura debe saber y siempre tener claro que la vivienda se integra con la composición de espacios, que en lo individual satisfacen algunos requerimientos específicos de sus usuarios y, en su conjunto, resuelven íntegramente las necesidades de habitación del ser humano, conformando su hogar y su territorio (Bosch & Alberto, 2009). Es decir, la vivienda representa su espacio existencial y todo lo que este conlleva. La correcta organización espacial, en un determinado lugar con un medio ambiente característico, buscará la armónica interacción entre los espacios interiores y exteriores para garantizar el confort de sus habitantes (Bosch & Alberto, 2009). Así, puede entenderse la importancia e interés en la solución del problema de la vivienda, ya que a partir de ella el hombre logra su conciencia de ser y estar y constituye su patrimonio inicial en aras de un mejor desarrollo individual y social. Resulta importante entender que existen necesidades sociales relacionadas con la vivienda independientemente de su estándar, y que urgen sean revalorizadas, aun más cuando se trate de los sectores menos favoridos económicamente. Por ejemplo “la necesidad de personalizar la vivienda del ser humano está directamente relacionada con la de apropiarse y transformar su entorno” (Morales Soler & Alonso Mallén, 2012) (pág.34). Para Heidegger (2001) habitar es la manera en la que los seres humanos pertenecen, se relacionan con el mundo y por tanto son. Heidegger establece que el habitar está directamente conectado a todo acto de construcción. Construir no es únicamente el proceso de hacer edificios, no es un medio que nos permite 4 Enfoques económicos para la vivienda social integrados con su calidad arquitectónica. posteriormente habitar, construir es en sí mismo habitar, ya que es el medio principal por el que los seres humanos se relacionan con el mundo y formamos parte de él. Se puede afirmar que la vida privada no es estándar, uniforme, homogénea ni estable, por lo que sólo un sistema que se ajuste a los cambios puede resultar confortable. Por este motivo, no se puede aislar la definición del confort del sentido propio de la vivienda. Las distintas necesidades que van surgiendo a lo largo de la vida de las personas pueden llegar a requerir una adaptación del espacio en el que viven (Morales Soler & Alonso Mallén, 2012). Tomando en consideración lo referido hasta el momento, se busca establecer un conjunto de aspectos que logre englobar las distintas consideraciones que se deben tener al momento del planteamiento de la vivienda social. Dichas consideraciones se han agrupado en cuatro ejes temáticos: Diseño arquitectónico, Consideraciones Urbanísticas, Economía y Consideraciones Sociales, según el aporte de la tesis de Meza (2016). Cada uno de estos ejes a su vez se compone de otros ámbitos más específicos que han sido escogidos de forma particular para esta investigación, correspondiendo a los aspectos que resultan de mayor interés para la misma. Se entiende que básicamente la vivienda debe contar con áreas y cerramientos mínimos necesarios en el espacio; y deberá cumplir las regulaciones en cuanto a superficie, condiciones ambientales y de habitabilidad señaladas en las regulaciones internacionales. Los conceptos de progresividad ayudan a lograr un estándar de habitabilidad inicial, y a la vez dar posibilidades vivienda social Diseño Arquitectónico Desarrollo Progresivo. Habitabilidad inicial Flexibilidad y Adaptabilidad Consideraciones Urbanísticas Acceso a Servicios Espacios de uso Común Economía Materiales locales y Soluciones Técnicas adecuadas Concentración en altura Consideraciones Sociales Mixtura Social Participación Popular Ilustración 1: Consideraciones para el planeamiento de la vivienda social Fuente: Elaboración propia. 5 Enfoques económicos para la vivienda social integrados con su calidad arquitectónica. para su desarrollo progresivo en el tiempo. Las necesidades y recursos de cada familia son diferentes y a la vez cambiantes, por ello pensar que una única solución de vivienda logrará satisfacer a todos es utópico. Para asegurar que se brindará a las personas un ambiente óptimo donde podrán generar identidad es necesario tener en cuenta criterios de progresividad. Del mismo modo es bueno reflexionar sobre las condiciones de adaptabilidad y flexibilidad de la vivienda. Sobre todo, para el caso de la vivienda social, donde se busca dar una solución a aquellas personas con problemas para acceder a la vivienda si no se consideran estas variaciones, las familias se verán forzadas a vivir en condiciones que no les aporten confort o no logren satisfacer ya sus necesidades. En cuanto a sus consideraciones urbanísticas, la construcción de viviendas, se debe entender teniendo en cuenta el acceso a equipamientos y redes técnicas. Además, requiere abastecerle de los espacios necesarios para llevar a cabo las actividades diarias fuera de la residencia, por ejemplo, escuelas, comercio y centros de salud como mínimo. Del mismo modo, es importante la puesta en valor de los espacios públicos de buena calidad donde se pueda desarrollar la agradable convivencia y socialización entre vecinos. Esto ayudará a generar una dinámica de comunidad, mayor sentimiento de pertenencia a un barrio y participación ciudadana. Si bien es sustancial el diseño de espacios públicos de calidad a nivel urbano en general, se considera más importante en el caso de la vivienda social donde los espacios interiores serán reducidos. Además, fomentar la diversidad de usos en los mismos, promueve que se generen espacios con mayor vitalidad y por ende mayor seguridad. La vivienda social mantiene un enfoque eminentemente económico y se debe procurar el ahorro económico en distintas partidas del proyecto, sin que ello implique una reducción en la calidad de las viviendas, ni gastos en futuras etapas. Algunas de estas partidas pueden ser el costo de los materiales, mano de obra y métodos constructivos. La reducción en el tiempo de ejecución de obra también es un componente que influirá en la reducción del costo de las viviendas, ya que se ahorrarán gastos administrativos. Una respuesta en este asunto podría ser, como menciona en (Rovira, 2008), recurrir a la estandarización de algunos elementos de la vivienda procurando no caer en la monotonía. Otro aspecto recomendable tanto por sostenibilidad como por economía es la concentración en altura, de este modo se genera un ahorro del espacio urbano disponible y se asegura el correcto abastecimiento de servicios básicos a la población (agua, electricidad, gas, desagüe, etc.). Nabil 6 Enfoques económicos para la vivienda social integrados con su calidad arquitectónica. Bonduki en (Rovira, 2008) explica que al desarrollar proyectos de vivienda unifamiliar en terrenos aislados se promueve la expansión horizontal de la ciudad, la cual implica mayores costos de urbanización al tener que desarrollar nuevas de transporte y ampliación de las redes de servicios. Esto ocasiona posteriormente un aumento en el valor de suelo, por lo que lo denomina “costo económico-territorial”. El enfoque económico debe estar aparejado a las consideraciones sociales de este tipo de vivienda. Al realizar o promover proyectos de vivienda social es importante procurar la mixtura social donde las personas puedan convivir y generar comunidad. Es fundamental recordar que las viviendas contribuyen con la dignidad de las personas e influenciarán en el modo de inserción de las mismas en la sociedad (Arends Morales, 2011). Según Pichardo (2016), la cultura es influyente para determinar el tipo de vivienda a construir, aspectos tan simples como la forma, distribución o materiales están bajo la influencia y las preferencias culturales y sociales del ser humano. La arquitectura juega un papel importante en la forma de expresión cultural de la sociedad, pues debe coexistir el criterio arquitectónico con la identidad de la región y más específicamente, las localidades donde interviene. La vivienda social debe cumplir con los criterios y convenciones que se han consensuado universalmente como vivienda adecuada. La vivienda adecuada está reconocida como un derecho en los instrumentos internacionales incluidos la Declaración de los Derechos Humanos. La vivienda adecuada debe proveer más que cuatro paredes y un techo. Se deben cumplir una serie de condiciones particulares antes de considerarse como tal (ONU-Habitat, 2019). Los siete elementos de una Vivienda Adecuada según ONU-Habitat (2019) son: 1. Seguridad de la tenencia: condiciones que garanticen a sus ocupantes protección jurídica contra el desalojo forzoso, el hostigamiento y otras amenazas. 2. Disponibilidad de servicios, materiales, instalaciones e infraestructura: contempla la provisión de agua potable, instalaciones sanitarias adecuadas, energía para la cocción, la calefacción y el alumbrado, así como para la conservación de alimentos y eliminación de residuos. 3. Asequibilidad: el costo de la vivienda debe ser tal que todas las personas puedan acceder a ella sin poner en peligro el disfrute de otros satisfactores básicos o el ejercicio de sus 7 Enfoques económicos para la vivienda social integrados con su calidad arquitectónica. derechos humanos. Se considera que una vivienda es asequible si un hogar destina menos del 30% de su ingreso en gastos asociados a la vivienda. 4. Habitabilidad: son las condiciones que garantizan la seguridad física de sus habitantes y les proporcionan un espacio habitable suficiente, así como protección contra el frío, la humedad, el calor, la lluvia, el viento u otros riesgos para la salud y peligros estructurales. 5. Accesibilidad: el diseño y materialidad de la vivienda debe considerar las necesidades específicas de los grupos desfavorecidos y marginados, particularmente de personas con discapacidad. 6. Ubicación: la localización de la vivienda debe ofrecer acceso a oportunidades de empleo, servicios de salud, escuelas, guarderías y otros servicios e instalaciones sociales, y estar ubicada fuera de zonas de riesgo o contaminadas. 7. Adecuación cultural: es una vivienda adecuada si su ubicación respeta y toma en cuenta la expresión de identidad cultural La vivienda es el programa funcional que, por su pura masa y continuidad histórica, más contribuye a dar forma y carácter a los asentamientos; pero también es el tema más soslayado y manipulado. La frecuente confusión entre vivienda económica y de bajo consumo ha conducido a una vivienda de baja calidad que irónicamente no llega ni a ser económica ni a construirse en la cantidad suficiente (González, 1997a). El valor de una vivienda no se agota en el costo de sus muros, pisos y tejados. La importancia de la casa para la vida humana trasciende su materialidad y nos invita a pensarla como algo más que un objeto estándar del mercado inmobiliario. Considerar que las casas son "máquinas para vivir" compuestas por varias partes dotadas de un fin práctico como: cocinar, comer, dormir o asearse; puede ser un punto de vista limitado. (González, 2015). Por tanto, la mejor vivienda, la más económica, apropiada y sustentable ha de responder siempre a un proyecto específico (González, 2006). Algunas personas tienen una percepción negativa de las viviendas económicas, pensando que significan viviendas de baja calidad y mal mantenidas que atraen a personas de otros lugares y pueden tener un impacto negativo en su barrio (Cater, 2021). Pero en realidad, la vivienda económica, debe estar mejor diseñada, ser de mejor calidad y mejor gestionada que el resto de las viviendas de manera general, pues deben cumplir los mismos requisitos de habitabilidad y confort, estando sujetas a mayores restricciones financieras. Esto lleva a un pensamiento 8 Enfoques económicos para la vivienda social integrados con su calidad arquitectónica. minucioso de cada detalle y aplicación de recursos alternativos en el diseño y construcción para el logro del mismo fin, pero con mayores limitaciones. La vivienda económica ha adquirido protagonismo en la arquitectura actual. Preocupaciones que antes parecían irrelevantes, resultan hoy ser tan indispensables como la discusión sobre las necesidades más básicas (González, 2015). Buscar soluciones a una vivienda accesible económicamente en grandes ciudades es la inquietud tras la obra de muchos arquitectos en la actualidad como Tatiana Bilbao o Alejandro Aravena. Según González (2015), la vivienda económica reúne un conjunto de características que se hacen cumplir en el caso de la vivienda social. Estos son: • La vivienda económica posee una superficie construida o área mínima para satisfacer las necesidades básicas de una familia. • Se puede reducir el efecto del costo del terreno por unidad de vivienda al incrementar la densidad de éstas, es decir el número de viviendas por unidad de superficie. • Utilización de sistemas constructivos que requieran en menor medida o, al menos, poca mano de obra calificada. • Uso de materiales y componentes de producción industrializada. • El costo del financiamiento depende en gran medida de las tasas de interés prevalecientes en el mercado y éstas dependen a su vez del estado de la economía. Sin embargo, algunas acciones que pueden reducir este costo, implican el otorgamiento de préstamos acordes con la capacidad de pago de las familias, el uso de mecanismos especiales (por fuera de las instituciones bancarias), de financiamiento y programas de ahorro, el fortalecimiento de las empresas promotoras y constructoras y de las instituciones financieras hipotecarias, la organización de cooperativas y asociaciones de vivienda y por supuesto, el subsidio directo del Estado a la demanda de vivienda dirigido hacia los más necesitados. González (1997a) debate sobre los conceptos de ahorro económico llevados a lo arquitectónico: El concepto de ahorro se ha tergiversado, asignándosele el significado de una reducción inicial de los costos o recursos empleados, con independencia de sus consecuencias. Ahorro significa alcanzar una mayor economía sin afectar la calidad de los resultados, solo haciendo un uso más racional de los recursos disponibles. Hoy en día la situación 9 Enfoques económicos para la vivienda social integrados con su calidad arquitectónica. económica del país y la escasez de recursos ha llevado a bajar el estándar buscando reducir los costos, pero por falta de análisis profundo e integral del problema se está afectando indirectamente la economía por diversas vías y lejos de reducirse, los costos iniciales se incrementan, además solo se trabaja en el costos presupuestario y no se valoran los costos integrales (González, 1997a) (pág. 11). Para evaluar la calidad de una vivienda es necesario establecer los requisitos que esta debe cumplir para satisfacer las necesidades especificadas o implícitas. La calidad es un concepto relativo vinculado al estándar que depende de las posibilidades económicas del sector de la población al cual se destina. La calidad de la vivienda debe mantenerse durante toda su vida útil, lo que conduce a un nuevo problema: el mantenimiento y conservación (González, 1997a). El siguiente diagrama muestra los elementos a tener en cuenta para evaluar el costo de la vivienda. Lo cual manifiesta que si no se tienen en cuenta el equilibrio entre economía y calidad desde un inicio los costos a largo plazo serán mayores. Ilustración 2: Elementos a tener en cuenta para evaluar el costo de la vivienda. Fuente (González, 1997b) El Capítulo 2 abordará este tema con mayor profundidad aportando los elementos que componen el Enfoque Económico Integral de la vivienda social. Esto hará permisible tener una visión de economía integral o global en la toma de decisiones en las etapas iniciales. En resumen, autores como (Breton, 2021; Cater, 2021; González, 2015; González, 1997b) coinciden en que el empleo del término vivienda económica es común para referirse a viviendas asequibles, las cuales deben están diseñadas y construidas para ser accesibles a personas con ingresos moderados o bajos y su principal desafío en el contexto actual está relacionado con la calidad de la construcción. 10 Enfoques económicos para la vivienda social integrados con su calidad arquitectónica. La forma en que concebimos la vivienda tiene un impacto significativo en cómo se abordan cuestiones fundamentales de la sociedad, como la equidad, la disponibilidad y la accesibilidad de la vivienda. La perspectiva de la vivienda como un derecho o un bien de uso puede promover una mayor justicia en el acceso a la vivienda, en contraposición a la idea de la vivienda como una mercancía sujeta a las dinámicas del mercado. La consideración de la vivienda como un objeto terminado es la más habitual y la que se implementa con mayor frecuencia en nuestro país. En esta visión la vivienda se construye y termina en un momento determinado en el tiempo y posteriormente se usa en el estado en el que se ha terminado. Cualquier transformación posterior implica costosos procesos legales y constructivos, lo que limita la adaptación de la vivienda a las necesidades reales de las personas. Asimismo, la vivienda se entiende como un ente autosuficiente y como una unidad continua, dentro de la cual se incluyen todos los espacios y servicios necesarios, independientemente del perfil concreto de la utilización de estos espacios y servicios. Se trata de un objeto poco flexible, al no considerar las transformaciones naturales de las personas habitantes y, por tanto, las de sus espacios habitacionales, así como la evolución de estas transformaciones en el tiempo. Es un objeto que no se produce con la finalidad de satisfacer su función principal, la de proveer habitabilidad, porque está destinado a unas personas usuarias estereotipadas, singulares, neutrales o abstractas. Es un objeto que, incrementado por su alta rigidez y desconexión de la realidad, desaprovecha gran cantidad de recursos (naturales, económicos y sociales) y produce gran cantidad de residuos (Morales Soler & Alonso Mallén, 2012). Por el contrario, adoptar una perspectiva que considere la vivienda como un proceso, abre la puerta a una mejor adaptación a las necesidades y circunstancias de sus ocupantes, y para ello, es fundamental involucrar a las personas que la habitan en todo el proceso. Bajo esta visión, la vivienda se concibe más como una infraestructura básica conectada a espacios y servicios, y evoluciona a lo largo del tiempo en función de las necesidades vitales y las capacidades económicas de sus residentes. Esta concepción implica que el proceso de diseño y construcción debe ser flexible y abierto, fomentando la participación activa y la colaboración entre todos los actores involucrados (Morales Soler & Alonso Mallén, 2012) (pág. 37). 11 Enfoques económicos para la vivienda social integrados con su calidad arquitectónica. Este enfoque permite maximizar la eficiencia al hacer más con menos, al aprovechar al máximo los recursos disponibles. Además, al involucrar a los residentes en el proceso, se activan las capacidades y recursos sociales de la comunidad, lo que a su vez contribuye a la creación de un entorno habitable y sostenible. En última instancia, al adoptar esta perspectiva, se minimizan los desperdicios de recursos al utilizar únicamente los elementos esenciales, logrando así una mayor sostenibilidad económica y social en el desarrollo de la vivienda. La vivienda, así entendida, es capaz de satisfacer su función principal, la de proporcionar habitabilidad, siendo flexible y adaptándose a las demandas reales de la sociedad y a sus modos de vida, desde su pluralidad y necesidades cambiantes. En definitiva, considerar la vivienda como proceso implica entenderla como algo más que un espacio físico, como un acto que se desarrolla en el tiempo y no en un momento determinado, es decir, que entiende el acto de habitar. 1.4.1 La progresividad de la vivienda como proceso. La vivienda progresiva, según Ortíz Flores (2007), “responde a una práctica social, a la forma en que la mayor parte de la gente produce su vivienda, de acuerdo con la dinámica de sus recursos, posibilidades, necesidades y sueños”. Es una práctica que se adapta mejor a la realidad económica, a la dinámica de las familias pobres y a la necesidad de seguir invirtiendo en la consolidación de la vivienda. Se integra pues dentro del concepto de “producción social de vivienda” muy extendido en América Latina. Alejandro Aravena, arquitecto chileno, ganador del Premio Pritzker en el año 2016, la distinción más prestigiosa en el campo de arquitectura. Además de ser un reconocimiento a sus proyectos arquitectónicos innovadores, la premiación destacó su trabajo en vivienda social. Alejandro Aravena desde hace algunos años viene desarrollando el método de vivienda progresiva, por el cual los beneficiarios de viviendas sociales completan sus casas por sus propios medios y según el arquitecto “más de acuerdo a sus necesidades y gustos. El concepto, también conocido como vivienda incremental, implica la participación activa de los beneficiarios en el diseño y hasta construcción de sus casas, es sin duda una forma correcta y económica de tratar la vivienda social. Reduce el precio final de las unidades y da a las familias opciones de mejora y ampliación de sus hogares. Este concepto de vivienda llamada “progresiva” es el resultado de la evolución en el campo de las políticas de vivienda social.(Viva, 2016) http://www.pritzkerprize.com/2016/works 12 Enfoques económicos para la vivienda social integrados con su calidad arquitectónica. La vivienda progresiva encuentra su nicho justo en la brecha entre la vivienda completa y la provisión apenas de infraestructura en barrios ya establecidos. La entrega de vivienda por terminar (pero en condiciones de habitabilidad), permite al gobierno reducir el costo de las unidades, sin comprometer su calidad, dando al morador condiciones de ampliarlas de acuerdo a sus necesidades y posibilidades. Al hacerlo, se acerca mucho al modelo endógeno de autoconstrucción, que es la forma de cómo la mayor parte de las familias pobres construyen sus viviendas en la región latinoamericana. Aunque solo aplicable a viviendas unifamiliares, el modelo facilita la integración social de los residentes de conjuntos habitacionales, ya que todos participan de la ejecución de sus viviendas (Viva, 2016). Dayra Gelabert Abreu, junto a Dania González Couret, han estado incursionando en el tema mediante el desarrollo de investigaciones en tesis de diploma, maestría y doctorado, con el objetivo de ofrecer alternativas para el desarrollo de viviendas progresivas que permitan combinar la acción del estado y la población en zonas urbanas de densidades medias, sin afectar la calidad de la imagen urbana. Según Gelabert Abreu (2014), meritoria de la obtención del Premio de Estudios Iberoamericanos Grupo La Rábida (VIII edición, 2014), el desarrollo progresivo es inherente a la función habitar y además reseña, que el diseño de la vivienda debe favorecer la evolución y transformación del espacio, asimilar el aumento del número de miembros de la familia y adecuarse a su composición variable en el tiempo. Esta idea coincide con las premisas actuales que pretenden demostrar que se puede lograr un diseño progresivo y flexible, y que la vivienda como tal debe responder a las características demográficas actuales de las diferentes familias y sus nuevos modos de habitar. Las necesidades y expectativas del hogar evolucionan en el tiempo y las posibilidades económicas pueden cambiar. El avance del desarrollo científico técnico, así como la vida social y cultural generan transformaciones que la vivienda debe asimilar. Por tanto, la evolución y adaptación en el tiempo de la vivienda es un proceso indisoluble de la vida cotidiana. Con la vivienda progresiva se logra la aplicación de un cambio en el modo de enfoque de la vivienda y el hábitat, con un mayor énfasis en su componente social. Surgen de esta forma conjuntos habitacionales donde se valora a la comunidad como actor del cambio más que como simple usuario (Álvarez, 2017). Atendiendo al control y manera de ejecución de las viviendas pueden identificarse dos tipos de progresividad (Gelabert Abreu & González Couret, 2013a): 13 Enfoques económicos para la vivienda social integrados con su calidad arquitectónica. • Progresividad Espontánea: las ampliaciones y las transformaciones se realizan por la familia sin colaboración profesional, practicando así una autoconstrucción espontánea. • Progresividad Asistida: exige en todo el proceso de diseño y construcción la asistencia técnica de parte de profesionales calificados. Sin embargo, la posición asumida en este trabajo, considera que es imprescindible el control y la organización del proceso, aunque la autoconstrucción sea espontánea, con el objetivo de garantizar los requisitos de mínimos de habitabilidad; y en ambos casos, debe involucrarse al usuario en un proceso de capacitación para asumir la construcción y gestión de la vivienda. La progresividad también puede clasificarse en relación con la manera en que se produce la evolución. En este sentido se plantea que existen dos alternativas para la vivienda progresiva (Gelabert Abreu & González Couret, 2013a): • Progresividad hacia dentro o cualitativa: la entrega inicial será una cáscara habitable completa que puede mejorarse y transformarse por la incorporación de sucesivos grados de terminaciones que no comprometan la seguridad y estabilidad de lo ya construido. • Progresividad en extensión o cuantitativa: el desarrollo posterior de la vivienda se logra por la incorporación de nuevos espacios. Incluye las ampliaciones desde las excavaciones hasta la cubierta. En relación con los modelos de progresividad, Gelabert Abreu and González Couret (2013a) citado en (Ramos, 2020), esbozan cuatro variantes de vivienda progresiva: vivienda “semilla”, vivienda “cáscara”, vivienda soporte y vivienda mejorable o perfectible. Como aspecto a destacar, según (Gelabert Abreu, 2014), se debe tener en cuenta que la modalidad semilla se corresponde con la progresividad en extensión o cuantitativa y las de cáscara y soporte con la progresividad hacia dentro o cualitativa. La mejorable puede pertenecer a ambas clasificaciones indistintamente, al poder combinarse con el resto de las modalidades mencionadas. Se puede considerar, que, entre la construcción nueva y el mejoramiento de viviendas, aparece el modelo de la vivienda progresiva, que es una construcción “nueva” incompleta, que requiere menores inversiones por parte del Estado. Sería el caso de la vivienda “semilla” (Ramos, 2020). Ha sido significativa la sistematización y clasificación que ha realizado Pérez Pérez (2013) de la vivienda progresiva, la cual contempla en alguna de las siguientes variantes: • La vivienda semilla: que parte de un núcleo inicial básico. 14 Enfoques económicos para la vivienda social integrados con su calidad arquitectónica. • La vivienda cáscara: donde en la primera etapa se ejecuta la envolvente exterior y luego se subdivide interiormente de forma horizontal o vertical. • La vivienda soporte: a la cual inicialmente solo se le construye la estructura portante. • La vivienda mejorable: debido a la calidad de las terminaciones entregadas, las cuales con el tiempo se pueden cambiar según los gustos y capacidad económica de los beneficiarios. Pueden ampliarse algunos aspectos relativos con sus características y alcances, gracias a los aportes esenciales de Gelabert (2010): La esencia de la vivienda semilla radica en la sumatoria continua y lógica de unidades espaciales independientes, interconectadas o no, según las preferencias de la familia, hasta completar la conformación y diseño final de la vivienda, por lo que se puede obtener una cifra ilimitada de soluciones formales, espaciales y funcionales. Es la solución de vivienda progresiva más empleada, cuyo principal problema radica en la imposibilidad de lograr altas densidades ya que responden a viviendas unifamiliares y se suele emplear de modo aislado. Otro factor a tener en cuenta con el empleo de este modelo es el poco control de la solución respecto a la expresión formal, debido a que su evolución responde al alcance económico del usuario. Ilustración 4: Clasificación de las modalidades de vivienda progresiva. Fuente: (Gelabert Abreu & González Couret, 2013a). Ilustración 3: Vivienda semilla, cascara y soporte, mencionadas en orden vertical según aparecen. horizontalmente se muestra la evolución. Fuente:(Gelabert Abreu & González Couret, 2013a). 15 Enfoques económicos para la vivienda social integrados con su calidad arquitectónica. En el caso de la vivienda cáscara, su concepto es como el de un contenedor, partiendo de una imagen inicial completamente terminada que permite dialogar armónicamente con el contexto en que se inserte el edificio y posibilita la conformación variable del espacio interior o el “contenido”. El número de pisos en este caso dependerá del diseño específico, de la solución constructiva empleada y de las regulaciones y condicionales del emplazamiento. Esta modalidad resulta muy útil en contextos urbanos comprometidos con valores patrimoniales a preservar y donde la morfología urbana que predomina es la manzana compacta, para que la imagen arquitectónica y por tanto urbana, no sea afectada por las posibles transformaciones posteriores de las viviendas progresivas (Gelabert Abreu & González Couret, 2013a). En este tipo de soluciones al igual que en la variante de soporte es muy común el empleo de la panelera ligera, a fin de lograr un mayor aprovechamiento y flexibilidad de los espacios. Por lo general estas soluciones se desarrollan alrededor de un núcleo de instalaciones fijo conformado por los espacios de baño y cocina, ya que estos a lo largo de la evolución de la vivienda son los menos propensos a variar. “Si consideramos las cocinas y los cuartos de baño, por sus instalaciones, como núcleos fijos, el espacio restante puede ser partido por medio de paredes móviles” Aranguren y Gallegos, 1999; citado en (Gelabert Abreu & González Couret, 2013a). En relación con la vivienda soporte su esencia se basa en la clasificación de un soporte estructural que garantice una gran libertad de diseño en la conformación del espacio interior y en la imagen exterior, permitiendo al usuario expresar su individualidad a través del diseño de la vivienda. La estructura juega el rol fundamental en esta modalidad, ya que su diseño debe permitir la combinación y adaptabilidad de los espacios en etapas posteriores. El diseño interior debe posibilitar diversos esquemas de plantas, a partir de la flexibilidad como concepto fundamental. Las divisiones espaciales deben minimizarse al máximo, lo que permite un margen de libertad en cuanto a cambios de uso, jerarquía y disposición del equipamiento, conformando espacios abiertos, unitarios e integrados. La solución constructiva empleada debe permitir grandes luces y por razones de economía y optimización de recursos no debe ser de poca altura si estas necesitan de equipamiento y mano de obra especializada en su ejecución. Por lo que se recomienda su ubicación en zonas abiertas de la ciudad, con predominio de edificaciones de altura superior a los 5 niveles. 16 Enfoques económicos para la vivienda social integrados con su calidad arquitectónica. Finalmente, en lo relativo a la vivienda progresiva mejorable, ella no exige requerimientos específicos espaciales o constructivos propios que influyan en el diseño futuro de las viviendas. Se encuentra combinada de manera constante con el resto de las modalidades, debido a que el concepto propio de progresividad incluye el mejoramiento y adecuación sistemática en el tiempo como parte indisoluble de la evolución (Gelabert Abreu & González Couret, 2013a). La preocupación por la solución del problema de la vivienda para una clase social mayoritaria que no podía acceder por sus medios a una vivienda digna surgió por primera vez en la Europa del siglo XIX ante el peligro que constituía la nueva clase obrera urbana, que habiendo emigrado del campo en busca de trabajo, se asentaba en pésimas condiciones de habitabilidad alrededor de las industrias.(González, 2006) Se desarrolló así el Movimiento Higienista, y con él, las primeras comunidades obreras europeas que constituyeron un antecedente directo de lo que sería en el siglo XX el Movimiento Moderno, donde los edificios debían ser estrechos y separados entre sí y orientados al Sur, para garantizar el acceso al sol por su efecto higienizante y térmico tan necesario en los países fríos de Europa (Butti et al., 1985). Por otra parte, para garantizar su producción en gran escala, las viviendas y los edificios debían ser industrializados y, por tanto, serializados y tipificados, como cualquier objeto industrial. Este modelo se extendió a todo el planeta y otras explicaciones surgieron para justificar la forma de los edificios, su repetición y su ubicación, error que, lamentablemente, aún se arrastra hoy. Sin embargo, durante la primera mitad del siglo XX fracasó, tanto en el mundo desarrollado como en los países en desarrollo, aunque por razones de diversa índole (González, 2006). En los países desarrollados, estos conjuntos fueron rechazados y abandonados por la población, como consecuencia de su monotonía y falta de identidad, siendo ocupados entonces, por los sectores más pobres, los inmigrantes. En los países en desarrollo, el alto costo de estas viviendas las hizo inaccesibles para los más pobres, lo cual trajo como consecuencia, fenómenos desconocidos hasta entonces para el mundo desarrollado como las invasiones de tierra y los asentamientos informales, que son hoy la expresión del hábitat popular mayoritario en los países del Tercer Mundo. 17 Enfoques económicos para la vivienda social integrados con su calidad arquitectónica. La vivienda social masiva del Movimiento Moderno, tuvo como paradigma a la máquina y como categorías básicas, la cantidad, repetitividad y serialización. Por lo cual, más industrialización significó más monotonía. Por otra parte, la vivienda es un bien inmueble, que, a diferencia de los objetos industrializados, debe fijarse al lugar donde se inserta. “Por tanto, la mejor vivienda, la más económica, apropiada y sustentable ha de responder siempre a un proyecto específico” (González, 2006). Ante esta situación, durante la segunda mitad del siglo XX se han experimentado nuevas vías de solución al problema de la vivienda, que tienen igualmente, manifestaciones diferentes en los países desarrollados con respecto a los países en desarrollo o en los sectores altos en relación con la población de menos recursos: • El diseño participativo ha sido una forma de contrarrestar la monotonía y la falta de identidad en el primer mundo, mientras que la autoconstrucción ha permitido reducir los costos mediante el aporte de mano de obra, para los sectores pobres de los países en desarrollo. • La vivienda progresiva, que también asume manifestaciones diferentes para el mundo desarrollado y para los países en desarrollo, favorece en el primer caso, la participación y en el segundo, la reducción de los costos iniciales de construcción y con ello, la accesibilidad de los sectores más pobres. • Las llamadas tecnologías alternativas significan para el primer mundo una vivienda más saludable y menos contaminante, mientras que favorecen la autoconstrucción y la reducción de los costos en el Tercer Mundo. En cuanto a la ciudad, el fracaso de los conjuntos de nuevo desarrollo al estilo de la urbanización abierta del Movimiento Moderno, estimula la recuperación del centro por parte de las clases dominantes mediante acciones inmobiliarias que tras la búsqueda de recuperar los espacios públicos tradicionales ocultan la intención de obtener plusvalía del suelo urbano. Así, los sectores más pobres que habían ido ocupando el centro de la ciudad, son desplazados hacia la periferia que hace crecer extensivamente la mancha urbana, mientras que el centro se gentrifica. Como resultado se tiene una nueva ciudad, o más bien, anti-ciudad no planificada y espontánea, que va creciendo a partir de una vivienda popular que no encierra la sabiduría ni el encanto de la tradicional arquitectura vernácula, sino que está condicionada por la pobreza que se va conformando. 18 Enfoques económicos para la vivienda social integrados con su calidad arquitectónica. 1.5.1 La vivienda social en Cuba. En su evolución histórica después del triunfo de la Revolución se dio un impulso masivo a los planes de la vivienda. La reforma urbana, la erradicación de barrios insalubres, el desarrollo de comunidades agrícolas y la experimentación caracterizaron la década de los años 60. En los años 70 se creó el movimiento de microbigradas y se impulsó la construcción masiva de viviendas mediante el desarrollo de sistemas constructivos prefabricados. Las viviendas no respondían ni a su medio físico, ni a las tradiciones socioculturales, ni a los estilos de vida, ni a los requerimientos del usuario. A pesar de la alta tecnología, la calidad, la ejecución y la terminación eran deficientes, no se completaba la infraestructura urbana y dotación de servicios y los espacios exteriores quedaban sin terminar. En los años 80 se insertan edificios que no se adecuan al contexto, ni al clima, lo que trae como consecuencia que la calidad de las viviendas resulte inferior a lo esperado, de acuerdo a los recursos invertidos en su ejecución. Por otra parte, junto a las construcciones estatales se fueron desarrollando viviendas por esfuerzo propio, casas unifamiliares aisladas que generan bajo aprovechamiento del suelo, con soluciones constructivas tradicionales inspiradas en el modelo de vivienda suburbana de los años 50. Por esta vía la población produjo y recupero el doble de las viviendas construidas por el estado, lo cual demuestra su potencial constructivo. En la década del 90 se desarrolla también la llamada vivienda económica, experiencia que fracasó porque su bajo costo no incluía la urbanización y por tanto los nuevos asentamientos quedaban sin alcantarillado, calles y accesos. Los pobladores perdían las ventajas de la vida rural y ganaban las desventajas de la vida urbana. El agravamiento de la situación económica del país a partir de 1990 dificultó el desarrollo del programa de la vivienda, iniciándose a partir de 1992 el movimiento de viviendas de bajo consumo material y energético. El concepto de vivienda evolutiva (tendencia actual) requiere en cualquiera de sus variantes una previsión de su desarrollo por etapas y de una oferta comercial de materiales, elementos y componentes para su completamiento posterior. La insatisfacción no es solo cuantitativa, sino también cualitativa, puesto que en muchos casos la calidad de la vivienda construida no responde a las aspiraciones del usuario y resulta de baja comparación con su costo. En aras de reducir los costos de la vivienda, se afecta sensiblemente la calidad de las mismas y se incurre en gastos varias veces superiores a lo que se ahorra, al no valorarse la economía global de las soluciones. 19 Enfoques económicos para la vivienda social integrados con su calidad arquitectónica. La actual situación económica del país y la escasez de recursos ha llevado a bajar el estándar buscando reducir los costos, pero por falta de análisis profundo e integral del problema se está afectando indirectamente la economía por diversas vías y lejos de reducirse, los costos iniciales se incrementan, además solo se trabaja en el costo presupuestario y no se valoran los costos reales. El valor de las referencias es importante cuando se aborda el problema de la vivienda social. Como método de búsqueda de las mejores soluciones y análisis de experiencias culminadas, sirve de paradigmas adecuables y no deja de ofrecer lecciones comunes que pueden sintetizarse e interpretarse en bien de esclarecer un concepto. En primer lugar, se analizan ejemplos reconocidos internacionalmente en Chile, que logran el enfoque social que se requiere, unidos a interesantes soluciones habitables en su arquitectura. A continuación, se incluyen experiencias en Cuba, que pueden tomarse también como referencias de soluciones nacionales al problema: 1.6.1 Ejemplos foráneos. a) Experiencias del Estudio ELEMENTAL: En el marco internacional, en los últimos años, ha sido de gran repercusión los ejemplos desarrollados por el estudio chileno de arquitectura ELEMENTAL, dirigido por el arquitecto Alejandro Aravena, el cual constituye la vanguardia en el tema de vivienda progresiva en Latinoamérica. La mayor parte de estos se enfocan en soluciones de viviendas sociales a partir de subsidios. Entre los ejemplos relevantes se encuentran las intervenciones llevadas a cabo en Villa Verde, Lo Barnechea II, Iquique, Rancagua, Valparaíso y Temuco en Chile; y en Monterrey, México. En estos se aplica un cambio en el modo de enfoque de la vivienda y el hábitat, con un mayor énfasis en su componente social. Surgen de esta forma conjuntos habitacionales donde se valora a la comunidad como actor del cambio más que como simple usuario. Lo particular de estos proyectos es el lugar en el que se desarrollan como resultado del análisis llevado a cabo por el estudio. Al contrario de la vivienda de la clase media y alta, que tiende a aumentar su valor a lo largo del tiempo, el valor de la vivienda social tiende a decrecer. Los 20 Enfoques económicos para la vivienda social integrados con su calidad arquitectónica. proyectos de ELEMENTAL se localizan dentro de la trama urbana existente. El objetivo de ello radica en la lógica de acercar a las personas que acceden a esta ayuda del gobierno, a las redes y servicios presentes en la ciudad: educación, salud, transporte, empleos, electricidad y agua. Su estrategia se basa en que “mejor que un metro cuadrado extra de vivienda es un metro cuadrado de vivienda bien ubicada. Con esto la vivienda social gana en valor”. El enfoque del método es una respuesta a la problemática de cómo enfrentar el crecimiento poblacional y de las ciudades (Gary Hustwit, 2011). La mayor parte de las soluciones de viviendas sociales son subsidiadas por el gobierno. En el caso de Chile el subsidio para una vivienda se mueve en torno a los 10 000 dólares y comprende una superficie de aproximadamente 40 metros cuadrados (Gary Hustwit, 2011). Si bien su asignación es por familia, el proyecto se desarrolla de forma colectiva, con lo cual el presupuesto disponible aumenta considerablemente, permitiendo mejores resultados. A partir de este presupuesto se disponen la compra del suelo y las redes eléctrica e hidrosanitaria como primera inversión. Luego se procede a la ejecución de las viviendas y los espacios públicos (Aravena, 2014). Para el desarrollo de la vivienda, el estudio determinó un indicador básico de referencia a partir de una vivienda que resultara cómoda para la clase media de unos 80 metros cuadrados. A partir de ahí en lugar de desarrollar soluciones pequeñas se enfocaron en proyectar la mitad de una de estas viviendas para clase media y dejar el marco para su desarrollo. Esto permitía a las familias completar. La solución de estos núcleos básicos prioriza la mitad de la vivienda que las familias no podrían construir por su cuenta (la cocina, servicio sanitario, un área de dormitorio y estar) (Aravena, 2016). Las soluciones arquitectónicas responden a la vivienda progresiva, adaptable al alcance económico de las familias para su desarrollo final. De igual forma el desarrollo, si bien queda a cargo de los usuarios, no resulta de forma espontánea, sino controlada. Para ello se prevé desde un primer momento el máximo desarrollo posible de la vivienda y se crea un marco para contenerlo. De esta forma quedan ordenados los resultados finales. 21 Enfoques económicos para la vivienda social integrados con su calidad arquitectónica. Ilustración 4: Conjuntos de viviendas progresivas desarrollados por el estudio chileno de arquitectura ELEMENTAL. Fuente: www.elementalchile.cl/projects Ilustración 5: Quinta Monroy / ELEMENTAL. Fuente: www.archdaily.cl/cl/02-2794/quinta-monroy-elemental Otro ejemplo del Estudio ELEMENTAL es la Quinta Monroy (Muttach, 2021), ubicado en la ciudad de Iquique, Chile. Este proyecto de vivienda social nace ante la necesidad de Ofrecer una solución habitacional a 100 familias que por 30 años habían estado ocupando ilegalmente un terreno en el centro de la ciudad de Iquique. Factores como el ajustado presupuesto, el elevado costo del terreno y la densidad que se debe lograr; dieron origen al concepto del proyecto, que busca alcanzar tres aspectos importantes: la individualidad, la identidad y el crecimiento. 22 Enfoques económicos para la vivienda social integrados con su calidad arquitectónica. Tomando como referencia un edificio vertical el cual sólo puede crecer en su primer piso de forma horizontal y en su último piso de forma horizontal y vertical, se logra lo que se busca: libre crecimiento de las viviendas tanto horizontal como verticalmente, y el máximo aprovechamiento del terreno. (ver anexo 1) Esta configuración genera dos tipologías de vivienda, ambas de 36 m² con posibilidad de expansión al doble de su tamaño. Frente a la expansión, los límites son delimitados por la edificación contigua a la misma y su disposición va creando el conjunto residencial. El equipo ofrece el 50% de una vivienda con capacidad de expansión, por lo tanto, la obra finalizada y entregada a cada familia, sólo está terminada al 50%, pero a la vez diseñada para que al momento de expandirse estos elementos se integren a la perfección a las nuevas ampliaciones. La tipología número 1: se genera a nivel de la primera planta el espacio que contiene las partes básicas de la vivienda, baño, cocina, escaleras y muros medianeros. (ver anexo 2) La tipología número 2: una casa dúplex en la cual se encuentra sobre la vivienda 1, donde también se proveen las partes básicas de la vivienda que se integran a la perfección con las futuras ampliaciones. (ver anexo 2) Para la estructura se adopta un sistema estructural a porticado muy sencillo con dos tipos de columnas y luces de tres y seis metros. La estructura de una casa generalmente sirve a la casa contigua, lo que disminuye considerablemente los costos. Los cerramientos se realizan en bloques de concreto y láminas de madera en los muros, lo cual permite facilitar la expansión de la vivienda. (ver anexo 3) La flexibilidad y libertad que se da al ampliar hasta el doble del tamaño original, brinda una gran gama de posibilidades acordes al crecimiento social y económico de la familia. Puede ser utilizada como una habitación para oficina o para cualquier otro uso ajustándose a las necesidades de la familia, reforzando el concepto de individualidad e identidad Esto mismo sucede en el exterior permitiendo a las personas individualizar sus fachadas, otorgándoles un sinfín de posibilidades, que dinamizan el conjunto y permiten a cada familia sentir identidad. (ver anexo 4) A nivel de conjunto la disposición en la que se ordenan las viviendas, genera pequeños patios en el interior. Al introducir este espacio colectivo, entre el espacio público y el privado, se logra una propiedad común, pero de acceso limitado que permite dar lugar a las redes sociales, áreas de juego infantil, reuniones de vecinos, etc. Fortaleciendo las relaciones vecinales. (Ver anexo 5) 23 Enfoques económicos para la vivienda social integrados con su calidad arquitectónica. Este proyecto es un ejemplo de cooperación entre profesionales y las personas que se benefician del inmueble. b) Barrio Maestranza. Ilustración 6: Barrio la Maestranza. Chile. Fuente: www.archdaily.cl /cl/979621/barrio-maestranza-ukamau-y-el-derecho-a-la-vivienda-en-chile El Barrio Maestranza Ukamau es un proyecto de viviendas en Santiago de Chile. Se ubica en los terrenos de la antigua Maestranza de Ferrocarriles San Eugenio y fue diseñado por el arquitecto Fernando Castillo Velasco, continuado por su hijo Cristián Castillo junto a otros arquitectos. El edificio, con 424 departamentos en casi 3 hectáreas de superficie, se destaca por ser un ejemplo de intervención social exitosa. El proceso involucró a antiguos habitantes de la comuna que vivieron en difíciles condiciones durante décadas. Las familias se organizaron, encontraron un terreno y participaron activamente en el diseño y construcción de sus viviendas. Tras casi 10 años de esfuerzo, el proyecto se inauguró en noviembre de 2020. El proyecto se estructura alrededor de plazas públicas y un sistema de circulación continua que fomenta la interacción entre las familias. Prioriza la calidad de vida y la construcción de comunidad sobre los estándares mínimos de vivienda social. Este enfoque participativo y comunitario ganó el Premio al Aporte Urbano como mejor proyecto de intervención social, y el arquitecto a cargo lo describe como un proyecto de 427 arquitectos, en referencia a las 424 familias y los tres arquitectos que participaron en su desarrollo. El proyecto valió también la atención del premiado arquitecto Alejandro Aravena y en una visita al barrio comenta: "Hay un valor enorme en poder pasar del papel, de la teoría, a la práctica. Hay 24 Enfoques económicos para la vivienda social integrados con su calidad arquitectónica. mucho conocimiento acumulado. No me cabe ninguna duda de que todo lo bueno que se ha hecho aquí va a ser aplicado en los próximos proyectos". c) Conjunto Habitacional Las Perdices. Ilustración 7: conjunto habitacional Las Perdices. Plan general. Fuente: www.archdaily.cl/cl/908465/conjunto-habitacional-las-perdices-gubbins-arquitectos Se toma la decisión de concentrar los recursos económicos del proyecto en los espacios exteriores para lograr un proyecto finalizado y consolidado, mientras que el interior de los departamentos se entrega en una etapa de "obra gruesa habitable". Los usuarios son responsables de completar las obras de terminación en sus viviendas, convirtiendo la vivienda en un bien de capital que pueden mejorar sin afectar al conjunto. Esto busca consolidar el entorno, valorizar el barrio y crear mejores condiciones para el desarrollo del capital social. El proyecto, fruto de un concurso público en 2007 por encargo de la Ilustre Municipalidad de La Reina, tenía como objetivo proporcionar soluciones de vivienda definitiva a 151 familias en situación de vulnerabilidad, enmarcado en el Programa Fondo Solidario de Vivienda II del MINVU. El proyecto busca transformar la vivienda en un bien de capital que permita la movilidad social de las familias y consolidarla como patrimonio duradero y transable. 25 Enfoques económicos para la vivienda social integrados con su calidad arquitectónica. A pesar de desafíos como un terreno con un desnivel de 5 metros, rellenos no controlados y la presencia de una Línea de Alta Tensión, se buscaron soluciones creativas para convertir estas dificultades en aspectos positivos que dieran identidad y carácter al nuevo condominio. Se utilizaron muros de gaviones de piedra como elementos estructurales para la contención del terreno y como elementos que definieron la identidad del conjunto. A menudo, este tipo de proyectos carece de recursos para mantener áreas verdes, que a menudo se convierten en grandes extensiones de tierra, pero en este caso, el gavión se convierte en el telón de fondo natural de un espacio público consolidado, contribuyendo a la estética del lugar (Ver anexo 6). d) Casapatio, Primer Lugar Concurso de Arquitectura y Eficiencia Energética en Vivienda Social del MINVU. Ilustración 8: Proyecto Casapatio. Fuente: www.archdaily.cl/cl/755487/primer-lugar-concurso-de-arquitectura-y-eficiencia-energetica-en-vivienda- social-minvu-casapatio En el marco del concurso "Arquitectura y Eficiencia Energética en Vivienda Social" del MINVU, el enfoque se centró en crear viviendas socialmente eficientes, mejorando los estándares de habitabilidad, integración y sostenibilidad. La propuesta ganadora de 2007, denominada "Casapatio" de los arquitectos Marco Scheihing y Andrés Horn de la Universidad Austral de Chile, buscó establecer un "mundo social" donde se fomentarán diversas relaciones, como las culturales, económicas, sociales, políticas e históricas. Aspectos clave del proyecto: Ubicación: Se planteó el proyecto en un terreno genérico de 200 x 100 metros, con espacio para albergar hasta 150 unidades de vivienda, incluyendo áreas de circulación vehicular y peatonal, espacios públicos, áreas verdes y equipamiento comunitario. Estrategias de diseño: Se utilizó una grilla de 3 metros como unidad mínima para dar escala y proporción al conjunto. Se crearon puntos jerárquicos para organizar el diseño general, y las 26 Enfoques económicos para la vivienda social integrados con su calidad arquitectónica. áreas verdes se distribuyeron de manera equitativa, agrupando cada vivienda en torno a un espacio central semipúblico. Sistema constructivo y modulación: La estructura se basó en pilares y vigas de hormigón armado con una retícula de tres por tres metros en dos niveles de altura, creando unidades habitacionales de 18 x 18 metros, cada una con cuatro viviendas y patios privados y comunes. Los muros medianeros se construyeron con albañilería confinada, mientras que los paneles de madera prefabricados con aislamiento se utilizaron para las envolventes de las viviendas. Esta modularidad permitió eficiencia, control de la construcción y tiempos de ejecución más cortos. Las viviendas eran flexibles y permitían diversas configuraciones según las preferencias de los usuarios. Eficiencia energética: En comparación con las normativas térmicas actuales, las viviendas propuestas lograron un ahorro energético significativo del 75%. Cumplieron con estándares más altos de aislamiento en cubierta y muros, lo que resultó en un consumo de energía considerablemente menor y costos operacionales más bajos para los residentes. 1.6.2 Ejemplos cubanos. a) Unidad Vecinal número 1 de La Habana del Este “Camilo Cienfuegos”. Ilustración 8: Perspectiva aérea del conjunto. Fuente img. 1: Togores, Reinaldo N. Eliana Cárdenas, Cuba: 50 años de arquitectura. 2010. Formas y Funciones. Fuente img. 2: Varios. 2016. Arquitectura y Urbanismo n.1. Ilustración 9: Perspectiva aérea del conjunto. Fuente: Togores, Reinaldo N. Eliana Cárdenas, Cuba: 50 años de arquitectura. 2010. Formas y Funciones. 27 Enfoques económicos para la vivienda social integrados con su calidad arquitectónica. Constituye la intervención urbanística más importante que logró ser culminada bajo la atención del naciente Instituto Nacional de Ahorro y Vivienda (INAV) en la década de los 60. La Unidad Vecinal No. 1 "Camilo Cienfuegos" en La Habana del Este, Cuba, construida entre 1956 y 1961. Fue concebida en una zona de expansión de la ciudad, respondiendo a los nuevos ideales sociales y al modelo alternativo frente a las propuestas especulativas anteriores. Según Segre citado en Pérez Trueba (2022) este conjunto es el primer experimento urbanístico coherente construido que concreta los preceptos expuestos teóricamente durante años por los jóvenes arquitectos cubanos de la época. El diseño de la Unidad Vecinal siguió principios generales de la ciudad moderna y fue llevado a cabo por un equipo de jóvenes arquitectos, coordinados por Roberto Carranza, junto con el ingeniero Lenin Castro. El conjunto consiste en una supermanzana pentagonal rodeada por grandes avenidas y calles de servicio tipo cul de sac que conectan con las áreas de estacionamiento. Se incluyeron todos los servicios necesarios para satisfacer las necesidades de la población en un radio de 150 metros. La Unidad Vecinal consta de 1,306 apartamentos distribuidos en 51 edificios de cuatro plantas y 7 de once plantas, con diferentes modelos de viviendas. Todos los tipos de viviendas tienen sala- comedor, cocina, amplios patios de servicio, terraza y un número variable de habitaciones. Se logró un equilibrio en la alternancia entre edificios altos y bajos, con zonas verdes que separan las viviendas de las vías de circulación. Se jerarquizó y diferenció el sistema de vías, peatones y vehículos, y se estructuraron diversos niveles de servicios, desde la unidad residencial básica hasta el centro comunitario (Muñoz Hernández & González González, 2015). A pesar de las modificaciones populares y la falta de mantenimiento a lo largo del tiempo, la Unidad Vecinal "Camilo Cienfuegos" conserva su dignidad original. Por ser una de las primeras obras que realizó la Revolución capaz de reunir valores estéticos y de mayor complejidad de la arquitectura y el urbanismo contemporáneos, la Unidad se declaró Monumento Nacional por la Resolución No. 134 del 23 de abril de 1996 por la Comisión Nacional de Monumentos (Muñoz Hernández & González González, 2015). 28 Enfoques económicos para la vivienda social integrados con su calidad arquitectónica. b) Sistema Multiflex. Prototipo experimental. El sistema Multiflex desarrollado por el arquitecto y teórico cubano Fernando Salinas representa un enfoque innovador y visionario en la arquitectura de viviendas. Este sistema se basa en la creación de unidades modulares abiertas y flexibles que permiten la transformación del espacio interior, subdividido por elementos de cierre ligeros y equipamiento prefabricado. Salinas promovió la producción industrializada masiva y la economía de la vivienda, pero sin perder de vista la variedad, flexibilidad y adaptación de la arquitectura a su contexto y habitantes. El sistema Multiflex se basa en una estructura que utiliza una losa plana nervada de 6 por 6 metros apoyada en pilares centrales de sección "doble T" de hormigón. La simplicidad de estos elementos permite el crecimiento en todas direcciones y la independencia entre la estructura y los espacios interiores. Esto posibilita la prefabricación de los elementos estructurales en una planta industrial y su montaje con equipos de alta tecnología, así como la fabricación manual in- situ. El equipamiento interior y los paneles de cierre se diseñaron minuciosamente en función de las necesidades de los usuarios y las variables culturales. Los usuarios podían participar en la configuración del hábitat, definiendo la apariencia exterior e interior de las viviendas, los modelos de paneles, el color, el nivel de equipamiento. Se construyó un prototipo experimental en El Wajay, un barrio periférico de La Habana. Este prototipo consistía en dos edificios que albergaban siete viviendas que combinaban diferentes tipos. Las viviendas se organizaban en tiras con patios ajardinados, y presentaban una Ilustración 9: Prototipo construido. Fuente: Togores, Reinaldo N. Wajay: Muebles para un Proyecto Experimental de Vivienda (1971) Ilustración 10: Sistema estructural compuesto por una losa nervada y un único pilar. Fuente: Segre, Roberto. La vivienda en Cuba en el siglo XX: República y Revolución. Ilustración 13: Sistema estructural compuesto por una losa nervada y un único pilar. Fuente: Segre, Roberto. La vivienda en Cuba en el siglo XX: República y Revolución. 29 Enfoques económicos para la vivienda social integrados con su calidad arquitectónica. arquitectura que destacaba por sus pequeños armarios emergentes en las fachadas, integrados en los paneles de cerramiento. Las viviendas de Multiflex ofrecían variantes de distribución que iban desde 42 m² con un dormitorio y medio hasta 72 m² con tres dormitorios. El espacio interior se dividía en un núcleo húmedo que incluía una cocina, un baño y un pequeño patio de servicios. Según Pérez Trueba (2022), a pesar de su carácter innovador y flexible, el sistema Multiflex quedó en el olvido y solo se construyó este pequeño ensayo experimental. Una de las razones que influyó en su falta de continuidad fue la preferencia por la construcción de edificios en altura a partir de la década de 1970 en lugar de viviendas individuales. A pesar de ello, el sistema Multiflex representa un valioso experimento en la búsqueda de soluciones flexibles y progresivas para la vivienda, lo que lo convierte en un ejemplo vanguardista en la arquitectura cubana. c) Comunidad Las Arboledas. El proyecto de "Las Arboledas" fue comenzado a finales de los setenta por un equipo liderado por el arquitecto norteamericano Hook Rorick en colaboración con la entonces Empresa de Diseño de Viviendas del gobierno de la ciudad, hoy denominada "Diseño Ciudad Habana" (DCH). La solución de diseño urbano se adecuó al contexto. Los edificios se ubicaron manteniendo los árboles existentes, lo que no había autorizado antes permitió el uso de los tradicionales proyectos típicos en forma de bloques prismáticos. En este caso se tipificaron módulos habitacionales, por ejemplo, de dos viviendas conectadas por una circulación vertical, que podían combinarse de diferentes maneras aumentando la variedad de las soluciones arquitectónicas y su adecuación al contexto, y reduciendo así, la monotonía del conjunto urbano con respecto a aquellos que se Ilustración 11: Plan General de las Arboledas, década de los años '8os y foto tomada en el 2000. Fuente: Armas, Rendel, y Morales, Boris en. 30 Enfoques económicos para la vivienda social integrados con su calidad arquitectónica. habían desarrollado a partir de la repetición de un único modelo de edificio típico (González Couret, 2009). La variación en la altura de los edificios y el uso de una amplia gama de elementos constructivos y de terminación que recuperaron la tradición artesanal, también contribuyeron a la buena calidad de los resultados. Los espacios exteriores directamente relacionados con las viviendas en planta baja se asignaron a éstas como jardines en el frente o patios al fondo, lo cual contribuyó a mejorar la escala, el ambiente y el mantenimiento de las áreas verdes (González Couret, 2009). d) Villa Panamericana Ilustración 12: VILLA PANAMERICANA, MAQUETA Y PLAN GENERAL, 1991. Foto suministrada por la Empresa de Proyectos DCH. Fuente: (González Couret, 2020) La "Villa Panamericana," construida en la década de 1990 para alojar a los deportistas que participaron en los Juegos Panamericanos en La Habana en 1991, representa un proyecto de vivienda urbana que recuperó algunos valores de la ciudad tradicional mientras incorporaba características modernas. El diseño de esta villa se basó en la estructura de manzanas, con la particularidad de ser supermanzanas, donde se insertaron edificios no típicos que fueron proyectados por diferentes arquitectos. Este enfoque permitió la armonía y variedad del ambiente urbano, manteniendo la continuidad de la línea de fachada y dejando espacios verdes abiertos en el interior de la manzana. Aunque la calidad del diseño arquitectónico varió según los arquitectos involucrados, en general, la calidad del ambiente urbano fue mejor en comparación con urbanizaciones de vivienda anteriores en La Habana. 31 Enfoques económicos para la vivienda social integrados con su calidad arquitectónica. Además, en muchos casos, se aprovecharon las plantas bajas de los edificios para ofrecer espacios de estacionamiento, y se establecieron servicios comerciales en las zonas de avenida principal. Sin embargo, no se llevó a cabo un portal o corredor urbano que caracteriza las principales vías comerciales de la ciudad, lo que habría proporcionado protección contra el sol y la lluvia para las personas. En términos de servicios, la "Villa Panamericana" cuenta con una amplia variedad de servicios y se encuentra en una ubicación ventajosa, con paradas de autobuses urbanos cercanas y una infraestructura eléctrica soterrada. Además, es conocida por ser un lugar tranquilo y cuidado, alejado del bullicio y la falta de higiene de las zonas céntricas de La Habana. La "Villa Panamericana" representa un enfoque interesante en la planificación de viviendas urbanas, combinando elementos tradicionales de diseño con características modernas y una variedad de servicios para sus residentes. e) Barrio La Laguna. Este es un ejemplo del 2017, desarrollado por el Proyecto Hábitat 2 que se ejecutó por la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas con colaboración de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación y el gobierno del municipio de Sagua la Grande, en Villa Clara. Se llevó a cabo un proceso de intervención en el barrio La Laguna de Sagua la Grande, Cuba, en una zona considerada crítica dentro de la ciudad. Ilustración 14: Modelo digital de conformación de la manzana y el espacio público. Fuente: Tomado de Álvarez, C. (2017). 32 Enfoques económicos para la vivienda social integrados con su calidad arquitectónica. El proyecto se desarrolló en cinco etapas en respuesta a diversas características y problemáticas identificadas: Inundaciones y drenaje deficiente, deterioro avanzado de viviendas, casos sociales críticos, como enfermos crónicos y ancianos solos, presencia de viviendas en proceso de ejecución con subsidios otorgados, población total de 74 personas, con un grupo etario predominante entre 25 y 64 años, focos potenciales de contaminación y alto grado de vulnerabilidad higiénico-sanitaria, se observó la identificación de los habitantes con el barrio y sus problemas. Además, se identificaron líderes naturales y alto grado de cohesión entre los habitantes. La solución de proyecto implicó el reordenamiento de las parcelas manteniendo la identidad de la manzana. Se emplearon viviendas de tipo perfectibles medianeras, variando entre soluciones de un solo nivel en el frente sur y dúplex en los otros frentes, con un total de 4 tipos. Se intervino en las 26 viviendas de madera que presentaban el peor estado de habitabilidad y técnico constructivo. Las cinco viviendas restantes se dejaron para una última etapa de intervención. La reagrupación de las viviendas, permitió liberar gran parte del espacio interior de la manzana, dotando a cada vivienda de un espacio libre para patio en la etapa inicial, y que posibilitara el crecimiento en la mayoría de los casos a partir de un dormitorio y el cierre del patio de servicio, manteniendo un porcentaje de área libre. Se propuso el uso de la tecnología de prefabricación ligera Sandino para reducir costos en la ejecución debido a su producción local. Las soluciones de entrepiso y cubierta utilizaron viguetas y tabletas de hormigón prefabricadas, y las cubiertas se terminaron con tejas recicladas. Se elevaron las viviendas 30 cm sobre el nivel del terreno para reducir la incidencia de inundaciones. Se almacenó agua en depósitos en la cubierta de las viviendas como medida para evitar la contaminación durante inundaciones. La intervención se dividió en dos bloques: siete viviendas en peor estado y el resto de la manzana. Se emplearon soluciones diferenciadas según las dimensiones de las parcelas y las necesidades de las familias. Se desarrollaron viviendas dúplex, viviendas mínimas, diseñadas para una persona y otras variantes adaptadas a las necesidades de las familias. 1.6.3 Regularidades de los ejemplos analizados. A continuación, se resumen en forma de tabla comparativa los resultados de la evaluación de los ejemplos de buenas prácticas en el contexto nacional e internacional, a partir de las variables, 33 Enfoques económicos para la vivienda social integrados con su calidad arquitectónica. que engloban las distintas consideraciones que se deben tener al momento del planteamiento de la vivienda social, identificadas en el modelo teórico. La utilidad de los análisis referenciales radica en la determinación de regularidades comunes, susceptibles de constituirse en patrones adecuables, bajo determinadas condiciones, a la concepción de vivienda social. Del contenido analizado pueden sistematizarse los siguientes elementos regulares en los ejemplos: 1) Diseño arquitectónico: desarrollo progresivo y flexibilidad-adaptabilidad. 2) Contexto urbano: acceso a los servicios y relación con los espacios urbanos. 3) Tipología edificatoria: soluciones constructivas adecuadas y concentración en altura. 4) Consideraciones sociales: participación popular y mixtura social. La manifestación de estos elementos en los ejemplos estudiados, tanto externos como nacionales, se muestra en la Tabla 1. Tabla 1: Regularidades en los ejemplos de referencia. Fuente: Elaboración propia. Ejemplos referenciales Diseño arquitectónico Contexto urbano Tipología edificatoria Consideraciones sociales Desarrollo progresivo Flexibilidad Adaptabilidad Acceso a servicios Relación esp. urb. Soluciones adecuadas mat. local Concentr. en altura Participac. popular Mixtura social Estudio ELEMENTAL X X X X X X X X Barrio Maestranza X X X X X X X X Conjunto Las Perdices X X X X X X X X Casa Patio X X X X X X X X Unidad C. Cienfuegos X X X X X X Sistema Multiflex X X X X X X X Las Arboledas X X X X X X Villa Panamericana X X X X X X Barrio La Laguna X X X X X X X X 34 Enfoques económicos para la vivienda social integrados con su calidad arquitectónica. Existe una gran coherencia en el comportamiento de estas regularidades. Dado que la racionalidad espacial, vinculada con la economía del diseño y construcción de la vivienda social, son ejes presentes en la misma, los rasgos referentes a la flexibilidad y adaptabilidad de los diseños y las soluciones constructivas adecuadas y basadas en materiales locales, tienen que ver con la necesaria racionalidad económica, vinculada inteligentemente con la calidad del producto arquitectónico y su aporte al contexto urbano donde se encuentra. Si bien se incluyó como ejemplo referente a la unidad vecinal “Camilo Cienfuegos”, el presente estudio ha obviado intencionalmente la referencia a los edificios multifamiliares de viviendas, prefabricados o semiprefabricados, que se repitieron masivamente en toda la geografía cubana en las décadas de los 70 y 80, los cuales si bien pudieran tener las ventajas que le concede la producción masiva concentrada en plantas de elementos prefabricados y su desarrollo en altura para aumentar la densificación urbana, han sido superados por los acontecimientos de las últimas décadas, donde demostraron insostenibilidad económica para las condiciones de restricción de un país en vías de desarrollo que debe insertarse en un contexto internacional muy complejo. Es de destacar la regularidad de la participación de los beneficiarios en la construcción de sus viviendas de tipo social, que en el caso de La Laguna tuvo un hito, ya que no sólo se limitó a participar construyendo, sino que sus criterios decidieron las soluciones de diseño. Como enseñanza general del estudio de ejemplos debe comprenderse que los programas de vivienda social no son equivalentes a soluciones remediales, arquitectura de emergencia o pobreza de diseño. Su concepto político se relaciona con poner en condiciones de equidad e inclusión a sus beneficiarios y si bien el estrato socio-económico en que se encuentren influirá en las características de sus viviendas, deben tener el factor común de su calidad habitable, prestancia arquitectónica y aporte al ambiente urbano en que se encuentren. • Las viviendas sociales tienen como objetivo abordar el déficit habitacional y garantizar que las personas de bajos ingresos, tengan acceso a una vivienda de calidad. El Estado suele desempeñar un papel importante en la provisión de estas viviendas, pero también adquiere la responsabilidad de asegurarle las condiciones habitacionales que se merecen los estratos sociales hacia los cuales va dirigida. 35 Enfoques económicos para la vivienda social integrados con su calidad arquitectónica. • Los conceptos analizados a