Instituto Superior Pedagógico Félix Varela Villa Clara Programa Psicopedagógico para el Aprendizaje de las Habilidades Tifloinformáticas Básicas en Escolares Ciegos que Cursan el Primer Grado Tesis en Opción al Grado Científico de Doctor en Ciencias Pedagógicas Autor: MSc. Raúl González Peña Tutores: Dr. C. Santiago A. Borges Rodríguez Dr. C. Pastor G. Torres Lima Santa Clara 2009 1 SÍNTESIS La preparación informática de los escolares ciegos constituye hoy una prioridad, a partir de las exigencias que impone la vida moderna y las oportunidades que la misma puede ofrecer en la compensación de la tiflosis. Este trabajo expone un programa psicopedagógico que favorece el aprendizaje de las habilidades tifloinformáticas básicas en escolares ciegos que cursan el primer grado. En su desarrollo se asumen los postulados del enfoque socio-histórico cultural y el dialéctico-materialista que integra métodos y técnicas cualitativas y cuantitativas. La tesis se estructura en introducción, capitulario, conclusiones, y recomendaciones. El capítulo I es producto de la construcción del marco teórico referencial de la investigación, donde se realiza una reconceptualización del término tifloinformática, y se proponen las cuatro habilidades tifloinformáticas básicas. El capítulo II contiene los resultados del estudio del proceso de enseñanza-aprendizaje de la tifloinformática en los centros que acogen a estos escolares, la presentación y caracterización del programa, así como su estructuración sistémica. En el capítulo III, se ejecuta por una parte, la validación del programa mediante la consulta a expertos; mientras por la otra, se realiza la exploración de la factibilidad empírica para lo cual se aplicó una experiencia donde se implementó el programa psicopedagógico con una escolar ciega que cursaba el primer grado, los docentes que le atendían y sus familiares más cercanos. Por último se ofrecen un grupo de conclusiones generalizadoras, así como útiles recomendaciones a ser tomadas en consideración. 2 INTRODUCCIÓN La visión es sin dudas el recurso perceptivo más importante de que disponen los seres humanos. La consideración de que la afectación grave de este sentido altera de forma significativa el comportamiento de los sujetos que la padecen, resulta para muchos, una afirmación de sentido común. Sin embargo, cuando se profundiza en el estudio de los modos en que esta condición afecta al comportamiento real de los individuos en su relación con el entorno, y a la construcción de sus recursos psicológicos es algo que, entonces, ya deja de ser tan evidente. La propia historia de la humanidad devela una percepción social hacia la ceguera, que en muchos momentos se ha identificado con criterios de deficiencia y minusvalía para quien la posee. En las civilizaciones más antiguas, las personas ciegas, por lo general, encabezaban los listados para los sacrificios a los dioses o eran sencillamente eliminadas por constituir una carga para el resto de la sociedad; sin embargo, a partir de la relevancia alcanzada por algunos ciegos, se consideró la ceguera como un don sobrenatural. En este debate entre la ceguera como fuerza o potencialidad y la ceguera como deficiencia o minusvalía se han movido todas las posiciones filosóficas, psicológicas y pedagógicas acerca de la tiflosis. Significativos son los aportes que sobre este tema hicieran Vigotski y sus seguidores, permitiendo entender a plenitud el proceso de la compensación de la ceguera y las fuerzas motrices que la impulsan. Para comprender la psicología del ciego no se debe buscar únicamente en el estudio de las particularidades aisladas, sino en la dirección hacia la cual apuntan las fuerzas para lograr la compensación social de la deficiencia. La ceguera debe enfocarse más como un reto al esfuerzo por la compensación que como una discapacidad, permitiendo desde las edades más tempranas el enfrentamiento a las dificultades naturales derivadas de su limitación y la expresión auténtica de la satisfacción de sus propias necesidades. “La capacidad para conocer en el ciego es la capacidad para conocerlo todo y su comprensión en la base, es la capacidad para comprenderlo todo” (Vigotski, 1995). Existen algunas peculiaridades que por lo general permiten identificar externamente con solo una simple observación a una persona ciega dentro de un colectivo. En este sentido se pueden señalar: las limitaciones para realizar movimientos precisos, la desorientación en el entorno espacial, así como la utilización de recursos que facilitan la autonomía y que a la vez, llegan a convertirse en símbolos (bastón blanco, gafas oscuras, guías videntes, etc.). 3 Ahora bien, estos aspectos que de una manera u otra acompañan la realidad con que se desenvuelven estas personas, no significan falta de capacidad para insertarse competitivamente en la vida social y lograr triunfos relevantes. Existen numerosos casos de individuos con visión seriamente afectada que no sólo han sido personas eficientes, sino también eminentes. Los imperios económicos construidos recientemente por los invidentes en Estados Unidos, Gran Bretaña y España, a través de la National Federation of the Blind, la Royal National Institute for the Blind y la Asociación de Ciegos Españoles respectivamente, constituyen ejemplos paradigmáticos de esa situación. Si se sostiene una idea de defecto irremediable, ¿cómo, entonces, poder explicar satisfactoriamente estos casos? Por más de un siglo y medio las personas ciegas vienen utilizando el sistema de lecto-escritura Braille como vía fundamental para la comunicación con otras personas, así como para acceder a la información y al conocimiento acumulado por la humanidad. Tal situación ha contribuido favorablemente, por una parte, a que se hayan elevado los niveles de educación y por la otra, a que se diversifiquen las posibilidades de nuevos empleos. “Un punto del sistema Braille ha hecho más por los ciegos que miles de filántropos; la posibilidad de leer y escribir ha resultado ser más importante que (el sexto sentido) y la agudeza del tacto y del oído” (Vigotski, 1995). Sin embargo, con el avance de la revolución científico-técnica el uso del sistema Braille como única vía para acceder a la información y al conocimiento, se ha hecho insuficiente para garantizar altos niveles de competitividad de las personas ciegas. El mundo globalizado de hoy exige cada día más del uso de la informática para todos sus habitantes; ésta es una tecnología que prácticamente está presente en todos los campos: sociales, económicos, culturales, etc. En la actualidad la informática también viene impactando cada vez más en la vida de las personas ciegas al ponerse en el centro de las herramientas tiflotécnicas, entendidas estas como: el conjunto de conocimientos, técnicas y recursos de los que se valen las personas ciegas y deficientes visuales para utilizar correctamente la tecnología estándar (Arregui, 2004). De aquí, que pueda considerarse a la informática como una poderosa herramienta compensatoria de la discapacidad visual que posibilita ampliar el entorno de desarrollo personal y cultural; sin embargo, a pesar de todas las ventajas conocidas que ofrece la utilización de las nuevas tecnologías, la informática puede convertirse en una barrera más para los ciegos. En este sentido se puede señalar, por una parte, que si las personas ciegas carecen de posibilidades para acceder libremente a los recursos informáticos (software y hardware), ya sea entre otras, por causas 4 culturales, económicas, ideológicas, raciales y políticas o, por otra, si los software, las aplicaciones, los sistemas informáticos, sitios Web, etc. no tienen los niveles adecuados de accesibilidad, entonces hay muchas probabilidades de que la informática no juegue su papel compensador y se convierta en un nuevo tipo de obstáculo limitante. En la dinámica de la vida moderna, el encargo social de la educación ha venido perfeccionándose. Actualmente se requiere la formación de hombres y mujeres capaces de apropiarse activamente de los frutos de los avances científico-tecnológicos, con dos finalidades muy claras: por una parte, conseguir que quien se educa pueda llegar a ser una persona cuanto más autónoma y responsable mejor, pudiendo organizar y dirigir su propia vida; mientras por la otra, que se les facilite lo esencial para poder desempeñar un papel activo en la sociedad. El principal objetivo de la introducción de la informática en la educación es posibilitar la eficacia del proceso de enseñanza-aprendizaje, potenciar la actividad del educando, la interacción con el docente y con sus pares y la comprensión de los contenidos curriculares (Fernández, 2005). La incorporación de los medios informáticos en el ámbito de la educación de escolares ciegos va dirigida hacia su integración, entendida ésta como el proceso por el cual se facilita que el niño participe del grupo, escuela, familia y comunidad, con todos sus derechos y en la medida de sus posibilidades. La formación informática, en nuestro país, queda precisada para los distintos niveles, acorde a los objetivos de cada uno y a las características de los escolares, pero en todos los casos contempla tres direcciones fundamentales: 1) Como objeto de estudio, en la formación de conceptos y elaboración de procedimientos informáticos en las esferas del software y del hardware que se imparten como materias. 2) Como medio de enseñanza y herramienta de trabajo que les permita interactuar, tanto con las aplicaciones educativas como con las de carácter general y específico. 3) Para resolver problemas del currículo y del entorno escolar. La utilización de la informática en el proceso de enseñanza-aprendizaje ha sido motivo de diversas investigaciones en Cuba, entre las que se destacan los trabajos de Díaz, 2004; Sánchez, 2004; Borrego, 2004; Andreu, 2005; Hurtado, 2005; Fernández, 2005. Son significativos para el presente estudio, los resultados obtenidos en las investigaciones referidas a las habilidades informáticas del escolar primario en el primer ciclo y la aplicación de la informática en el contexto de la educación de niños con NEE de tipo intelectual. Sin embargo, no se tienen referencias de investigaciones acerca del proceso de enseñanza-aprendizaje de la informática en escolares ciegos. 5 La Didáctica de la Informática es muy joven, los principales aportes han tenido mayor énfasis en el proceso de enseñanza-aprendizaje de la programación (Borrego, 2004), en tanto, en lo relativo al acercamiento de esta ciencia a escolares ciegos, apenas se comienzan a dar los primeros pasos en Cuba. La revisión bibliográfica evidencia que, aunque están establecidos los lineamientos metodológicos generales para la inclusión de la informática en la Educación Primaria, Preescolar y Especial, no existe una clara orientación de cómo tratar esta problemática en la enseñanza de estos niños. Los trabajos investigativos previos realizados por el autor del presente estudio (González, 2005; 2006 y 2008) develan algunas situaciones que se ponen de manifiesto en el proceso de enseñanza- aprendizaje de la informática a escolares ciegos. Dentro de estas se pueden señalar las siguientes: 1) Insuficiente desarrollo de las habilidades primarias en el escolar que arriba al primer grado que han de garantizar el posterior aprendizaje de habilidades informáticas más complejas. 2) Imprecisiones didácticas acerca de la estructuración científica más conveniente para desarrollar el proceso de enseñanza-aprendizaje de la informática con escolares ciegos. 3) Desconocimiento por parte de los docentes que trabajan con los escolares ciegos de las potencialidades que brinda la tifloinformática, de ahí la insuficiente dirección que se alcanza con el trabajo independiente de los estudiantes, así como el Poco aprovechamiento de la misma en el contexto del aula. 4) Insuficiente preparación metodológica de los profesores de Informática básica, muchos de ellos, con carencias significativas en lo referido a la atención psicopedagógica a los escolares ciegos. 5) Insuficiente preparación de los maestros acerca de cómo utilizar los software educativos con niños ciegos en el contexto del aula. 6) Desaprovechamiento de los recursos tifloinformáticos disponibles. 7) Carencia de documentación y de orientaciones metodológicas específicas para preparar la asignatura Informática, teniendo en cuenta las especificidades de esta enseñanza. 8) Tendencia a diseñar y elaborar software específicos para ciegos, lo que es contraproducente a los principios contemporáneos de la normalización y la integración. 9) Falta de accesibilidad de multitud de software de propósito general y de carácter educativo. 10) Desconocimiento de la familia acerca del papel que pueden jugar en el apoyo al proceso de aprendizaje de la tifloinformática por sus hijos, así como el valor de la misma para lograr su verdadera integración social. 6 Las limitaciones abordadas con anterioridad generan una compleja problemática relacionada con la preparación informática que deben alcanzar los escolares ciegos que cursan la enseñanza primaria en general y en particular los del primer grado, quienes según las precisiones realizadas en los programas vigentes, así como sus reales posibilidades, deberán iniciar el aprendizaje de la misma por la vía curricular desde este grado, por lo cual se hace determinante la necesidad inmediata de resolución por la vía científica de las irregularidades antes mencionadas. En este sentido es prudente resaltar que para que un niño ciego pueda operar un ordenador de manera independiente, con racionalidad y eficiencia, se hace imprescindible la interacción directa entre ellos. Esto implica no sólo la apropiación de conocimientos, sino el dominio de un grupo de habilidades informáticas particulares, que están en correspondencia con las peculiaridades que distinguen los procesos de recogida de información por medio de los sistemas sensoriales conservados (oído y tacto) y con la capacidad para realizar movimientos coordinados con las manos. La situación descrita anteriormente condujo a la formulación del problema científico de la investigación en los términos siguientes: ¿Cómo contribuir a la preparación informática de los escolares ciegos? Determinándose como objeto de estudio, el proceso de enseñanza-aprendizaje de la informática para los escolares ciegos. El campo de acción corresponde, en tanto, al proceso de aprendizaje de las habilidades tifloinformáticas básicas por los escolares ciegos. A partir de estos elementos, se plantea como objetivo general de la presente investigación: Proponer un programa psicopedagógico para contribuir al aprendizaje de las habilidades tifloinformáticas básicas en escolares ciegos que cursan el primer grado. Del objetivo enunciado, se derivan las siguientes interrogantes científicas: 1) ¿Qué referentes teóricos permiten la fundamentación de un programa psicopedagógico que contribuya al aprendizaje de las habilidades tifloinformáticas básicas en escolares ciegos? 2) ¿Cuál es la situación actual que presenta el proceso de enseñanza-aprendizaje de la tifloinformática en escolares ciegos? 7 3) ¿Qué estructura debiera tener un programa psicopedagógico para el aprendizaje de las habilidades tifloinformáticas básicas, atendiendo a las particularidades de los escolares ciegos? 4) ¿Cómo validar la calidad, pertinencia y efectividad del programa psicopedagógico propuesto? En consecuencia, como tareas científicas de la investigación, se ejecutaron las siguientes: 1) Determinación de los fundamentos teóricos relacionados con las particularidades psicopedagógicas de los escolares ciegos, el papel de las herramientas tecnológicas en el proceso de compensación de la ceguera, así como el aprendizaje de las habilidades tifloinformáticas básicas para dominar el trabajo con los ordenadores. 2) Diagnóstico del estado en que se encuentra el proceso de enseñanza-aprendizaje de la tifloinformática en los escolares ciegos. 3) Elaboración de un programa psicopedagógico que contribuya al aprendizaje de las habilidades tifloinformáticas básicas en los escolares ciegos. 4) Validación de la calidad y pertinencia del programa psicopedagógico propuesto aplicando el criterio de expertos. 5) Exploración empírica de la factibilidad práctica del programa a partir de su implementación. La metodología empleada asume, como criterio fundamental, el enfoque dialéctico-materialista a partir de una concepción sistémica de la investigación, dando lugar a una propuesta flexible como alternativa de solución susceptible a comprobación científica; empleando para ello los siguientes métodos: Del nivel teórico: - Analítico-sintético: Para penetrar en la esencia de los problemas relacionados con el proceso de enseñanza-aprendizaje de la informática que se desarrolla con escolares ciegos, estudiando sus partes y recomponiéndolas a partir de los resultados, para establecer los presupuestos teóricos y metodológicos de la investigación, así como sus fundamentos, el diseño de soluciones y el análisis del impacto de las mismas. - Histórico-lógico: Para interpretar de manera acertada los fundamentos teóricos acerca de la tiflosis, en pos de lograr la preparación adecuada de los escolares ciegos para su integración social. Para estudiar la evolución del objeto durante los diferentes momentos de la aplicación del programa psicopedagógico. 8 - Inductivo-deductivo: Para establecer las direcciones necesarias en todas las etapas del proceso investigativo, así como del aprendizaje de las habilidades tifloinformáticas básicas que deben alcanzar los escolares ciegos para dominar el trabajo con los ordenadores, determinando tanto las tendencias generales como las particularidades de la experiencia pedagógica y su relación lógica en cada momento. - Sistémico-estructural: Para reconocer y potenciar los nexos y relaciones generales, además de la interdependencia entre los componentes del objeto como realidad referencial durante la concepción y aplicación del programa psicopedagógico, visto éste como fenómeno complejo, tomando en cuenta la existencia de un sistema de habilidades tifloinformáticas básicas concebidas a partir del estudio de las condiciones particulares en que se desarrolla el proceso de enseñanza-aprendizaje de la informática en los escolares ciegos. - Modelación: Para la representación de la realidad y la elaboración y estudio del objeto sustitutivo de la misma, reproduciendo análogamente sus propiedades a partir de las exigencias que impone el proceso de enseñanza-aprendizaje de la tifloinformática, con una correspondencia que determina la reconstrucción de dicho objeto para arribar a una interpretación de las propiedades, los principios y la estructura del programa psicopedagógico propuesto, permitiendo de esta manera, contribuir a la resolución del problema científico planteado. De nivel empírico: - Análisis de contenido: Para la revisión de los materiales relacionados con el proceso de enseñanza-aprendizaje de los escolares ciegos en general y de la informática en particular, en función de determinar los elementos metodológicos que justifican la investigación, así como las regularidades de la práctica educativa. - Encuesta: Para la exploración de la realidad y la constatación del estado de los indicadores relacionados con el proceso de enseñanza-aprendizaje de la tifloinformática que se desarrolla con escolares ciegos, así como las consideraciones prácticas acerca de las habilidades tifloinformáticas básicas, que son brindadas por personas ciegas que tienen un gran desarrollo en el trabajo con los ordenadores. - Entrevista: Para constatar, a partir del criterio de los maestros y familiares de los escolares ciegos, la situación referida a la inclusión de la tifloinformática en el proceso de atención psicopedagógica que se sigue con estos escolares. 9 - Criterio de expertos por preferencia: Para evaluar la calidad y la pertinencia del programa psicopedagógico y sus componentes de forma previa a su aplicación. - Estudio de caso instrumental: Para constatar la factibilidad empírica del programa psicopedagógico, a partir de evaluar los cambios, tanto en el aprendizaje de las habilidades tifloinformáticas básicas en una escolar ciega, como el proceder desarrollado por un grupo de docentes y la familia de la niña, después de haber recibido la influencia directa de dicho programa. De nivel matemático-estadístico: - Las tablas: Se utilizaron para interpretar y contrastar los resultados. - El análisis porcentual: Permitió contrastar los criterios ofrecidos por los expertos en las valoraciones realizadas sobre la calidad y aplicabilidad del programa psicopedagógico propuesto. Estos métodos se emplean indistintamente durante las diferentes etapas del proceso, ponderando el enfoque cualitativo desde una visión dialéctico-marxista a partir de las necesidades concretas de la investigación. Para la validación del programa psicopedagógico se utilizaron tres grupos de estudios, estructurados estos de la siguiente forma: - Grupo I: integrado por 35 expertos conocedores de la problemática estudiada, que se encargaron de realizar valoraciones teóricas acerca de la calidad y pertinencia del programa psicopedagógico. - Grupo II: integrado por 15 docentes de la escuela Fructuoso Rodríguez de la ciudad de Santa Clara, los cuales recibieron la influencia directa del Área 1 del programa propuesto. - Grupo III: integrado por una escolar ciega de primer grado, su mamá y tres docentes que se encargan de atenderla integralmente, con los que se desarrolló un estudio de caso. La contribución teórica de la presente investigación está dada en la reconceptualización de la tifloinformática y la definición del sistema de las cuatro habilidades tifloinformáticas básicas, proceso este que se ha podido desarrollar, a partir del estudio acerca de las particularidades psicopedagógicas de los niños ciegos y el papel de las herramientas alternativas en la compensación como vía para que los ciegos alcancen la integración social como personas diferentemente capacitadas. La significación práctica fundamental de la tesis está en un programa psicopedagógico para el aprendizaje de las habilidades tifloinformáticas básicas que está estructurado en cinco áreas: la 10 preparación científico-metodológica de los docentes, una batería diagnóstica, , recomendaciones didácticas, acciones de orientación familiar y un área de evaluación. Existen otras contribuciones prácticas secundarias derivadas de la investigación, entre las cuales se pueden señalar las siguientes: 1) Un grupo de técnicas para el diagnóstico, que se encuentran agrupadas en el área 2 del programa psicopedagógico. 2) Software para el diagnóstico de la coordinación dinámica manual (CODIMA). 3) CD ROM en formato Web desarrollado para la superación informática de directivos, especialistas y maestros. 4) CD accesible para el manejo de los escolares ciegos, que contiene instaladores útiles, juegos conversacionales, libros hablados y otra diversidad de material tifloinformático. 5) Manual orientador a videntes de cómo los ciegos pueden conocer y operar con el hardware. 6) Manual de configuración y teclas rápidas del sistema descriptor de pantalla JAWS. 7) Folleto de orientación a la familia, que ofrece con enfoque asequible un grupo de consideraciones prácticas acerca de la importancia de la informática para las personas ciegas. Desde estos presupuestos, la novedad científica del presente trabajo puede resumirse en que por primera vez se propone la implementación de un programa psicopedagógico para el aprendizaje de las habilidades tifloinformáticas básicas en escolares ciegos; éste combina el trabajo de todos los docentes que intervienen en la atención integral de estos niños con sus familiares, tomando como punto de partida aquellos requisitos o habilidades primarias que garantizan el aprendizaje de las habilidades básicas, de lo cual no se han encontrado referencias en la Educación Especial. La tesis que aquí se presenta constituye la síntesis del trabajo científico desarrollado por el investigador por más de diez años, durante los cuales tuvo lugar un proceso sistemático de aproximación al problema. En función de los objetivos, la tesis quedó estructurada en: introducción, capítulo I, capítulo II, capítulo III, conclusiones, recomendaciones, bibliografía y anexos La introducción se dedica a la presentación de los fundamentos del problema así como a exponer los elementos esenciales del diseño teórico y metodológico. 11 El capítulo I es el fruto de la construcción del marco teórico referencial de la investigación. En él quedaron fundamentados los requisitos teóricos que contextualizan el problema. El capítulo II está organizado en tres epígrafes, el primero de ellos está dedicado a presentar los resultados del estudio y determinación de las necesidades que justifican la existencia de una problemática aún no resuelta en la educación de los escolares ciegos; en el segundo y tercero, se hace la presentación, fundamentación y la estructuración del programa psicopedagógico propuesto. En el capítulo III se realiza la validación del programa propuesto siguiendo una estructuración lógica desde dos direcciones, por una parte se ofrecen los juicios de valor brindados por un colectivo de expertos en la materia estudiada. Mientras por la otra, se recogen los resultados fundamentales de la aplicación de una experiencia en la que se implementó el programa psicopedagógico para el aprendizaje de las habilidades tifloinformáticas básicas en una escolar que cursa el primer grado en la Escuela “Fructuoso Rodríguez” de la ciudad de Santa Clara, para lo cual se desarrolló el Área 1 del programa propuesto dirigida ésta, a la preparación de los docentes, a la vez, se realiza la discusión de los resultados de un estudio de caso instrumental, involucrando en éste a la escolar ciega, su mamá y tres de los docentes encargados de atenderla integralmente. En las páginas finales del informe de investigación se presentan las principales conclusiones a las que arribó el investigador, acompañadas de un cuerpo de recomendaciones. Seguidamente se ubican la bibliografía y los anexos. 12 CAPÍTULO I: EL APRENDIZAJE DE LAS HABILIDADES TIFLOINFORMÁTICAS BÁSICAS EN LOS ESCOLARES CIEGOS 1.1 Consideraciones generales acerca de la tiflosis 1.1.1 La ceguera y sus clasificaciones Por más de un siglo ha existido una gran incongruencia entre médicos, psicólogos, sociólogos y maestros a la hora de nombrar y clasificar a las personas con falta de visión. Tal situación puede estar dada por las diferentes actitudes profesionales o culturales, teniendo en cuenta la diversidad de conceptos de cada disciplina y los roles divergentes que cada una de ellas desarrolla en la sociedad. Múltiples han sido los términos utilizados, entre los cuales se pueden señalar los siguientes: ceguera médica, ceguera económica, ceguera educacional, ceguera funcional, ceguera congénita, ciego adventicio, ciego legal, ciego parcial, ciego vocacional, entre otras tantas denominaciones. En los últimos años existe una tendencia entre médicos, especialistas y educadores a unificar la terminología empleada, lo que sin dudas ha contribuido a minimizar los posibles errores y confusiones, posibilitándose la utilización de términos mucho más neutros, que no estén cargados de connotaciones peyorativas que se desprenden de actitudes y creencias profundamente arraigadas en la sociedad. No obstante, es prudente señalar que los cambios en las maneras para nombrar a las personas que poseen una determinada necesidad no son significativamente trascendentes si no vienen acompañados de profundas transformaciones a la hora de establecer acciones para atenderlas integralmente. Al respecto explica la Dra. Barraga: “Quizá esta gran multitud de palabras referidas a niños con problemas visuales es lo que ha limitado la creación de programas más apropiados ya que la confusión de términos puede haber sido un impedimento para reunir la información precisa que se logra a través de la investigación” (Barraga, 1985). La autora propone una clasificación basada en la importancia del funcionamiento visual para determinar lo que el niño en realidad es capaz de ver, quedando definida ésta, de la manera siguiente: Disminuidos visuales. Se usa para identificar a la persona que tiene una alteración en la estructura o funcionamiento del órgano de la visión (el ojo), cualquiera que sea la naturaleza o extensión de la misma. 13 Dentro de este grupo se pueden encontrar las siguientes entidades: - Ciego: Sujeto que posee percepción de luz sin proyección o aquel que carece totalmente de visión. La variedad de conductas de la persona ciega va a estar determinada, entre otros aspectos por el momento de aparición de la misma; (es decir, si es congénita o adquirida), o por la información que sea capaz de percibir a través de los residuos visuales que posee. - Visión subnormal: Visión parcial pero que aún permite el uso de la visión como canal primario para aprender y obtener información. (Puede ir desde un déficit visual moderado a profundo). En lo fundamental, el autor de la presente investigación se adscribe a los criterios de la Dra. Barraga, por considerarlos adecuados a la hora de agrupar la variedad de necesidades sensoriales de tipo visual en una clasificación funcional; no obstante, se entiende a bien precisar algunos elementos teóricos sobre la ceguera, al encontrarse ésta, en el centro de este estudio. Por ciego se puede entender: “Niños que tienen sólo percepción de luz sin proyección, o aquellos que carecen totalmente de visión” (Faye, 1970). Por otra parte, la Organización Mundial de la Salud (O.M.S), define que las personas ciegas son aquellas que poseen una agudeza visual inferior a 3/60 (0,05) o una pérdida equivalente del campo visual en el mejor ojo con la mejor corrección posible. Autores cubanos contemporáneos, como la Dra. Dulce María Martín, reconocen la ceguera como una discapacidad visual, que en lo fundamental está caracterizada por tener ausencia completa de la percepción de luz o en la diferenciación de los colores (Martín, 2003). Los criterios antes descritos en su enfoque, aún poseen un matiz clínico debido a que estos suelen ser utilizados con frecuencia, para brindar servicio legal en las áreas de Educación Especial y en la seguridad social. En la actualidad muchos especialistas de avanzada, liderados por maestros y psicólogos, apuestan por una definición más funcional de la ceguera. El autor se adscribe al criterio formulado por el tiflólogo y abogado de origen norteamericano James Omvig, quien define la ceguera en su libro Libertad para los ciegos, de la manera siguiente: “En mi criterio, una persona es ciega –y debería aprender a referirse a sí mismo o a sí misma como tal– cuando la visión se ha deteriorado hasta el punto que, para funcionar con eficiencia y capacidad, el individuo necesita utilizar técnicas alternativas para lograr la mayor parte de las actividades de la vida diaria” (Omvig, 2002). 14 Son variadas las causas que conducen a la aparición de la ceguera y éstas se muestran en correspondencia con la complejidad orgánica del sistema sensorial visual, así como la diversidad de funciones realizadas por éste. Los factores desencadenantes pueden ser de carácter genético, congénito o adquirido. Dentro de los factores genéticos se pueden señalar síndromes como los de Marfan, Usher, etc. y enfermedades como la retinosis pigmentaria y el glaucoma. Los de carácter congénito son los factores prenatales como la virosis materna durante el primer trimestre del embarazo o traumatismos de la madre durante este período, y los adquiridos son factores perinatales como la prematuridad, y factores postnatales como las enfermedades infecciosas y los traumas. La mayoría de los estudios realizados sobre la psicología de la ceguera afirman que no debe establecerse una psicología “especial”, cualitativamente distinta a la del vidente. Los ciegos no constituyen una población homogénea cuyas características puedan describirse en contraste con la población vidente; disponen de recursos físicos y psicológicos básicamente similares a estos con la importante excepción de la vista; se trata de una población con características cognitivas particulares, debidas al modo en que reciben y almacenan la información del medio. (Rosa y Ochaíta, 1993). “El niño ciego no es un vidente que carece de visión, su manera de percibir el mundo que él mismo elabora no es igual a la de un niño normal privado de vista. La diferencia estriba en la organización original que él opera en sus modalidades sensoriales” (Leonhardt, 1993). Tradicionalmente el desconocimiento alrededor de la ceguera y sus implicaciones ha provocado que la misma sea considerada como inhibidora del desarrollo cognitivo. En este sentido algunas investigaciones señalan que en los sujetos privados de visión se da un retraso en su desarrollo cognitivo. Según Barry Hampshire, citado por Bardisa (1975), el niño ciego vive en un estado de privación sensorial, ya que relativamente son pocos los objetos que le proporcionan sonido, olor, etc., lo continuadamente necesario como para atraer su atención, de la misma forma en que un objeto de brillantes colores estimula el sentido visual de un niño vidente. Existe, por ello, menos oportunidades para el ciego de desarrollar la coordinación oído-mano, y, por la misma razón, será más difícil incitarle a explorar guiado por el habla del adulto. Estas investigaciones no concluyen confirmando si los comportamientos observados en muchos niños ciegos son inherentes a la ausencia de visión, o más bien son consecuencia de las relaciones que se establecen con el entorno social que envuelve al sujeto. 15 Cuando el sistema visual está alterado no hay razón para que el desarrollo se detenga o se desvíe de lo normal, si se interviene desde los primeros meses de vida mediante una estimulación planificada. “En este caso se espera que el niño disminuido visual aprenda y se desarrolle de forma muy similar al niño sin problemas” (Barraga, 1985). La explicación al desarrollo de los invidentes plantea serios problemas para las teorías que, como la de Piaget y la escuela de Ginebra, pretenden demostrar la existencia de estadios universales en el desarrollo de todos los seres humanos y dan escasa importancia al papel del lenguaje en el desarrollo cognoscitivo. Las características del desarrollo de los invidentes pueden explicarse mejor mediante la teoría vigotskiana, que le confiere gran importancia al lenguaje en el desarrollo de los procesos psicológicos superiores. La teoría de Vigotski asume una singular importancia a la hora de explicar los fundamentos psicológicos que sustentan el desarrollo del niño con defecto, planteando que la deficiencia no es tanto de carácter biológico, sino de tipo social. El trascendente descubrimiento obedece al estudio histórico realizado por Vigotski sobre los niños con defectos y en especial sobre la ceguera; en este sentido planteó: “...la ceguera es no sólo la falta de la vista (el defecto de un órgano particular), sino que además provoca una gran reorganización de todas las fuerzas del organismo y de la personalidad”. Y añadió: “La ceguera, al crear una formación peculiar de la personalidad, reanima nuevas fuerzas, cambia las direcciones normales de las funciones y, de una forma creadora y orgánica, rehace y forma la psiquis de la persona. Por lo tanto, la ceguera no es sólo un defecto, una debilidad, sino también en cierto sentido una fuente de manifestación de las capacidades, una fuerza. ¡Por extraño y parecido a una paradoja que sea!” (Vigotski, 1995). Esta idea desarrollada por Vigotski a raíz de sus estudios sobre los aportes de la escuela del psiquiatra vienés A. Adler, permite, en el caso particular de la ceguera, explicar el mecanismo por el cual se alcanza la compensación. En el ciego, al entrar en contacto con el medio externo, se establece un conflicto provocado por la falta de correspondencia del órgano, o función visual deficiente, con sus tareas, lo que convierte el defecto de esta manera en el punto de partida y en la fuerza motriz principal del desarrollo psíquico de la personalidad. Como resultado de esta contradicción, se puede esperar la victoria para el organismo, con el vencimiento de las dificultades originadas por el defecto, elevándose en su propio desarrollo a un nivel superior, creando del defecto, una capacidad; de la debilidad, la fuerza, bloqueando la aparición de la minusvalía. 16 La ceguera puede crear serias dificultades para la participación del ciego en la vida. Por esta línea se establece el conflicto. En realidad, el defecto se proyecta como una desviación social. La ceguera pone a su portador en una difícil posición. El sentimiento de inferioridad, de inseguridad y debilidad surgen como resultado de la valoración, por parte de los ciegos, de su propia deficiencia. Como reacción del aparato psíquico, a la situación antes descrita, se desarrollan las tendencias hacia la supercompensación. Estas están dirigidas a la formación de una personalidad de pleno valor, a la conquista de un lugar en la vida social. También están encaminadas al vencimiento del conflicto, y por lo tanto, no desarrollan espontáneamente el tacto, el oído, etc., sino que abarcan enteramente a la personalidad en su conjunto, comenzando por su núcleo interno, y tienden, no a sustituir la vista, sino a vencer y supercompensar el conflicto social originado inicialmente. En otra parte de sus trabajos Vigotski señala: "La ceguera como un hecho psicológico no es una desgracia, esta se convierte en una desgracia como hecho social". Y concluye su concepción de la siguiente forma: "Decididamente todas las particularidades psicológicas del niño con defecto tienen como base no el núcleo biológico sino el social" (Vigotski, 1995). A partir de estos conceptos, que en su momento fueron genialmente definidos y que poseen una absoluta vigencia, se ha podido establecer con gran acierto que las leyes generales que rigen el desarrollo de los niños deficientes no se diferencian de aquellos considerados como normales. Por consiguiente, siempre que el medio social provea los recursos, las ayudas y las oportunidades para que los primeros se desarrollen, éstos podrán alcanzar la plena integración social. 1.1.2 Consideraciones generales acerca de la recogida de información en el niño ciego La característica más significativa del desarrollo del niño ciego consiste en la disminución cualitativa y cuantitativa de la información que recibe del entorno. En este sentido, la Dra. Barraga (1985), cuando habla acerca del sistema visual, afirma que una gran cantidad de información se obtiene a través del sistema visual en menos tiempo que por cualquier otra modalidad sensorial. Si en el vidente la vista es el sentido más utilizado para obtener información externa (el 80% de la información es de tipo visual), en el ciego, la información sensorial no visual (auditiva, táctil, olfativa, etc.) ocupa un lugar prominente en la recogida de información. Los estímulos que recibe por medio de estos sentidos son para él mucho más significativos, pudiendo organizarlos de forma más adecuada que el vidente, siempre que haya recibido una estimulación rica y variada. Los sentidos en el ciego son iguales a los del vidente en agudeza y características generales. Es la práctica diaria, la necesidad y el reconocimiento social, lo que obliga al invidente a sacar más 17 partido de aquellos sentidos que la persona que ve apenas utiliza. El hecho de ser ciego no implica inequívocamente que se tenga que tener mayor sensibilidad táctil o auditiva. A este respecto, Rosa y Ochaíta (1988) dice: “...precisamente, la asombrosa capacidad que tienen los invidentes para utilizar el tacto y la audición, ha dado lugar a la antigua y extendida creencia de que la ausencia de un sentido tan importante como la vista lleva consigo una sensibilidad mayor en los otros sentidos para compensar la falta de visión. Desde el punto de vista psicofísico esto no es cierto, ya que un buen número de investigaciones realizadas al respecto han puesto de manifiesto que los umbrales de percepción táctil, auditiva y olfativa son semejantes para los ciegos y los videntes, lo cual significa que la sensibilidad pasiva de estos sistemas sensoriales no aumenta para compensar la ausencia de visión. No obstante, desde el punto de vista psicológico, sí existen diferencias en las capacidades de videntes e invidentes a la hora de recoger y almacenar la información mediante el tacto y el oído. Con esto queremos decir que, si bien la sensibilidad táctil y auditiva no aumenta en los individuos privados de la visión, la capacidad para buscar, recoger y guardar esa información en la memoria, sí mejora en estos sujetos gracias a la práctica diaria”. El tacto de los ciegos: La sensibilidad táctil no reside exclusivamente en las manos o en la mano dominante. En mayor o menor grado, toda la piel que recubre nuestro cuerpo es receptora de la sensibilidad táctil, térmica o dolorosa (Bardisa, 1981). Este sentido, que facilita información acerca de estímulos puramente táctiles, de presión y de determinadas vibraciones, juega en el ciego un papel extraordinario para el conocimiento del medio. Rosa y Ochaíta (1988) distinguen entre el tacto activo y tacto pasivo. El tacto activo, también llamado sistema háptico, por el que la sensibilidad o impresión de la piel es buscada y conseguida por el mismo individuo que percibe, para lograr una determinada información; y, el tacto pasivo, mediante el cual la información se recibe sin buscarla intencionalmente. Al respecto Listvak (1990), profundiza e incorpora a estos dos tipos de percepción táctil una tercera y no menos importante, el tacto instrumental o mediatizado. Este es el que se realiza utilizando un instrumento, como por ejemplo, el bastón que emplean los ciegos para tantear un camino y el deletreo de los caracteres Braille con el punzón, entre otras muchas utilidades prácticas. Sobre la base de que el tacto no se desarrolla de manera espontánea en las personas ciegas, se puede determinar que es en la actividad de educación, lúdrica y laboral, donde los ciegos desarrollan hasta niveles insospechados la percepción por medio de los órganos cutáneos. El 18 fundamento de este planteamiento se puede encontrar en la teoría de la actividad, de la Escuela Histórico Cultural, según la cual, es “la actividad un proceso que mediatiza la relación entre el hombre y su realidad objetiva”. Las actividades docentes, en tanto son sistemáticas y planificadas, proporcionan una vía idónea para desarrollar la percepción táctil de los niños ciegos. Todas las disciplinas y asignaturas deben ponerse al servicio de estimular la utilización del analizador táctil. Los estudios realizados sobre la temática reconocen que el aprendizaje táctil debe regirse por un orden y una secuencia estricta, partiéndose de actividades sencillas a otras más complejas. Existen investigadores como la Dra. Barraga que establecen niveles que garantizan el aprendizaje háptico. El aprendizaje táctil comienza desde el conocimiento para diferenciar texturas, temperaturas, superficies vibratorias y materiales de variadas consistencias, hasta la discriminación y reconocimiento de los símbolos que representan las letras y palabras que se pueden leer y escribir (Barraga, 1985). El aprendizaje táctil, en lo fundamental, está dirigido al adiestramiento de las manos y los dedos para el reconocimiento de los símbolos Braille, pero va mucho más allá de ese objetivo, pues la interacción de los ciegos con los objetos y fenómenos del mundo circundante se realiza en gran medida por medio del tacto. Son las manos diestras de un ciego las que permiten operar con eficiencia una máquina de escribir, un ábaco o el teclado de un ordenador y a la vez portar un bastón blanco para moverse en el espacio físico. La coordinación de los movimientos: Los autores consultados, Molina (1983), Listvak (1990), Yera (2001) y Hernández (2005), coinciden en fundamentar los conceptos relacionados con la estructura de los movimientos corporales o cinestécicos sobre la base de la psicomotricidad. Por ésta se entiende a la ciencia que considera al individuo en su totalidad, psiquis-soma. La misma proclama el desarrollo máximo de las capacidades intelectuales valiéndose de la experimentación y la ejercitación consciente del propio cuerpo, con el objetivo de conseguir un mayor conocimiento de las posibilidades en sí mismo y en relación al medio en que éste se desenvuelve (Hernández, 2005). La motricidad, entendida como la capacidad del hombre y los animales de generar movimiento por sí mismos, desempeña un papel de primer orden en los problemas del carácter y el comportamiento social. Se ha podido estudiar la relación entre sujetos con características como la torpeza, la rigidez, la agilidad o la inseguridad de movimientos, con manifestaciones de su personalidad, tales como: la susceptibilidad, la indiferencia, la adaptabilidad a situaciones nuevas, la ira, el temor y la cólera entre otras. 19 Ahora bien, es muy importante considerar que para lograr un adecuado desarrollo motriz tiene que existir una correcta coordinación y sincronización entre todas las estructuras que intervienen en los movimientos (sistema nervioso, órganos de los sentidos, sistema músculo-esquelético). En esta dirección se reconoce en la literatura consultada que una de las consecuencias más fuertes que produce la falta de visión es la limitación para desarrollar movimientos coordinados, a partir de la incapacidad, que se advierte en los ciegos, de orientarse espacialmente de una manera exacta (…), (Rosa y Ochaíta, 1993). Según Molina (1983) y Hernández (2005), la coordinación general queda determinada por dos aspectos bien definidos, los que dependen de la combinación armónica de la actividad muscular en los estados de reposo y de movimiento, adquiriendo ésta su desarrollo de manera paulatina. Estos son: 1) Coordinación estática: (en reposo) Es el equilibrio entre la acción de los grupos musculares antagonistas, se establece en función del tono y permite la conservación voluntaria de las actitudes. 2) Coordinación dinámica: (en movimiento) Es la puesta en acción simultánea de grupos musculares diferentes en vista a la ejecución de movimientos voluntarios más o menos complejos. La coordinación dinámica a su vez puede ser: 1) General: Cuando se refiere a acciones donde solamente intervienen miembros inferiores o en simultaneidad con miembros superiores. Son actividades que necesitan del desplazamiento corporal. Implica el manejo del cuerpo y el control del espacio en que se desplaza. Se trata de coordinaciones globales en las que intervienen muchos aspectos: motricidad, tono muscular, percepción sensorial y organización espacial, carrera, salto, marcha, subida y descenso. Estos ejercicios son básicos y favorecen la maduración de otros aspectos psicomotrices. 2) Manual: Cuando se establece por el juego de movimientos de ambas manos. La coordinación de los movimientos de la mano, unida a la concentración, la fuerza muscular y la sensibilidad cutánea, garantiza el control eficiente del cuerpo. En el caso particular de las personas ciegas, se reconoce la importancia del uso de las manos, teniendo en cuenta que las actividades manuales permiten mejorar su destreza y explorar su entorno, lo cual repercute de una manera u otra, en el desarrollo de todas las esferas de su personalidad. 20 Es muy importante precisar que cuando la persona posee visión, los actos de coordinación dinámica manual están determinados por una previa coordinación de tipo visomotora, la que está definida en el tipo de enlace que se da en un movimiento manual o corporal, que responde a un estímulo visual y se adecua positivamente a él. (Molina, 1983). La coordinación visomotora está basada en aquella propiedad del sistema sensorial visual, que permite al individuo conocer con antelación (antes de tener un contacto directo con los objetos), la disposición, el tamaño y el tipo de objetos que se encuentran en un determinado espacio. A tal propiedad se le denomina anticipación perceptiva (Rosa y Ochaíta, 1993). Así, la anticipación perceptiva hace posible que una persona vidente determine con más o menos exactitud la posición que ocupan los objetos, detecte puntos de referencia a cierta distancia, al mismo tiempo que le ayuda a corregir o guiar los movimientos. Por supuesto, las personas ciegas, no poseen una capacidad de anticipación perceptiva tan amplia y completa como los videntes. Cuando falta la visión, el individuo tiene que recurrir a modalidades sensoriales que recogen la información de forma lenta y fragmentaria y que plantean mayores dificultades para anticipar la información. Además, la falta de este sistema sensorial hace necesario que las personas ciegas utilicen con más frecuencia sus recursos de memoria, representación espacial, toma de decisiones y otras habilidades de carácter cognitivo. En este sentido autores como Foulke (1983 y 1984) han intentado explicar cómo un sujeto accede a los conocimientos que ya tiene sobre un determinado espacio. Así, Foulke utiliza el término de “anticipación cognitiva” para referirse a ese proceso, haciendo una analogía con el de anticipación perceptiva. Llama, entonces, “anticipación cognitiva” al proceso que permite al sujeto adelantarse cognitivamente a la percepción de determinados estímulos del entorno, utilizando el recuerdo que posee de dicho entorno y elaborando, en algunos casos, ciertas inferencias de similitud con espacios familiares y parecidos. Por supuesto, los procesos de anticipación cognitiva y perceptiva están íntimamente relacionados: cuanto más factible sea para el sujeto utilizar información perceptiva menos dependerá de la cognitiva, ya que obtener ésta resulta más costosa. Por eso las personas videntes cuando tienen que realizar movimientos con las manos o recorrer espacios que no son muy grandes ni muy complejos, apenas recurren a inferencias cognitivas. Sin embargo, los problemas de anticipación perceptiva derivados de la falta de visión, hacen que los ciegos tengan que realizar, habitualmente, procesos de anticipación cognitiva en los que se necesita conocer o intuir en cada momento la posición que él mismo ocupa en el espacio, así como tener datos sobre ciertos elementos de 21 referencia, en tanto, el recuerdo que la persona posee de otros entornos espaciales, situaciones u objetos permite a menudo, extrapolar información cuando se enfrenta a una situación nueva. Esto significa que, gracias a que se producen regularidades en la estructura y el contenido de distintos espacios y a que existen ciertos estereotipos espaciales, se pueden producir generalizaciones, inferencias y predicciones desde las representaciones que un sujeto recuerda a un determinado entorno espacial desconocido o complejo al que podría acceder en un momento dado. En la tiflosis, tanto la anticipación perceptiva realizada por los sistemas sensoriales conservados como la anticipación cognitiva, contribuyen a garantizar el control de los movimientos coordinados de las manos. De tal manera queda sustituida la coordinación visomotora por un conjunto de procesos perceptivos y cognitivos, que favorecen la precisión de los movimientos manuales. Conseguir el control del movimiento hasta convertirlo en habilidad supone el ejercicio de una buena coordinación manual, y perfeccionar esa destreza con el estímulo de elementos que deben manejarse acertadamente, implica garantía para que los ciegos puedan recopilar información a través del sistema sensorial háptico, así como para orientarse correctamente en entornos espaciales. La coordinación dinámica manual exige la participación de las dos manos en el movimiento y son de ese carácter casi todos los actos que se realizan en la vida cotidiana. Según Hernández (2005), en la ejecución correcta de un movimiento coordinado, ya sea simultáneo, simétrico o de coordinación disimétrica, es necesario haber logrado la plena disociación del movimiento. Para lo cual, la coordinación de carácter dinámico manual será formada por medio de ejercicios especiales que llevarán a obtener la precisión, rapidez y fuerza muscular de los movimientos de miembros superiores y especialmente de las manos. Estas acciones contribuirán en lo general a garantizar la actividad de estudio, la preparación para la vida adulta independiente y la integración social de los niños ciegos. Dentro de los movimientos de coordinación manual cabe distinguir distintos tipos: simultáneos, alternativos y disociados. En los primeros, ambas manos se mueven al mismo tiempo en acción conjunta; se caracterizan por su simetría constituyendo gran parte de los movimientos útiles, ejemplo: escribir a máquina o sobre el teclado de un ordenador; en este caso las manos ejecutan movimientos del mismo valor. Los movimientos simultáneos pueden ser ejecutados en sentido convergente, si ambas manos realizan el movimiento hacia el mismo punto central, y divergentes si se alejan de éste. Los movimientos simultáneos y simétricos, que son los que tienden a organizarse naturalmente, evitan el cansancio y favorecen la rapidez con el menor esfuerzo. 22 Los movimientos alternativos son aquellos que se producen cuando las dos manos no actúan al mismo tiempo, sino que lo hacen en sucesión; por ejemplo, el movimiento de los brazos y manos al batir un tambor en dos tiempos; estos movimientos deben ejecutarse sucesiva y alternadamente. Al elastizarse, estos movimientos se hacen ritmados llegando con naturalidad a provocar la mecanización. El tercer tipo de movimientos bimanuales, son los de carácter disociado, en los cuales ambas manos ejecutan movimientos de distinta clase. La mano dominante, más diestra que la subordinada, realiza la tarea primordial, en tanto que la otra facilita el trabajo en acciones de refuerzo o de sostén que van a completar la ejecución. Este tipo de movimiento se caracteriza generalmente por el dinamismo unimanual dado por la mano dominante y la pasividad de la opuesta. Es necesario destacar que a la hora de manipular el teclado de un ordenador se hace imprescindible tener absoluto dominio de los tres tipos de coordinación señalados anteriormente, si es que se desea operar con rapidez y eficiencia en entornos gráficos sin la ayuda del ratón. El sentido de la audición en los ciegos: El sentido auditivo es considerado junto a la visión como uno de los más importantes del hombre, jugando un papel trascendental en su vida diaria porque le facilita la comunicación con los demás, y le posibilita la participación en su entorno social, favoreciendo un clima de relaciones cooperativas e interdependientes. La audición es especialmente relevante para los ciegos, puesto que les proporciona una gran cantidad de información del medio, facilitándoles datos significativos para una actuación independiente en el entorno, lo que resulta fundamental para poder alcanzar una correcta orientación. El medio está lleno de sonidos, la mayor parte de las veces incontrolados, que el niño ciego tiene dificultad para identificar y seleccionar. Es necesario que el adulto le proporcione estrategias de aprendizaje y un entrenamiento previo, que permitan al niño adquirir las habilidades de selección y codificación de los sonidos que son significativos y útiles para él. Esta tarea, en la mayoría de las ocasiones, es de gran complejidad, por la implicación que entraña el dar significado a un sonido sin percibir visualmente el origen del mismo (Barraga, 1985). Al igual que para el aprendizaje táctil, el aprendizaje auditivo debe transitar por niveles, desde la atención y conciencia de los sonidos provenientes del medio, pasando por la respuesta a sonidos 23 específicos y la discriminación y diferenciación de sonidos, voces y tonos familiares, para llegar a la escucha selectiva, interpretando instrucciones y seleccionando los sonidos que son significativos. La atención y diferenciación auditivas constituyen algunas de las fuentes fundamentales por las que el niño ciego capta la información del mundo exterior, por lo tanto, su estimulación correcta contribuirá a la comprensión del mundo que le rodea. En la actualidad, el éxito que puede alcanzar un ciego, a la hora de operar un medio tecnológico de avanzada, como puede ser, un equipo tiflotécnico, un ordenador personal o un electrodoméstico, depende en gran medida de la capacidad que tenga para extraer el máximo de información posible de los sonidos provenientes de ellos. De aquí la importancia de que se estimule en todos los momentos y circunstancias el aprendizaje auditivo desde las edades tempranas, por parte de los educadores y familiares. 1.2 La tifloinformática Sin lugar a dudas, las tecnologías forman parte constitutiva de la sociedad actual, por lo que puede asegurarse que las personas que no tengan una relación normalizada con éstas corren el riesgo de quedar excluidas o marginadas de la misma. Tradicionalmente, las tecnologías han sido concebidas, proyectadas, producidas y aplicadas con arreglo al patrón de la persona media, con muy poca atención a las particularidades que se derivan de la concurrencia de características significativamente diferentes a la “norma”. El desarrollo tecnológico introduce cambios en la vida de las personas. En general, hay una tendencia a pensar que las nuevas tecnologías tienen un efecto positivo e inciden en una mayor calidad de vida, aunque no siempre es así y, por el contrario, en ocasiones tiene efectos perjudiciales para algunas personas o colectivos específicos. Que la tecnología se convierta en una ventaja o desventaja depende de la separación que esa tecnología produzca entre los que tienen acceso a ella y los que no lo tienen. No obstante a lo planteado, las nuevas tecnologías han sido una oportunidad, que ha abierto entornos y ha generado posibilidades de participación y relación a personas que de alguna manera, históricamente han estado excluidas de su medio. Las mismas han abierto horizontes a las personas ciegas, pero por sí solas no van a resolver las dificultades de integración de éstas; esto dependerá de la gestión, en su sentido más amplio, que se haga de ellas. La introducción de las nuevas tecnologías confronta dos realidades, teniendo en cuenta el distinto efecto que éstas tienen en la vida de las personas ciegas. Mientras en algunos casos es 24 beneficiosa, ya que incrementa su independencia y su integración en las estructuras económicas y sociales del entorno, en otros puede convertirse en un elemento de discriminación que introduce nuevas barreras a la igualdad. Con la generalización en la década de los 80 del siglo XX de los microprocesadores y la microelectrónica, se popularizó la utilización de los ordenadores personales tanto en el trabajo como en la vida. Sin embargo, las personas con ceguera encontraron en éstos una nueva barrera, pues se habían diseñado sin tener en cuenta sus circunstancias específicas de desarrollo, lo que motivó la necesidad de buscar adaptaciones que les permitieran utilizar esa nueva tecnología y acceder a los programas más usuales de la misma. Hasta que no se realizaron las adaptaciones de los lectores y descriptores de pantalla, las personas con ceguera vieron cómo la nueva tecnología y su diseño original, al no tener en cuenta la diversidad de los usuarios, les impedía su integración e igualdad en la sociedad. Tradicionalmente las nuevas tecnologías para las personas ciegas se han desarrollado a través de la adaptación posterior de las tecnologías globales, del ajuste de una tecnología general a las necesidades de estas personas. Tales modificaciones tecnológicas están basadas en la incorporación de los principios de diseño para todos, accesibilidad universal y usabilidad general. En tanto a la par ha existido y existe una tecnología específica en este ámbito (la tiflotecnología), que muchas veces ha ido por detrás de las tecnologías generales. Según José Antonio España Caparrós, citado por Arregui (2004), se entiende por tiflotecnología al conjunto de técnicas, conocimientos y recursos encaminados a procurar a los ciegos o deficientes visuales los medios oportunos para la correcta utilización de la tecnología, con el fin de favorecer la autonomía personal y plena integración social, laboral y educativa. Cuando se hace referencia a adaptaciones tiflotecnológicas para escolares se habla genéricamente de la adecuación mecánica, electrónica o informática de todas las herramientas utilizadas en el proceso de formación del alumno ciego (Arregui, 2004). Al clasificar las adaptaciones tiflotécnicas, el especialista reduce el amplio espectro de las mismas a las aplicaciones de tipo informático, al plantear que: “Podemos hacer una diferenciación entre los equipos tiflotécnicos más usuales en la actualidad. Así, los ciegos recibirán la información normalmente a través de los ordenadores, bien a través de una síntesis de voz, bien mediante una línea Braille”. Es reconocido el papel de la informática como eje vectorial que se encuentra presente 25 en la mayoría de las adaptaciones técnicas contemporáneas, pero estas lo rebasan en su contenido, por lo que no se considera prudente identificarlas como una unidad conceptual. El término tifloinformática, etimológicamente definido, es el resultado de la unión del vocablo tiflo con el de informática. Tiflo proviene del griego y significa ausencia de luz o ceguera. En la actualidad el prefijo no solo es utilizado para precisar el carácter específico de una determinada ciencia o rama de la ciencia encargada de asociarse a personas ciegas, sino que engloba a toda una gama de deficiencias visuales, de tal modo, por ejemplo, por Tiflopsicología se entiende aquella rama de la psicología que estudia las particularidades del desarrollo psíquico de las personas ciegas y de vista escasa (Litzvak, 1990). El Diccionario de la Real Academia Española define la informática como: la ciencia del tratamiento racional (por máquinas) de la información, considerada como soporte de los conocimientos humanos en los campos técnico, económico y social, que está permitiendo en la actualidad, a costos cada vez más bajos obtener calidades superiores en un menor tiempo y con un menor esfuerzo. En las consultas realizadas en Internet existen múltiples alusiones al término tifloinformática; éstas están utilizadas para designar listas de discusión por e-mail, para nombrar sitios Web, blog y FTP donde se alojen software que pueden ser utilizados por personas ciegas. Entre las más reconocidas se encuentran: 1)- http://www.manolo.net 2)- http://www.funcaragol.org 3)- http://www.juntadeandalucia.es/averroes/caidv/interedvisual 4)- http://www.tiflolibros.com.ar Por otra parte, al consultar los buscadores de Yahoo (http://www.yahoo.com), Alta Vista (http://www.altavista.net), y en particular Google, (http://www.google.com), se pudo constatar que no existen documentos indexados en la Web que contengan tal definición. El investigador chileno Iván Tapia define el término Tifloinformática como: “el uso de la computación por lo ciegos, es decir el computador adaptado, con lector de pantalla, voz sintética e impresora Braille” (Tapia, 2005). Esta definición se considera restringida, pues solo incorpora al concepto los aspectos relacionados con las adaptaciones técnicas que se le han de hacer a los ordenadores para que puedan ser utilizados por los usuarios ciegos o los recursos informáticos de uso prioritariamente específicos, 26 http://www.manolo.net/ http://www.funcaragol.org/ http://www.juntadeandalucia.es/averroes/caidv/interedvisual http://www.tiflolibros.com.ar/ http://www.yahoo.com/ http://www.altavista.net/ http://www.google.com/ que son utilizados por estas personas. Quedando fuera de la misma, elementos de vital importancia tales como: - Todos aquellos conocimientos y habilidades necesarias para utilizar eficientemente, tanto las adaptaciones de hardware, como los recursos y programas informáticos accesibles, que constituyen el basamento para poder operar con las aplicaciones informáticas estandarizadas y las de propósito específico. - No se incluyen recursos de hardware universalmente utilizados en el contexto informático, que pueden representar beneficios inestimables para los usuarios ciegos de ordenadores, como pueden ser: los escáneres, MODEM o impresoras convencionales que no sean Braille. - Ausencia de las adaptaciones informáticas necesarias para que las personas deficientes visuales no ciegas puedan acceder a la información a través de los ordenadores. El autor, en investigaciones precedentes sobre la temática ha podido constatar afiliación a la concepción antes descrita, en especialistas que reducen la enseñanza de la tifloinformática al adiestramiento de los ciegos en el manejo de los sistemas descriptores y lectores de pantalla, como el JAWS para Windows (González, 2006). Tal situación se identifica como una de las posibles causas que de manera determinante influye en que algunos ciegos no desarrollen habilidades en el manejo de los ordenadores y/o la utilización de las aplicaciones informáticas, así como la desmotivación por el aprendizaje de la misma. En Cuba se reconoce el término por el Ministerio de Educación, para definir las acciones correspondientes a la introducción del programa de la computación a la enseñanza para ciegos; en este sentido, se han desarrollado cinco talleres de Tifloinformática desde el año 2003 hasta junio de 2007, con los siguientes objetivos: 1) Orientar los lineamientos didácticos a tener en cuenta en el desarrollo del proceso de enseñanza-aprendizaje de la informática en las escuelas para ciegos. 2) Propiciar el intercambio entre docentes que imparten la computación en las escuelas para ciegos del país. 3) Actualizar a los docentes que imparten la computación a personas ciegas con las nuevas herramientas informáticas disponibles para este fin. 4) Fomentar la cooperación entre instituciones y especialistas que se dedican a esta área de investigación. 5) Promover el debate sobre las experiencias desarrolladas en cada territorio. 27 Teniendo en cuenta los elementos anteriormente planteados y en correspondencia con la importancia que se le atribuye al término para la presente investigación, el autor considera pertinente precisar el concepto de tifloinformática de la manera que sigue: es la rama de la tiflotecnología que agrupa al conjunto de adaptaciones técnicas, así como a todos aquellos recursos informáticos de carácter general o específicos, encaminados a procurar a los ciegos o deficientes visuales los conocimientos, las habilidades y los medios oportunos para la correcta utilización de la informática, con el fin de favorecer la educación, la autonomía personal y la plena integración social. Como puede apreciarse, en la definición anterior se intenta equilibrar el valor de los aspectos técnicos específicos con los de tipo universal, cuestión esta de enorme repercusión cuando se aspira a una verdadera integración social de la persona ciega. A la vez, en esta definición, por una parte, se incluyen los conocimientos relacionados con el funcionamiento y configuración de los diversos software que permiten el acceso a la información a través de los ordenadores, así como las particularidades del hardware y sus posibles adaptaciones, en tanto, por la otra, se significa la repercusión del dominio de las habilidades, como elemento esencial a la hora de operar con eficiencia un ordenador. Estos elementos de carácter específicos le imprimen a la disciplina Informática desde el punto de vista didáctico, una particular repercusión en la estructuración del proceso de enseñanza- aprendizaje de la misma. En otras palabras, se aspira a que el escolar ciego utilice la informática como un medio eficiente para su aprendizaje, como un excelente instrumento de trabajo que facilita la compensación y como objeto de estudio en sí misma; reconociendo que para ello es necesario tomar en cuenta factores que son inherentes a las particularidades con que aprenden y se desarrollan los niños ciegos. En el caso particular de las adaptaciones técnicas, es necesario destacar que, generalmente, éstas son identificadas con elementos de hardware, mientras los recursos informáticos de propósito general o específico, con los software o las opciones dentro de éstos, que favorecen el acceso a las diversas aplicaciones. Teniendo en cuenta el tipo de usuario, las adaptaciones tifloinformáticas pueden clasificarse en: adaptaciones para personas ciegas y adaptaciones para personas con baja visión. Adaptaciones para personas ciegas: Síntesis de voz: Inicialmente la síntesis de voz estaba compuesta por un sintetizador externo, que recibía la información procedente del ordenador y la convertía en una señal audible. En la actualidad 28 se utilizan los sintetizadores por programación a partir de las posibilidades que ofrecen las tarjetas de sonido; de ellos existen numerosas variantes creadas en varios idiomas, algunas de ellas muy potentes y con capacidades a veces curiosas en la interpretación de las lenguas como es el caso del aplicativo Eloquence, fabricado por Eloquence Technologies y distribuido por la casa IBM como parte del paquete ViaVoice. Línea Braille: Dispositivo que, conectado a un PC, le permite al ciego la lectura de la información de la pantalla del ordenador a través de una línea con células Braille donde se transfiere el contenido de la pantalla línea a línea. Consta de una línea de lectura Braille de 80 celdas más cuatro celdas de datos donde el ciego puede conocer la posición del cursor en la pantalla, etc. O.C.R. (Reconocimiento Óptico de Caracteres): Se basa en la captura de un texto impreso sobre papel para pasarlo al ordenador, con la ayuda de un escáner. Es una herramienta imprescindible a la hora de acceder a información impresa. Adaptaciones para personas con baja visión: Los ampliadores o magnificadores de pantalla: Este tipo de adaptación es tal vez la primera que apareció en el mercado. Lo que este método consigue es agrandar los caracteres y demás contenidos de la pantalla desde el doble hasta niveles a veces muy altos (más de cincuenta aumentos, donde una sola letra de tamaño reducido apenas cabe entera en pantalla). Otro criterio válido para clasificar las adaptaciones tifloinformáticas es el brindado por Meaux (2002), quien se desempeña como especialista de la catalana Fundación de Ciegos Manuel Caragol (Véase anexo 1). Este autor hace una clasificación atendiendo a los niveles o grados de interdependencia entre las aplicaciones, planteándose que: “El campo de las soluciones informáticas para personas ciegas o con baja visión es muy extenso, pero básicamente lo integran dos categorías: las adaptaciones propiamente dichas (que denominaremos “adaptaciones de bajo nivel”) y las aplicaciones de soporte para ellas (que llamaremos “adaptaciones de alto nivel”, y que se dividen en tres grandes grupos: los revisores de pantalla, los revisores de documentos y los tomadores de notas)”. Tal clasificación es compartida por el autor de la presente investigación por considerarla coherente, en tanto permite entender con claridad las diferentes adaptaciones tifloinformáticas, así como la base en la diversidad de recursos que pueden ser utilizados por los ciegos en el manejo de los ordenadores. A modo de resumen se puede destacar que son muy diversas y en ocasiones significativamente específicas las aplicaciones informáticas que pueden utilizar las personas ciegas para operar con 29 eficiencia los ordenadores. Este hecho conduce a la valoración de la importancia del aprendizaje de las habilidades tifloinformáticas desde las primeras edades en los niños ciegos para que puedan utilizar los beneficios de ésta en función de garantizar la plena integración social. 1.3 Consideraciones teóricas sobre el desarrollo de las habilidades en el proceso de enseñanza-aprendizaje 1.3.1 Fundamentos psicológicos y didácticos del proceso de aprendizaje de las habilidades Para la definición y caracterización de las habilidades es necesario partir de un concepto fundamental tanto para la Psicología como para la Pedagogía: el concepto de actividad. Es a través de la actividad que el sujeto se pone en contacto con los objetos del mundo que le rodea, mediante su conocimiento y transformación. Esta tiene un carácter eminentemente social, pues sólo existe inmersa dentro de las relaciones sociales. El término actividad ha sido definido por diferentes autores, y tiene distintas connotaciones: en lo filosófico Pupo (1996), en lo pedagógico Álvarez (1999), en lo psicológico (Petrovski, 1978; Leontiev, 1979 y Rubinstein, 1987). Como punto de partida para la presente investigación se asumen los criterios acerca de la actividad formulados por A. N. Leóntiev y que el autor expresa de la manera siguiente: "La actividad es una unidad molar no aditiva de la vida del sujeto corporal y material. En el sentido más estrecho, es decir, a nivel psicológico esta unidad de la vida se ve mediada por el reflejo psíquico cuya función real consiste en que este orienta al sujeto en el mundo de los objetos. En otras palabras, la actividad no es una reacción, así como tampoco un conjunto de reacciones, sino que es un sistema que posee una estructura, pasos internos y conversiones, desarrollo". Desde un contexto psicológico más actualizado González (2001) la define como: “...aquellos procesos mediante los cuales el individuo, respondiendo a sus necesidades, se relaciona con la realidad, adoptando determinada actitud hacia la misma”. Al analizar la estructura de la actividad, los autores consultados: Leontiev (1979), Brito (1984), Álvarez (1999) y González (2001), consideran que la actividad existe a través de las acciones; éstas, a su vez, se sustentan en las operaciones. En tal sentido, se entiende por acción al proceso que se subordina a la representación de aquel resultado que debía de ser alcanzado, es decir, el proceso subordinado a un objetivo consciente (Leontiev, 1979). Entre la actividad y la acción media la presencia del motivo en la primera; lo que para unos puede quedar como acción, para otros puede ser actividad. El carácter relativo de una acción se manifiesta 30 en que puede ser parte de otra acción de orden superior o, por el contrario, que una acción esté constituida por acciones de orden inferior que juegan el papel de operaciones dentro de la acción primera. De estas consideraciones se puede concluir que una actividad está integrada por acciones y que, además de tener un objetivo, tiene un motivo. Las operaciones constituyen la estructura técnica de las acciones, responden a las condiciones y no a los objetivos. Con gran frecuencia se tiende a confundir los términos de acción y operación; no obstante, en el marco psicológico donde se desarrolla la actividad, su diferenciación se hace absolutamente imprescindible. Las acciones se correlacionan con los objetivos; las operaciones, con las condiciones. El objetivo de cierta acción permanece siendo el mismo en tanto que las condiciones entre las cuales se presenta la acción varían, entonces variará precisamente sólo el aspecto operacional de la acción (Leontiev, 1979). Es necesario significar que las acciones y operaciones tienen distinto origen, distinta dinámica y distinta función a realizar; no obstante, para la acción la operación no constituye algo separado, como tampoco lo es la acción respecto a la actividad. En informática, son diversos los ejemplos de la diferenciación entre las acciones y las operaciones; cuando se desea ejecutar una aplicación sobre el sistema operativo Windows, (ésta sería la acción), puede hacerse por varias vías, ya sea utilizando el ratón (mouse) o con la ayuda del teclado. En este caso, a pesar de haber utilizado indistintamente una u otra vía, la acción puede realizarse con similar eficiencia. La actividad expresa en lo fundamental la relación sujeto-objeto, teniendo en cuenta sus necesidades y motivos. A través de la actividad el hombre transforma y conoce al mundo. La transformación del objeto por parte del sujeto se realiza a través del sistema de acciones que constituyen las habilidades. El modo de realizar las acciones, cuyos componentes ejecutores (caracterizados según las condiciones) son las operaciones, está condicionado por el contexto en el cual se realiza la actividad. Los componentes ejecutores de la actividad son las acciones y las operaciones y los componentes inductores (impulsores, movilizadores internos) son el motivo- objetivo principal y los objetivos subordinados. El término habilidad, de una manera u otra, aparece reflejado en la mayoría de la literatura psicológica y pedagógica contemporánea y en sentido general, independientemente de las distintas acepciones, es utilizado como sinónimo de “saber hacer”. Diversos autores han abordado las maneras de relación e identificación entre las habilidades: 31 PETROVSKI (1980) señala: “Habilidad, es una acción dominada, es el dominio de un complejo de acciones psíquicas y prácticas con la ayuda de conocimientos y hábitos que desarrolla el sujeto”. Según TALÍZINA (1988), “El lenguaje del pedagogo es la habilidad y el del psicólogo es la acción, y se desarrolla una habilidad por la ejercitación y automatización de la vida transformándola en un hábito”. RITA ÁLVAREZ (1995), plantea: “La habilidad es, pues, el dominio de las técnicas de la actividad y ésta puede ser cognoscitiva o práctica”. Aleida MÁRQUEZ (1990), expresa que la habilidad: “es el resultado de la asimilación de conocimientos, hábitos y/o habilidades operacionales que pueden ser ejecutadas en condiciones cambiantes para la solución exitosa de diversas tareas. Se forman y manifiestan en actividades concretas, pudiendo alcanzar diferentes niveles de generalización; siempre van dirigidas a alcanzar un objetivo, se caracterizan por su racionalidad, plasticidad y creatividad”. FIALLO (1996): “Las habilidades se refieren a la utilización de los conocimientos y de los hábitos que se poseen en la elección y realización de los procedimientos de la actividad, en correspondencia con el fin que se propone”. AGUDELO (1993): “Destreza y precisión necesarias para ejecutar tareas propias de una ocupación de acuerdo con el grado de exactitud requerido”. BERMÚDEZ (1996): “Acción dominada por parte de la persona. Instrumentación consciente dominada”. ÁLVAREZ de ZAYAS (1999): “Comprendemos la habilidad como la posibilidad de realizar una tarea, aplicando la experiencia en forma de conocimientos, hábitos y habilidades más simples u operaciones en las cuales se manifiestan, además, las capacidades y las cualidades más trascendentes de la personalidad”. ZILBERSTEIN (2002), enuncia: “... la habilidad se desarrolla en la actividad e implica el dominio de las formas de la actividad cognoscitiva, práctica y valorativa, es decir el conocimiento en acción...". Tanto en los autores citados como en otros muchos que abordan el tema, se aprecian aspectos en común a la hora de definir el concepto de habilidad, así como los rasgos que la caracterizan. En este sentido se puede sintetizar que la misma: está condicionada por un objetivo, por lo que las acciones tienen un carácter consciente; para alcanzarla se tiene en cuenta la realización de operaciones más concretas y breves de la acción; se apoyan en los conocimientos, hábitos y 32 procedimientos que utiliza el sujeto en la actividad y por último se consideran componentes de la actividad. El autor del presente trabajo se adscribe a los criterios brindados por Fuentes, (1996) acerca del concepto de habilidad desde el punto de vista psicológico, quien destaca que: “La habilidad es el modo de interacción del sujeto con el objeto, es el contenido de las acciones que el sujeto realiza, integrada por un conjunto de operaciones, que tienen un objetivo y que se asimilan en el propio proceso”. En esta definición queda delimitado que en la habilidad están presentes el sujeto, el objeto, el objetivo y un sistema o conjunto de operaciones. Es necesario significar, que en el proceso de asimilación de la habilidad se debe partir de una imagen de las acciones a realizar; por ello algunos autores como Talízina (1988) plantean como componente de la habilidad a su imagen generalizada. En este punto el autor coincide con los criterios de Fuentes (1996) y Díaz (2004), considerándose que este aspecto forma parte del proceso de aprendizaje y no de la estructura de la habilidad en sí. La habilidad se identifica, en el plano psicológico, con las acciones que deben ser dominadas en el proceso de aprendizaje, las que al ser llevadas al proceso de enseñanza-aprendizaje se convierten en contenido del mismo. Las acciones que realiza el hombre cuando éste tiene un dominio de las mismas constituyen una habilidad. Esta acción modelada se convierte en el contenido que debe ser asimilado por el sujeto en su proceso de aprendizaje. Teniendo en cuenta las concepciones psicológicas expuestas con anterioridad se puede destacar que la habilidad es la acción dominada y esto es, en definitiva, coherente con que la habilidad se apropia a través del proceso de aprendizaje. O sea, las habilidades siempre son resultado del aprendizaje y este se desarrolla en el proceso de interacción del sujeto con la naturaleza y la sociedad. Tal consideración adquiere importancia capital en la fundamentación teórica de la presente investigación. Las habilidades se pueden formar en cualquier proceso de aprendizaje espontáneamente (de manera no organizada), pero en este sentido se puede afirmar, que su apropiación no será eficiente. Aun en el proceso escolarizado (proceso de enseñanza-aprendizaje), si éste no es adecuadamente organizado con una concepción correcta y sistémica, puede terminar siendo también muy ineficiente. 33 Son diversos los autores que han estudiado desde la didáctica el proceso de formación y desarrollo de habilidades (Klinberg, 1978; Danilov, 1981; Labarrere, 1986; Fuentes, 1996; Álvarez, 1999; Gutiérrez, 2005; entre otros). Estos investigadores han abordado con acierto la problemática en sus trabajos, quedando la misma definida como aquella dimensión del contenido que muestra el comportamiento del hombre en una rama del saber propio de la cultura de la humanidad. El autor de la presente investigación se adscribe desde el punto de vista de la Didáctica, a la definición dada por Álvarez (1999) al considerar la habilidad como dimensión esencial del contenido. En la concepción amplia de los estudios realizados por el mismo sobre las habilidades, este asume que la habilidad, en el contexto de la categoría contenido de enseñanza, opera tanto en la esfera intelectual (plano psicológico) como en la actividad práctica, durante el proceso que el estudiante realiza en la actividad cognoscitiva. En el contexto de la Didáctica, las habilidades, como componente del contenido de una disciplina, caracterizan las acciones que el estudiante realiza al interactuar con su objeto de estudio con el fin de transformarlo, de humanizarlo. El dominio por el estudiante de un modo de actuación está influenciado por la integración de las operaciones. Al analizar a la habilidad, como acción que es, se puede descomponer en operaciones. Mientras la habilidad se vincula con la intención, la operación lo hace con las condiciones, de modo tal que en cada habilidad se pueden determinar los eslabones de la misma. Estas concepciones generalizadoras acerca de la estrecha relación entre las acciones y las operaciones como componente estructural de la habilidad, así como el papel de la sistematización en el aprendizaje de la misma, quedan materializadas en las diferentes disciplinas. Lo expuesto hasta aquí, permite concretar en la propia definición de habilidad informática las consideraciones acerca de los aspectos psicológicos y didácticos presentes en la misma, garantizando de esta forma, una comprensión más clara del problema investigado. Al respecto, se entiende por habilidad informática: “... el dominio de acciones psíquicas y motoras que posibilitan una regulación de la actividad intelectual y física del hombre en el proceso de resolución de problemas mediante la utilización de recursos y medios informáticos” (Castillo, 2001). A partir del problema informático a resolver y su dimensión, se requieren determinadas habilidades; es por ello que las mismas se caracterizan de manera diferente de acuerdo al contexto en que sean tratadas, grado de aplicabilidad y de generalización, entre otros aspectos. Teniendo en cuenta las consideraciones anteriores y los estudios previos realizados por el autor, se retoma el concepto de habilidad tifloinformática, quedando de la manera que sigue: es el componente del contenido 34 informático, que caracteriza las acciones psíquicas y motoras, ejecutadas por los ciegos en el trabajo interactivo con las adaptaciones técnicas y recursos informáticos de carácter general o específicos, con el fin de resolver problemas con ayuda de los ordenadores en diferentes contextos de actuación (González, 2008). Se entiende a bien, resaltar algunas características peculiares de esta definición, teniendo en cuenta sus propias particularidades: 1) Las habilidades tifloinformáticas constituyen un componente del contenido de la disciplina Informática para esta Educación. 2) Se sistematizan no solo en el proceso de enseñanza-aprendizaje de la informática, sino también, a través de actividades extradocentes y extraescolares. 3) Se aprenden a través de la realización de actividades prácticas, ya sea, en la clase de computación, en el tiempo de máquina o en cualquier otro tipo de forma de organización de la enseñanza, que utilice ordenadores en la solución de problemas relacionados con la actividad escolar o personal de los alumnos (clase de biblioteca, tratamiento logopédico, etc.). 4) Expresan el dominio de acciones de carácter intelectual o prácticas, a las cuales se llega a través de la sistematización. 5) La habilidad tifloinformática en sí se relaciona con el fin: garantizar que los escolares ciegos puedan operar eficientemente los ordenadores en pos de compensar las dificultades generadas por su ceguera. En tanto las operaciones que integran éstas, se relacionan con las condiciones necesarias para el aprendizaje de las mismas. 6) La acción como habilidad encierra la tarea que se realiza a través de diferentes operaciones, que exige del trabajo interactivo con el ordenador, y responde a un determinado objetivo. 7) Su aprendizaje trasciende y es transferible a otras situaciones de trabajo con el ordenador. 1.3.2 Estructura del sistema de habilidades Existen múltiples clasificaciones de los sistemas de habilidades. Talízina, 1988; Fuentes, 1996 y Álvarez, 1999 destacan en todos los casos como rasgo común el que las habilidades son el resultado de un proceso de aprendizaje, que tienen que transitar por determinados niveles de sistematización. La presente investigación toma como punto de partida, los criterios brindados por Fuentes (1996). Según éste, las habilidades se deben clasificar en tres grupos, a saber: 35 Habilidades específicas, propias de las ciencias, de las profesiones o de las tecnologías que son objeto de estudio o trabajo. Estas habilidades se llevan a las disciplinas y se concretan en los métodos de trabajo que deben aparecer como contenido de los programas. Habilidades lógicas o intelectuales que contribuyen a la asimilación del contenido de las disciplinas y sustentan el pensamiento lógico, tanto en el aprendizaje como en la vida. Habilidades de comunicación propias del proceso docente, que son imprescindibles para su desarrollo. Por ejemplo: tomar apuntes, hacer resúmenes, desarrollar informes, realizar lectura rápida y eficiente. Según el investigador citado anteriormente, el primer nivel de habilidad en una ciencia o tecnología dada queda identificado como la habilidad elemental; esta se sustenta en conocimientos de esa ciencia, tecnología o arte y en habilidades primarias, que actúan como operaciones dentro de esta habilidad elemental. Por otra parte, Díaz (2004) precisa que en el contexto informático las habilidades elementales pueden considerarse también como básicas, teniendo en cuenta la importancia que éstas adquieren en el desarrollo de otras más complejas. De tal manera, el nivel inicial de las habilidades específicas de la disciplina informática queda estructurado en las habilidades informáticas básicas, las que a su vez están integradas por otras habilidades primarias, que se convierten en las operaciones de las primeras. Estos criterios son compartidos por el autor de la presente investigación, teniendo en cuenta la coherencia teórica y metodológica que estos mantienen con respecto a las posiciones asumidas en los epígrafes anteriores, así como, la posibilidad real, que brindan los mismos, para estructurar adecuadamente las habilidades tifloinformáticas básicas, que constituyen el centro de este estudio. Lo antes expuesto permite precisar que el primer nivel de las habilidades tifloinformáticas (específicas de esta disciplina) está conformado por las habilidades tifloinformáticas básicas, las que a su vez están integradas por operaciones que son también habilidades, pero de un nivel primario. Las habilidades tifloinformáticas primarias están contenidas en tres áreas específicas, que son a la vez determinantes en el desarrollo de las personas ciegas: - La orientación espacial: aquí se agrupan las habilidades que permiten determinar la posición de los objetos que se encuentran en la cercanía de la persona ciega, así como los fenómenos que se suceden a su alrededor, para lo cual se puede auxiliar, de sí mismo y/o de la utilización de los diferentes puntos de referencia y de información que el medio le brinda. 36 - La utilización de los sistemas sensoriales conservados: Bajo esta área se agrupan, en lo fundamental, las habilidades para determinar las características esenciales de los objetos y fenómenos, a partir de operaciones concretas como la discriminación, la integración, la abstracción, el análisis, etc. utilizando para esto, prioritariamente la percepción táctil y auditiva. - La coordinación dinámica manual: Consistente en la habilidad para mover coordinadamente las manos en pos de realizar acciones con ellas. En este sentido, se pueden destacar tres tipos de movimientos: los simultáneos, los alternantes y los disociados. El dominio de la coordinación dinámica manual es condición imprescindible a la hora de operar eficientemente con el teclado de los ordenadores. El vínculo entre habilidad y conocimiento no queda en la simple interacción entre la habilidad primaria y la básica; en la medida en que se van sistematizando las habilidades también se sistematizan los conocimientos. En el propio proceso se dan ambas, por lo que partiendo de la base de la sistematización de las habilidades, se puede contribuir a lograr la de los conocimientos. Según Fuentes (2006) las habilidades se van perfeccionando en dos direcciones en el proceso de aprendizaje, construyéndose habilidades de mayor nivel de sistematicidad. Estas direcciones son: - A través de un proceso consciente que permite cumplir acciones teóricas y prácticas de mayor complejidad, lo cual se produce en el enfrentamiento de mayor riqueza. Por esta vía, la habilidad se desarrolla conscientemente permitiendo el incremento de los volúmenes de conocimientos de los sujetos ante nuevos objetos; a la vez que se asimila se llega a enriquecer y profundizar, con lo que desarrolla cada vez más los métodos que le permiten llegar a la esencia del objeto que es el camino hacia el perfeccionamiento y generalización de los contenidos. El proceso descrito es reiterativo dado que una habilidad perfeccionada, a su vez, puede automatizarse o perfeccionarse en procesos sucesivos. - A partir de un proceso de ejercitación, donde enfrentan problemas de igual grado de complejidad, de manera que se automaticen las habilidades, siendo el sujeto cada vez menos consciente de sus acciones, formando un hábito. Los hábitos son las acciones automatizadas del individuo que surgen como resultado de la ejercitación de las habilidades, que se van haciendo cada vez menos conscientes (Fuentes, 1996). En este proceso se llega en determinados objetos a un alto grado de perfeccionamiento en las habilidades, que va acompañado de un proceso de abstracción y generalización que permite la formación de habilidades generalizadas. Por éstas se entiende: a la que se construye sobre un 37 sistema de habilidades más simples, y con su apropiación por parte del estudiante, éste es capaz de resolver múltiples problemas particulares (Fuentes, 1996). Las habilidades generalizadas no se identifican con las habilidades particulares; no obstante, si el estudiante se ha apropiado de ellas, actúa ante todos los problemas previstos, pudiendo resolver con éxito las problemáticas específicas. En el desarrollo de las habilidades es necesario que se someta la ejecución de la acción a determinados requisitos, que aseguren la adecuada sistematización de las acciones y automatización de las operaciones. Requisitos cuantitativos: - Frecuencia de la ejecución de la actividad dada por el número de veces que se realizan la acción y la operación. - Periodicidad de la ejecución de la actividad, dada por la distribución temporal de las realizaciones de la acción y la operación. Requisitos cualitativos: - Complejidad de la ejecución expresada por el grado de dificultad de los conocimientos y del contexto de actuación con los cuales funcionan la acción y la operación. - Flexibilidad de la ejecución dada por el grado de variabilidad de los conocimientos y del contexto de actuación con los cuales funcionan la acción y la operación. La resolución de problemas en diferentes contextos que garanticen la ejercitación a través de la actividad práctica facilita el aprendizaje de las habilidades en las diversas disciplinas didácticas. Esto requiere que el alumno aprenda conceptos (desarrollo del saber), y que elabore procedimientos (desarrollo del saber hacer) y los aplique consecuentemente en el trabajo docente a través del uso educativo (saber valorar). 1.3.3 Etapas para el aprendizaje de las habilidades en el contexto del proceso de enseñanza- aprendizaje Para el correcto aprendizaje de las habilidades es necesario estructurar los pasos a seguir en el terreno pedagógico, en correspondencia con las características que debe lograr la acción para devenir en habilidad. 38 Antes de realizar precisiones acerca de las etapas que se deben tener en cuenta para desarrollar una habilidad, se hace necesario considerar los aspectos fundamentales acerca de la concepción de aprendizaje asumida en la presente investigación. Según la enciclopedia Encarta 2008, aprendizaje es la acción de aprender un arte u oficio, y aprender es adquirir conocimientos de algo por el estudio o la experiencia. Desde el punto de vista pedagógico, la categoría aprendizaje ha sido ampliamente tratada por infinidad de autores en correspondencia al enfoque filosófico en que cada uno se enmarca. En la presente investigación se asumen los criterios de las Dra. C. Doris y Beatriz Castellanos, quienes a su vez han tomado en cuenta los aportes brindados en este sentido por diversos autores nacionales y extranjeros (Klinberg, 1978; Danilov, 1981; Labarrere, 1986; Álvarez, 1999; Zilberstein, 1999; Rico, 2000; entre otros). Para las citadas autoras por aprendizaje se entiende al proceso dialéctico de apropiación de los contenidos y las formas de conocer, hacer, convivir y ser construidos en la experiencia socio-histórica, en el cual se producen como resultado de la actividad del individuo y de la interacción con otras personas, cambios relativamente duraderos y generalizables que le permitan adaptarse a la realidad, transformarla y crecer como personalidad (Castellanos, 2001). En este contexto, el aprendizaje representa el mecanismo, a través del cual, el sujeto se apropia de los contenidos y las formas de la cultura que son transmitidas en la interacción con otras personas. Sin embargo, tradicionalmente se han puesto de manifiesto en el quehacer pedagógico diversas limitaciones en las concepciones del aprendizaje, viéndose éste como un proceso que: - Se encuentra restringido al espacio de la institución escolar (aprendizaje formal). - Que maximiza lo cognitivo, lo intelectual, lo informativo, los saberes, sobre lo afectivo-emocional, lo vivencial, lo ético, y sobre el saber hacer. - Que se realiza individualmente, aunque, paradójicamente, no siempre se tenga en cuenta o se subvalore al individuo. - Como una vía exclusiva de socialización, más que de individualización, de personalización, de construcción y descubrimiento de la subjetividad. - Como adquisición de conocimientos, hábitos, habilidades y actitudes para adaptarse al medio, más que para aprender a trasformar, a desarrollarse, a aprender y a crecer. En la concepción asumida en la presente investigación, el aprendizaje resulta ser, en realidad, un proceso complejo, diversificado, altamente condicionado por factores tales como las características evolutivas y peculiaridades del sujeto que aprende, las situaciones y contextos socioculturales en 39 que aprende, los tipos de contenidos o aspectos de la realidad de los cuales debe apropiarse y los recursos con que cuenta para ello, el nivel de intencionalidad, consciencia y organización con que tienen lugar estos procesos, entre otros. En la actualidad ha tomado fuerza la idea de que, para su adecuada inserción y protagonismo en la vida moderna, todo individuo tiene que apropiarse de un conjunto determinado de saberes que reflejan las exigencias de las actuales condiciones sociales. Se trata de un aprendizaje que promueva el desarrollo integral del sujeto, que posibilite su participación responsable y creadora en la vida social, y su crecimiento permanente como persona comprometida con su propio bienestar y el de los demás. Aprender a conocer, a hacer, a convivir y a ser (Informe Delors, 1997) constituyen los núcleos o pilares básicos del aprendizaje que los escolares e