Título: Creencias sobre la salud mental en jóvenes de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas Departamento de Psicología Autor: Yunaisi de la Caridad Ávila Hernández Tutor: MSc. Lesnay Martínez Rodríguez Co Tutor: MSc. Diana Rosa Rodríguez González , Novienbre 2021 , Junio 2020 Departamento de Psicología , Octubre 2021 Título: Creencias sobre la salud mental en jóvenes de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas Autor: Yunaisi de la Caridad Ávila Hernández Tutor: MS c. Lesnay Martínez Rodríguez Co - Tutor: MS c. Diana Rosa Rodríguez González Psychology Depart ment Title: Beliefs about mental health in young people from the Central University “Martha Abreu” of Las Villas. Author : Yunaisi de la Caridad Ávila Hernández Hernández Thesis Director: MS c. Lesnay Martínez Rodríguez Co - Director: MS c. Diana Rosa Rodríguez González , November 2021 Este documento es Propiedad Patrimonial de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas, y se encuentra depositado en los fondos de la Biblioteca Universitaria “Chiqui Gómez Lubian” subordinada a la Dirección de Información Científico Técnica de la mencionada casa de altos estudios. Se autoriza su utilización bajo la licencia siguiente: Atribución- No Comercial- Compartir Igual Para cualquier información contacte con: Dirección de Información Científico Técnica. Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas. Carretera a Camajuaní. Km 5½. Santa Clara. Villa Clara. Cuba. CP. 54 830 Teléfonos.: +53 01 42281503-1419 Exergo “La buena vida es un proceso no un estado del ser. Se trata de una dirección, no un destino” Carl Rogers Dedicatoria A Dios por darme la salud y poner en mi destino esta oportunidad. A mis padres, que podría decirle y agradecerles no en este momento si no toda la vida por ayudarme tanto A mis tías en especial a mi tía Carmen y a mi primo Felipe a quienes adoro con el alma. A mis primas por siempre estar ahí apoyándome desde lejos, A mis abuelos, que siempre han estado de mi lado acompañándome en este largo viaje. a todos los que llevo en el alma y de que contar con su apoyo me daba fuerzas para seguir adelante. A todos gracias. Agradecimientos A mis padres, por ofrecerme siempre su amor, por tener tanta confianza en mí A mi hermano por estar ahí con sus locuras, pero siempre ahí con todo su amor. A mis primas al bríndame su apoyo incondicional, principalmente a mi prima Yusmila a quien quiero y admiro mucho. A mi novio quien ha sido mi compañero de las mil batallas. A mi tía Carmen, mi primo Felipe, mis primos los jimaguas, a quienes llevo siempre en mi corazón. A mis abuelos, quienes son mi razón de ser, quienes han estado siempre ahí en los momentos buenos y los malos para darme fuerzas. A Delia quien es como una abuela más, quien con mucha dedicación y esfuerzo me ha apoyado en todo este camino preprofesional. A toda familia de manera general, a los que están hoy que estaban ahí en el momento justo para darme su apoyo y comprensión y a los que ya no están pero que su buena energía me acompaña siempre. A mi tutora Lesna, quien depositó en mí una confianza y ayuda desde el primer momento y de manera incondicional. A mi co-tutora Diana, por ser tan especial y comprensiva. A las amigas que me llevo como premio de esta profesión, Elianis, Maryla, Eylin, Maday, Sheila. A mis compañeros de aula. A todos los que de una mera u otra enriquecieron mi vida y sobre todo a aquellos que me hicieron comprender que la Psicología es la “Ciencia de la Vida”. Resumen La salud mental es una condición, sometida a fluctuaciones debido a factores biológicos y sociales, que permite al individuo alcanzar una síntesis satisfactoria de sus propias aspiraciones y proyectos. Las creencias son un factor clave en la vida del ser humano, en su desarrollo y en cualquier proceso que transite, especialmente en la enfermedad. En los jóvenes universitarios las creencias sobre la salud mental favorecen el bienestar físico y psicológico. El estudio se propuso como objetivo describir creencias sobre la salud mental en jóvenes de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas. Se asumió un enfoque cualitativo de investigación desde la Teoría Fundamentada como concepción metodológica. La muestra estuvo compuesta por 210 estudiantes universitarios. Se empleó como instrumento el cuestionario de preguntas abiertas y en el procesamiento de los datos el software Atlas.ti. Los resultados indican que en los jóvenes universitarios la salud mental está asociada a la ausencia de enfermedades mentales o consumo de drogas, el bienestar psicológico, las relaciones positivas con los otros, el equilibrio y el dominio del entorno. Palabras clave: salud mental, jóvenes universitarios, creencias, creencias en salud mental. Abstract Mental health is a condition, subject to fluctuations due to biological and social factors, that allows the individual to achieve a satisfactory synthesis of their own aspirations and projects. Beliefs are a key factor in the life of the human being, in its development and in any process that goes through, especially in disease. In young university students, beliefs about mental health favor physical and psychological well-being. The objective of the study was to describe beliefs about mental health in young people from the Central University “Marta Abreu” of Las Villas. A qualitative research approach was assumed from Grounded Theory as a methodological conception. The sample consisted of 210 university students. The open-ended questionnaire was used as an instrument and the Atlas.ti software for data processing. The results indicate that in university students, mental health is associated with the absence of mental illnesses or drug use, psychological well-being, positive relationships with others, balance and mastery of the environment. Keywords: mental health, university students, beliefs, beliefs in mental health. Índice Introducción ....................................................................................................................................................... 1 Capítulo I: Consideraciones teóricas ................................................................................................................. 7 1.1 Salud mental: posturas teóricas, conceptualizaciones generales, enfoques ........................................... 7 1.2 Creencias: definiciones teóricas, conceptualizaciones generales .............................................................. 19 1.2.1 Creencias en salud mental ................................................................................................................. 21 Capítulo II: Fundamentos metodológicos ........................................................................................................ 27 2.1. Enfoque de investigación .......................................................................................................................... 27 2.2. Tipo de estudio ......................................................................................................................................... 27 2.3. Contexto de investigación ......................................................................................................................... 29 2.4. Selección y descripción de la muestra ...................................................................................................... 30 2.5. Instrumentos ............................................................................................................................................. 32 2.6. Descripción de los procedimientos .......................................................................................................... 32 2.7. Consideraciones éticas .............................................................................................................................. 34 2.8. Criterios de calidad ................................................................................................................................... 34 Capítulo III: Análisis y discusión de resultados .............................................................................................. 36 3.1 Concepciones y ámbitos asociados a la salud mental en jóvenes de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas .................................................................................................................................................... 36 3.2 Creencias predominantes y periféricas en torno a la salud mental en jóvenes de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas ........................................................................................................................... 46 3.3Creencias sobre la salud mental en relación con datos sociodemográficos en jóvenes de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas .............................................................................................................. 50 3.4 Discusión de resultados ............................................................................................................................. 60 Conclusiones .................................................................................................................................................... 63 Recomendaciones ............................................................................................................................................ 64 1 Introducción La necesidad de predecir la salud mental constituye una prioridad para el desarrollo de un sistema de salud basado en la prevención de la enfermedad y el fortalecimiento de los estados de bienestar óptimos en la población. Se conoce que los factores psicológicos, ambientales y conductuales influyen en las distintas esferas de la salud mental (González, Landero, y Ruiz, 2008). La Organización Mundial de la Salud (2001), bajo el slogan no hay salud sin salud mental, reconoce la salud mental como un aspecto primordial del bienestar y el desarrollo de los individuos, las sociedades y los países. Esta relevancia que adquiere se relaciona con la magnitud de los problemas asociados con la enfermedad mental, por los costos que conlleva, sino también, por el impacto individual, familiar, comunitario y social. La salud mental es una condición, sometida a fluctuaciones debido a factores biológicos y sociales, que permite al individuo alcanzar una síntesis satisfactoria de sus propias aspiraciones y proyectos. Favorece la resolución de situaciones potencialmente conflictivas, mantener relaciones armónicas con terceros y participar en cambios constructivos en su entorno social y físico (Casasola, 2020). Sobre la salud actúan los determinantes sociales, que según la Comisión sobre Determinantes Sociales de la Salud (2011) (CDSS) de la OMS se reconocen como “el conjunto de las condiciones sociales en las cuales la gente vive y trabaja”. Los determinantes estructurales y las condiciones de vida en su conjunto, constituyen los determinantes sociales de la salud. Ristock (1995) plantea que un problema de salud mental es el resultado de los desajustes en la interacción efectiva entre el individuo, el grupo y su medio, debido a causas internas o del individuo o causas externas. Dígase causas internas del individuo cuando se trata 2 de una enfermedad física o estrategias de afrontamiento inadecuadas y las causas externas a las estructuras sociales injustas, tensiones en la familia o la comunidad. Ingresar a la universidad conlleva aproximarse a un mundo desconocido, vivir experiencias nuevas y poner a prueba las expectativas del entorno cercano y las propias (Beck, Taylor , y Robbins, 2003). Para Dyson y Renk (2006) en algunos casos, esto requiere dejar el hogar, la familia, los amigos y el entorno cotidiano, lo que produce una interrupción significativa de las redes de apoyo de los sujetos. Lo anterior es especialmente relevante si se considera que la formación de pregrado tiene lugar en la adolescencia y adultez joven. Período del ciclo vital en el que suelen aparecer problemas de salud mental con mayor frecuencia que en etapas anteriores. Es en estas etapas además donde comienzan a desarrollarse conductas de consumo abusivo, se consolidan patrones y aumenta el riesgo de presentar trastornos alimentarios (Cova, Alvial, Aro, Bonifetti, Hernández y otros, 2007). Ante este escenario, la necesidad de evaluar problemas de salud mental en población universitaria aparece como una actividad esencial para asegurar la calidad de los procesos educativos. A la vez que la salud mental de los alumnos puede influir en su capacidad para lograr aprendizajes de calidad y más allá, se considera que este puede ser un momento clave para detectar trastornos que pueden afectar la calidad de vida futura del alumnado (Pérez-Villalobos, Bonnefoy-Dibarrat, Cabrera-Flores, Peine-Grandón, Baqueano-Rodríguez y otros, 2012). Comprender y reflexionar sobre el tema de salud mental de este grupo etario resulta en la actualidad una tarea de primer orden. La detección temprana de las conductas de riesgo prevalentes permitiría contribuir a la reducción de enfermedades mentales graves en este sector de la población, garantizando así, el normal desenvolvimiento del adolescente y futuro adulto (Cuenca, Robladillo, Meneses, y Suyo, 2020). 3 Si se analizan por separado cada una de las condiciones de la salud mental, los factores de riesgo y las características de los jóvenes universitarios, cada una desde su perspectiva estructural constituye un riesgo socialmente determinado. La combinación entre salud mental y población universitaria se reconoce como el escenario perfecto para la aparición de múltiples enfermedades y trastornos a nivel psicológico. Se estima que desde esta perspectiva es tarea básica de la psicología la prevención de la aparición de este tipo de enfermedades en población joven. La identificación temprana de posibles factores de riesgo y, sobre todo, determinar el nivel de creencias de esta población contribuiría a tener un estudiantado joven y sano. Para ello el nivel de conocimientos y creencias construidas sobre la salud mental juegan un papel decisivo (Cuenca y otros, 2020). Las creencias en salud a diferencia de los conocimientos, ya sean ciertos o erróneos, no son fácilmente modificables, deben valorarse en un contexto cultural y social. Ello implica que las creencias no solo condicionarán las decisiones en la esfera personal, sino también podrán determinar la situación del individuo o grupo en una comunidad (Meda, Torres, Cano, y Vargas, 2004). La Organización Panamericana de la Salud (2019) reporta que la tasa de mortalidad en los jóvenes ha aumentado en América Latina, siendo el suicidio una de las principales causas que representa el 30 %. Al respecto, el trastorno mental representa una de las causas con el 16% de la carga mundial. En ese sentido, se declara que el 50 % no fueron diagnosticados ni tratados a tiempo, generando así uno de los motivos de suicidio a nivel mundial; la misma organización estima que en el año 2020, las víctimas podrían ascender a 1,5 millones. En América Latina se tiene el interés de ahondar en el estado de la salud mental del adolescente universitario, estos tienen una alta prevalencia de trastornos psiquiátricos siendo los 4 más frecuentes: comportamientos depresivos, conducta suicida, ansiedad, problemas de conducta y déficit en la atención, cognición y aprendizaje (Cuenca y otros, 2020). Con frecuencia presentan sentimientos de soledad, dificultad para dormir y menor interacción social, acompañado con el consumo frecuente de tabaco. Es indudable, que los factores sociales, psicológicos, culturales y de otro tipo pueden interactuar para conducirlo a un comportamiento suicida, pero debido a la estigmatización de los trastornos mentales y el suicidio, muchos sienten que no pueden pedir ayuda (Alarcón, 2019). En Cuba, el programa de salud es parte esencial de la política social y ha contribuido a los logros del desarrollo humano y la equidad. Se fundamenta en conceptos y propuestas que gozan de amplio consenso internacional, aunque no constituyan prácticas comunes en otros países. Tanto los positivos resultados de los programas de salud pública y saneamiento, basados en la equidad social, como el proceso logrado en materia de educación y elevación de la capacidad científico-técnica del país, han constituido factores básicos para mantener y perfeccionar los programas de protección ambiental (Peña, Clavijo, Casas, Fernández, Bermudez y otros, 2013). Según un estudio realizado por la Organización Panamericana de la Salud (2019) en Cuba se denota una marcada distinción en el grupo etario de jóvenes en relación con los altos índices de enfermedades no trasmisibles. Alrededor de los 20 años de edad surge un patrón que se mantiene estable durante la juventud y la edad adulta: los trastornos comunes ansiedad, depresión, autolesiones y trastorno somatomorfos representan el 45 % de la carga, los dolores de cabeza el 20 %, los trastornos por consumo de sustancias el 16 % (12 % debido al alcohol) y los trastornos mentales graves como la esquizofrenia y trastorno bipolar alrededor del 9 %. Es importante conocer y delimitar la conceptuación de la salud mental, así como las creencias y significados para generar propuestas contextualizadas de intervención y promoción 5 más efectivas, derivadas de información que emane de los mismos actores y receptores de las propuestas. Los jóvenes universitarios han sido abordados en estas temáticas desde la enfermedad, su prevalencia, sus problemas y epidemiología; la mayoría de los estudios existentes son cuantitativos (Quintana y Rodríguez, 2020). Dichas investigaciones deben tomar su curso desde una mirada en las creencias de este grupo poblacional, sobre la salud mental, sirviendo sus resultados como base en la búsqueda de nuevas estrategias de educación y formación más precisa y consciente de la necesidad de mantener una salud mental adecuada en la población universitaria. De acuerdo con los datos presentados con anterioridad, resulta relevante, describir las creencias que poseen jóvenes cubanos sobre la salud mental. De este modo se plantea como problema de investigación: ¿Cuáles son las creencias sobre la salud mental en jóvenes de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas? Objetivo General: Describir creencias sobre la salud mental en jóvenes de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas Objetivos Específicos: 1. Identificar concepciones y ámbitos asociados a la salud mental en jóvenes de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas. 2. Analizar creencias predominantes y periféricas en torno a la salud mental en jóvenes de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas. 3. Determinar creencias sobre la salud mental en relación con datos sociodemográficos en jóvenes de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas. La novedad científica de la investigación radica en la carencia de estudios orientados a la descripción de las creencias de la población universitaria en torno a la salud mental. Su 6 viabilidad se fundamenta en la presencia de los recursos humanos y materiales. Se cuenta con la colaboración de los directivos implicados en el proceso y de los participantes seleccionados para dicha investigación. Respecto a los recursos materiales se cuentan con todos los medios requeridos en la recolección de datos, así como el tiempo, locales para que este proceso sea llevado a cabo con la calidad requerida. La relevancia social de la investigación radica en la repercusión de los resultados en la población objeto de estudio a través de las jornadas por la salud conducidas desde el Centro de Bienestar Universitario de la UCLV, así como para la derivación de futuras investigaciones. Conocer y determinar cuáles son las creencias de este grupo poblacional sobre la salud mental traerá consigo beneficios en la calidad de vida de los estudiantes universitarios de la UCLV. Su valor práctico tiene un vínculo directo con los resultados a alcanzar y con la contribución a la construcción de conocimiento científico de este tema y consigo a la formulación de nuevas estrategias para la modificación de creencias con vistas a mejorar estilos de vida en la población universitaria. La presente investigación consta de tres capítulos. En el capítulo 1 se abordan los fundamentos teóricos del estudio. Se realiza un abordaje teórico de la salud mental, los jóvenes universitarios, sus principales características y las creencias. En el capítulo 2 se realiza una descripción metodológica de la investigación, atendiendo al enfoque de investigación, diseño, instrumentos y técnicas, así como el procedimiento llevado a cabo. En el capítulo 3 se realiza un análisis e interpretación de los resultados obtenidos en correspondencia con las etapas de la investigación. Con posterioridad se proponen conclusiones y recomendaciones que responden a los objetivos planteados y a los resultados obtenidos durante la investigación. 7 Capítulo I: Consideraciones teóricas 1.1 Salud mental: posturas teóricas, conceptualizaciones generales, enfoques A lo largo del siglo XX han existido diferentes enfoques de salud y enfermedad en el ámbito de la salud pública; estos enfoques pueden sintetizarse en el biomédico, el comportamental y el socioeconómico. Cada uno se entiende desde una concepción diferente de salud mental; algunos desde características sociales, económicas y políticas específicas, así como una particularización de lo que puede ser considerado como sano y enfermo de manera consecuente con ellas (Restrepo y Jaramillo, 2012). La concepción biomédica de la salud mental se define a partir de dos características fundamentales: la reducción de lo mental a un proceso biológico y la ausencia de enfermedad como criterio de normalidad. Desde el enfoque biomédico, la salud mental está sustentada en un monismo biologicista en el cual lo mental se reduce a procesos biológicos. En consecuencia, la personalidad, el comportamiento, los afectos, las emociones y los pensamientos están determinados por causas físicas. Al suponer que la actividad mental es causada por el cerebro, la salud mental queda reducida a uno de los capítulos de la salud física (Pérez y Ruíz, 2010). La segunda característica de la concepción biomédica de la salud mental es el protagonismo que se le otorga a la enfermedad mental como eje identitario de la salud mental (Rogers y Pilgrim, 2010). Desde este modelo constituía un avance para la ciencia de la salud considerar a la salud mental como parte de ella. Aunque es criticable en este enfoque la visión reduccionista de la salud mental y las condiciones de las que esta depende. A partir de la década de los sesenta se presenta un cambio en los perfiles de morbimortalidad en los países en desarrollo. Las enfermedades infecciosas que habían sido hasta entonces las que más preocupación generaban en el ámbito de la salud pública, cedieron el 8 paso a enfermedades crónicas que por su prevalencia y su mayor carga de enfermedad se convirtieron en poco tiempo en el nuevo motivo de preocupación (McCarty, Violette, y McCauley, 2011). Según estos autores, en este contexto empiezan a adquirir especial interés los factores de riesgo ambientales y comportamentales asociados a los problemas de salud de la vida contemporánea. De esta forma se da cobertura a un nuevo enfoque para entender los procesos de salud-enfermedad. La salud se relaciona con hábitos de vida saludables, mientras que la enfermedad se entiende como el resultado del comportamiento “inadecuado” del individuo. Esto no representa únicamente una perspectiva bastante limitada para explicar la patogénesis, sino que trae como consecuencia una hiper-responsabilización de los sujetos, con todas las consecuencias que ello acarrea. Según la Organización Panamericana de la Salud (2010), la segunda concepción de salud mental emergente del enfoque comportamental es la cognitiva, en la cual se restituyen dimensiones mentales en la explicación del comportamiento. Se entiende a lo mental en términos de estructuras y procesos cognitivos (no observables) que determinan la manera como las personas sienten, piensan y se comportan. A partir de este momento se comienza a observar un progreso entre la concepción biomédica y la cognitiva de la salud mental. Es aquí donde se comienza a prestar interés por comprender la salud mental desde otros factores que la determinan. Desde la concepción conductual de la salud mental, las intervenciones están orientadas al entrenamiento del sujeto para reemplazar aquellos comportamientos desadaptativos o problemáticos, con un repertorio conductual más saludable y adaptativo, mediante técnicas de ingeniería conductual. En la concepción cognitivista, la intervención tiene una orientación 9 fundamentalmente educativa-instruccionista, cuya finalidad es lograr que los sujetos corrijan las formas de pensamiento disfuncionales (creencias irracionales, distorsiones cognitivas, etc.), aprendan a pensar y en consecuencia a comportarse de una manera adaptativa (McCarty y otros, 2011). Según la Comisión sobre Determinantes Sociales de la Salud (2011) comienzan a ser criticadas las intervenciones de salud basadas en la concepción medicalizada y en la perspectiva del riesgo individual, al considerar que estas aproximaciones se ocupan de la enfermedad y no de la salud. Aparece entonces un interés por el análisis de las estructuras y modelos sociales que permiten que las personas puedan gozar de una buena salud. A diferencia de la noción de estilo de vida predominante en el modelo comportamental, el modelo socioeconómico (fundamentalmente en su perspectiva latinoamericana) introduce la noción de modo de vida como una instancia determinante en los procesos de salud – enfermedad. El modo de vida está mediado por el estilo de vida y por las condiciones de vida, de tal manera que la salud del sujeto no depende ya exclusivamente de sus decisiones y comportamientos, sino de las posibilidades concretas para poder tener una vida sana en relación con la noción de modo de vida (McCarty y otros, 2011). La concepción de salud mental en el enfoque socioeconómico plantea cinco críticas fundamentales a las concepciones tradicionales de la salud mental: crítica a la normalización, a la medicalización, al individualismo, al modelo económico capitalista y a la centralidad de las intervenciones focalizadas en la noción de estilo de vida. Finalmente, el enfoque socioeconómico critica la centralidad del concepto de estilo de vida como aspecto principal de las intervenciones en salud mental. Plantea, además, que la capacidad de las personas para tomar decisiones que les permitan proteger la salud y enfrentar la enfermedad está condicionada por la 10 disponibilidad de recursos sociales y no solo por sus creencias o su voluntad (Rogers y Pilgrim, 2010). La intervención en salud mental requiere de un marco especial que incluya como aspecto central la economía política y las estructuras sociales, teniendo en cuenta las políticas, aspectos económicos y procedimientos del sector salud. Estas diferencias entre las distintas concepciones de la salud mental dejan ver qué para mejorar la salud mental se requieren políticas y programas de carácter multisectorial, incluyendo educación, trabajo, justicia, transporte, ambiente, vivienda y asistencia social, además de las actividades específicas del campo de la salud relacionadas con la prevención y promoción. El campo de la salud mental es una dimensión de la Salud en general, pero que se ha configurado como el espacio paradigmático del límite a la concepción biologista- individual de la enfermedad. Se han establecido diferencias por mantener formas institucionales específicas que develan la imbricación entre mandatos sociales de orden y propuestas curativas, más claramente que en el campo de la Salud en general (Stolkiner y Ardila, 2012). Para Alarcón (2009) la salud mental se acoge a la noción genérica de Salud Pública y por ello, entraña la aplicación pragmática de conocimientos de índole clínica, epidemiológica, neuro- biológica, socio-cultural y de investigación básica, los más importantes. La cual está destinada al desarrollo normal y mantenimiento enterizo de facultades y funciones cognitivo-emocionales y de su expresión conductual, tanto a nivel individual como colectivo, social o comunitario. Esta normalidad, evaluada y medida sistemáticamente desde diversos ángulos tiene también, como objetivo prioritario, una consistente y deseablemente mejor calidad de vida basada en un funcionamiento armónico del cuerpo social. La Salud Mental incluye asimismo labores de 11 prevención de problemas mentales o de conducta e iniciativas de promoción de la salud general, cuyas repercusiones en la vida emocional de las personas son cada vez más incontrovertibles. De acuerdo con Restrepo y Jaramillo (2012), la salud mental se presenta como un concepto genérico, bajo el cual se cobijan un conjunto disperso de discursos y prácticas sobre los trastornos mentales, los problemas psicosociales y el bienestar. Estos discursos y prácticas obedecen a las racionalidades propias de los diferentes enfoques de salud y enfermedad en el ámbito de la salud pública, la filosofía, la psicología, la antropología, la psiquiatría. Ello implica que las concepciones de salud mental dependen de estos enfoques y de las ideologías que les subyacen. Como se ha visto con anterioridad, resultan disímiles las acepciones sobre la salud que la colocan como un concepto multidisciplinar relacionado con aspectos de índole: médico, farmacológico, laboral, social, educativo, cultural, también de modas y creencias. Por ello, es necesario valorar la salud mental desde diversos referentes. Para autores como Pérez, Ponce, Hernández, y Márquez (2010), mantener una salud mental favorable es atribuido a diversos aspectos de la vida del individuo, que de manera integral contribuyen al bienestar psicológico. Para Morales (1999), la garantía de un estado de salud óptimo, es más que el mantenimiento de la integridad física, sino que la mente y el cuerpo constituyen dos partes de una misma cosa, declarado así que un individuo sano es aquel que presenta un buen equilibrio entre su cuerpo y su mente, y se halla bien ajustado a su entorno físico y social; controla plenamente sus facultades físicas y mentales, puede adaptarse a los cambios ambientales (siempre que no excedan a los límites normales) y contribuye al bienestar de la sociedad según su capacidad. 12 La Organización Mundial de la Salud (2009) destaca que la salud mental es un estado de bienestar (físico y psíquico) en el cual un individuo es consciente de sus propias aptitudes y capacidades. Un individuo capaz de afrontar las presiones normales de la vida, puede trabajar de manera productiva y es capaz de hacer contribuciones en su comunidad. Coincidiendo con las definiciones abordadas, hablar de salud mental implica comprender la unidad indisoluble entre lo físico, psíquico, social y espiritual. Para lograr una estabilidad y un equilibrio entre ellas se debe ir más allá de la búsqueda de un conjunto de estados físicos saludables que también dependen de una estabilidad y salud emocional. Todo ello en su articulación permite al individuo una adaptabilidad adecuada y en consonancia con su ambiente. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (2001), la salud mental se define como un estado de bienestar psicológico y social total de un individuo en un entorno sociocultural dado. El término se asocia también a características de la persona como los estilos de afrontamiento, la competencia, el afrontamiento eficaz, el dominio del entorno, la autoeficacia y la aspiración como características de una persona mentalmente sana, que se muestra interesada por su entorno. La salud mental se conceptualiza no sólo como un proceso o una variable de resultado, sino también como una característica personal que influye en nuestro comportamiento (Moreno y Gil, 2003). En la psiquiatría la salud mental también tiene su apartado y su esencia, es entendida como el estado de equilibrio y adaptación activa y suficiente que permite al individuo interactuar con su medio, de manera creativa, propiciando su crecimiento y bienestar individual, y el de su ambiente social cercano y lejano, buscando mejorar las condiciones de la vida de la población conforme a sus particularidades (Carrazana, 2002). 13 En cuanto al ámbito social se habla de salud mental comunitaria que implica el desarrollo general de los aspectos psicosociales y conductuales, la percepción de la salud y la calidad de vida por parte de la población. Además, incluye la forma con que se cubren las necesidades básicas y se aseguran los derechos humanos y la atención de trastornos mentales (Peña y otros, 2013). De acuerdo con estos autores la salud mental tiene que ver con la vida diaria de todos, se refiere a la forma en que cada persona se relaciona con las actividades, en general en la comunidad. Comprende la manera en que armoniza sus deseos, anhelos, habilidades, ideales, sentimientos y valores morales con los requerimientos para hacer frente a las demandas de la vida. El término alude a un estado de bienestar, donde la persona es consciente de sus capacidades, posee lo necesario para afrontar el estrés y las tensiones de las situaciones cotidianas de la vida, es funcional y productiva e incluso contribuye socialmente en su comunidad (Organización Mundial de la Salud, 2018). Los elementos esenciales de esta definición son la percepción subjetiva de bienestar y la capacidad de afrontamiento de las personas, lo cual brinda indicadores de salud, su ausencia implica una problemática de salud (Rosales, Chávez- Flores, y Pizano, 2021). La salud mental es fruto de todos los aspectos de la vida cotidiana, por tanto, en ella intervienen factores determinantes que estimulan o inhiben su manifestación. Entre estos se encuentran los físicos (predisposición genética, edad y sexo), los sociales (etnia, relaciones sociales, matrimonio, ocio, voluntariado, roles sociales, religión, educación), los económicos (ingresos y empleo) y los psicológicos (rasgos de personalidad, autoestima, autocontrol y optimismo) (Keyes y Waterman, 2003). 14 Las personas resultan muy vulnerables debido a la exposición a sufrir un problema de salud mental en cualquier momento de la vida. Ello implica que el establecimiento de vínculos afectivos es fundamental, mientras que el aislamiento, la falta de estímulos o el estrés causado por hechos como la enfermedad o la muerte de un ser querido, pueden predisponer a la depresión y otros trastornos (Carrasco, Polo, Alba, Fernández, Turrión y otros, 2015). Un determinante significativo de la salud mental y del bienestar es el factor económico (Moreta, Gaibor , y Barrera, 2017). Las crisis económicas nacionales influyen en la salud mental negativamente, ya que se observa un incremento de trastornos mentales, suicidios y consumo de psicofármacos (Gili, García, y Roca, 2014). 1.1.2 Salud mental en jóvenes, características de la etapa, posturas teóricas La población universitaria está sujeta a una serie de cambios fisiológicos, típicos de la juventud, a los que se añaden cambios sociológicos y culturales. Esto se debe, entre otros factores, al comienzo de los estudios universitarios, abandono del hogar familiar en numerosas ocasiones y comienzo de una vida adulta (Ledo-Varela, Lius , González, Izaola, Conde y otros, 2011). Los jóvenes, experimentan una etapa vital identificada como un proceso transitorio entre la niñez, la adolescencia y la edad adulta. Se encuentran en una condición vulnerable a determinadas situaciones psicosociales, que pueden desencadenar conductas inestables y alteración de la salud mental. Las alteraciones mentales en este período pueden limitar una plena comunicación y la participación social activa, causando sufrimiento e incapacidad (Ferrel, Vélez, y Ferrel, 2014). Iniciar el estudio de una carrera profesional puede ser una fuente de estrés que acecha el bienestar psicológico, en lo cual puede resultar comprometido el aprovechamiento académico. 15 Es necesario que quienes inician una profesión, además de estar convencidos de la carrera elegida, se encuentren mentalmente sanos para contar con una mayor capacidad de afrontamiento de las situaciones que se presentan a lo largo de este periodo. Ello se convertirá en un factor protector que el propio estudiante pondrá en práctica ante las demandas que implica estudiar una carrera (Cano, 2008). Durante la vida universitaria los jóvenes alumnos se enfrentan a múltiples estresores. La sobrecarga académica exige dedicar horas de estudio presenciales y en el hogar. A ello se suma el cambio a nivel de sistema de vida que experimentan quienes se encuentran terminando su adolescencia (Figueiredo-Ferraz, Cardona, y Gil-Monte, 2009). Los jóvenes representan un sector de la población muy sensible debido a los abusos hacia su propia persona y su identidad. Por lo general, constituyen un grupo etario sano, sin embargo, muchos mueren de forma prematura debido a accidentes, suicidios, violencia, complicaciones relacionadas con el embarazo y enfermedades prevenibles o tratables (Organización Mundial de la Salud, 2016). Para autores como Perales, Sogi, y Morales (2003) la vida universitaria se caracteriza por una exigencia académica en permanente incremento, que demanda en los estudiantes nuevos esfuerzos de adaptación. Además de las características atribuidas directamente a la etapa del desarrollo que vive el universitario, el ambiente académico en sí mismo puede ser nocivo al generar un alto nivel de estrés en los alumnos dadas las altas exigencias intelectuales, sociales y emocionales que conlleva (Figueiredo-Ferraz y otros, 2009). En población joven, se observa un incremento en la aparición de trastornos emocionales tales como la depresión y la ansiedad a edades cada vez más tempranas, criterio que desencadena complicaciones graves como las autolesiones, la agresión e incluso el suicidio. En este sentido, 16 de acuerdo con estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía en México (2015), los adolescentes y jóvenes constituyen el grupo más vulnerable ante el suicidio, cuyas principales causas son la depresión, la ansiedad, el abuso de sustancias, los problemas neurológicos y el bullying (Iriarte, Estévez, Basset, Sánchez, y Flores, 2018). De acuerdo con Casasola (2020), la estabilidad emocional es fruto de una buena salud mental. Las emociones se componen de un conjunto de aspectos conscientes e inconscientes y cuentan con una base fisiológica y cognitiva. Para este autor las emociones responden a patrones neurovegetativos, endocrinos y conductuales que permiten desplegar reacciones ante los acontecimientos facilitando su adaptación. Pero también existen aspectos de cognición social, donde los factores estresantes juegan un papel importante. Entre los jóvenes universitarios, es relevante conocer sus comportamientos, estatus socio- económico, preferencias y la organización del uso del tiempo libre. Se debe conocer, además, la influencia de los medios de comunicación, el grupo de iguales y familiares para determinar el estilo de vida que adoptan (Carrillo, 2005). Bolívar y Rojas (2008) sostienen que los estudiantes, al iniciar una carrera, comienzan a enfrentarse a una serie de demandas sociales y académicas, para las que debe tener un repertorio favorable de conductas asertivas y bienestar subjetivo que les permita un adecuado manejo interpersonal de situaciones sociales. Ello aportará sentimientos de tranquilidad y optimismo suficientes para desarrollar estrategias de afrontamiento, ya que existe una relación significativa entre bienestar psicológico y rendimiento académico. En consonancia con lo anterior Cova y otros (2007) señalan que los estudiantes universitarios pueden presentar dificultades de adaptación debido a la exposición directa a factores que amenazan su bienestar. Esto hace necesario la aproximación a la realidad de estos 17 alumnos, no solo desde sus características cognitivas, afectivas o sociales, como se ha hecho tradicionalmente, sino también desde su salud mental. Se considera que la salud mental puede afectar la capacidad de los alumnos para insertarse en este nivel educativo marcado por exigencias académicas, personales y sociales. Mantenerse en este nivel y lograr los aprendizajes necesarios para su posterior desarrollo profesional es todo un reto para muchos estudiantes (Pérez, Bonnefoy, Cabrera, Peine, Muñoz y otros, 2011). Autores como Mosqueda, González, Dahrbacun, Jofré, Caro y otros (2017) asumen que los problemas de salud mental en la población joven universitaria pueden dejar una huella indeleble. Las afecciones mentales, los problemas psicosociales, alteraciones emocionales o adicciones, resultan causa de baja productividad escolar, laboral y generan un alto costo económico en los sistemas sociales y de salud. Los factores protectores también ayudan a salvaguardar la salud mental de los sujetos y se definen como las características personales y elementos del ambiente, o la percepción que se tiene sobre ellos, capaces de disminuir los efectos negativos que el estrés puede tener sobre la salud y el bienestar (Zaldívar, 2002). Dichas características son adquiridas a lo largo del desarrollo. Pueden ser brindadas por las personas que rodean al individuo de una forma más directa, como los miembros del núcleo familiar, o también adquiridas por la capacidad y motivación del individuo (Pérez y Ruíz, 2010). La pérdida de la salud mental en la población universitaria es un fenómeno frecuente asociado a múltiples factores de riesgo que impactan el bienestar emocional y psicológico del estudiante, así como a los aspectos sociales y académicos (Rosales y otros, 2021). Para Contreras (2005) estos están bajo la influencia de numerosos factores de riesgo: condiciones de estrés, del medio ambiente, vulnerabilidad biológica y genética, disfunciones psíquicas agudas o 18 crónicas. La salud mental es considerada como la capacidad personal de pensar, sentir y actuar con eficacia para adaptarse y/o modificar el medio cotidiano disfrutando con todo ello (Palacio y Martínez, 2007). Dulanto-Gutiérrez (2000) refiere como un problema de salud mental creciente variables psicosociales o factores de riesgo como la deficiente comunicación o cultura del silencio, fobias, ansiedad, agresividad, sintomatología depresiva y consumo de agentes psicotrópicos. Estos se configuran como estresores extremos para los jóvenes universitarios. Dichas variables se relacionan con la tendencia de los jóvenes al suicidio, lo que concuerda con estudios similares (Duque, Montoya, y Restrepo, 2011). La salud mental es un elemento necesario en la práctica educativa. Un modelo de educación que incorpore la salud mental en el diseño de estrategias didácticas y actividades educativas, contribuirá notablemente con el bienestar emocional de los estudiantes. De esta forma se facilita el desempeño estudiantil y la prevención de desenlaces negativos (Casasola, 2020). El modelo de enseñanza influye en el bienestar o malestar emocional de los estudiantes. Cualquier modelo de educación que se diseñe orientado a estudiantes universitarios debe conocer necesariamente las características particulares de esta población. Es fundamental considerar los cambios fisiológicos y cognitivos que condicionan su aprendizaje (Casasola, 2020). La educación superior juega un papel muy importante, puesto que facilita el desarrollo de habilidades que permiten competir y alcanzar las metas de realización personal y profesional en el mundo laboral actual. Sin embargo, este papel puede verse afectado por muchos factores. Todas las personas no reaccionan igual ante eventos que les cambian la vida; mientras unos pueden enfrentar estas situaciones de manera satisfactoria, los más vulnerables, en el caso de los 19 adolescentes que están en pleno proceso de construcción y afianzamiento de su identidad, pueden reaccionar de forma inadecuada, aislándose de la sociedad (Palacio y Martínez, 2007). Ante este tipo de escenarios el asilamiento puede convertirse en factor obstaculizador de las metas de crecimiento personal, afectando no solo una o varias esferas de su vida (capacidad de aprendizaje, salud mental, autoestima, relaciones sociales y/o rendimiento académico), sino también el normal desarrollo de su familia y sociedad (Palacio y Martínez, 2007). Silva y Cruz (2017) afirman que el universitario es “más propenso a presentar trastornos del estado de ánimo, conductas destructivas, estrés, ansiedad y depresión como consecuencia de la presión académica, la proximidad de la adolescencia, las relaciones sentimentales y el bajo poder adquisitivo”. Investigadores como Pozos, Preciado, Plascencia, Acosta, y Aguilera (2015) asocian el estrés académico no procesado de forma adecuada, como detonante de alteraciones emocionales, dificultades en las relaciones interpersonales, trastornos mentales, depresión y ansiedad. Estas alteraciones a la larga generan secuelas en los estudiantes tales como dificultad para dormir, falta de motivación y problemas socio afectivos, que repercuten de forma directa en su calidad de vida (Osorio, Parrello, y Prado, 2020). 1.2 Creencias: definiciones teóricas, conceptualizaciones generales Autores como Fishbein y Ajzen (1975) asumen que las creencias se refieren a los juicios de una persona de probabilidad subjetiva sobre algún aspecto discriminable de su mundo; que se ocupan de la comprensión de la persona misma y de su entorno. En concreto, se ha definido la creencia como la probabilidad subjetiva de la relación entre el objeto de la creencia y algún otro objeto, valor, concepto o atributo. Esta definición implica que la formación de la creencia involucra el establecimiento de un vínculo entre dos aspectos cualesquiera del mundo del individuo. 20 Las creencias son el estado de la mente en el que un individuo tiene como verdadero el conocimiento o la experiencia que tiene acerca de un suceso o cosa. Cuando sea objetiva, el contenido de la creencia contiene una proposición lógica y puede expresarse mediante un enunciado lingüístico como afirmación (Pérez, García, García, Ortiz, y Centelles, 2014). Hasta este momento podemos afirmar que las creencias son más que las vías individuales o colectivas que encuentran los sujetos para conducir sus pensamientos y actitudes. Los sujetos como entes sociales están mediados por la transmisión de una serie de conocimientos y experiencias sociales y personales que ofrecen una construcción única de nuestras creencias. Gracias al carácter natural de perpetuación que estas tienen en cada individuo es que vive y actúa ante los contextos sociales. Para Pérez, Iglesias, García-Avitia, y Dzib (2020) el ser humano a lo largo de su vida necesita configurar sus relaciones, las cuales lo mantienen en contacto con lo existente. Es aquí donde las creencias toman forma. El ser humano para desarrollarse y sustentar su propia vida, lo hace fundamentando una serie de respuestas, ya sean religiosas, filosóficas o científicas, que le darán la certeza y seguridad de vida que necesita. Las creencias constituyen la base de la vida porque ellas se aseguran de colocar por delante la realidad misma de las cosas. Toda la conducta, incluso la intelectual, depende de cuál sea el sistema de nuestras creencias auténticas (Ortega, 2010). Su origen se define en las fuentes de las que provienen y su variedad: las externas se originan en explicaciones culturales recibidas para la interpretación y comprensión de ciertos fenómenos y la comprensión determinada de ciertos discursos; las internas surgen del propio pensamiento, experiencia y convicciones (Defez, 2005). Según este autor las creencias externas se generan por dos razones principales, la primera es la tendencia a la interiorización de las 21 creencias de la gente que nos rodea y la imitación de su conducta, sobre todo si ésta viene avalada por el éxito social. Así suele ocurrir con las creencias culturales, políticas y religiosas. La segunda razón es que las personas tienden a adoptar las creencias de los líderes aun cuando estén en contradicción con sus intereses. Las creencias no son siempre voluntarias, pues los individuos necesitan asociar su experiencia de la realidad con unas creencias racionales como teorías que eviten las contradicciones cognitivas y justifique los comportamientos. El refugio en la colectividad o en el “sentido común” de la tradición, así como la seguridad en el sometimiento a la norma impuesta por el grupo, el "jefe" o los que ejercen poder, juega en ello un papel primordial (Defez, 2005). 1.2.1 Creencias en salud mental En la psicología de la salud, existe cada vez más evidencia con respecto del impacto que los sistemas de creencias culturales tienen en las prácticas de salud de los individuos y se señala que la cultura influye sobre preocupaciones concretas de la salud mental. Como las representaciones del malestar, así como en conductas concretas, el seguimiento de un tratamiento (Betancourt, Flynn, Rigg, y Garberoglio, 2010). Es cierto que las teorías y modelos psicosociales son numerosos y dominantes en el estudio del cambio comportamental en salud. Estos se sustentan sobre la base de muchos componentes o constructos complementarios o son versiones adaptadas del mismo concepto o variable explicativa del comportamiento (Glanz, Rimer, y Lewis, 1997). Las creencias en salud reiteradamente aparecen como antecedente, eje o aporte de la mayoría de las propuestas descritas en la literatura. Entre las propuestas teóricas más usadas para predecir cambios en los comportamientos en salud están la de creencias, la teoría sociocognitiva, de acción razonada y 22 comportamiento planeado, el transteórico de etapas de cambio y de locus de control en salud (Coombes y McPherson, 1996). El Modelo de Creencias en Salud Mental (MCS) fue creado en 1950, considerado como el más influyente y aplicado al estudio e intervención de los comportamientos individuales con efectos en la salud. El comportamiento en salud y en enfermedad se ha conocido históricamente como la actividad efectuada por una persona que se cree saludable o que quiere volver a serlo. Su propósito radica en prevenir o limitar una enfermedad o, mejor aún, de detectarla en una etapa aún asintomática (García-Silberman, 2002). Según esta autora el MCS se propuso para explicar y predecir el comportamiento preventivo en salud, considerado éste como el resultado de una función interactiva de ciertas creencias que las personas tienen. Más tarde su aplicación se extendió a las respuestas de las personas a los síntomas y a su comportamiento en respuesta a enfermedades diagnosticadas, con énfasis en la adhesión a tratamientos médicos. El MCS relacionó, por tanto, teorías psicológicas de construcción o de toma de decisiones, para intentar explicar la acción humana frente a situaciones de elección de alternativas, de opción comportamental con implicaciones en la salud. Se consolidó con la aplicación de diversas variables en investigaciones formuladas ante problemas reales experimentados por la sociedad norteamericana. Así fue como el soporte teórico- conceptual y la arquitectura básica del MCS se desarrollaron simultáneamente gracias a la solución de problemas y a la práctica de la salud pública (Abraham y Sheeran, 2015). Los factores del modelo que determinan la conducta de salud son de dos tipos: la percepción de amenazas sobre la propia salud y las creencias de los individuos sobre la posibilidad de reducir esas amenazas. La percepción de amenazas sobre la propia salud se 23 encuentra determinada por los valores generales sobre la salud, las creencias específicas sobre la propia vulnerabilidad ante la enfermedad y las creencias sobre la gravedad de la enfermedad (Champion y Sugg, 2008). A su vez, las creencias sobre la posibilidad de reducir la amenaza están en función de la creencia en la eficacia de las medidas concretas para reducirla y la convicción de que los beneficios de la medida superan los costos (percepción de beneficios y barreras). Una última variable que completa el modelo es la presencia de estímulos internos o externos que se constituyen en claves para actuar (Yeung, Chang, Gresham, Nierenberg, y Fava, 2004). El MCS es un modelo psicológico que intenta describir y predecir las conductas de salud que una persona realizará si siente que con esto puede evitar un riesgo y cree que puede realizar la acción. Este modelo ha sido uno de los utilizados en los diseños de investigación relativos a los factores cognitivos que influyen en la adopción de conductas preventivas ante enfermedades y/o situaciones crónicas. Propone que dichos factores cognitivos pueden o no favorecer la probabilidad de ocurrencia de una acción y/o conducta preventiva (Pérez y Bautista, 2008). La intervención de categorías psicológicas dentro del proceso de las creencias y la salud mental constituye un punto clave en la determinación de este modelo. Sobre todo, en el énfasis de relacionar el vínculo directo existente entre creencias, cognición, actitud y conductas a seguir. Dicha combinación conjuga la existencia del fundamento palpable de la cognición y el pensamiento en las actitudes y comportamientos de cada sujeto en función de su salud mental. El propósito inicial del MCS se centra en la explicación y predicción del comportamiento preventivo en salud tomando como base las interacciones de las creencias que las personas tienen. Posterior a esto, Cabrera, Tascón, y Lucumí (2001) afirman que el modelo se extiende a las reacciones que las personas tienen frente a los síntomas de una enfermedad y/o situación y a 24 su comportamiento en general frente a enfermedades diagnosticadas, dando lugar a la adherencia al tratamiento. Específicamente, la probabilidad de que una persona adopte o mantenga una conducta para prevenir o controlar una enfermedad dependerá de: el grado de motivación e información que tenga sobre su salud, la autopercepción como potencialmente vulnerable ante la enfermedad, percibir la condición como amenazante, estar convencido que la intervención o tratamiento es eficaz y percepción de poca dificultad en la puesta en marcha de la conducta de salud (Ortiz y Ortiz, 2007). El MCS toma como referente teórico el trabajo referido a la motivación y a la percepción, a la toma de decisiones que las personas realizan frente a las situaciones de elección de alternativas, de opción comportamental con implicaciones en la salud, a la solución de problemas y a las prácticas de la salud pública (Cabrera y otros, 2001). En el campo de la prevención en salud se ha trabajado con una serie de modelos referidos al componente cognitivo. Se destacan el Modelo de creencias en salud de Hochbaum, el Modelo de la acción razonada de Fishbein y Ajzen (1975) y el Modelo de adopción de precauciones de Weinstein (1988). El MCS integra diferentes dimensiones que en conjunto explican las conductas de cuidado de la salud tales como la susceptibilidad percibida y la seriedad percibida de las consecuencias de la enfermedad que implican las creencias sobre la amenaza de la misma (Abraham y Sheeran, 2015). De acuerdo con este autor el modelo también contempla las creencias sobre los beneficios, los costos y barreras para realizar el comportamiento de salud. Los estímulos para asumir algún tipo de conducta, pueden ser internos como presentar algún síntoma o externos como atender alguna campaña preventiva a actuar a partir de ella. Otro estímulo puede ser la motivación por la 25 salud que es la predisposición de las personas a responder a este tipo de estímulos por el valor que le dan a su salud (Abraham y Sheeran, 2015). En el MCS las creencias benefician la conservación e influyen en el mejoramiento de la salud, en la evitación de conductas de riesgo y sobre todo en la prevención de enfermedades. Esto ocurre cuando las creencias de los sujetos son coherentes con la importancia o gravedad de un determinado problema, la vulnerabilidad frente a ese problema y el que la acción a implementar produzca más beneficios que costos personales. De este modo se generarían en el sujeto la adopción de estilos de vida más saludables (Arrivillaga, Salazar, y Correa, 2003). La Teoría de la Acción Planificada (TAP) ha brindado información útil para comprender diversos comportamientos, la cual puede servir para implementar intervenciones que resulten efectivas. Esta teoría establece que las conductas humanas están guiadas por las actitudes favorables o desfavorables hacia el comportamiento, las cuales están conformadas por las creencias de comportamiento. A su vez se integran por las creencias sobre los resultados probables del comportamiento y las evaluaciones de estos resultados (Ajzen, 2006). Para este autor, la norma subjetiva se integra por las creencias sobre las expectativas normativas de los demás y motivación para cumplir (creencias normativas); y el control conductual percibido compuesto por las creencias de control, las cuales facilitan o impiden el desempeño de un comportamiento y el poder percibido de esos factores. Para identificar las creencias de comportamiento, normativas y de control se requiere un estudio preliminar que permita identificar las creencias individualmente destacadas de la población investigada (Ajzen, 2006). La evidencia de la existencia de creencias positivas (la atención psicológica permite que el paciente se sienta capaz de manejar su vida por sí mismo) y negativas (la atención psicológica es una pérdida de tiempo). Son compartidas socialmente y operan de manera directa sobre la 26 intención de acudir a la psicoterapia en atención de salud primaria en el sistema público (Salinas- Oñate, Ortiz, Baeza-Rivera, y Betancourt, 2017). La salud mental es el estado de completo bienestar psicológico que experimentan los sujetos. Mantener una salud mental adecuada depende en gran medida de las actitudes y sobre todo de las creencias de los individuos en relación a ella. Si bien el MCS es uno de los más reconocidos y con el que concuerdo como investigadora. Es importante señalar la existencia de otros modelos de las creencias en la salud mental, quienes también hicieron sus intentos por explicar las creencias en la salud mental. La salud mental es el estado de completo bienestar psicológico y social que experimenta el sujeto y las capacidades para afrontar de manera resiliente las distintas situaciones de la vida. Las creencias por su parte son la concepción del conocimiento verdadero que es asimilado por los individuos de manera voluntaria o no y que conducen las actitudes. El tránsito a la etapa de la juventud no implica solo un sistema de cambios biológicos sino nuevas metas y expectativas, que se particularizan con el inicio de la vida universitaria. La carencia de habilidades o estrategias de afrontamiento saludables en los estudiantes universitarios ante situaciones complejas y pueden desencadenar en afecciones a la salud mental. Para psicólogos e investigadores de la salud mental en esta etapa existe una alta vulnerabilidad de padecer alguna enfermedad mental. Conocer las creencias en la salud mental de los jóvenes para el desarrollo de programas psicoeducativos o de intervención psicológica sustentado en creencias positivas en salud mental debe constituir una prioridad en el contexto universitario. 27 Capítulo II: Fundamentos metodológicos 2.1. Enfoque de investigación Se siguió un enfoque de investigación cualitativo. Desde la investigación cualitativa el conocimiento es una creación compartida en la interacción investigador-investigado; enfatiza en la complejidad de los procesos psicosociales, involucra a los investigadores que interactúan con otros actores sociales y posibilita la construcción de teorías fundamentadas en la dinámica cultural. Se recupera la subjetividad como espacio de construcción de la vida humana y se reivindica la vida cotidiana como escenario de comprensión de la realidad sociocultural (Hernández, Fernández, y Baptista, 2014). El paradigma cualitativo permite comprender la subjetividad, seguir todo el proceso a través de la descripción como realidad objetiva que posibilita interpretar los procesos psicológicos que tienen lugar. Se caracteriza no por la exclusividad de los métodos ni la ignorancia de datos numéricos de información empírica o la imposibilidad de generalizar regularidades, sino como proceso de construcción del conocimiento distintivo (Infante, Rujano, y Sáez, 2012). La investigación cualitativa se orienta a describir e interpretar los fenómenos con el objetivo de estudiar los significados de las acciones de los sujetos desde su propia perspectiva. 2.2. Tipo de estudio La Teoría Fundamentada (TF) ofrece una manera de representar la realidad que permita un entendimiento sobre lo estudiado. Los investigadores la utilizan con el objetivo de crear categorías teóricas a partir de los datos y analizar las relaciones relevantes que hay entre ellas (Charmaz, 1990). Mediante los procedimientos analíticos, se construye teoría fundamentada en los datos, de ello deriva su nombre (Cuesta-Benjumea, 2006) 28 La TF hace un énfasis particular en la naturaleza socialmente construida de la realidad y su objetivo es producir interpretaciones que puedan explicar o proporcionar información valiosa sobre aquellas conductas sometidas a estudio (Annells, 1996; Goulding, 1998). El objetivo de este método es generar teoría a partir de datos recogidos en contextos naturales, a través de entrevistas y observación participante. Sus hallazgos son formulaciones teóricas de la realidad, concibiéndose como una metodología o estilo para investigar y analizar los fenómenos sociales (Infante y otros, 2012). La TF enfatiza el descubrimiento y el desarrollo de teoría y no se basa en un razonamiento deductivo apoyado en un marco teórico previo. Ello implica que se empleen estrategias particulares, aunque no exclusivas de ella. Se inicia con la recolección de datos y los análisis transcurren de manera concurrente, consecutivamente los datos determinan los procesos y productos de la investigación y no marcos teóricos preconcebidos. Los procesos analíticos suscitan el descubrimiento y desarrollo teórico y no la verificación de teorías ya conocidas. Por otro lado, el muestreo se realiza con base en lo que emerge de los datos, se le denomina muestreo teórico pues permite refinar, elaborar y completar las categorías, por último, el uso sistemático de los procedimientos analíticos lleva a niveles más abstractos de análisis. De acuerdo con estos autores, una característica básica de la TF que comparte con otras formas de investigación cualitativa, es que el desarrollo del proceso investigativo no es lineal. La dinámica de trabajo es tanto jerárquica como recursiva, porque los investigadores han de categorizar sistemáticamente los datos y limitar la teorización, hasta que los patrones en los datos emerjan de la operación de categorización. 29 La TF se constituye en un valioso aporte a las Ciencias Sociales, especialmente a la investigación cualitativa, ya que ofrece un conjunto de herramientas para construir teoría. Se le reconoce como exigencia la identificación de categorías teóricas que son derivadas de los datos mediante la utilización de un método comparativo constante, recurriendo a la sensibilidad teórica del investigador. Ello exige del investigador comparar contenidos de diversos episodios de entrevistas o de observación con los conceptos teóricos nacientes del esfuerzo de identificar los temas fundamentales. Los estudios de TF permiten contextualizar y develar las construcciones que se hacen sobre una actividad y sus componentes culturales. Una teoría fundamentada en los datos proporciona comprensiones alternativas a las vigentes sobre experiencias, procesos y fenómenos de naturaleza humana. 2.3. Contexto de investigación La Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas (UCLV), fundada en 1952, constituye el Centro de Educación Superior más importante de la región central de Cuba y el más multidisciplinario. La más interdisciplinaria del país, ubicada al noreste de la ciudad de Santa Clara, cuenta con una matrícula de 7444 estudiantes y 1719 profesores. Distribuidos en 13 facultades, en las que se estudian 52 carreras que abarcan las ciencias humanísticas, las técnicas y las naturales. Se cuenta además con 29 programas doctorales, 44 programas académicos de Maestría y 4 especialidades. Desde su fundación, la UCLV tuvo dentro de sus objetivos el vínculo con los problemas científicos, técnicos y sociales de la comunidad y del país. Su principal misión consiste en formar integralmente profesionales cada vez mejor preparados. La Sede Central de la UCLV se estableció como el contexto de investigación teniendo en cuenta el nivel de accesibilidad hacia la población universitaria perteneciente a dicha sede. https://es.wikipedia.org/wiki/1952 https://es.wikipedia.org/wiki/Santa_Clara_(Cuba) https://es.wikipedia.org/wiki/Santa_Clara_(Cuba) https://es.wikipedia.org/wiki/Maestr%C3%ADa https://es.wikipedia.org/wiki/Cient%C3%ADfico https://es.wikipedia.org/wiki/T%C3%A9cnico https://es.wikipedia.org/wiki/Social 30 Sumado a ello, se atendió la demanda interna por parte de especialistas del Centro de Bienestar Universitario (CBU) sobre las creencias en salud mental de la población universitaria. Se hizo coincidir de manera intencional con la Jornada por la Salud mental debido a la necesidad de partir de un diagnóstico inicial de la percepción de los estudiantes sobre la salud mental. El CBU, perteneciente al Departamento de Psicología de la Facultad de Ciencias Sociales, tiene como propósito contribuir a la formación integral del ser humano. Sus principales resultados científicos de carácter teórico y metodológico han sido perfeccionados y diseñados en el proceso de implementación; en función de lograr una metodología para la promoción de salud y el desarrollo personal de los estudiantes. Este se enfoca en la integración de todos los programas, servicios y eventos que se realizan desde las diferentes áreas de la institución desde su concepción como centro pionero en el país. 2.4. Selección y descripción de la muestra Muestreo La muestra cualitativa es una parte de un colectivo o población elegida mediante criterios de representación socioestructural, que se somete a investigación científica social con el propósito de obtener resultados válidos para el universo. La muestra cualitativa o muestra estructural es construida por un procedimiento específico que determina el método de elección de las unidades del universo que forman parte de la muestra. Se basa en el principio de representación socioestructural donde cada miembro seleccionado representa un nivel diferenciado que ocupa en la estructura social del objeto de investigación (Flick, 2007). Es válida solo para la población objeto de estudio. La selección de las unidades se realiza en función de la representatividad de sus propiedades y estructura social. La muestra cualitativa permite obtener resultados generalizables para el universo, dentro de límites de representatividad 31 socioestructural. La representatividad posibilita a la muestra cualitativa reproducir las características principales del universo, ser un reflejo del universo, de tal modo que estudie, describa y explique el objeto de estudio (Mejía, 2000). Para la investigación, el muestreo se realizó de manera intencional teniendo como criterios el nivel de acceso de los investigadores a los participantes. La muestra seleccionada estuvo conformada por 210 estudiantes universitarios de la UCLV entre 18 y 29 años de edad con representación de las 10 facultades que conforman la sede central. En las características sociodemográficas de la muestra se manifiesta la heterogeneidad de los participantes, la representación considera estudiantes de ambos géneros. La pluralidad de participantes de las 10 facultades de la sede central y de todas las provincias de la región central del país (tabla 1). Tabla1. Descripción sociodemográfica de la muestra Variable Frecuencia (%) Género Femenino 100 (47.6) Masculino 110 (52.4) Edad 17-19 70 (33.3) 20-22 106 (50.4) 23-25 31 (14.8) 26-29 2 (1.0) Provincia de residencia Villa Clara 93 (44.28) Cienfuegos 35 (16.6) Santi Espíritus 35 (16.6) Ciego de Ávila 26 (12.38) Camagüey 21 (11.9) Facultad de pertenencia Mecánica Industrial 55 (26.2) Ciencias Sociales 47 (22.4) Eléctrica 28 (13.3) Química- Farmacia 25 (11.9) Humanidades 20 (9.5) Economía 14 (6.7) Matemática Física- Computación 8 (3.8) Construcciones 7 (3.3) Agropecuaria 6 (3.0) Fuente: Elaboración propia 32 2.5. Instrumentos Cuestionario El cuestionario es un conjunto de preguntas a las que el sujeto debe responder. Las preguntas pueden ser de tres tipos: cerradas, semicerradas y abiertas. La elección de un tipo de cuestionarios depende de los objetivos que se desean alcanzar, así como del tiempo y personal disponible para su procesamiento y análisis. Se utilizó un cuestionario de preguntas abiertas en el que el sujeto tuvo la libertad de expresar sus opiniones, criterios y valoraciones (Apéndice 1). Esta modalidad de cuestionarios posee la ventaja de ofrecer una información más amplia, personal y profunda dentro de una investigación (Bermúdez, Saínz, Barrera, y Pérez, 2016). 2.6. Descripción de los procedimientos La recolección de los datos se realizó entre octubre de 2018 - febrero de 2019 capacitándose un equipo de 15 estudiantes de segundo año de la carrera de Psicología, durante el período de Jornada por la Salud y como demanda de las Prácticas de Producción. Las principales categorías manejadas en el cuestionario estaban relacionadas con la salud mental y las creencias. Una vez que el proceso de recolección de datos fue concluido se procedió a la clasificación, organización y categorización de estos datos en el software Atlas.ti. Para el procesamiento cualitativo de los datos, el software ATLAS. ti se empleó en su versión 7 como una herramienta que facilita la organización, manejo e interpretación de datos textuales. En correspondencia con el método de investigación a cada participante se le asignó un código (Px) para establecer los análisis, se crearon códigos, se elaboraron etiquetas para luego construir categorías. El coeficiente C se utilizó para establecer la co-ocurrencia entre categorías establecidas a priori, con sustento en la revisión de la literatura, y las categorías que emergieron en el análisis cualitativo de los datos obtenidos en el trabajo de campo. 33 Este coeficiente equivale al número de citas donde coinciden dos códigos en relación al total de citas de ambos. El cálculo del coeficiente C se basa en enfoques tomados del análisis cuantitativo de contenido. Puede variar entre 0 (no hay códigos que co-ocurren) y 1 (los códigos co-ocurren donde se utilicen). Se calcula c = n12/ (n1+n2)-n12; n12=frecuencia de co- ocurrencia de dos códigos c1 y c2, donde n1 y n2 son sus frecuencias de ocurrencia El Atlas.ti constituye un soporte informático para desarrollar TF. Este software permite expresar el sentido circular del análisis cualitativo, por cuanto otorga la posibilidad de incorporar secuencialmente los datos, sin la necesidad de recoger todo el material en un mismo tiempo. Por esta razón, permite llevar a cabo el muestreo teórico necesario para realizar el análisis constructor de teoría. Asimismo, Atlas.ti permite identificar aquellos códigos que requieren ser saturados, esto es posible a través de la función Tabla de códigos por documentos primarios, que muestra la cantidad de citas que cada código tiene. Esta función facilita la aplicación de la saturación de contenido de cada código y categoría, tal como se propone en la TF (San-Martín, 2014). El Atlas.ti es un programa de recuperación de texto, sin embargo, está dirigido a un trabajo conceptual, en donde cada paso de la codificación teórica (codificación abierta, axial y selectiva) tiene un espacio en el programa. En cuanto, a la codificación selectiva propuesta en la TF, el software posee la función súper código, que permite elaborar una categoría central que integra los códigos y categorías construidos en las fases de codificación abierta y axial. El empleo de este tipo de programa para el análisis cualitativo de datos facilita la construcción de teorías por medio de la representación de los datos en mapas gráficos, diagramas o esquemas jerárquicos o relacionales (Flick, 2007). Además, facilitan el nivel analítico del trabajo con los datos por medio de memos (memorándums o notas) que permiten 34 reflexionar respecto a las relaciones entre conceptos, y así construir las categorías que darán cuerpo a la teoría. 2.7. Consideraciones éticas Como requerimientos éticos del estudio se asumió la voluntariedad de los participantes y su confirmación mediante el consentimiento informado escrito (Apéndice 2). Para el desarrollo del estudio se contó con la aprobación del CBU y de cada responsable de prevención de las facultades, lo cual permitió el acceso del equipo de investigación al contexto. Durante todo el proceso se garantizó el respeto a la individualidad y la privacidad de los estudiantes; dándoles a conocer la posibilidad de retirarse de la investigación si en algún momento lo estiman conveniente. Se siguió de manera rigurosa el principio de la beneficencia y la no malevolencia correspondiente al Código de Ética de los Psicólogos (APA, 2010). 2.8. Criterios de calidad Para la investigación se tomaron en consideración los criterios propuestos para las investigaciones cualitativas en Salud de Calderón (2002). La adecuación epistemológica como criterio mediante el que se asegura el grado de adecuación del enfoque teórico en la definición de la pregunta de investigación y en la exposición de las facetas del fenómeno en cuestión que se pretenden investigar. De esta forma se asegura la coherencia y el modo de desarrollo general de la investigación en correspondencia con los presupuestos teóricos manifestados por la investigación, tanto en general como respecto del encuadramiento previo del objeto de estudio. La relevancia deviene como otro de los criterios desde la justificación 35 de la investigación y de su repercusión para el logro de una mayor comprensión psicosocial del fenómeno en cuestión. Se consideró la validez que define el grado de fidelidad de la investigación con respecto al fenómeno objeto de estudio y el nivel de generalización de los resultados en la pertinencia e interpretatividad. En la validez se pretende ofrecer una explicación en profundidad del fenómeno y que sus resultados sean generalizables a otros contextos desde el punto de vista de la lógica. 36 Capítulo III: Análisis y discusión de resultados 3.1 Concepciones y ámbitos asociados a la salud mental en jóvenes de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas A partir de la recolección, procesamiento y análisis de los datos se construyeron 38 códigos que permitieron captar las creencias configuradas en torno a la salud mental. Estos códigos se agruparon a partir de su significado y contenido con el propósito de organizar la descripción de los resultados (tabla 2). 37 Tabla 2. Sistema de códigos Iniciales del código Nombre del código Citas por código AEM Ausencia de enfermedades mentales o consumo de sustancias 48 BP Bienestar Psicológico 47 DE Dominio del Entorno 38 EPM Estado Psicológico o Mental 33 EQ Equilibrio 32 RPO Relaciones positivas con los otros 22 BR Bienestar 16 BF Bienestar Físico 16 CFS Correcto funcionamiento social 14 AA Autoaceptación 12 EBM Estabilidad emocional 11 EBP Estabilidad psicológica 11 BE Bienestar emocional 11 CP Crecimiento personal 10 TPE Tranquilidad, paz, espiritualidad 10 LC Lucidez o cordura 9 PSE Proceso de salud- enfermedad 9 DC Disciplina científica o Servicio médico 9 CS Coherencia social 7 ETA Estado de ánimo 7 RC Racionalidad 6 BSP Bienestar Socio-psicológico 6 ETF Estado Físico 5 AR Autorregulación 5 AT Autonomía 4 FL Felicidad 4 DS Desconocimiento 3 IS Integración social 3 AS Aceptación social 3 IE Inteligencia emocional 2 DP Define a la personalidad 2 EBE Estabilidad económica 1 FC Fuerza del cerebro 1 ST Satisfacción 1 CNF Condición no física 1 NC Necesidad de cuidado 1 FDS Favorable Desarrollo Social 1 AP Ayuda psicológica 1 Fuente: Elaboración propia La salud mental como bienestar El bienestar (BR) se identificó como uno de los códigos que devela las asociaciones y 38 significados en torno a las creencias en salud mental. El BR se entendió como un estado de satisfacción personal, de comodidad y de confort que considera positivos y/o adecuados aspectos como la salud o el bienestar psico-biológico. P83 expresó El bienestar y la armonía de los seres humanos, esta cita ilustró el criterio referido a que la existencia de BR constituye una expresión de salud mental. P121 refirió La salud mental incluye el bienestar de las personas, sus sentimientos y emociones, se destaca de este modo la relación del BR en la definición personal de la salud mental asociado a los estados emocionales de los individuos. El bienestar emocional (BE), como salud mental, fue referido por varios participantes. P101 declaró: Salud mental para mí es aquella tranquilidad emocional, espiritual, es ser saludables del punto de vista psicológico. P17 expresó que La salud mental incluye el bienestar de las personas, su estado físico, incluyendo emociones, comportamientos ante diferentes situaciones de la vida. Las respuestas y la instauración de estados emocionales positivos determinan en qué medida el sujeto es capaz de mantener su bienestar emocional. Otro de los códigos establecidos y de mayor frecuencia de citaciones resultó el bienestar psicológico (BP). Al respecto el P1 alega (…) la salud mental es el bienestar psicológico de cada individuo (…), P66 asegura que Salud mental se refiere al bienestar psicológico de un individuo, situación por la cual está pasando dependiendo si es buena o mala, es su salud mental. Por otra parte, se construyó el código bienestar socio-psicológico (BSP) para agrupar citas referidas a la salud mental que incluyen vínculos, no solo con el bienestar individual e interno de los sujetos, sino con las experiencias sociales gratificantes. Al respecto P33 asegura (…) es lo que hace que te hagas sentir bien o mal depende de muchas cosas cotidianas, familiares. P146 ratifica La salud mental es el estado de equilibrio bio-psico-social en todas las esferas de la vida 39 de un sujeto donde influyen grandemente las capacidades para actuar ante los desequilibrios. El bienestar físico (BF) también fue señalado como parte de las creencias en torno a la salud mental expresado en verbalizaciones como: Es el bienestar tanto psicológico como físico de cada persona (P60); bienestar total, físico y psicológico, que le permite a las personas sentirse saludable y feliz. Otro de los códigos construido, que se asocia al bienestar, fue tranquilidad - paz - espiritualidad (TPE). Las verbalizaciones de los participantes así lo refieren: P52 (…) salud mental, la tranquilidad, paz mental, estabilidad emocional, P103 Para mí salud mental es la tranquilidad psíquica –social y P87 La salud mental es mantenerse en tranquilidad, paz, alejado del estrés. De este modo, este código se asocia con estar espiritualmente en paz. La salud mental como estabilidad o equilibrio La estabilidad emocional (EBM) se asumió como la capacidad que tiene el sujeto para gestionar sus emociones de manera positiva y que no afecten su vida cotidiana. Se fundamenta en verbalizaciones como P45: (…) estabilidad emocional relativa que experimenta cada ser social en circunstancias determinadas; P76, quien delimita la importancia sobre la vida emocional y participación activa para definir la salud mental, refirió La salud mental es mantenerse activo emocionalmente (…). P11 destacó (…) es la estabilidad mental y también emocional y P82 refirió la salud mental es el estado en que se encuentra emocionalmente y psicológicamente una persona, es decir, si se encuentra estresado o con una carga mental excesiva. La estabilidad psicológica se comprendió como el nivel de equilibrio, capacidades y habilidades psíquicas adaptativas de la persona. Se construyó también como código el equilibrio (EQ), relacionado con la salud mental. P28 alegó La salud mental es la salud que tiene una persona mentalmente, si esta equilibrado 40 mentalmente o no. Desde esta perspectiva se asigna la responsabilidad de la salud mental en el mantenimiento o no del equilibrio psicológico que sea capaz de conservar el sujeto. Por su parte, P88 expresó La salud mental es el estado en que nos encontramos mentalmente, para ser correcto debe ser equilibrado. La salud mental como estado El código estado de ánimo (ETA) captó citas como P14: La salud mental es el estado de ánimo de una persona (…). La salud mental se asume como un estado que se instaura en el sujeto de manera temporal o permanente desde el cual se expresan sus disposiciones emocionales. P69 expresó: Salud mental es el estado ánimo determinado que se corresponde con los sentimientos, preocupaciones, intereses, etc. P21 refirió: (…) la salud mental es el estado emocional que tú tengas en un momento determinado. Las citas se orientan hacia la actitud o disposición emocional del sujeto con respecto a las diferentes condiciones de vida que enfrente. Por su parte, el estado psicológico o mental (EPM), designa el estado de equilibrio entre una persona y su entorno socio -cultural que garantiza el desarrollo de las relaciones para alcanzar su calidad de vida y bienestar. Resultaron ilustrativas las siguientes citas: P5 Estado físico y psicológico de una persona, manera de pensar y a la vez de actuar; P34 Condiciones psicológicas de un individuo en la sociedad. Que puede verse afectada con los problemas cotidianos. Los participantes, en sus verbalizaciones, asociaron las características psicológicas, condiciones sociales e interinfluencia de estas en el ambiente. El estado físico (ETF) se comprendió como la capacidad de rendimiento de una persona en un momento determinado, aludiendo al estado y condición psico-física que manifiesta el sujeto. Algunos participantes, al determinar la salud mental, refirieron P56 Es el buen estado mental, físico y psicológico de los individuos”. Para P168 (…) la salud mental es el equilibrio que 41 establece una persona entre su estado mental y físico (…). Las condiciones físicas en las que se encuentre el sujeto también determinan su estabilidad psicológica y su salud mental. La salud mental en los procesos de autorreferencia y relaciones interpersonales Se construyeron códigos con carácter autorreferencial como autoaceptación (AA), definido como el estado de satisfacción personal y de actitudes positivas saludables hacia sí mismo en torno a la salud mental. Respecto a este código, P18 afirma la salud mental es cuando una persona se siente bien consigo misma”. Se trata de la actitud del sujeto de reconocer sus defectos y virtudes de manera coherente y sin reproches. P31 segura que La salud mental es el estado de salud que posee una persona mentalmente, estar bien con el mismo, posee una alta autoestima, cree mucho en lo que puede dar, estar seguro de las cosas que hace. Las verbalizaciones afianzan la AA como la capacidad individual para ser consiente de sí mismo como sujetos de manera positiva. La autonomía (AT) captó criterios de autodeterminación que se evidencian en verbalizaciones como: P9 Enfrentarse a cualquier cosa tomando decisiones a conciencia propia, P6 La salud mental es para mí el estado en el cual se encuentra una persona para tomar decisiones en su vida. Este código es definido como el conjunto de habilidades que cada persona implementa para tomar decisiones propias y responsabilizarse de sus consecuencias. Ello implica que la seguridad en sí mismo y sus capacidades determinan en el individuo fortaleza e independencia en la toma de decisiones. La autorregulación (AR) es la capacidad de autocontrol de pensamientos, sentimientos, emociones y actitudes en los sujetos. Para P90 La salud mental es saber cómo se siente y como están psicológicamente y en que piensan y cómo reaccionan. Se establece la unidad entre pensamiento y conducta que esté en total consonancia con la respuesta requerida en el contexto, 42 en este sentido el P40 afirma La salud mental es estar preparado psicológicamente para los problemas que puedan surgir y es tener un adecuado ejercicio para saber y estar consciente de todo lo que el cerebro te envía y manda hacer. El crecimiento personal (CP) representa el código desde el cual se reconoce el empeño por desarrollar las potencialidades y seguir creciendo como persona. El P27 asegura La Salud Mental para mí es como poseer conocimiento de algo que nos interesa, es tener sabiduría. En P38 esto se evidencia cuando refirió La salud mental es instruirse intelectualmente, leer y satisfacer los sentidos de tu cerebro. Desde este código se concibe al individuo en participación directa con su crecimiento, emancipación psicológica y social. Asociado a esto P96 expresa: (…) Supone un desarrollo saludable del sistema nervioso central y la interacción en medios sociales potenciador del desarrollo del hombre como ser social (…). Al referirse a la salud mental en este código, los participantes la describen como el deseo de superación y emancipación desde el nivel psicológico y social establecido en los sujetos para mantener una adecuada salud mental. El dominio del entorno (DE) se considera como habilidad personal para elegir o crear entornos favorables que satisfagan los deseos y necesidades propias, así como la resolución de problemas. Varios participantes hacen referencia a expresiones codificadas con DE para definir la salud mental. Tal es el caso de P2 (…) persona que se encuentre preparado para afrontar las situaciones más difíciles y resolverlas de la manera más óptima. La capacidad de ser resiliente y tolerantes ante las múltiples situaciones que se enfrentan en la vida resultaron las más significativas en este sentido, en P4 esto se evidencia cuando describe: (…) salud mental es aquella persona que es capaz de tomar decisiones razonables sin importar la situación en la que se encuentre. El DE constituye expresión de tolerancia a las frustraciones y aceptación a los aspectos positivos y negativos de la vida P10 Salud mental es una persona saludable capaz de 43 afrontar su vida con la mejor actitud posible. La inteligencia emocional (IE) es un código desde el cual se reconoce la capacidad de comprender, utilizar y controlar nuestras emociones. P209 manifestó que la salud mental es Estado de equilibrio de una persona que tiene control emocional. Lo que le permite ser una persona física y emocionalmente saludable La salud mental se configura desde la unidad entre estabilidad y habilidad para el manejo de las emociones de los sujetos en relación con la autoaceptación. Por otro lado, para P106 es cierto equilibrio emocional, inteligencia emocional, autoaceptación. El sujeto asigna en su explicación de la salud mental el criterio de que cada persona logra desarrollar determinada capacidad en la expresión de propios sentimientos, emociones. La satisfacción (ST) constituye el juicio o evaluación global de los diversos aspectos importantes en la vida de una persona. P195 hace referencia en sus verbalizaciones (…) es el grado de satisfacción o insatisfacción de la conducta de un ser humano. La aceptación social (AS) es la capacidad para asumir la realidad y constituye un proceso que proporciona a los sujetos reconocimiento y representación en la esfera social. Para P29 La Salud Mental es (…) bienestar con todo y con todos, es sentirse realizado, amado (…). La salud mental de una persona se manifiesta en la necesidad del ser humano de realización y de reconocimiento. Otro de los participantes afirma que (…) es sentirse bien con uno mismo y sentirse bien con los demás (…). La AS es la armonía, la relación que es capaz de establecer el individuo consigo mismo y las características del medio. Relaciones positivas con los otros (RPO), se considera como el mantenimiento de relaciones estables y confiables, constituyó otro código representativo a considerar dentro del análisis. Las verbalizaciones siguientes lo ilustran: P71 salud mental es estar sano de mente. No 44 presentar problemas ante la sociedad y relacionarse con todo el mundo, P83 El bienestar y la armonía de los seres humanos. La salud mental en su dimensión social La coherencia social (CS) se refiere a la confianza en la capacidad para comprender la dinámica y el funcionamiento del contexto social en el que el sujeto está inmerso. La CS la capacidad de asimilar las diferencias entre el sujeto y el resto de la sociedad; es tener conocimiento de cuan implicado se está socialmente con nuestro entorno y para con los otros. El P200 afirma que la salud mental (..) es la coherencia de sus actos (…). Establecer esta asociación con la salud mental responde al carácter social que nos identifica como seres humanos. P96 en relación a ello establece Una persona con salud mental tiene la capacidad de trabajar/estudiar o realizar otras actividades que ponen en evidencia su capacidad de disfrute, son tolerantes a la frustración, tienen la capacidad de amarse y amar, se sienten adecuados (…). Para el caso de la integración social (IS) que se reconoce como sentimiento de pertenencia, inserción efectiva y armónica en la sociedad; las verbalizaciones de participantes como P169 y P180 permiten ilustrarlo: Salud mental es el comportamiento de la persona en el ámbito social, La salud mental es comportarse adecuadamente en la sociedad, tener buenas relaciones sociales, tener buena convivencia, buena conducta. La salud mental como proceso salud-enfermedad Determinar una descripción de la salud mental desde el proceso salud-enfermedad (PSE) es otro de los códigos a los que hacen referencias jóvenes. La salud mental se asumió como el estado óptimo de funcionamiento del organismo, su pérdida es reconocida como enfermedad. El P157: Creo que salud mental se refiere a la salud de la mente de las personas y también hace alusión si están sanas o no las personas mentalmente. 45 La ausencia de enfermedades mentales (AEM) constituyó otro de los códigos con mayor frecuencia de aparición. La salud mental es no presentar ningún trastorno psíquico, es tener un estado mental saludable, es estar bien psicológicamente y desarrollarse normalmente en sus relaciones sociales así lo expresó P72. P80 afirmó: La salud mental sería no tener ninguna enfermedad de la mente que pueda afectar la vida diaria de una persona. La salud mental como características personales El código define a la personalidad (DP), captó la descripción de la salud mental como el conjunto de rasgos y cualidades que configuran el comportamiento de una persona y la diferencian de las demás. Estos rasgos personológicos y el modo de interactuar con el medio otorgan un sello especial en cada persona que la hace única. P13 expresó Salud mental para mi (…) define nuestra personalidad (…), P25 manifestó (…) una caracterización de cada persona. La racionalidad (RC) es la manera de operar y actuar desde la razón o instinto para determinar en una situación que es lo mejor, que es lo más lógico o que es lo que más adecuadamente se adapta a sus necesidades. Para P94 La salud mental es lo que te permite realizar acciones cuerdas y lógicas y es tan importante como la salud física porque si tienes fiebre no puedes hacer muchas cosas. Tampoco con impaciencia y desanimo puedes hacer mucho; P93 refirió La salud mental no es más que se te impide hacer una cosa que está mal para la sociedad o que no parecen estar cuerdas ni lógicas. Mientras estas verbalizaciones intentan definir la salud mental desde la racionalidad otro código muy similar también se reconoce durante el análisis y es la lucidez o cordura (LC). P138 afirmó (…) Una persona con buena salud mental es una persona cuerda para este sujeto la salud mental está asociada a la lucidez y la cordura como parte visible y conductual del sujeto. Responder ante cada situación dentro de los parámetros socialmente establecidos, manifiesta 46 ausencia de trastornos psicológicos y, por tanto, una buena salud mental. La salud mental como disciplina o servicio de salud Se construyó el código disciplina científica o servicios de salud (DC) referido a la atención que brinda un profesional de la psicología con el fin de diagnosticar, prevenir o intervenir ante un problema psicológico. Las expresiones de las participantes captadas bajo este código definieron la salud mental sin hacer alusión a los procesos psicológicos internos, sino como una disciplina. P145 alegó: La salud mental no es más que una rama de la medicina que tiene como objetivo contribuir con la sociedad en cuanto enfermedades mentales. Es vista, además, como acciones de prevención, en este sentido P58 afirmó La salud mental es la atención que se le debe dar a las personas para que prevenga distintas enfermedades. El desconocimiento por parte de tres estudiantes constituyó una particularidad específica para el estudio. Sobre las creencias en salud mental expresaban no poseer conocimientos relacionados a la temática, identificándose como causas la falta de información, comprensión de su naturaleza, cualidades y relaciones. 3.2 Creencias predominantes y periféricas en torno a la salud mental en jóvenes de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas El análisis de co-ocurrencias ofreció criterios para la categorización de los códigos y la relación entre ellos. Mediante la herramienta informática se obtuvo, tanto la frecuencia absoluta de citas (unidades de contexto), como el coeficiente de co-ocurrencia (coeficiente C). Los códigos que predominaron para captar las creencias en salud mental resultaron: ausencia de enfermedades mentales o consumo de drogas (AEM), bienestar psicológico (BP), dominio del entorno (DE), equilibrio (EQ) y relaciones positivas con los otros (RPO). 47 El código ausencia de enfermedades mentales o consumo de drogas (AEM) co-ocurre con los códigos relaciones positivas con los otros (RPO), bienestar (BR), bienestar psicológico (BP) y autoaceptación (AA). Resultaron menos frecuentes las co-ocurrencias con otras categorías como autonomía (AT), bienestar emocional (BE), bienestar físico (BF) y disciplina científica (DC). La co-ocurrencia se asocia a criterios en torno a las capacidades psicológicas de los individuos, la relación consigo mismo y con los demás (figura 1). Figura 1. Co-ocurrencias establecidas con el código ausencia de enfermedades mentales o consumo de drogas (AEM) Fuente: Elaboración propia a partir del análisis de datos generado mediante el Atlas.ti El código bienestar psicológico (BP) co-ocurre con categorías como bienestar físico (BF), ausencia de enfermedades mentales o consumo de drogas (AEM), dominio del entorno (DE) y equilibrio (EQ). Mientras que los códigos autorregulación (AR), estabilidad psicológica (EP), felicidad (FL) e integración social (IS), tuvieron una menor co-ocurrencias. En este código se encuentra una asociación reiterada con el bienestar físico y la ausencia de enfermedades o consumo de drogas, lo que indica la existencia de un reconocimiento de estos aspectos como centrales en las creencias sobre la salud mental (figura 2). 0,02 0,02 0,02 0,02 0,02 0,02 0,02 0,02 0,03 0,03 0,04 0,04 0,04 0,04 0,04 0,05 0,07 0,12 0,17 0 0,02 0,04 0,06 0,08 0,1 0,12 0,14 0,16 0,18 Ausencia de enfermedades mentales o consumo de drogas 48 Figura 2. Co-ocurrencias establecidas con el bienestar psicológico (BP) Fuente: Elaboración propia a partir del análisis de datos generado mediante el Atlas.ti El código dominio del entorno (DE) co-ocurr