2 RESUMEN La presente investigación se propuso como objetivo caracterizar las interacciones entre adolescentes de Secundaria Básica, en en situaciones de dinámicas grupales. Resulta insuficiente el material empírico en lo que a esta temática se refiere, lo que muestra la necesidad de nuevas interpretaciones que reflejen una realidad de tanta complejidad. Nuestro estudio se basó en los postulados de Vigotsky, fundamentalmente sobre la mediación, la participación guiada y la intetrsubjetividad en la propuesta de Bárbara Rogoff, así como la dimensión dialógica desde la concepción de Bajtín entre otros autores. La estrategia metodológica consistió en un estudio descriptivo con un enfoque cualitativo, utilizando métodos y técnicas que responden a este modelo de investigación. Los resultados obtenidos se orientan hacia la configuración de las dimensiones del autoconcepto en función de los otros significativos, el papel de la intersubjetividad entre iguales en la toma de decisiones en situaciones de interacción, el pobre desarrollo de las habilidades comunicativas tanto verbales como no verbales que condicionan las relaciones interpersonales, y la falta de competencia emocional, así como la presencia de espacios o contextos de comunión vivencial. El estudio adquiere relevancia por la novedad que presenta mediante el análisis psicológico de la intersubjetividad entre iguales en la etapa de la adolescencia, que posibilita la comprensión de este determinante del desarrollo. 3 INTRODUCCIÓN La etapa de la Secundaria coincide con el umbral de un camino que conduce a los escolares a la autonomía. Es un período de transición, que podemos ilustrar como un puente que les debe permitir dejar atrás una orilla, la ”niñez “ y llegar a la otra orilla, la vida "adulta" Para llegar a esta otra orilla, tendrá que sufrir ciertas pruebas, vencer obstáculos, resolver crisis surgidas de su interioridad provocadas por la nueva Situación Social del Desarrollo. Ni existe una edad precisa que marque el paso por este umbral» no obstante, las edades consideradas en las Secundaria se sitúan sin duda en la pubertad, momento a partir del cual, cada uno seguirá su propio ritmo, empieza esa trayectoria larga y turbulenta que lo llevará a la vida adulta. Los cambios anatomofuncionales que acompañan la reconocida pubertad, se constituyen en el resorte que moviliza la entrada del niño en una nueva Situación Social del Desarrollo. Estos cambios biológicos transforman paulatinamente la apariencia infantil, y en unas más temprano que en otros asemeja cada vez más a la imagen adulta. Cada uno a sí mismo y cada uno a los pares comienza a “verse” y a ver a los demás de manera diferente, experimentan un “sentimiento de adultez”, que sin estar exento de confusiones, angustias y miedos, los orienta a la búsqueda de nuevas sensaciones, experiencias y vivencias. Suelen ser comunes las reflexiones acerca de ¿quién soy? La configuración de estos cambios internos que a nivel subjetivo se producen, devienen de la intersubjetividad que mediatiza la valoración individual en las nuevas situaciones sociales (cambio en la valoración social de los otros respecto al adolescente, cambio en su status social, cambio en las exigencias escolares y familiares, entre otros). Las particularidades de la nueva Situación del Desarrollo que el adolescente comienza a vivir y experienciar, van desacribiendo los diferentes desarrollos que en esta edad pueden tener los muchachos. La comprensión de esta ley dinámica del desarrollo, planteada por L. S. Vigotsky, posibilita la comprensión no sólo de los posibles itinerarios que cada uno recorre, incluyendo las llamadas “crisis de la 4 adolescencia”; sino que también facilita ubicarse en las potencialidades individuales de desarrollo. Si la Secundaria Básica queda reducida a ser una prolongación en años de los aprendizajes de la escuela primaria, una mera preparación para los niveles superiores, sus funciones características y por lo tanto objetivos propios quedarían desvirtuados. Hoy a pesar de ser un logro nuestro sistema educativo, los resultados de este tipo de centro y el nivel alcanzado por sus graduados refleja sus insuficiencias, lo que nos obliga a definir el problema y trabajar en función de transformaciones. La visión positivista de la ciencia , dominante en la psicología y en la educación por un largo tiempo, ha sido uno de los aspectos que más ha influido en el lugar secundario que ha tenido la comunicación en la investigación y en las prácticas dominantes en el área de la educación. El aprendizaje se asociaba con la enseñanza , y en esta relación el proceso se dividía en una persona que enseña y otra que aprende, proceso en que, con frecuencia, ninguno de los participantes actúa en calidad de sujeto, y donde la comunicación tiene un carácter unidireccional e informativo. Esta visión ignora el carácter dialógico del aprendizaje, y con ello su dimensión subjetiva, que aparece como resultado de la expresión diferenciada del sujeto en este proceso. Esto implicó la separación de los aspectos emocionales y cognitivos en el aprendizaje, pues lo emocional se define en su sentido subjetivo en los procesos de comunicación del sujeto. Hasta el presente, el estudio de la intersubjetividad dentro de la institución escolar, y en particular del aula como grupo, ha sido un tema poco desarrollado, tanto dentro de la literatura psicológica, como pedagógica. El grupo aparece en la 5 escuela más como agrupación de alumnos, que expresión de la intersubjetividad entre los pares. La educación comprendida como proceso regular, ordenado y orientado por objetivos invariables, definidos por la cantidad de contenidos a ser aprendidos, es incompatible con la aceptación del carácter irregular, activo, y y compartido del proceso educativo, como escenario de aprendizaje y desarrollo personal. La escuela se siente con frecuencia amenazada por el peso que las interacciones entre los pares va alcanzando paulatinamente. Esta dimensión social del desarrollo ha sido ignorada y silenciada por un largo tiempo en la escuela tradicional, así como en una buena parte de la literatura relacionada con la educación. Este es el escenario dialógico de la constitución del alumno como sujeto de su actividad escolar, condición estrechamente relacionada con su capacidad generativa para crear nuevos espacios de sentido y significación en sus relaciones con los otros, espacios que deben caracterizar todas las actividades escolares, incluyendo el aprendizaje. Los sistemas de relaciones que se constituyen en el grupo escolar son facilitadores del sentido subjetivo de todas las actividades desarrolladas por aquel. El papel del otro significativo ocupa un lugar relevante en el desarrollo de la personalidad; así, en el adolescente se entreteje un mundo simbólico en su red social, en la que el adulto pudiera de manera efectiva, si establece puntos de contacto que se inserten significativamente en la red. La constitución del proceso interactivo dentro de una disciplina, presupone el desarrollo de un diálogo que no se restringe a los contenidos de la disciplina, y que permite la expresión de necesidades compartidas en el espacio del aula. 6 La emocionalidad es inherente a la existencia del sujeto y de sus relaciones humanas, representa una condición para el desarrollo de los procesos de subjetivación asociados al desempeño de cualquier actividad. Sin emocionalidad el individuo no se constituye en sujeto de la actividad, con todas las implicaciones que eso tiene para su desarrollo. El tema de las interacciones humanas ha sido objeto de valiosos estudios, entre los que encontramos los trabajos de Bárbara Rogoff(1993),Bruner(1991),Schaffer(1987). Sin embargo, la mayoría de ellos se han orientado a las interacciones niño- niño, niño- adulto, mientras que el mundo del adolescentes se encuentra limitado, existiendo varias investigaciones dirigidas a las relaciones adulto- adolescente y pocas adolescente- adolescentes. A pesar del reconocimiento teórico de este tema, resultan insuficientes el material empírico que posibilite la comprensión de la intersubjetividad entre adolescentes y en particular consideramos que estos déficits de la investigación educativa en la adolescencia, están limitando la determinación y creación de oportunidades educativas en una edad tan compleja e igualmente relevante para el desarrollo personal y social. La existencia de esta problemática constituye una fuerte razón que impulsa nuestro trabajo investigativo a la siguiente interrogante: • ¿Cuáles son las características de las interacciones entre adolescentes Secundaria Básica, en el contexto de la dinámicas que emerjan durante el trabajo en grupo? Con el propósito de orientar la investigación nos trazamos un objetivo general: Caracterizar las interacciones entre los adolescentes en situaciones de dinámicas grupales. Objetivos específicos: • Sistematizar teóricamente el problema. 7 • Elaborar una metodología para abordar el estudio de las interacciones entre adolescentes • Valorar las características de las interacciones entre los adolescentes en el contexto de la dinámicas que emerjan durante el trabajo en grupo. Entre los principios teóricos que funcionaron como referentes de nuestro trabajo se encuentran postulados de Vigotsky, fundamentalmente sobre la mediación, la participación guiada y la intetrsubjetividad en la propuesta de Bárbara Rogoff, así como la dimensión dialógica desde la concepción de Bajtín entre otros autores. Desde el punto de vista metodológico, asumimos un estudio descriptivo con enfoque cualitativo, ya que posibilita adentrarnos en la riqueza y complejidad de un fenómeno como el de las interacciones y específicamente partiendo del mundo vivencial de una etapa tan interesante como la adolescencia. Se escogió el grupo escolar atendiendo a los criterios que lo definen según Mara Fuentes. La estrategia metodológica se basó en un estudio descriptivo con un enfoque cualitativo. Como técnica indirecta en la recogida de datos se utilizó el documento Proyecto de Secundaria Básica; y dentro de las técnicas directas estuvieron la observación participante y registro de diálogos, y el apoyo como herramientas de trabajo en técnicas de trabajo en grupo. La selección de los informantes claves fue intencional considerando que fueran grupos formales, debían cursar octavo grado por el carácter intermedio que conlleva un nivel mayor de estructura y funcionamiento respecto al año que le antecede; y por último el criterio de voluntariedad. Se trabajó con cuatro grupos de adolescentes dos De la Secundaria Básica Juan Oscar Alvarado, y dos De la escuela Osvaldo Herrera. Para desarrollar la investigación se escogió el método de estudio de casos múltiple, en su dimensión instrumental(Stake 1998). La idea científica es la siguiente: Como expresión de la ley genética del desarrollo en la adolescencia, la intersubjetividad entre iguales adquiere disímiles matices que expresan en última 8 instancia las dudas, las insatisfacciones y los significados compartidos desde una relación simétrica que los impacta a nivel intrapsicológico. El informe quedó estructurado en tres capítulos. El capítulo I está dedicado a exponer algunos referentes teóricos sobre las interacciones, acercándonos al mundo del adolescente que se desarrolla en el marco de estas interacciones. En el segundo capítulo explicamos la metodología empleada, organizando matrices que responden a las necesidades detectadas y donde se describe el procedimiento seguido en cada grupo por sesión de trabajo. Además se representa gráficamente el mapa social de los encuentros grupales. En el tercer y último capítulo se realizan interpretaciones sobre los resultados en base al análisis de los datos recogidos en matrices estructuradas por el código, el dato en bruto y un preanálisis que en su integración forman determinadas categorías. Como principales unidades de sentido resultaron la configuración del las dimensiones del autoconcepto en función de los otros significativos; el papel regulador de la intersubjetividad entre iguales en la toma de decisiones; el pobre desarrollo de las habilidades comunicativas tanto verbales como no verbales que condicionan las relaciones interpersonales, y la falta de competencia emocional, así como la presencia de espacios o contextos de comunión vivencial en sus interacciones cotidianas. La investigación realizada aborda de manera novedosa el tema en apariencias trillado de la adolescencia, al centrarse en un estudio exploratorio de las características de las interacciones entre iguales en esta edad. Resulta frecuente en la literatura encontrar consideraciones reiteradas acerca de la importancia que adquieren las relaciones con los pares para el adolescente, y en otros casos se habla del rol del grupo, sin embargo un análisis psicológico de la intersubjetividad entre iguales en esta edad, que posibilite la comprensión de este determinante relevante del desarrollo es menos frecuente. 9 Desde el punto de vista teórico, la investigación aporta nuevas aproximaciones al tema estudiado en relación a las manifestaciones del yo en la intersubjetividad en los adolescentes, las configuraciones de la jerarquía de necesidades, la dimensión dialógica de esta intersubjetividad y en particular se propone un nuevo constructo: “comunión vivencial” para designar aquel espacio intersubjetivo de intercambio de vivencias comunes en cuanto a a su contenido e intensidad que puede tener una dimensión positiva y/o negativa, y donde se comparten significados que a su vez generan nuevas vivencias y en consecuencia movimiento en las representaciones del adolescente. Estas consideraciones teóricas tienen un valor práctico, en tanto desde estos nuevos niveles de comprensión se favorece el diagnóstico y la intervención educativa en esta edad. Cuando nos referimos al diagnóstico, damos el peso fundamental a la determinación de las potencialidades de desarrollo humano que desde esta perspectiva pudieran activarse y/o crearse en los adolescentes y cuando nos referimos a la intervención educativa pensamos en las respuestas educativas ajustadas a estas necesidades de compartir vivencias que a su vez generan nuevas vivencias que podrán proyectarse entonces hacia la situación educativa deseada. Desde el punto de vista metodológico se ofrecen alternativas instrumentales para la investigación científica del tema, que puedan ser implementadas también en la labor educativa. Emergen del análisis e Interpretación de los resultados algunas recomendaciones de fuertes implicaciones psicopedagógicas que pudieran aplicarse de forma inmediata o servir de base para futuras investigaciones. 10 Capítulo I: Un acercamiento a los referentes teóricos en el estudio de las interacciones humanas entre adolescentes Epígrafe 1: El enfoque histórico- cultural como perspectiva para el estudio de las interacciones. Las interacciones humanas es un campo de estudio fundamental en la comprensión del desarrollo. En este campo se han realizado varias investigaciones y dentro de estas, la perspectiva socio- etnometodológica basada en los fundamentos filosóficos de la fenomenología y sociológicos del interaccionismo simbólico ha puesto énfasis en la interpretación de las interacciones que tienen lugar en cada situación, evitando toda generalización sobre las mismas, pues cada individuo aporta un componente subjetivo que hace peculiar y no intercambiable la situación de interacción. Esta postura, se centra en la relación bidireccional existente entre las instancias que entran en interacción, ya sean individuos, instituciones o la sociedad en general; de modo que ambas instancias son mutuamente influenciables y están sujetas a cambios. En este sentido, existen teorías psicológicas que acentúan la importancia del mundo social en el desarrollo del sujeto; dentro de ellas se encuentran la teoría de Jean Piaget, que explica genéticamente el desarrollo de adentro hacia fuera, y si bien, en algunos de sus trabajos se refirió directamente al contexto social del desarrollo cognitivo, mantuvo que el desarrollo del niño supone una adaptación, tanto al medio físico como social: “La vida social es una condición necesaria para el desarrollo de la lógica. Creo que la vida social transforma la verdadera naturaleza del individuo”(Piaget, 1977). Las reflexiones de este autor acerca del mundo social se limitan, en gran medida, al contexto interpersonal en cuanto que aporta un marco al conflicto sociocognitivo. No estudia a fondo el contexto 11 sociocultural de los problemas intelectuales y las soluciones que se dan a través del desarrollo cognitivo. Una teoría que ha sido construida sobre la premisa de que el desarrollo del individuo no puede comprenderse sin una referencia al mundo sociocultural en el que está inmerso es la teoría vigotskyana. Al referirse al desarrollo, L.S. Vigotsky lo concebía como un proceso ininterrumpido de automovimiento, caracterizado por la aparición de lo nuevo, que no existe en niveles anteriores. Agregaba que era un proceso dialéctico movido por contradicciones internas. Para él, el desarrollo es un movimiento dinámico, de lo simple a lo complejo, de lo inferior a lo superior, de lo viejo a lo nuevo, siendo su fuente de desarrollo el automovimiento que parte del surgimiento y solución de las contradicciones internas en relación mutua con el medio circundante. L.S Vigotsky planteaba que el desarrollo se caracterizaba “por una periodicidad múltiple, por una desproporción en el desarrollo de las distintas funciones, por la metamorfosis o transformaciones cualitativas de unas formas a otras, por el complicado entrecruzamiento de los procesos de evolución, por la entrelazada relación entre los factores internos y los externos y por el intrincado proceso de superación de las dificultades y de la adaptación" (Vigotsky, 1987) Esta idea del autor posibilita la definición de un concepto clave: situación social del desarrollo, y la definió como aquella relación peculiar, única, especial e irrepetible entre el sujeto y su entorno que va a determinar las líneas de desarrollo, la forma y trayectoria que permiten al individuo adquirir nuevas propiedades de la personalidad. Hablar de un origen social de los procesos psicológicos implica que todos esos procesos psicológicos se forman y atraviesan por una fase social que proviene de la actividad que establece el sujeto con los objetos y en contacto con otros individuos. Esto es lo que llevó a Vigotsky a plantear su ley genética del desarrollo 12 cultural, la cual señala que: “En el desarrollo cultural del niño, toda función aparece dos veces: primero, en el ámbito social, y más tarde, en el ámbito individual; primero entre personas (interpsicológico) y después en el interior del propio niño (intrapsicológico). Todas las funciones superiores se originan como relaciones entre seres humanos (Vigotsky,1979)” Este proceso denominado internalización o interiorización se concibe como el paso de una operación interpsicológica a una intrapsicológica. Sin embargo, estas operaciones no deben entenderse como una simple copia de los procesos sociales que se establecen. La misma interiorización implica transformaciones y cambios en las estructuras y en las funciones que se internalizan y en las ya establecidas, como una reestructuración. Dicho proceso no es automático, implica una serie de transformaciones graduales a lo largo del tiempo. En la transición del funcionamiento interpsicológico a un funcionamiento intrapsicológico se plantea como mecanismo fundamental la mediación semiótica, es decir, la interiorización de signos e instrumentos que han sido creados y desarrollados culturalmente, entre los que el lenguaje juega el papel principal. De entre los distintos tipos de signos es el lenguaje el que se convierte en el instrumento mediador fundamental de la acción psicológica. El lenguaje media la relación con los demás y con uno mismo. Tiene una naturaleza social, una función comunicativa y regula la relación que establecemos con las personas y con los objetos. Desde la perspectiva del enfoque histórico- cultural , Vigotsky introdujo un concepto de gran trascendencia para explicar las diferencias entre el nivel de desarrollo real y potencial del niño. El define la zona de desarrollo próximo como: “La distancia entre el nivel real de desarrollo, determinado por la capacidad de resolver independientemente un problema y el nivel de desarrollo potencial, 13 determinado a través de la resolución de un problema bajo la guía de un adulto o en colaboración con otro compañero más capaz” (Vigotsky, 1979). Vigotsky considera el contexto sociocultural como aquello que llega a ser accesible para el individuo a través de la interacción social con otros miembros de la sociedad, que conocen mejor las destrezas e instrumentos intelectuales. El contexto grupal se convierte en red social en tanto proporciona vínculos interpersonales. Según Sullivan (1953), los individuos, dentro de sus relaciones interpersonales, están dispuestos a recibir mayor cantidad (y calidad) de información de unas personas que de otras. De hecho, no todos los otros tienen la misma capacidad de incidir sobre nuestra conducta. Aquellos que tienen gran poder de influencia Sullivan les ha denominado los otros significativos, e incluso, dentro de este reducido grupo de personas se encontrarían los otros más significativos; y que son las personas que determinan fuertemente al individuo. Entre los otros significativos de los adolescentes se encuentra el grupo de iguales. El papel que estos desempeñan es fundamental, ya que no solo favorecen el aprendizaje de destrezas sociales y la autonomía e independencia del sujeto, sino que además ofrecen un contexto para la interacción social, a partir del cual el sujeto recibe gran cantidad de información autorreferente, la cual le servirá para desarrollar, mantener y/o modificar su autoconcepto, repercutiendo sobre el comportamiento. En relación a la importancia del grupo de iguales en el desarrollo Vigotsky (1960) planteaba: “ La primera tarea del análisis es mostrar cómo, desde las formas de la vida colectiva, surge la reacción individual...Las funciones se construyen primero en el colectivo, en forma de relaciones entre los niños; después, se convierten en funciones psíquicas de la personalidad.” 14 Para los adolescentes el desarrollo de las relaciones interpersonales es un factor muy influyente sobre las autopercepciones, siendo el atractivo físico una variable que condicionan inicialmente la interacción en cuanto a cantidad y satisfacción (García, Stinson, Ickes, Bissonnette y Briggs, 1991, citados por José C. Núñez, 1994) así como la propia percepción y asignación de atributos a otros (Eagly, Ashmore, Makhijami y Lougo, 1991; Zukerman, Miyake y hodgins, 1991, citados por José C. Núñez, 1994) La interacción del niño con miembros más competentes de su grupo social es una característica esencial del desarrollo cognitivo. Insistió en la idea de que el desarrollo cognitivo tiene lugar en situaciones donde el proceso mediante el cual el niño resuelve problemas es guiado por un adulto que estructura y modela la solución más adecuada(en la zona del desarrollo próximo, la región sensible a la guía social, en la que el niño no es suficientemante capaz de resolver el problema por sí mismo). Desde la perspectiva de Vigotsky, el funcionamiento mental individual del niño se desarrolla a través de la experiencia con instrumentos culturales en situaciones conjuntas de resolución de problemas, con compañeros más capaces, trabajando en la zona del desarrollo próximo. Jerome Bruner, un psicólogo norteamericano profundamente interesado en los problemas de la educación y difusor de las teorías constructivistas de Piaget y Vygotski, se dedicó a trabajar estas ideas acoplándolas a la figura de "tutoría" en la educación (D. J. Wood, J. S. Bruner y G. Ross, 1976), así como al contexto de la interacción temprana madre-hijo, como modelo para investigar el funcionamiento de la zona proximal de desarrollo. Bruner (1986) se ocupó de definir claramente el papel de ese otro como promotor de desarrollo. La madre funcionaba como una "organizadora externa" de la actividad del pequeño, regulando y controlando el desarrollo de la tarea propuesta. Para explicar esta tarea, utilizó una metáfora muy elocuente: guiamos al niño, construyéndole andamios para que pueda moverse con libertad en esta zona no 15 consolidada. El "andamiaje" o ayuda consistiría en graduar finamente la dificultad de la tarea, así como el grado de ayuda, de tal manera que no fuera tan fácil que el niño perdiera interés por hacerla, ni tan difícil que renuncie a ella. Gradualmente se moverían los papeles, en la medida que el niño pudiera "autorregularse", y en varias de estas actividades lúdicas una señal clara de ello se daría al intercambiar los papeles de interacción. El niño no sólo aprendía la actividad sino con ella se apropiaba de las reglas de interacción que gobernaban y regulaban la actividad a aprender. Estaba pues aprendiendo "la gramática de la interacción". El acento por tanto no estaba en "aprender nuevas destrezas" mediante una instrucción programada a la manera de los conductistas, sino en incorporar y asimilar el significado social y cultural de la actividad. Jean Valsiner (1987) se propone delimitar topológicamente esta noción de Zona de Desarrollo, en la que convergen dos o más personas para interactuar y negociar los propósitos (que probablemente no sean los mismos. El significado de la tarea puede ser distinto para un adulto que para el niño, aunque el adulto pueda descentrarse e imaginar cómo lo está viviendo el niño). Así, aunque es una zona de interacción, los límites de posibilidad de actuar son distintos y están definidos desde distintos ángulos y perspectivas. El niño llega con un juego de posibilidades de movimiento y de acción (límites físicos, biológicos, cognitivos, culturales, familiares) a encontrarse con la zona del otro con quien interactuará. El adulto también canalizará la actividad conjunta hacia metas previamente establecidas orientadas por valores culturales externos. En cada fase habrá que redefinir los nuevos valores, tanto de movimiento como de restricción, de los que estén involucrados en este proceso de interacción o socialización y los resultados no serán de ninguna manera lineales o acumulativos, sino sujetos a transformaciones. Esta idea de diversidad de perspectivas que cada quien trae, propuesta ya por Valsiner, la redefinen Newman, Griffith y Cole (1991) como una zona de construcción de conocimiento. La zona próxima de desarrollo es una zona de 16 intersubjetividad: un lugar de encuentro de mentes, de negociación de significados y de clarificación progresiva a medida que avanza la interacción o el desarrollo de la tarea. Partiendo del concepto de zona de desarrollo próximo, los sujetos a través de un aprendizaje activo, mediante la observación y participación, con sus compañeros y con personas más hábiles de su grupo social, adquieren destrezas y habilidades que les permiten abordar problemas culturalmente definidos, con la ayuda de instrumentos disponibles a los que fácilmente pueden acceder y construir nuevas soluciones en el contexto de las actividades socioculturales. Epígrafe 2: La participación guiada: un constructo que aporta a la comprensión del desarrollo. Como resultado de la necesidad de comprender los procesos que ocurren en el marco de las interacciones, diferentes autores han focalizado sus investigaciones en ese sentido, constituyendo el estudio del desarrollo de la personalidad y el acercamiento al aprendizaje, sus objetivos centrales. Un aporte valioso, lo es sin dudas, el concepto de participación guiada que introduce Bárbara Rogoff (1993) en su obra “Aprendices de pensamiento: el desarrollo cognitivo en el contexto social”. Bárbara Rogoff construye una teoría propia donde señala que la participación guiada debe comprenderse desde situaciones de interacción. Especial atención le concede a las relaciones del niño con sus cuidadores e iguales, y dentro de ellas hace un análisis de los papeles y funciones de ambos, definidos socioculturalmente; así como de la simetría o asimetría que caracteriza las relaciones interpersonales incluyendo la responsabilidad para asumir la tarea. 17 Categorías como intersubjetividad, comunicación verbal y no verbal, apropiación respaldan su concepción; otorgándole un papel insustituible al contexto sociocultural. El proceso de interacción entre iguales es trabajado a partir de la importancia de la colaboración en la obtención de resultados satisfactorios en el desempeño de actividades conjuntas. La participación guiada implica tanto una comunicación interpersonal como una determinada forma de organizar las actividades infantiles. ,”la participación guiada implica colaboración y comprensión compartida en las actividades rutinarias de solución de problemas”.Incluye tanto los esfuerzos explícitos para guiar el desarrollo del niño como la comunicación y las formas implícitas de organización, inmersas en la práctica y actividades rutinarias de la vida cotidiana, que no están directamente orientadas a la instrucción o a la guía. Tanto los niños como sus compañeros son responsables de la participación guiada, de manera que favorezca el desarrollo de las destrezas infantiles y la participación en las actividades de los miembros maduros de la comunidad. Los procesos de participación guiada —construir puentes entre lo que el niño sabe y la nueva información que ha de aprender, estructurar y apoyar el esfuerzo del niño, y transferirle la responsabilidad para lograr la resolución del problema— contribuyen a dirigir y organizar el desarrollo cognitivo del niño en culturas muy distintas. Al mismo tiempo, las diferencias culturales en relación con lo que los niños han de aprender y los medios por los que se aprende, atraen la atención ha- cia la importancia de que el niño observe y participe en la actividad social; ade- más, dichas diferencias nos conducen a considerar tanto la forma en que, implíci- tamente, se organizan las actividades infantiles, como los múltiples papeles que desempeñan los padres y otros compañeros para guiar el desarrollo del niño. El hecho de compartir la resolución del problema, de tal manera que el niño pueda participar en procesos de pensamiento que suponen colaboración, se revela como algo esencial para que la interacción social pueda ser útil al desarrollo del niño. Tal 18 vez, en algunas actividades, los iguales sean compañeros menos hábiles que los adultos, pero pueden ofrecer posibilidades únicas de discusión y colaboración, cuando razonablemente tienen en cuenta el punto de vista del otro. También los iguales, como compañeros muy asequibles y activos, son un importante apoyo en cuanto que, mutuamente, aportan motivación, imaginación y oportunidades para llevar a cabo, de forma creativa, las actividades de la comunidad. El niño se sirve de la participación guiada en la actividad sociocultural, mediante la apropiación del pensamiento compartido en función de sus propios intereses —un proceso activo y continuo, inherente a la comunicación. La participación de los niños en procesos comunicativos es el fundamento sobre el que se ajustan al sentido social de sus compañeros e incorporan las habilidades y perspectivas de su sociedad. Igualmente cuando se les ayuda en la resolución de un problema, los niños se implican en los puntos de vista y en la comprensión de los compañeros más hábiles en un proceso que amplía sus conceptos hasta encontrar un punto de apoyo común. Cuando colaboran y discuten con otros compañeros, los niños consideran nuevas alternativas y reelaboran sus ideas para comunicar o convencer a los demás. En estas actividades los niños progresan en sus ideas sobre el proceso de participación. La cuestión no consiste en trasladar al plano interno un producto generado externamente, la cuestión está en el compromiso social que hace cambiar al individuo.(Rogoff,1993). Rogoff se apoya en los trabajos Miller (1987) quien concibe la discusión como medio para lograr la comprensión compartida. Este autor considera la discusión como la forma más importante de intercambio social, que tiene como característica principal la necesidad de encontrar una solución colectiva a un problema interindividual de coordinación. Sostiene que este proceso colectivo de discusión del niño con adultos o con sus iguales opera como mecanismo fundamental de desarrollo. 19 Siendo la interacción social y el proceso cognitivo aspectos de la investigación de Bárbara Rogoff, aborda el fenómeno de la intersubjetividad, definiéndola como convergencia mental que permite al sujeto comprender las perspectivas de los otros y llegar a la adopción de una perspectiva mutua. El espacio intersubjetivo que surge durante este tipo de intercambios o interrelaciones permite que las personas puedan convertirse en mediadoras de las acciones del otro, estas cumplen la función de instrumentos para alcanzar determinadas metas y, lo que es más definitorio, que se convierten en agentes sociales de cambio, con suficiente capacidad de comunicación de intenciones, creencias y emociones. Se advierte con claridad el desarrollo de la intersubjetividad, partiendo de un compromiso intersubjetivo del niño con otras personas, hasta llegar a participar activamente en la dirección de la actividad social. El proceso de comunicación, verbal o no, es una actividad social que se puede considerar como “un puente entre dos interpretaciones de una misma situación”. La comunicación supone intersubjetividad, “comprensión compartida sobre la base de un centro de atención común y de algunos presupuestos compartidos, que constituyen el fundamento de la comunicación” supone además la referencia a experiencias previas o a fenómenos ya conocidos. La variable esencial para que la interacción social sea efectiva, es la del establecimiento de la intersubjetividad entre los interlocutores. Si entre dos interlocutores no se da un alto grado de intersubjetividad, el mero hecho de sentarse uno junto al otro, no significa, por ejemplo, que el alumno va a incrementar sus conocimientos, ni el conflicto cognitivo, ni la solución conjunta de un problema, pueden conducir a incrementar sus habilidades o cambiar su punto de vista, a menos que se establezca algún grado de intersubjetividad y se den oportunidades de intercambiar ideas o la implicación conjunta en alguna tarea. 20 En una situación de resolución de problemas, donde la intersubjetividad está presente, los compañeros se conceden unos a otros el mismo nivel de libertad y los que son más hábiles mejoran su comprensión del proceso que están intentando facilitar. Mejoran no sólo el tema en concreto sino también el proceso de comunicación, porque “un compromiso en el pensamiento compartido da la oportunidad de desarrollar mayor número de destrezas y ampliar el conocimiento”(Rogoff, 1993) Al reflexionar sobre las ideas propuestas por Bárbara Rogoff, en lo que a participación guiada se refiere, consideramos oportuno que quede expuesta la siguiente interrogante: ¿Cuáles son las diferencias y aspectos comunes que existen en la comunicación adolescente- adolescente, y adolescente adulto?, y relacionado con esto ¿Cómo el concepto de participación guiada incluye estas características en función de lograr un mejor apoyo en la zona de desarrollo próxima? Las investigaciones generalmente se han dirigido hacia relación adulto- adolescente, por lo que hace incuestionable la necesidad de se incrementen los estudios sobre las interacciones entre iguales. Estos estudios posibilitaran realizar comparaciones que aporten interesantes resultados para mejorar la orientación hacia la labor educativa. Bárbara Rogoff dirigió sus estudios hacia la infancia, esto nos conduce a preguntarnos si su teoría es aplicable a la etapa de la adolescencia que posee sus propias regularidades y complejidades. A menudo, la adolescencia es diferenciada de otros períodos evolutivos por ser la etapa donde se forma la identidad; en este período los adolescentes se intentan responder preguntas tales como ¿quién soy?, ¿qué haré con mi vida? y otras muchas de contenido autorreferente. Este cuestionamiento interno se manifiesta en el intento del joven por desarrollar nuevos roles, identificación de preferencia ocupacionales y, especialmente, en el intento por conseguir la independencia familiar y de otros adultos significativos. La 21 primera tarea del adolescente es el desarrollo del sentido de la propia identidad, lo cual aporta integración y continuidad al yo. Los sujetos pertenecientes a esta etapa evolutiva suelen comenzar a proponer las autopercepciones como objeto de análisis. Es decir, los adolescentes comienzan a reflexionar sobre ellos mismos, centrándose más en “lo que soy” y “en lo que hago”. En el estudio sobre la personalidad del adolescente cubano, realizado por Marisela Rebustillo y Rogelio Bermúdez (1987), se exponen sus criterios que justifican la conclusión principal de su investigación consistente en que la persona que materializa el ideal comunicativo de los adolescentes se encuentra en el marco familiar, fundamentalmente en los adultos; incluso por encima de sus coetáneos. Según sus resultados, los adolescentes se sienten más movilizados hacia la actuación con la familia, más satisfechos con esta y consideran que es la familia la que contribuye, en mayor medida, al desarrollo de sus conocimientos, habilidades y al autoconocimiento con respecto a otros contextos. Nosotros nos preguntamos en primer lugar, sí este hallazgo se expresa homogéneamente durante toda la adolescencia, que a pesar de las cuestiones aún no resueltas en el tema de la periodización del desarrollo, es diferenciada por la mayoría de los autores en dos períodos (uno inicial y otro más tardío). De igual forma, nos cuestionamos las características de este ideal comunicativo en relación a los a las edades anteriores y en consecuencia nos centramos en la dinámica de las interacciones entre iguales, no en confrontación al ideal comunicativo que los autores ubican en la familia, sino precisamente en su coexistencia como contextos educativos esenciales. Mientras que para los adolescentes, los padres pueden continuar siendo significativos, el grupo de iguales toma un gran significado, especialmente en áreas tales como el vestir, la conducta y los valores. Según Lipsitz citado por José c. Núñez), la necesidad de aprobación y aceptación por parte de los iguales es un 22 motivo de gran preocupación de los adolescentes. Tal necesidad se manifiesta en la emergencia de grupos de normas estrictas sobre quién puede o no ser aceptado en el grupo. A menudo, sin embargo, los valores del grupo de iguales entra en conflicto con los de los padres, por lo que los sujetos, a estas edades, suelen experimentar un sentimiento poco agradable de disonancia entre la necesidad autopercibida de ser un miembro del grupo de iguales y, por otro lado, retener la seguridad como miembro de la familia. El mismo tipo de conflicto puede aparecer con respecto a la figura del profesor, y otros adultos con autoridad, cuando el grupo de iguales evalúa el rendimiento escolar, las normas escolares y de la comunidad. Es posible sin embargo, que este tipo de conflicto sea menos estresante para el adolescente que el conflicto familiar ya que los padres tienden a ser más importantes y significativos en sus vidas que el profesor u otros (Rosenberg 1979 citado por José C. Núñez). Epígrafe 3: El diálogo desde la intersubjetividad. Adentrarse en el complejo mundo de las interacciones humanas conduce al análisis del diálogo o relación dialógica entre los sujetos que se comunican. Si bien el pensamiento opera internamente, su naturaleza es dialógica, es decir, que el pensamiento es el resultado de procesos graduales de generalización motivados en y por la relación intersubjetiva que se establece en el intercambio verbal. La forma como los interactuantes se involucran en un diálogo en una actividad compartida puede depender de factores estructurales tales como el propósito y naturaleza de la actividad. Es importante considerar que también están implicados factores socioculturales y relacionales, tales como los estilos particulares de comunicación y las relaciones afectivas de parentesco, amistad, etcétera; así como las formas particulares en que los participantes se enfocan a la tarea compartida. 23 En los estudios que comparan la interacción entre compañeros con la interacción entre adulto y niños se han encontrado importantes diferencias. Por ejemplo, Kruger y Tomasello (1986) encontraron que los niños interactuando entre sí, usan más transacciones dialógicas —entendidas aquí como diálogo activo entre ambos participantes, con semejante grado de participación por ambas partes—, que cuando los mismos niños interactúan con adultos. En su estudio, Kruger y Tomasello encontraron que las transacciones entre compañeros implican el razonamiento de las ideas del otro participante, mientras que en la interacción con un adulto, las transacciones dialógicas eran infrecuentes y se enfocaban solamente en las ideas de un solo participante. Además, el adulto era usualmente quien iniciaba la transacción. A partir de los resultados de Kruger y Tomasello (1986), podría decirse que los adultos usualmente son más directivos en sus transacciones con los niños. Los adultos hacen preguntas cuyas respuestas ya conocen y los niños saben que su papel es contestar. En tal caso, los niños no esperan tener oportunidad de conducir o dominar la discusión, lo cual da como resultado una asimetría estable a lo largo de la conversación. Este tipo de conversación podría no ser muy motivante para los niños, y probablemente el impacto que tenga en su aprendizaje sea de poca relevancia. Estudios más recientes Jaimes de Casadiego y Navarrete Reys (2003), Correia Cardoso y Nieves Achón (2003) han encontrado que contrariamente a los objetivos educativos que de manera general se declaran en las normativas de los diferentes sistemas educativos, en relación a estimular el desarrollo del diálogo desde las primeras edades, se mantiene en la práctica educativa el predominio del adulto tanto en el inicio del llamado “diálogo”, como en la asimetría que lo caracteriza. Si estas son las estrategias metodológicas que se asumen para favorecer el desarrollo del diálogo, nos preguntamos cómo contrastan estas con las necesidades y características socioafectivas del adolescente, pensamos que esta cultura del diálogo que el adulto asume (incluyendo al personal docente) en sus interacciones con los adolescentes puede ser un determinante de las 24 barreras, distanciamientos y a veces las rupturas que se producen en la comunicación entre adolescentes y adultos. Por otra parte, también nos situamos en las características del diálogo entre adolescentes; unas veces prácticamente incomprensible para los oyentes ajenos y otras inclusive culturalmente censurado por los adultos, tanto desde su perspectiva lexical como desde la semántica. Esta visión del fenómeno nos sitúa en el análisis de la intersubjetividad entre iguales en la adolescencia con una serie de reflexiones e interrogantes que orientan nuevas búsquedas de lo que en este sentido ocurre, entonces al decir de L.S. Vigotsky “de afuera hacia adentro” en el desarrollo psicológico del adolescente. En las interacciones entre iguales, las posibles asimetrías pueden ir cambiando a lo largo de la discusión, no sólo en cuanto a los conocimientos que los participantes aporten, sino también en relación con los razonamientos que van sustentando sus aportaciones; por ello, también el liderazgo en la conversación puede ir intercambiándose. Esto nos hace pensar en el potencial educativo, que no siempre es aprovechado y a veces resulta inclusive tarado, del diálogo entre iguales en la adolescencia. Contrario a lo que sucede en la relación adulto-niño, los niños que están acostumbrados a jugar y trabajar juntos, podrían no encontrar diferencias en sus formas de entenderse cuando hablan usando las frases cortas típicas de la niñez. Una vez que los niños se acostumbran a los estilos de expresión que cada uno tiene, la abreviación que se da en el modo de expresión ocurre como un resultado de los significados compartidos. En el caso de los adultos cuando hablan con niños, el coincidir en los significados no ocurre como algo a lo que el adulto llega a propósito. Usualmente el adulto asume implícitamente que el niño comparte sus significados. Esta cuestión lo sitúa en una posición de primacía en el diálogo, que si bien en edades anteriores puede ser “aceptado” por los niños, en la adolescencia se convierte en foco de contradicciones y a veces de conflictos. 25 El diálogo entre compañeros, teóricamente ha sido valorado como una estrategia para el aprendizaje más significativo, se recomienda organizar las experiencias de trabajo en equipo y proporcionar gradualmente las oportunidades necesarias para el trabajo conjunto y conversación constructiva. “El hecho de que el diálogo fomente el desarrollo es concordante con la idea de que las ventajas de la interacción social derivan del pensamiento compartido en la comunicación intersubjetiva” (Rogoff, 1993). ¿Cómo sostener entonces la cultura del diálogo asimétrico entre el personal docente y los adolescentes? Estudios acerca del diálogo han planteado que las personas que se involucran en un diálogo reflexivo, no solo reproducen este a su interior una vez concluido, sino que lo personalizan y reelaboran. Encuentran alternativas a las ideas y opiniones planteadas o las hacen suyas a partir de recrearlas y reelaborarlas en su mente. De igual forma se interiorizan los mecanismos y los procesos del propio diálogo, las formas comunicativas usadas, las habilidades desplegadas por la propia persona y por los demás; estos resultados revelan la necesidad de continuar la investigación del diálogo desde la dimensión intersubjetiva, esto es, desde las subjetividades que dialogan. El sujeto capta, se apropia de habilidades para razonar, indagar, autocorregir sus ideas. Comprende y asimila los modos en que se hacen inferencias, las acciones que se emplean para construir una solución o para formular preguntas , para establecer relaciones, para criticar y argumentar adecuadamente. Desde el punto de vista afectivo, el diálogo puede ser fuente de vivencias positivas, al posibilitar la creación de un espacio intersubjetivo donde se comparten vivencias y experiencias, sin que esto signifique que no existan desacuerdos y contradicciones. Pensamos entonces, que siendo la adolescencia una edad de constantes cuestionamientos, de búsquedas y de labilidad afectiva; el diálogo entre iguales es el espacio intersubjetivo donde desde la comunidad de estas vivencias y reflexiones se puede compartir y construir nuevas realidades individuales. Algunos autores han focalizado como tema de análisis el papel del diálogo en el desarrollo intelectual del sujeto, así para Edwards (1992) “el pensamiento conceptual tiene su origen en el diálogo, y por tanto debe seguir las 26 reglas y categorías del discurso, de los símbolos comunicados y de los textos escritos”. Afirmando que cuando un alumno está exponiendo su punto de vista, no pone de manifiesto su propio pensamiento sino que sus palabras deben ser analizadas en función de las interacciones que tienen lugar en el salón de clases, en el contexto social en el cual se produce. El hombre conoce la realidad a través de sus herramientas culturales y funciona con la realidad que él construye en su mente. Sin dejar de justipreciar el valor de estas consideraciones, estimamos que en un análisis de esta índole a veces se hace abstracción del principio de la unidad de lo afectivo y lo cognitivo, que para nosotros está claro, funciona tanto a nivel de lo intrasubjetivo como de la intersubjetividad. Esta idea sostiene la necesidad de construir nuevos niveles de comprensión de esta cuestión, que a nuestro entender tendría su “período sensitivo” en la adolescencia. En los desarrollos actuales de la Lingüística, la Psicología y otras ciencias afines, el concepto “significado” ha ido teniendo una evolución desde la perspectiva vigotskyana que expresa la connotación afectivo- cognitiva del término. Desde esta perspectiva, el concepto ofrece opciones metodológicas para el diálogo que resultan interesantes para nuestro estudio, que además puede aportar nuevas consideraciones o aproximaciones en el análisis de la perspectiva dialógica en el proceso de significación entre adolescentes. Epígrafe 4. La perspectiva dialógica en el proceso de significación. La perspectiva socio- histórica y cultural, en relación con los procesos de conceptualización, la construcción de esquemas y la adquisición del conocimiento se fundamenta en las siguientes razones: 1) Destaca la interacción de enunciados como la instancia discursiva, la unidad compleja que permite la existencia simultánea tanto de la unidad y de la diversidad a través de la actualización discursiva resultante de la relación intersubjetiva (heterogénea) en un contexto situacional específico. 2) Ofrece una validez explicativa a la dinámica inseparable entre lo externo y lo interno, destacando el papel central del enunciado como elemento mediador para 27 la construcción de los procesos de internalización de los esquemas de conocimientos. Lo real, el significado de las cosas y de las relaciones entre los sujetos y las cosas emerge en el enunciado como producto de las relaciones sociales entre los sujetos discursivos que en él se instauran. 3) Permite ver el signo en su desarrollo, en una construcción dinámica y viva de la construcción de los esquemas de conocimientos y por ende del aprendizaje como proceso evolutivo. 4) Destaca el papel del otro en el proceso de aprendizaje y la importancia de esta relación dual en el proceso de evolución subjetiva y de no-conclusividad y complementariedad del sujeto. Se trata de la dimensión dialógica de una construcción intrasubjetiva de naturaleza intersubjetiva. Así pues, considerar el proceso de significación desde la perspectiva dialógica implica naturalmente hacer ciertas opciones epistemológicas: la principal opción tiene que ver con la necesidad de pensar el lenguaje desde una dimensión psicolingüística que permita dar explicación a la dinámica inseparable entre lo externo y lo interno, una explicación acerca de la manera como el mundo natural, social y cultural es semantizado en y a través del proceso de comunicación intersubjetiva de enunciados. Esta perspectiva permite proponer un modelo semántico que considera el lenguaje no sólo como un sistema de formas lingüísticas, sino como un sistema de valores ontológicos, sociales y culturales que influye en la mediación de la experiencia externa y en la construcción misma del sujeto social. Los esquemas de conocimientos desde una dimensión dialógica se proponen como el resultado de la relación intersubjetiva, cuya significación discursiva resulta de la fusión estrecha entre contexto y forma material, lo cual responde al concepto de la creación continua del signo y su evolución. Para Vygotski, el habla es el elemento psicológico por excelencia, el cual no solamente funciona externa y socialmente sino que mediatiza y regula internamente la acción de los procesos mentales. Vygotski rompe la dicotomía entre psicología y sociología, pues la representación conceptual, entendamos 28 ahora esquemas, es imposible sin el proceso de intercambio verbal, sin la utilización funcional del signo; permite además establecer la unidad complementaria entre habla y pensamiento, pues si bien es cierto que los esquemas mentales funcionan internamente, desde esta perspectiva los esquemas son de naturaleza intersubjetiva, se construyen y se modifican en esta relación. Lo anterior se apoya en los postulados de Vygotski para quien el habla es el elemento psicológico por excelencia, el cual es tanto un elemento social como un elemento cultural y es el elemento que mediatiza y posibilita la interiorización del proceso social. De esta forma el habla no solamente funciona externa y socialmente, sino que mediatiza y regula internamente la acción de los procesos mentales. Así, los procesos socio-históricos en el nivel social institucional afectan el funcionamiento interpsicológico. “La palabra, juega un papel muy importante no solamente en el desarrollo del pensamiento sino también en el crecimiento histórico de la conciencia como un todo... el pensamiento no se expresa en la palabra, es allí donde se realiza” Vygotski(1987). Así, si bien el pensamiento opera internamente, su naturaleza es dialógica, es decir, que el pensamiento es el resultado de procesos graduales de generalización motivados en y por la relación intersubjetiva que se estable en el intercambio verbal. Toda teoría del aprendizaje, visto este en un sentido más amplio, está en íntima relación con el desarrollo del lenguaje como función psíquica superior que no puede ser reducida a su función cognitiva, sino debe ser concebida en el alcance de su función mediadora en el desarrollo de los procesos de regulación y autorregulación del comportamiento. Una dimensión dialógica e interactiva sobre el aprendizaje y el desarrollo del lenguaje, enunciado más arriba, da un lugar central a los factores sociales y contextuales. Retomando a Vygotski, el aprendizaje es un fenómeno socio-cultural que resulta de la interacción continua entre el organismo y sus capacidades de especie, por un lado, y el medio físico e histórico-cultural, por el otro. Así, el lenguaje racional de la especie humana sería el resultado de dos raíces distintas, una natural y otra socio-cultural. Vygotski demuestra que el niño en su primera infancia construye, en su interacción con el 29 medio físico, “esquemas representativos”, y en su interacción con el medio social, “esquemas comunicativos”. El lenguaje propiamente dicho resulta de la fusión de estas dos líneas de desarrollo, y en el proceso de interiorización, el lenguaje toma el control de las facultades mentales del hombre para convertirse en pensamiento y un mecanismo dinámico causal del dominio de su propia conducta, siendo el significado su unidad funcional. Desde los argumentos anteriores se ve la necesidad de estudiar el lenguaje en su perspectiva dialógica, como expresión de los significados compartidos; este constituye una vía de acceso a los mecanismos subjetivos que le subyacen. Mijail Mijailovich Bajtín es un teórico que centró sus estudios en la dialogicidad; a diferencia de otros teóricos del lenguaje, en especial los lingüistas contemporáneos que se ocupaban principalmente de la forma lingüística y del significado abstraído de las condiciones reales de uso, Bajtín dirigió sus esfuerzos analíticos hacia el enunciado, los lingüístas contemporáneos se ocupan principalmente de la forma lingüística y del significado abstraído de las condiciones reales de uso, Bajtín centró sus esfuerzos analíticos en el enunciado. Sostuvo que la lingüística, en tanto se centra en unidades tales como palabras y oraciones (es decir unidades abstraídas de su uso concreto), no puede por sí sola ofrecer una explicación adecuada de los enunciados. Su teoría fue revolucionaria para la época y el contexto en que fue creada; y esto se demuestra al plantear que el enunciado depende de lo que denominó voz y dialogicidad. Las ideas de Bajtín tienen importantes implicaciones para una aproximación vygotskyana a la acción mediada. “El proceso del habla, comprendido en un sentido amplio como un proceso de actividad tanto externa como interna no tiene ni principio ni fin. La enunciación actualizada es como una isla que emerge de un océano sin límites, el discurso interior. Las dimensiones y las formas de esta isla están determinadas por la situación de enunciación y por su auditorio”(Bajtín,1929). Una palabra depende de su contexto, de sus inflexiones, de su entonación, de la situación, para poder significar algo o muchas cosas o nada en particular. Para 30 Bajtín (1981), “el enunciado procede de un locutor social y se dirige al horizonte social responsivo de un auditor”. El intercambio verbal representa la primera unidad material del mundo presente en el campo visual de los seres humanos. Dentro de la obra de M. Bajtín ocupa el lugar central la categoría por el definida como dialogicidad. Desde el punto de vista de Bajtín el dialogismo primordial del discurso debe ser hallado en las formas en que los enunciados concretos de un hablante se ponen en contacto con los enunciados de otro, o se interaniman . Una forma de tal interanimación dialógica es la comunicación directa, cara a cara, entre personas. Esta es la forma de actividad comunicativa en la que se piensa cuando se habla de diálogo, y jugó un papel fundamental en gran parte del pensamiento de Bajtín (Wertsch 1993). Bajtín no trabaja el signo desde la perspectiva psicológica como lo hace Vigotsky, quien concibe la creación y utilización de signos como método auxiliar para resolver un problema psicológico determinado (recordar, comparar algo, relatar cosas, expresar, etc.) es un proceso análogo a la creación y utilización de instrumentos en lo que al aspecto psicológico se refiere. El signo actúa como un instrumento de actividad psicológica, al igual que una herramienta lo hace en el trabajo (Vigotsky,1979). Bajtín centró sus esfuerzos analíticos en el enunciado como la verdadera unidad de la comunicación verbal, que se ocupa de la acción en contexto de la acción situada más que de objetos que puedan derivarse de abstracciones analíticas. El propio Bajtín (1981) escribió que “ el habla puede existir realmente sólo en la forma de enunciados concretos de hablantes individuales, sujetos del habla. El habla está siempre moldeada en la forma de un enunciado que pertenece a un determinado sujeto hablante, y fuera de esta forma no puede existir”. Según este autor, el enunciado se vinculaba directamente con la voz, o la personalidad hablante, la conciencia hablante. En este sentido, no redujo la noción de voz a las señales auditivo- vocales, sino que inclúye el horizonte conceptual, la intención y la visión del mundo de los sujetos. Un enunciado sólo puede existir si es producido por una voz. Este autor acentuó la idea de que las voces existen siempre en un ambiente social; no existe una voz en total aislamiento de otras voces. Su insistencia en tomar en cuenta ambas voces refleja 31 su interés por la direccionalidad, cualidad de dirigirse hacia otro. En ausencia de direccionalidad, el enunciado no existe ni puede existir. Todo enunciado es un eslabón en la cadena de la comunicación verbal y la comprensión de este implica un proceso en el que otros enunciados entran en contacto y lo confrontan. La comprensión consiste en vincular la palabra del hablante a una contrapalabra (entendiéndose como contrapalabra a una palabra alternativa del repertorio del oyente). A pesar de esto, la perspectiva bajtiniana no se aparta mucho del marco de la semiología y adolece del análisis psicológico como lo trabaja Vigotsky, no obstante es justo reconocer el valor de su teoría que introduce en su visión aspectos tales como lenguajes sociales y géneros discursivos. Según él, un lenguaje social es "un discurso propio de un estrato específico de la sociedad, en un sistema social dado y en un momento dado" y "un género discursivo no es una forma de lenguaje, sino una forma típica de enunciado; como tal, el género también incluye una determinada clase típica de expresión que le es inherente. En el género la palabra adquiere una expresión particular típica”. Son estos conceptos los que nos permiten comprender las diferencias en las manifestaciones tanto verbales, como no verbales, o sea, los códigos que son característicos tanto de determinados grupos de personas como de las personas de forma individual. Las ideas de Lotman (citado por Wertsch 1993)sobre las dos funciones del texto están fuertemente ligadas a la distinción de Bajtín entre discurso "autoritario" y discurso "internamente persuasivo". Como señaló Bajtín (1981), el discurso autoritario no puede ser representado - sólo es transmitido, mientras que la palabra internamente persuasiva es en parte nuestra y en parte de otro, y permite la interanimación dialógica. Su creatividad y productividad consisten precisamente en que tal palabra despierta palabras nuevas e independientes, organiza un conjunto de nuestras palabras interiores, y no permanece en condición estática y aislada. 32 Según Bajtín, el enunciado, al que denominó la unidad real de la comunicación, tiene tres propiedades fundamentales: límites, finalización y forma genérica: Al referirse a los límites planteó: “...a pesar de la variedad que pueden presentar los enunciados en función de su longitud, su contenido y su estructura compositiva como unidades de la comunicación verbal tienen en común rasgos estructurales, sobre todo, límites muy claramente marcados... Los límites de cada enunciado concreto como unidad de la comunicación verbal están determinados por un cambio de los sujetos hablantes, es decir, un cambio de emisor. Todo enunciado -desde una corta réplica (de una sola palabra) en un diálogo cotidiano, hasta una extensa novela o tratado científico- tiene, por así decirlo, un comienzo absoluto y un fin absoluto: su comienzo está precedido por los enunciados de los otros, y su fin está seguido por los enunciados de respuesta de los otros (o, incluso sí ésta es silenciosa, la respuesta puede ser la comprensión activa del otro, o, finalmente, una acción basada en esa comprensión). El hablante finaliza su enunciado para dejarle el terreno al otro, o para hacer lugar a la respuesta de la comprensión activa del otro. El enunciado no es una unidad convencional, sino una unidad real, claramente delimitada por el cambio del sujeto hablante, quien concluye al dejarle el terreno al otro, como si terminara con un silencioso dixi, percibido por los oyentes (como un signo) de que el hablante ha terminado”. Como advirtió Bajtín, la forma particular que adopta este rasgo estructural varía con los diferentes tipos de discurso: “Este cambio de sujetos hablantes, que crea los límites bien marcados del enunciado, varia en su naturaleza, y adquiere diferentes formas en las heterogéneas esferas de la vida y de la actividad humana, dependiendo de las funciones del lenguaje y de las condiciones y situaciones de la comunicación”. Entre la lista de tipos de pares de enunciado- réplica que elaboró, se incluyen “pregunta y respuesta, afirmación y objeción, afirmación y asentimiento, sugerencia y aceptación, orden y ejecución”. La segunda característica de un enunciado como unidad de la comunicación verbal es su “fínalización”. Esta característica, que está “inseparablemente ligada a la primera”, puede considerarse “el lado interior del cambio de sujetos 33 hablantes”: “Este cambio (de sujetos hablantes o voces) puede ocurrir sólo porque el hablante ha dicho (o escrito) todo lo que desea decir en un momento determinado o bajo determinadas circunstancias. Cuando escuchamos o leemos, sentimos claramente el final del enunciado, como si oyéramos al hablante concluyendo dixi. Esta finalización es específica y se encuentra determinada por criterios especiales”. La especificidad de la finalización en la última oración significa que diferentes formas de finalización caracterizarán a los diferentes lenguajes sociales y géneros discursivos o esferas de la actividad humana. En algunos casos (tales como preguntas puras referidas a hechos concretos, peticiones u órdenes), hay poco lugar para la variación y la creatividad de la finalización del enunciado; en otros casos, la amplitud es mucho mayor. La tercera y “más importante” característica del enunciado es su forma genérica. Según Bajtín la elección de un género discursivo “está determinada por la naturaleza especifica de una esfera dada de la comunicación verbal, por consideraciones semánticas (temáticas), por la situación concreta de comunicación verbal, por la composición personal de los participantes y demás”. Sin embargo, como siempre, Bajtín enfatizó que hay límites estrictos en el grado de individualización que puede presentar un enunciado: “Cuando el plan discursivo del hablante, con toda su individualidad y su subjetividad, se aplica y se adapta a un género elegido, adopta su forma y se desarrolla dentro de una determinada forma genérica”. En su discusión sobre el papel de los géneros discursivos en la conformación de los enunciados, Bajtín afirmó que un rasgo importante del enunciado es su relación “con el hablante mismo (el autor del enunciado) y con los otros participantes en la comunicación verbal”. Con respecto a lo primero, él identificó dos cuestiones subsidiarias: 1) el hecho de que “cada enunciado se caracteriza principalmente por un determinado contenido semántico referencial”, y 2) el hecho de que “el aspecto expresivo” o “la evaluación emocional del hablante al contenido semántico referencial” deben tenerse también en cuenta 34 El “contenido semántico referencial” tiene que ver con el tema de un enunciado, y en él se centra la mayoría de las explicaciones del habla. El contenido semántico referencial de un enunciado puede así fluctuar desde las relaciones comerciales de los Estados Unidos a la Teoría de la Relatividad o a una pieza del rompecabezas de un niño. Las técnicas semánticas tradicionales en lingüística se interesan por estos aspectos, pero el foco de Bajtín en los enunciados, y no en las oraciones u otros signos clase, significa que las dos clases de enfoques se superponen sólo en forma limitada. Así, debido a que para Bajtín un enunciado es un eslabón en la cadena de la comunicación verbal, el contenido semántico referencial (tema) dependerá de su lugar en relación con otros enunciados, mientras el contenido semántico referencial (tema) de una oración es independiente de tales factores contextuales. Anclados en esta teoría para el análisis del discurso y en los referentes vigotskyanos acerca de la intersubjetividad nos hemos propuesto explorar las características de las interacciones entre adolescentes que emergen en dinámicas de sus grupos formales, organizadas en este caso por los investigadores, desde la determinación de necesidades educativas relacionadas con la comunicación entre iguales para compartir significados. Nuestro interés está centrado en llegar a comprender con mayor profundidad las interacciones entre adolescentes , como expresión de la intersubjetividad entre iguales desde la perspectiva dialógica, no pretendemos en este intento acotar nuestros análisis a las categorías bajtinianas, sino apoyarnos en sus recursos metodológicos para explorar las características de las interacciones entre adolescentes. 35 Capítulo II. Metodología utilizada. Al ser las interacciones entre los adolescentes de Secundaria Básica el objeto de estudio de nuestro trabajo, decidimos utilizar la metodología cualitativa que parte de un estudio contextualizado de la actividad del sujeto que asume la influencia del investigador desde el momento en que se inserta en el sistema de relaciones de los elementos que determinan el fenómeno, y nos proporciona diferentes alternativas para tener un conocimiento más profundo de una situación en concreto que nos permitirá resolver un problema. Entre las ventajas atribuidas a la metodología cualitativa, destacamos el hecho de que dicha metodología va a permitir una gran adaptabilidad, visión holística y mayor amplitud de conocimiento. Este modelo de investigación ofrece posibilidades como forma de reflexión en y desde la práctica, en un intento de 36 comprender y profundizar en la realidad, realizándose la investigación en el propio proceso y considerando al individuo como sujeto interactivo, comunicativo y que comparte significado. Este modelo de investigación conduce a la comprensión de la manera particular en la que el hombre vivencia y refleja la realidad que se erige como fuente inagotable de su desarrollo. Se estudia a los sujetos sin fragmentaciones, con sus propias características, sin tener de base leyes generales, a partir de las propias interrogantes e hipótesis que surgen durante el proceso, y orientando la investigación sin intenciones de comprobar teoría. • Para lograr nuestro objetivo, dirigido a caracterizar las interacciones entre adolescentes en el contexto de las dinámicas que emerjan durante el trabajo, decidimos realizar un estudio descriptivo con enfoque cualitativo. Seleccionamos el contexto escolar, pues es allí donde los adolescentes permanecen mayor tiempo en interacción; además compartimos la concepción de Mara Fuentes (1994) que ubica el aula, como el eje central donde se construye el "producto" institucional, o sea, la formación alcanzada por los educandos. Para esta autora, el aula debe analizarse, no como espacio físico, no como ambiente, no como contexto social, sino como grupo sociopsicológico. Según Mara Fuentes, el grupo se va delineando como un proceso más amplio que la mera reunión de individuos, como un espacio imaginario y real en donde se transforman paulatinamente las relaciones y los vínculos de los participantes. Este nuevo producto o estructura imaginaria, genera sus propias leyes de organización y determina el funcionamiento grupal, ajeno a la voluntad de sus miembros vistos como individualidades atomizadas. Así pues, el aula, trabajada como grupo sociopsicológico deviene un dispositivo mediador a través del cual se potencian procesos de influencia e interinfluencia. El aula es vista entonces, como un espacio que no es una realidad cerrada sino una 37 construcción sociopsicológica que actúa y se hace visible desde las particularidades de su dinámica Martín-Baró(1988), define un grupo humano como aquella estructura de vínculos y relaciones entre personas que canaliza en cada circunstancia sus necesidades individuales y/o los intereses colectivos. Se habla de una estructura social primero porque, una condición esencial para la existencia de un grupo es la participación de varios individuos; pero el carácter social de la estructura grupal radica precisamente en que surge como producto de la referencia mutua y de la necesidad de sus miembros y/o de sus acciones. Además, el grupo tiene siempre una dimensión de realidad referida a sus miembros y una dimensión, más estructural, referida a la sociedad en la que se produce. Ambas dimensiones, la personal y la estructural, están intrínsecamente ligadas entre sí. Todo grupo tiene algún grado de estructuración interna, es decir, de institucionalización o regularización tipificada de las acciones de sus miembros en cuanto tales. La formalización organizativa de un grupo se concreta, ante todo, en la determinación de las condiciones para pertenecer a él. Las normas de pertenencia podrán ser formales o informales, rígidas o flexibles, estables o pasajeras, pero siempre habrá unos criterios que determinen en cada momento quién es o puede ser parte del grupo y quién no. La selección de los informantes claves de nuestro trabajo fue intencional a partir de los criterios siguientes: • Se decidió trabajar con grupos formales con la concepción de que el grupo escolar posee una estructura formal e informal; el carácter formal está dado tanto por la organización que la institución le ha asignado como por las normas que responden a las actividades organizadas por la institución escolar. La estructura informal del grupo escolar surge de manera espontánea, a partir de las relaciones que en este se establecen como resultado de la simpatía y la afinidad entre sus miembros. 38 • Debían cursar el octavo grado, basándonos en que por ser un grado intermedio, ha transcurrido un tiempo de conocimiento entre adolescentes en el marco de sus relaciones interpersonales, además los grupos deben poseer un nivel de desarrollo de su estructura y funcionamiento superior al grado anterior. • Se adoptó el criterio de voluntariedad, dándole la oportunidad de que participaran aquellos que lo desearan luego de conocer el por qué de nuestra presencia allí; en este sentido a ellos se les comunicó que nuestra intención era intercambiar con ellos a fin de obtener información sobre la forma en que ellos se desarrollaban e interactuaban dentro del contexto escolar. Resulta necesario aclarar que si bien fueron seleccionados los grupos de informantes claves como acabamos de expresar, nuestro trabajo se centra en estos grupos como contexto interactivo en que los adolescentes se organiza dentro del escenario educativo, sin que esto signifique que entre el campo de nuestra intención, un estudio del entramado de los complejos procesos grupales que se producen en su funcionamiento. Las instituciones seleccionadas fueron escuelas urbanas, pues la mayoría de los co-investigadores eran estudiantes de tercer año de la carrera de psicología a los que les resultaba muy difícil realizar el trabajo en escuelas internas por dificultades de tiempo, lejanía y transporte. Las escuelas fueron Juan Oscar Alvarado y Osvaldo Herrera de la ciudad de Santa Clara. Para desarrollar la investigación se escogió el método de estudio de casos, el cual “implica un proceso de indagación que se caracteriza por el exámen detallado, comprehensivo, sistemático y en profundidad del caso objeto de interés.”(García Jiménez,1991).Este método posee un gran potencial para producir información sobre singularidades, particularidades, acciones, situaciones y nos ubicamos en la variante de estudio de casos instrumental. 39 Específicamente utilizamos el estudio de casos múltiple, pues estudiamos cuatro casos únicos de grupos de secundaria básica, dentro de cada grupo trabajamos con 15, 17, 19, 20 estudiantes, a partir de una matrícula de 25, 28, 30 y 30, respectivamente. A pesar de que la investigación había sido autorizada por el Director Municipal de Educación, el recibimiento de las directivas de los centros denotaba en algunos casos desinformación, y en otros ciertas conductas que mostraban resistencia al trabajo. Con la intención de propiciar un espacio donde los adolescentes se manifestaran con mayor espontaneidad nos dimos a la tarea de encontrar la vía para lograrlo. Decidimos realizar trabajo en grupo a partir de las propias dinámicas que emergían durante el proceso. Las razones que nos condujeron por este camino se relacionan con la necesidad de que los sujetos se sintieran actores principales en el escenario de sus interacciones, propiciar la participación activa de los componentes de los grupos para así facilitar el desarrollo de un clima de confianza y despertar el interés por el trabajo en grupo, desde la construcción de una relación empática. Para facilitar la representación de nuestro escenario elaboramos el siguiente mapa social, así como: MAPA SOCIAL 40 Leyenda: - Observación Comunicación investigador-adolescente - Investigador Comunicación adolescente-adolescente -Notas de campo - Adolescente A partir de las decisiones anteriores nos orientamos hacia la determinación de los contenidos de las dinámicas que serían facilitadoras de la determinación de necesidades de temas a compartir. Para la detección de las necesidades o temas a debatir, se utilizó la técnica del brainstorming o tormenta de ideas. En esta técnica, los participantes expresan con absoluta libertad todo lo que se les ocurra a propósito de un tema o como solución a un problema. Sin ningún análisis ni filtro sobre su calidad, se anotan en la pizarra. Sólo al final, cuando se agotan la producción de ideas, se realiza una evaluación de las mismas. 41 • Objetivo: La tormenta de ideas permite ante todo generar ideas, propuestas y superar el conformismo y la monotonía con el desplazamiento de la crítica. • Desarrollo: Antes de comenzar la tormenta se expone el problema y se explican las reglas: las ideas se expresan con independencia de su calidad; no se valorará ninguna idea hasta que se diga la última frase; se recomienda asociar libremente las ideas propias con las ya expuestas; cuantas más intervenciones, más posibilidades de encontrar posibilidades válidas; los turnos de palabra se concederán de manera indiscriminada. Al final, tres o cuatro personas que no hayan participado en la fase de producción analizarán todas las ideas para valorar su utilidad en función del objetivo que se pretendía con el empleo de la técnica. Después de la recogida de los temas que deseaban debatir, en cada sesión se aplicó la técnica del grupo de discusión, que posibilitaba cada sesión fuera organizada y diseñada en función de lo ocurrido en la anterior; se llevaba una propuesta, la cual estaba sujeta a los cambios que la propia dinámica impusiera, respondiendo a un diseño emergente. El respeto a las necesidades y deseos de los adolescentes, se mantuvo como norma en el trabajo conjunto, de esta manera compartimos adolescentes e investigadores actividades como juegos de pelota, visitas a la Universidad, entre otras. La información fue recogida a través de la técnica de la observación participante, revisión de documentos y registro de los diálogos. Nos apoyamos, como herramientas, en las técnicas de trabajo en grupo; entre ellas técnicas de activación (ver anexo 1), así como la técnica grupo de discusión, la cual consiste en un intercambio de ideas entre varios participantes que previamente han trabajado sobre un tema que puede analizarse desde 42 distintas posiciones. No conviene utilizarla en grupos de más de veinticinco personas. • Objetivo: Esta técnica se centra en profundizar en los conocimientos mediante un análisis crítico de los temas y estimular la comunicación interpersonal, la tolerancia y el trabajo en equipo. • Preparación: Días antes del empleo de la técnica el facilitador negocia con el grupo, el tema a tratar en función de los intereses de los adolescentes • Desarrollo: Facilitará la participación cuando el investigador va pidiendo sus opiniones, concediendo los turnos de palabra y permitiendo las aclaraciones que vayan surgiendo. A medida que se agoten los comentarios, el facilitador realizará un resumen de lo tratado, y se dejaran planteadas las ideas centrales, resultado del análisis conjunto. Las necesidades que surgieron durante la técnica “Brainstorming”estaban relacionadas con los siguientes temas: Grupo I: 1. Autoconocimiento 2. Comunicación con los padres 3. Comunicación compañeros y amigos.. Grupo II: 1. Autoconocimiento. 2. Comunicación con los padres. 3. Comunicación con compañeros y amigos. Grupo III: 1. Autoconocimiento. 2. Comunicación con compañeros y amigos 3. Comunicación con los padres. Grupo IV: 1. Autoconocimiento. 43 2. Comunicación con compañeros y amigos 3. Comunicación con los padres La comunidad de temas en el registro de necesidades en los grupos de informantes claves, nos posibilita la determinación de unos indicadores relevantes en el análisis de las interacciones entre adolescentes que generan en los investigadarores las primeras hipótesis en relación a las características de estas interacciones desde la triangulación teórica: Las diferentes dimensiones del autoconocimiento en los adolescentes se reestructura en la intersubjetividad entre iguales y se expresan en dichas interacciones como significados a compartir. La dimensión dialógica de las interacciones entre adolescentes asume características que expresan la relevancia del otro igual en el desarrollo intrasubjetivo. Existen características en la comunicación del adolescente con la familia que él necesita compartir con sus iguales. Estos temas surgidos a través de las necesidades han sido trabajados en estudios tanto por L.S.Vigotsky quien planteó que la edad de la maduración sexual se considera habitualmente como la edad en la que se producen dos cambios esenciales en la vida del adolescente. Suele decirse que es la edad en que el niño descubre, por un lado, su "yo", en la que se forma su personalidad y, por otro, la edad en que se estructura su concepción del mundo, y ambas según él surgen como resultado del desarrollo cultural. Sostenía que las habilidades intelectuales que los sujetos adquieren se relacionan directamente con el modo en que interactúan con otros en ambientes de solución de problemas específicos, los sujetos internalizan y transforman la ayuda que reciben y finalmente usan estos mismos medios de guía para dirigir sus conductas. Vigotsky (1995) señalaba: “No hemos podido decir nada, por ejemplo, sobre el importantísimo eslabón que une la vida orgánica y la vida de la personalidad, 44 eslabón que subyace en el desarrollo cultural de las emociones y atracciones humanas.” Por su parte Bruner (1993) y Bábara Rogoff (1993), también destacan el papel del otro en la formación del yo, y la importancia del estudio de las emociones y motivaciones, en el proceso de interacción. A su vez Bozhovich (1976), defiende los postulados vigotskianos de Situación Social del Desarrollo y la vivencia o relación afectiva con el medio en el que se desarrolla el individuo, realizando un estudio de las regularidades de las etapas evolutivas de la infancia y la adolescencia, resaltando la importancia de los iguales para estos últimos. Tanto Bajtín como Vigotsky , Bruner y Bárbara Rogoff defienden la importancia de la interacción humana, algunos utilizan el término de dialogicidad, otros intersubjetividad; Vigotsky destacaba que las interacciones sociales son en sí misma mediadas por medios auxiliares – el más notorio es el discurso – que no son sólo ayudas desarrolladas históricamente para mediar en las relaciones con la sociedad sino que son medios principales para dominar los procesos psicológicos cuya influencia es decisiva en la formación de la actividad psicológica del hombre. Los signos e instrumentos como son el discurso, la alfabetización, la matemática median en las interacciones entre los sujetos y con su medio ambiente. Estas herramientas psicológicas tienen un origen social, se las usa para comunicarse con otros para mediar en el contacto de los mundos sociales, y luego internalizar su uso. Estos autores se orientan en la necesidad del concebir el proceso interactivo, como ese espacio que depende de dos o más parte; para Bajtín lo que denominó voces, y para los demás autores subjetividades. Es en este espacio donde se comparten representaciones y emociones; potenciando el desarrollo. Desde los análisis anteriores, podemos legitimizar determinadas temáticas que emergen de los resultados obtenidos en nuestra investigación, a las que definiremos como: T1- Manifestacines del yo en la intersubjetividad. 45 T2- El papel del otro en la formación del autoconcepto. T3- La dimensión dialógica de la intersubjetividad entre iguales. T4- La regulación emocional en la intersubjetividad entre iguales. T5- La comunión vivencial en la intersubjetividad. Estas temáticas sirvieron de pautas en la lógica de presentación de los resultados, así mismo, la codificación que hemos dado a los temas nos facilita su análisis en las matrices de datos. A continuación se describe el procedimiento seguido en cada uno de los grupos, teniendo en cuenta las partes de cada encuentro o sesión y las técnicas o actividades utilizadas, debe quedar claro que esta presentación previa, sólo es posible en estos momentos de redacción del informe; que en la dinámica investigativa ya hemos explicado cómo ocurre el proceso de negociación entre investigadores y participantes. GRUPO I APERTURA DESARROLLO CIERRE SESIÓN 1 Técnica de presentación “lo que más te gusta de ti y lo que menos te gusta” • Técnica de activación “mar adentro mar afuera” • Técnica del brainstorming. • Selección del tema a debatir en la próxima sesión. • Técnica de activación “manos cruzadas.” Técnica del para evaluar “Positivo, Negativo, e Interesante” (P.N.I) SESIÓN 2 Técnica de activación “El juego de las frutas” • Técnica “Identifícate con un animal” • Técnica “Grupo de discusión con el tema Autoconocimiento Actividad orientada a comparar la sesión de trabajo con 46 • Técnica “El escudo” • Definición del tema a debatir en la próxima sesión. una estación del año. SESIÓN 3 Se escucha una canción “Angel” y se intercambian opiniones y emociones. • Técnica de activación “ El regalo de la alegría” • Técnica “Grupo de discusión” con el tema Comunicación con compañeros y amigos. • Técnica de conversación en parejas. • Técnica de activación “un fuerte aplauso para todos” • Técnica “El amigo secreto” Técnica “Las tres sillas” 47 SESIÓN 4 Técnica de activación “Del derecho al revés” • Se reparten los mensajes y regalos del amigo secreto. • Técnica “Dentro y fuera” • Técnica de activación “A pinocho se le acabaron las mentiras” • Definición del tema a tratar en la próxima sesión. Técnica “El monumento ” SESIÓN 5 Técnica de activación “El rumor” • Se reparten los mensajes y regalos del amigo secreto. con el tema de la Comunicación con los padres. • Técnica Psicodrama con historias creadas por los adolescentes en relación a la familia. • Definición del tema para la próxima sesión. Actividad orientada a verbalizar cómo se sintieron y qué aprendieron . SESIÓN 6 • Actividad final orientada a verbalizar cómo se sintieron durante todos los encuentros y en qué medida les resultó provechoso. Se descubren los amigos secretos. GRUPO II APERTURA DESARROLLO CIERRE SESIÓN 1 Técnica de • Técnica de animación “El Técnica de 48 presentación “Decir el nombre, un hobbie, y la música preferida. barco” • ¿Adivina quién? • Técnica “El amigo secreto” • Técnica “Brainstorming”. evaluación “Positivo, negativo e interesante (P. N. I)” SESION 2 Técnica “A pinocho se le acabaron las mentiras” • Se reparten los mensajes y regalos del amigo secreto. • Técnica “Grupo de discusión” con el tema del autoconocimiento” • Técnica del coktail social “Quién soy yo” • Técnica “El árbol de la vida” • Selección del tema a debatir. Actividad de ubicar en una escala del 1 al 5 cómo se sintieron durante la sesión, siendo el número 5 la máxima expresión de bienestar SESION 3 Técnica de activación “Mi amigo es...” • Técnica “Regalos espirituales” • Técnica “Grupo de discusión” con el tema: Comunicación con compañeros y amigos. • Técnica “Elección” • Técnica “La foto” Técnica “La espiral” SESION 4 Técnica “Las manos cruzadas” • Se reparten los regalos del amigo secreto. • Actividad donde todos se Técnica “Las tres sillas” 49 toman las manos y alguien de forma espontánea dirige un mensaje a los presentes. • Técnica “Grupo de discusión” con el tema: Comunicación con los padres. • Técnica “La carta”. SESION 5 Técnica de activación “Mar adentro, mar afuera”. • Técnica “El regalo de la alegría”. • Técnica “De espalda” • Técnica “Juego de roles.” Técnica de la repetición de nombres de frutas. SESIÓN 6 Técnica de activación “Captura la pelota” • Técnica de caminar por todo el escenario con los ojos cerrados y tocando a los demás. • Técnica de conversación en dúos” • Técnica “Una entrevista para recordar” Técnica “ Del derecho al revés” SESION 7 Técnica “El rumor” • Se entregan los mensajes y regalos del amigo secreto. • Técnica “ El arcoiris” • Técnica “El aplauso” Actividad bailable. SESION 8 • Actividad final orientada a verbalizar cómo se sintieron durante todos los encuentros y en qué medida les resultó provechoso. Se descubren los amigos secretos. GRUPO III APERTURA DESARROLLO CIERRE 50 SESION 1 Técnica “La pelota” • Técnica “El amigo secreto” • Técnica “Brainstorming” • Técnica “Caminar por el escenario con los ojos cerrados y tocándose” • Seleccionar el tema de debate. Técnica de evaluación “Positivo, negativo e interesante (P. N. I)” SESIÓN 2 Técnica de animación “Las frutas” • Se reparten los mensajes y regalos del amigo secreto. • Técnica “Comunicación personal en relación al otro” • Técnica “Grupo de discusión” con el tema: Comunicación con compañeros y amigos. • Técnica “El regalo de la alegría” • Selección del tema a debatir en la próxima sesión. Técnica “Las tres sillas” SESION 3 Técnica “Al derecho y al revés” • Se reparten los mensajes y regalos del amigo secreto. • Técnica “Dejarse caer” • Técnica “Grupo de discusión” con el tema: autoconocimiento. • Técnica “La imagen del cuerpo” • Técnica “El escudo” Técnica “El aplauso” SESION 4 Técnica “Mar adentro mar • Se reparten los mensajes y regalos del amigo secreto. Técnica “Lo que más 51 afuera” • Técnica “El pare” • Técnica “El globo” • Técnica “Dentro y Fuera” • Técnica “El encuentro” • Selección del tema a debatir me gustó, lo que menos me gustó” SESIÓN 5 Técnica “Pobrecito gatito” • Se reparten los mensajes y regalos del amigo secreto. • Técnica “El anuncio clasificado” • Técnica “Grupo de discusión” con el tema: Comunicación con los padres. • Técnica “Dejarse caer” Técnica “La carta” SESIÓN 6 Técnica “A pinocho se le acabaron las mentiras” • Se reparten los mensajes y regalos del amigo secreto. • Técnica “Elección” • Técnica “Las huellas de la mano” Técnica “La espiral” SESION 7 • Actividad final orientada a verbalizar cómo se sintieron durante todos los encuentros y en qué medida les resultó provechoso. Se descubren los amigos secretos. GRUPO IV APERTURA DESARROLLO CIERRE SESIÓN 1 Técnica de • Técnica “Brainstorming” Técnica de 52 presentación “Decir nombre, lo que más le gusta hacer” • Técnica “ El trueque de un secreto” • Técnica “La pelota” • Selección del tema a debatir en la próxima sesión. evaluación “Positivo, negativo e interesante (P. N. I)” SESIÓN 2 Técnica “Mar adentro mar afuera” • Técnica de inclusión y exclusión grupal. • Técnica “Grupo de discusión” con el tema: Comunicación con los compañeros y amigos. • Técnica “ La cadena del amor” • Técnica “El amigo secreto” • Selección del tema a debatir en la próxima sesión. Técnica “Las tres sillas” SESIÓN 3 Técnica “Dejarse caer” • Se reparten los mensajes y regalos del amigo secreto. • Técnica “Grupo de discusión” con el tema: Comunicación con los padres. • Selección del tema a debatir en la próxima sesión. Técnica “Las tres sillas” SESIÓN 4 Técnica “Al derecho y al revés” • Técnica “Grupo de discusión” con el tema: Autoconocimiento. Técnica “El aplauso” 53 • Técnica: “Temores y esperanzas” • Técnica “El globo” SESIÓN 5 Técnica “Las frutas” • Técnica “Una entrevista para recordar” • Técnica “La espiral” Técnica “Del cielo me cayó...” SESIÓN 6 • Actividad final orientada a verbalizar cómo se sintieron durante todos los encuentros y en qué medida les resultó provechoso. Se descubren los amigos secretos. Para el acceso al campo se realizaron contactos formales, principalmente con el personal de la directiva del centro, para la selección de los grupos escolares con los que se trabajaría, así como la recepción de los horarios de dichos grupos, los cuales nos serían de mucha utilidad para poder negociar , luego con los propios adolescentes, cuándo se efectuarían nuestros encuentros con ellos. A continuación nos entrevistamos con los profesores guías, con el propósito de obtener información sobre los grupos y sus miembros. El mapa temporal lo presentamos aquí: MAPA TEMPORAL Grupo I Grupo II Grupo III Grupo IV Sesión de la mañana -Docencia -Sesión de trabajo -Docencia -Docencia -Docencia -Docencia -Docencia -Docencia -Sesión de trabajo -Docencia -Docencia -Docencia Sesión de la tarde -Docencia -Sesión de trabajo -Docencia -Sesión de trabajo 54 Los primeros días en el campo constituyeron un período en el cual los observadores trataban de que los sujetos se sintieran cómodos, disipando cualquier idea en cuanto a que el enfoque de la investigación sería intrusivo. Se establecieron contactos informales, utilizando la técnica del “vagabundeo”. Se logró establecer el rapport en las primeras sesiones, pues los adolescentes estaban muy motivados desde el principio, para lograrlo se trabajó en: • Comunicar la simpatía que se sentía por los informantes y lograr que ellos la aceptaran como sincera. • Lograr que, las personas se "abrieran" y manifestaran sus sentimientos respecto del escenario y de otras personas. • Ser visto como una persona auténtica. • Compartir el mundo simbólico de los informantes, su lenguaje y sus perspectivas. Para salvar el riesgo de sentirse abrumados por la cantidad de información que recibían se limitó el tiempo que se pasaba en el escenario durante cada observación, el cual no sobrepasaba la hora de trabajo. Esto a su vez cumplía el objetivo de evitar el cansancio o el aburrimiento en los adolescentes. En la observación participante, el análisis de los datos se convirtió un proceso continuo. Los observadores se movían entre los datos ya recogidos y el campo. De lo aprendido dependía lo que buscarían observar luego, así como el contenido y los objetivos de las próximas sesiones de trabajo; ya que en la medida que emergían los temas y perspectivas, se discutían en conjunto adolescentes e investigadores y se dejaban planteadas interrogantes que conducían a nuevos encuentros. Como método de investigación analítico, la observación participante depende del registro de notas de campo completas, precisas y detalladas. Se tomaron notas después de cada observación y también después de contactos individuales con 55 algunos sujetos que se acercaban a los investigadores para intercambiar con ellos en privado (generalmente comentarios relacionados con lo ocurrido en la sesión de trabajo). Además las notas incluían la descripción del ambiente físico así como de sucesos que interrumpían la dinámica grupal (entrada o salida de algún miembro del grupo o ajeno a este, el sonar de timbres para el cambio de turno de clases, etc). Puesto que las notas proporcionan los datos que son la materia prima de la observación participante, se intentó redactar las más completas y amplias notas de campo que fue posible. En algunas de las sesiones de trabajo se utilizó equipos de grabación de sonido y luego se transcribieron las grabaciones, lo que garantizaba una mayor precisión en la recogida de la información. Para poder recordar una mayor cantidad de información se prestó atención permanente a lo que iba ocurriendo durante las dinámicas. Cambiábamos la lente del objetivo: pasar de una de “visión amplia” a otra de “ángulo pequeño”, para evitar que los observadores quedaran abrumados por la cantidad de conversaciones y actividades que tenían lugar al mismo tiempo, lo cual podría dificultar el recuerdo: es imposible concentrarse en todo lo que ocurre. Una técnica consistió en enfocar a una persona, interacción o actividad específicas, mientras mentalmente se bloquean todas las otras. Los investigadores reproducían mentalmente las observaciones y escenas; y abandonaban el escenario en cuanto se observaba todo lo que estuviera en condiciones de recordar. Tomar las notas tan pronto como le resultara posible, después de la observación. En el análisis se empleó la triangulación de investigadores, la metodológica y la de datos. La triangulación consiste en la combinación dentro de un estudio único de distintos métodos o fuentes de datos. Aunque las notas de campo basadas en la experiencia directa en un escenario proporcionan los datos claves en la observación participante, otros métodos y enfoques pueden y deben emplearse en conjunción con el trabajo de campo. La triangulación suele ser concebida como un modo de protegerse de las tendencias del investigador. Apoyándose en otros tipos 56 y fuentes de datos, los observadores pueden también obtener una comprensión más profunda y clara del escenario y de las personas estudiados. Se utilizaron las siguientes estrategias de la triangulación: 1. Triangulación de la observación de tres investigadores en cada grupo, que observaron el mismo fenómeno, par