UNIVERSIDAD CENTRAL “MARTA ABREU” DE LAS VILLAS FACULTAD DE CIENCIAS AGROPECUARIAS DEPARTAMENTO DE AGRONOMÍA ESTUDIOS BIOLÓGICOS Y ELEMENTOS PARA EL MANEJO DE Typophorus nigritus Fabricius (Coleoptera: Chrysomelidae) EN PLANTACIONES DE BONIATO (Ipomoea batatas (L.) Lam. Tesis presentada en opción al grado científico de Doctor en Ciencias Agrícolas. MARÍA DEL CARMEN CASTELLÓN VALDÉS Santa Clara 2011 UNIVERSIDAD CENTRAL “MARTA ABREU” DE LAS VILLAS FACULTAD DE CIENCIAS AGROPECUARIAS DEPARTAMENTO DE AGRONOMÍA ESTUDIOS BIOLÓGICOS Y ELEMENTOS PARA EL MANEJO DE Typophorus nigritus Fabricius (Coleoptera: Chrysomelidae) EN PLANTACIONES DE BONIATO (Ipomoea batatas (L.) Lam. Tesis presentada en opción al grado científico de Doctor en Ciencias Agrícolas. Autora: Ing. María del Carmen Castellón Valdés. Tutor: Inv. Tit., Ing. Luis L. Vázquez Moreno, Dr. Cs. Santa Clara 2011 SINTESIS Con el incremento de los daños en las raíces tuberosas del boniato (Ipomoea batatas (L.) Lam.) a causa de la incidencia de Typophorus nigritus Fabricius (Coleoptera: Chrysomelidae) en diferentes regiones del país, en el presente trabajo se realizó un estudio con el objetivo de determinar aspectos de la biología y elementos para el manejo de T. nigritus como plaga del boniato en Cuba. El trabajo se realizó en áreas del Instituto de Investigaciones de Viandas Tropicales y en diferentes regiones del país. Los resultados del diagnóstico reflejaron que productores de 109 municipios reconocieron que las raíces tuberosas pueden presentar daños entre 20 y 40%. El ciclo biológico del insecto fue de 64 días a 28,5±1,2 ºC y de 97 días a 23,0 ±2,2ºC y tanto la oviposición como la longevidad de esta especie estuvieron influenciadas por la temperatura. Los clones comerciales de boniato ‘INIVITB-98-3’, ‘INIVITB-2-2005’ y el promisorio ‘INIVITB-240’ fueron los menos dañados por este insecto y el clon comercial ‘Avileño 3’ presentó las mayores afectaciones. Las pérdidas fueron menores con el empleo de nematodos entomopatógenos en plantación y a los 40 días, unido a las aplicaciones de Thiacloprid, Beta-Cifluthrin al follaje, pero este tratamiento no fue efectivo económicamente. Las pérdidas causadas por T. nigritus fueron inferiores cuando se cosechó a los 120 días y aumentaron a medida que se prolongó la cosecha. Los resultados del presente trabajo son los primeros que se informan en Cuba sobre T. nigritus y se sugiere incorporarlos al manejo integrado de plagas en el boniato. TABLA DE CONTENIDOS 1. INTRODUCCIÓN ..................................................................................................... 1 2.1. El cultivo del boniato en Cuba ...................................................................................... 4 2.2. Dinámica de introducción de clones de boniato en la producción agrícola de Cuba..... 4 2.3. Principales insectos del boniato en Cuba ..................................................................... 7 2.4. Biología de las plagas de la raíz tuberosa del boniato ................................................. 8 2.5. Especies vinculadas al género Typophorus en diferentes países .............................. 12 2.6. Plantas hospedantes ................................................................................................. 14 2.7. Manejo de T. nigritus ................................................................................................. 15 3. MATERIALES Y MÉTODOS ................................................................................. 18 3.1. Identificación y alcance del problema......................................................................... 19 3.2. Aspectos de la biología .............................................................................................. 20 3.2.1. Duración del ciclo biológico de T. nigritus en condiciones de laboratorio ............. 20 3.2.2. Oviposición y longevidad de adultos de T. nigritus en condiciones de laboratorio 22 3.3. Descripción de los estados de desarrollo ................................................................... 24 3.4. Descripción de las lesiones y daños producidos a las plantas de boniato .................. 24 3.5. Respuesta de clones comerciales y promisorios de boniato ante la incidencia de T. nigritus ...................................................................................................................... 26 3.6 Susceptibilidad de larvas, pupas y adultos de T. nigritus a los hongos entomopatógenos Metarhizium anisopliae (Metsch.) Sorok y Beauveria bassiana (Bals.) Vuill en condiciones de laboratorio ................................................................ 28 3.6.1. Susceptibilidad de larvas y pupas a los hongos entomopatógenos M. anisopliae y B. bassiana ......................................................................................................... 28 3.6.2. Susceptibilidad de adultos de T. nigritus a los hongos entomopatógenos B. bassiana y M. anisopliae ..................................................................................... 29 3.7 Susceptibilidad de larvas y pupas de T. nigritus al nematodo entomopatógeno Heterorhabditis indica Poinar en condiciones de laboratorio ..................................... 31 3.8. Evaluación de plaguicidas químicos y biológicos para el control de T. nigritus en condiciones de campo ............................................................................. 33 3.8.1. Efectividad de las aplicaciones ............................................................................ 33 3.8.2. Evaluación de la efectividad económica de los resultados experimentales .......... 37 3.9. Influencia del momento de cosecha en las afectaciones a las raíces tuberosas y su incidencia en las poblaciones de la plaga ................................................................. 38 3.9.1. Influencia del momento de cosecha en las afectaciones a las raíces tuberosas .. 38 3.9.2. Influencia del momento de cosecha en las poblaciones del insecto .................... 39 4. RESULTADOS Y DISCUSIÓN .............................................................................. 40 4.1. Identificación y alcance del problema......................................................................... 40 4.2. Aspectos de la biología .............................................................................................. 46 4.2.1. Duración del ciclo biológico de T. nigritus en condiciones de laboratorio ............. 46 4.2.2. Oviposición y longevidad de adultos de T. nigritus en condiciones de laboratorio 48 4.3. Descripción de los estados de desarrollo ................................................................... 53 4.4 Descripción de las lesiones y daños producidos a las plantas de boniato ................... 58 4.5. Respuesta de clones comerciales y promisorios de boniato ante la incidencia de T. nigritus ...................................................................................................................... 61 4.6. Susceptibilidad de larvas, pupas y adultos a los hongos entomopatógenos M. anisopliae y B. bassiana en condiciones de laboratorio ............................................ 67 4.6.1. Susceptibilidad de larvas y pupas a los hongos entomopatógenos M. anisopliae y B. bassiana ......................................................................................................... 67 4.6.2. Susceptibilidad de adultos de T. nigritus a los hongos entomopatógenos B. bassiana y M. anisopliae ..................................................................................... 70 4.7. Susceptibilidad de larvas y pupas de T. nigritus al nematodo entomopatógeno H. indica en condiciones de laboratorio ......................................................................... 73 4.8. Evaluación de plaguicidas químicos y biológicos para el control de T. nigritus en condiciones de campo .............................................................................................. 77 4.8.1. Efectividad de las aplicaciones ............................................................................ 77 4.8.2. Evaluación de la efectividad económica de los resultados experimentales .......... 90 4.9. Influencia del momento de la cosecha en las afectaciones a las raíces tuberosas y su incidencia en las poblaciones de la plaga ................................................................. 93 4.9.1. Influencia del momento de cosecha en las afectaciones a las raíces tuberosas .. 93 4.9.2 Influencia del momento de cosecha en las poblaciones del insecto ..................... 96 5. CONCLUSIONES .................................................................................................. 98 6. RECOMENDACIONES ........................................................................................ 100 7. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS .................................................................... 101 8. ANEXOS .............................................................................................................. 129 1 1. INTRODUCCIÓN El boniato (Ipomoea batatas (L.) Lam. constituye dentro de las raíces y tubérculos, uno de los cultivos alimenticios más importantes en Cuba. Los rendimientos promedios registrados oficialmente son muy bajos, lo que se atribuye a factores que incluyen la calidad de los suelos, la escasa disponibilidad de riego y fertilizantes así como, los daños causados por Cylas formicarius Fabricius conocido comúnmente como tetuán del boniato, considerado la principal plaga del cultivo en Cuba (Morales, 2000). La lucha contra este insecto en el país se ha desarrollado a través de un programa de manejo integrado, lo que contribuye a elevar los volúmenes de producción para ventas e incrementó el rendimiento debido a una menor incidencia de esta especie (Castellón et al.,1996; Maza et al., 2000; Cisneros y Alcázar, 2001). Desde los años setenta y posteriormente a los ochenta del pasado siglo, una nueva plaga para este cultivo se presentó de forma ocasional en algunas regiones del país, la que se identificó como Typophorus nigritus Fabricius (Coleoptera: Chrysomelidae) (Vázquez, 1979; Vázquez et al.,1994) y se nombró comúnmente como “crisomélido negro brillante” . Este insecto reviste importancia económica en diferentes países de la región, principalmente en Jamaica donde se han informado afectaciones en las raíces tuberosas hasta de un 80% (Jackson y Bohac, 2006); en Venezuela y Brasil se menciona como plaga importante en el cultivo (Fontana y Montes, 2004), pero en 2 general estos autores no han informado estudios sobre su bioecología. Al respecto solo se refieren las investigaciones realizadas por Santoro et al. (1980) relacionadas con la duración del ciclo biológico de Typophorus nigritus nitidulus (Fabricius) en Argentina. Otras investigaciones en Jamaica efectuadas por Jackson et al. (2003 a) informaron la existencia de algunos genotipos tolerantes a Typophorus nigritus viridicyaneus (Crotch), aunque la mayoría de estos clones no mostraron buenos rendimientos, y no se pudieron establecer como un cultivar local. En Cuba cuando esta plaga se informó por primera vez, existía un total desconocimiento sobre la misma y a pesar de las afectaciones que produjo en las raíces tuberosas del boniato en la década del 80, se le comenzó a conceder importancia económica a partir del año 2002, en que se inició su distribución por todo el territorio nacional (Castellón et al., 2004 a), lo que condujo a que en el Instructivo técnico del cultivo se incluyera entre las plagas del boniato (Cuba, 2007). Por tal motivo, surgió la demanda de determinar el alcance del problema ocasionado por T. nigritus y proceder a realizar los estudios básicos relacionados con la biología de la plaga, la respuesta de los clones comerciales y promisorios ante los daños que ésta ocasiona, así como estudios concernientes al empleo de plaguicidas químicos y biológicos y prácticas agronómicas, que reduzcan las poblaciones de la plaga y que a la vez constituyan una herramienta necesaria, que proporcione los elementos para manejar la misma en las plantaciones de boniato en Cuba. A partir de este problema, se formuló la siguiente hipótesis. Estudios biológicos sobre T. nigritus, junto a la valoración de prácticas biológicas, químicas y culturales, permitirán reunir elementos indispensables para su manejo. 3 Para demostrar esta hipótesis se propuso como objetivo general: Determinar aspectos de la biología y elementos para el manejo de T. nigritus como plaga del boniato en Cuba. Para lograr este propósito se formularon los siguientes objetivos específicos: 1. Determinar el alcance del problema ocasionado por T. nigritus en las diferentes regiones del país. 2. Determinar aspectos de la biología de T. nigritus. 3. Describir las lesiones ocasionadas por T. nigritus en las plantaciones de boniato. 4. Evaluar la respuesta de clones comerciales y promisorios ante los daños que este insecto ocasiona. 5. Evaluar la susceptibilidad de larvas, pupas y adultos de T. nigritus a bioplaguicidas en condiciones de laboratorio y la efectividad de productos químicos y biológicos contra poblaciones del insecto en condiciones de campo. 6. Determinar la influencia del momento de la cosecha sobre las poblaciones de este crisomélido y sus afectaciones a la raíz tuberosa. 4 2. REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA 2.1. El cultivo del boniato en Cuba Entre las raíces y tubérculos que son fuente de carbohidratos en la dieta del pueblo cubano se encuentra el boniato (I. batatas), considerado como uno de los dos cultivos alimenticios más importantes conjuntamente con la yuca (Manihot esculenta Crantz), con la que comparte magnitudes similares de áreas de siembra y volúmenes de producción. Su utilización está por encima de la malanga (Xanthosoma spp.) (Morales, 2000). El boniato se produce en todas las regiones del país y ocupa un área estimada que oscila entre 50 000 y 60 000 hectáreas cada año, de las cuales alrededor del 70% se plantan en época de primavera (mayo-octubre) y el resto en época de frío (noviembre-abril). En esta última etapa debe disponerse de riego para su plantación y desarrollo (López et. al., 1995; Rodríguez, 2000 y Hernández, 2006). La producción anual del cultivo se estima en 220 000 toneladas, de las cuales el 68% es producido por estructuras productivas de Empresas Estatales y Unidades Básicas de Producción Cooperativa, 21% por productores individuales y 11% por las Cooperativas de Producción Agropecuaria (CPA) (Morales y Maza, 2000). 2.2. Dinámica de introducción de clones de boniato en la producción agrícola de Cuba En Cuba el programa de investigaciones del boniato, se estableció a partir de 1967 con la creación del Instituto de Investigaciones de Viandas Tropicales (INIVIT), el que 5 presenta entre sus objetivos dar continuidad al fitomejoramiento con vistas a obtener, seleccionar e introducir clones con elevado potencial productivo, calidad culinaria y que a su vez sean tolerantes a las plagas más importantes (Morales y Lima, 1992). A partir de ese momento es que aparecen los primeros clones mejorados, entre los que se destacaron el ‘Cuba 1’, ‘Cuba 2’, ‘Cuba 3’, ‘Cuba 6’, ‘Cuba 9’, ‘Haití’ y ‘Baracutey’. Posteriormente se introduce en la producción el clon ‘CEMSA 74 – 228’, perteneciente a la nueva generación de clones precoces, con un ciclo de cosecha de 135-150 días. Otros con similares características, pero con atributos deseables tales como: mayor o igual contenido de materia seca, elevado potencial productivo, adaptabilidad a la plantación durante todos los meses del año y rapidez en la cobertura del campo, fueron introducidos en la década del 80, destacándose los clones ‘CEMSA 78–354’, ‘CEMSA 78–326’, ‘CEMSA 78–425’, ‘Yabú 8’ y ‘CEMSA M - 16’ (Maza et al., 2008). Los autores anteriormente referidos, señalaron que la continuidad de estos trabajos de mejoramiento, permitió contar con clones de mayor precocidad como es el caso del ‘Cautillo’ y del ‘CEMSA 85 – 48’, los cuales se pueden cosechar entre 90 y 120 días después de plantados, y poseen otras características deseables para el consumo humano o para la alimentación animal. En Cuba la obtención y generalización de clones de boniato ha tenido una evolución dinámica en los últimos quince años y se ha alcanzado incrementar la variabilidad genética puesta a disposición de los productores, con la introducción de clones con ciclos de cosecha que oscilan entre 90 y 135 días, con adaptabilidad a los diferentes 6 ecosistemas del país y con gran aceptación por los diferentes actores del sector productivo (Maza et al., 2008). El Instituto de Investigaciones de Viandas Tropicales (INIVIT), ha logrado obtener un importante número de clones, con alta representatividad en el sector agrícola (Tabla 1); de los actuales 14 clones comerciales de boniato reconocidos en el “Listado Oficial de Variedades” (Cuba, 2007), cinco fueron obtenidos e introducidos después del año 1990 (Morales, 2007). Recientemente fue seleccionado al clon ‘INIVIT B S-16’ por sus cualidades agronómicas y su alto contenido de betacaroteno (Morales, 2009). Tabla1. Principales clones de boniato obtenidos por el programa de mejoramiento del INIVIT y áreas que ocupan. Clon de boniato Año de introducción Superficie que ocupa (ha) ‘CEMSA 78 - 354’ 1982 20 000,00 ‘INIVIT B-2- 2005’ 2006 8 000,00 ‘INIVIT B 98 - 2’ 2002 5 000,00 ‘INIVIT B 98 - 3’ 2002 3 000,00 ‘INIVIT B S - 16´ 2008 500,00 Otros 1990-2009 Más de 10 000,00 Fuente: Estadística del Grupo Nacional de Viandas obtenida en 14 provincias y 159 municipios durante el período 2007-2010. Dentro de las acciones estratégicas que a partir del año 2009, ha propuesto implementar la Dirección de Cultivos Varios del MINAG, con relación a las áreas destinadas a la producción de boniato se encuentran: establecer plantaciones con aseguramiento de agroquímicos en correspondencia con la demanda (con rendimientos mínimos de 17,0 t·ha-1 ), consolidar el establecimiento de Bancos de 7 Semillas a partir de esquejes y raíces tuberosas en todas las unidades productivas, promover la generalización de clones precoces (ciclo entre 4 y 4½ meses), establecer y fiscalizar el Manejo Integrado de Plagas en el cultivo, cosecha semi- mecanizada, fomentar acciones para mejorar la calidad de las cosechas, generar e introducir clones tolerantes a Cylas formicarius F. y generalizar aquellos con características que le permitan “escapar” a las afectaciones de esta plaga, así como, lograr el manejo de T. nigritus (MINAG, 2009). 2.3. Principales insectos del boniato en Cuba En Cuba, Bruner et al. (1975) informaron los siguientes insectos fitófagos en el boniato: “Agromyza jucunda V. del W. (Agromyzidae); Bemisia inconspicua (Q.) (Aleyrodidae); Chelymorpha comata Boh (Chrysomelidae); Coptocycla guttata (Oliv.) (Chrysomelidae); Crepidodera asphaltina (Suffr.) (Chrysomelidae); Cylas formicarius elegantulus (F.) (Curculionidae); Empoasca sp (Cicadellidae); Eriophyes sp (Eriophyidae), Euscepes postfasciatus (Fairm.) (Curculionidae); Herse cingulata (F.) (Sphingidae); Macrosiphum euphorbiae (Thomas) (Aphididae); Mesolecanium batatae (Ckll.) (Coccidae) y Pilocrosis tripunctata (F.) (Pyralidae)”. Mendoza y Gómez (1982) relacionaron otras plagas de menor importancia en el boniato, entre estas se encuentran: Euscepes porcellus Boh (Coleoptera: Chrysomelidae); Diabrotica balteata LeConte y Systena basalis Duval (Coleoptera: Chrysomelidae); Spodoptera eridania (Cramer) (Lepidoptera: Noctuidae); Tricoplusia ni (Hbn.) (Lepidoptera: Noctuidae); Agrius cingulata (Fab.) (Lepidoptera, Shingidae); Pilocrosis tripunctata (Fab.) (Lepidoptera: Pyralidae); Agromyza jucunda Van der Wulp (Diptera: Agromyzidae). 8 Estos últimos autores reconocieron a C. formicarius var. elegantulus (Sum.) (Coleoptera: Curculionidae), como la única plaga de importancia en este cultivo ya que las larvas al alimentarse de las raíces tuberosas, le abren galerías y le transmiten con sus deyecciones un sabor desagradable, que las hacen inservibles para el consumo humano y animal. En el año 1991 las pérdidas en la cosecha a causa de este insecto alcanzaron el 16%, a pesar del uso intensivo de insecticidas que se empelaba para su control. Para 1992 los porcentajes de raíces tuberosas afectadas ascendieron a un 40%, por lo que se creó una crisis entre los productores, que condujo a un decrecimiento de las áreas a plantar en las provincias con mayores afectaciones. Posteriormente se concibió un programa de Manejo Integrado, el cual incluyó prácticas culturales, biológicas, químicas, etológicas y de mejoramiento genético, que alcanzó gran impacto entre los productores, generándole beneficios tales como la disminución del porcentaje de raíces dañadas, lo que originó que los agricultores tuvieran mayor volumen para venta y un incremento del rendimiento debido a una menor incidencia del insecto (Castellón et al., 1996). A partir del año 2007 a causa de los daños ocasionados por T. nigritus en las plantaciones de boniato, se decidió incluir en el Instructivo técnico del cultivo a esta especie como plaga del mismo (Cuba, 2007). 2.4. Biología de las plagas de la raíz tuberosa del boniato Para realizar un manejo eficiente de las plagas, resulta indispensable el conocimiento sobre su biología, la que resulta dificil realizar cuando se trata de insectos que viven en el suelo. No obstante se han efectuado diversos estudios, sobre aquellas plagas 9 que dañan las raíces tuberosas, en este caso nos referiremos a las que se alimentan de las raíces tuberosas del boniato. La duración del ciclo biológico de C. formicarius varía ampliamente según las condiciones climáticas, principalmente la temperatura. Para las condiciones de Cuba el ciclo se completó entre 32 y 40 días para el verano (30ºC) e invierno (25ºC) respectivamente, produciéndose de ocho a diez generaciones al año (Morales et al., 1993). Otros autores han registrado diferentes rangos; de 33 a 85 días, para las temperaturas de 30ºC y 20ºC (Mullen, 1981) y de 33 días a temperaturas entre 27 y 30ºC (Chalfant et al., 1990). En trabajos de laboratorio con temperatura de 26ºC y 70% de humedad relativa, la longevidad de los adultos fue de 72 a 80 días con disponibilidad de alimento; pero se han registrado longevidades de hasta ocho meses, mientras que los machos sin alimento vivieron nueve días y las hembras 14 días (Morales et al., 1993). En Cuba las poblaciones de tetuán son más abundantes en la época de frío y los daños que ocasiona este insecto siguen la misma tendencia. Dentro de la plantación, la población aumentó con la permanencia del cultivo en el campo (Cisneros y Alcázar, 2001). Por otra parte en Brasil, el ciclo de vida de E. postfasciatus presentó una duración promedio de 38 días. Los huevos son colocados en los tallos, principalmente en la base de estos y con preferencia en las raíces tuberosas localizadas a dos centímetros de profundidad. En condiciones de laboratorio los adultos pueden vivir durante seis meses y sin alimento su longevidad alcanza los 30 días (Lima, 2002). 10 Cuthbert (1967) identificó los insectos responsables para ciertos tipos de daños al boniato. Estos, aunque fueron causados por diferentes especies, se manifestaron de forma muy similar en el momento de la cosecha, por tanto fue difícil asociarlos con una plaga determinada, por esta razón los daños resultantes de diferentes especies de gusanos (Conoderus spp.), el gusano de la raíz, (Diabrotica spp.) y el escarabajo pulga (Systena spp.), se agruparon en un complejo llamado Gusano- Diabrotica - Systena (Cuthbert, 1967; Schalk y Jones, 1985). Las larvas de D. balteata hacen orificios a través de la corteza de las raíces tuberosas y forman cavidades irregulares bajo la piel; los adultos depositan los huevos en el suelo; las larvas son casi indistinguibles, en este estado pueden durar de 8-30 días, en dependencia del suministro de alimento. La pupa se desarrolla en el suelo y se convierte en adulto justamente en una semana (Schalk y Jones, 1985; Krysan, 1986). En el caso de Systena spp. en la cosecha se observaron cicatrices curadas, irregulares. Shalk (1984) observó que la hembra ovipositó en el suelo, y el estado de huevo presentó una duración de diez días. El período larval demoró entre 20-30 días y en una semana emergieron los adultos. Los huevos de Chaetocenema confinis Crotch son depositados en el suelo, la larva aparece en pocos días y realiza túneles por debajo de la piel de las raíces tuberosas, los que se hacen más evidentes con el crecimiento de la misma. Los adultos se trasladan a los campos de boniato inmediatamente después de la plantación (Cuthbert, 1967; Shalk, 1984). 11 Al referirse a Phyllophaga aliena, Roberts (1968) señaló que los adultos viven fundamentalmente en el suelo, aparecen al final de la primavera y se aparean. En este estado, las hembras son incapaces de alimentarse y colocan hasta 33 huevos, los que son depositados en el suelo durante la primavera y el verano. La larva vive durante uno a dos años en dependencia de las condiciones ambientales. En algunas áreas de los Estados Unidos, Graphognathus spp. son considerados un problema serio; las lesiones de las larvas a las raíces tuberosas se asemejan a las ocasionadas por el gusano de alambre, Diabrotica y Systena (Chalfant et al., 1990). Los gusanos de alambre (larvas de la familia Elateridae) producen orificios redondos de tamaño pequeño en la raíz en desarrollo. En las raíces cosechadas, el daño es de superficial a profundo, curado sobre las cicatrices en dependencia a la profundidad de la penetración inicial. Conoderus falli Lane ha sido considerada la especie de gusano de alambre más importante en el Sur de los Estados Unidos, aunque también fueron reconocidas otras especies de interés económico tales como: C. vespertinus F., C. amplicollis (Gyllenhal); C. scissus Schaeffer; C. rudis Brown (Day et al., 1971; Shepard, 1973; Villani y Wright, 1990 y Seal 1990). Reid y Storey (1993) informaron que Colasposoma sellatum Baly (Coleoptera: Chrysomelidae) ocasiona afectaciones al boniato en Australia, y observaron que la larva madura se alimenta mayormente del exterior de las raíces tuberosas, y deja canales cóncavos y profundos en casos extremos sobre toda la superficie de la raíz. Jansson et al. (1991), se refirió a la importancia de realizar investigaciones sobre plagas que una vez fueron consideradas problemas de menor importancia, pero que 12 actualmente han alcanzado un status mayor y sobre otras que han aparecido recientemente. El escarabajo foliar del boniato T. nigritus nitidulus en Argentina, fue un ejemplo de la necesidad de tales investigaciones, para lo cual se requirieron interacciones continuas con los campesinos para reconocer los nuevos problemas de plagas que han comenzado afectar las raíces tuberosas del boniato. Con relación a la biología de T. nigritus, hasta el presente solo se conocen los estudios realizados por Santoro et al., (1980) en Argentina, quienes en condiciones de laboratorio (23,2±3,6ºC y humedad relativa de 56±9,4%), determinaron la extensa duración del ciclo biológico del insecto. 2.5. Especies vinculadas al género Typophorus en diferentes países Typophorus Erichson 1847 es un género seguramente polifilético, separado de los géneros semejantes, que también poseen emarginaciones en los ápices de las tibias por surcos oculares que son más alargados hacia atrás. Parece que hay dos grupos diferentes dentro de Typophorus, que se distinguen por su tamaño y planta hospedante. En Costa Rica un grupo incluye especies de tamaño medio que comen plantas de la familia Convolvulaceae y el otro consiste en especies muy pequeñas que se encuentran comiendo hojas de Melostomataceae (Flowers y Janzen, 1997). En la región Neotropical fueron informadas las siguientes especies (Anónimo, 2007): Typophorus bohumilae Bechyne.1951:345 (Guatemala); Typophorus brunneus Jacoby.1882:183 (Panamá); Typophorus cyanipennis Lefevre. 1876:308 (México); Typophorus erythrocephalus Jacoby. 1882:180 (México); Typophorus exaequatus Bechyne.1951:344 (México); Typophorus interstitialis Jacoby.1891:236 (México); Typophorus limbatus Jacoby.1891:238 (Guatemala). 13 Typophorus melanocephalus Jacoby.1876:814 (México, Guatemala); Typophorus mexicanus Jacoby. 1876:814 (México, Guatemala); Typophorus nigricollis Jacoby.1882: 181 (México); Typophorus purulensis Jacoby.1882: 182 (Guatemala); Typophorus scheerpeltzi Bechyne.1951: 345 (Costa Rica); Typophorus subbruneus Jacoby 1882: 181 (Belize, Guatemala); Typophorus variabilis Jacoby. 1882:182 (Guatemala, Panamá); T. nigritus Fabricius.1801:421 (México, Guatemala, Costa Rica, Panamá, América del Sur). En América del Sur se refieren algunas sub especies, pero la relación entre estas no está clara con respecto a T. nigritus (Shalk y Jones, 1985; Talekar, 1987; Jansson et al., 1991 y Capineira, 2001). Por su parte Arnett et al. (2002) señalaron que las sub especies de T. nigritus necesitan una reevaluación. En el caso de Brasil las sub especies referidas son: Typophorus nigritus versutus (Lefevre) (Boff et al., 1992; Goncalves 1997; Fontana y Montes, 2004); T. nigritus nitidulus (F.) y T. nigritus viridicyaneus (Crotch) (Chalfant et al. 1990; Fernández, 1991). Para Jamaica, Jackson et al. (1999) citó a T. nigritus viridicyaneus. Esta última sub especie fue mencionada por Jansson et al. (1991) en Argentina, donde también Marti (2010) informó a T. nigritus nitidulus. En México y América del Norte, Riley et al. (2003) informaron a Typophorus nigritus nigritus (F.), Typophorus nigritus chalceus (Lefevre) y a T. nigritus viridicyaneus. Bechyne (1953) señaló la existencia de 12 sub especies de T. nigritus; sin embargo, esta especie ha sido informada en diferentes países por varios autores, sin que especifiquen una sub especie en particular como es el caso de: San Vicente (Fennah, 1947); México (Brannon, 1938; Flowers y Janzen, 1997); Venezuela 14 (Ramírez, 1985 y Talekar, 1987); Estados Unidos (Branon, 1938; Peairs y Davison, 1956; Cuthbert, 1967; Chaflant et al., 1990; Capineira, 2001 y Arnett et al., 2002); Argentina (Jansson et al., 1991; Martí 2002); Jamaica (Lawrence et al.,1997; Jackson et al., 2003 b); Brasil (Goncalves, 1997); Guatemala (Flowers y Janzen, 1997); Costa Rica y Panamá (Flowers y Janzen, 1997) y Perú (Cañedo, 2004). En Cuba T. nigritus fue informado por primera vez, por Vázquez (1979) afectando el follaje del boniato; posteriormente Castellón et al. (2004 a) informaron daños en las raíces tuberosas ocasionados por las larvas de esta especie, a partir de los años 2002-2003 en que estos se comenzaron a observar de forma progresiva en diferentes regiones del país, los que no invalidaron a la raíz para su consumo como lo hace C. formicarius, pero si redujeron el valor comercial a la producción. 2.6. Plantas hospedantes Con relación a las plantas hospedantes de T. nigritus, existen diversos criterios. Cuthbert (1967) se refirió específicamente a Convolvulus arvensis L. y a especies silvestres del género Ipomoea. Por su parte Chittenden (1925), señaló que el rango de hospedantes de T. nigritus está restringido a la familia Convolvulaceae, y León (1999) informó a Typophorus spp. en calabaza en Costa Rica. En Cuba Marrero (2005) informó a T. nigritus en las siguientes variedades de frijol de soya: ‘IS-27’, ‘IS-24’, ‘CS-23’ y ‘Doko’, comunicando que este constituye un hospedante primario del complejo de crisomélidos. Este grupo insectil se encuentra representado en todas las regiones frijoleras por una o varias especies; sin embargo los daños más frecuentes ocurren en los trópicos secos y húmedos. 15 2.7. Manejo de T. nigritus Los insectos del boniato son fáciles de controlar con técnicas de manejo integrado (Jackson et al., 2004). En Jamaica, estas prácticas demostraron que se pueden reducir las pérdidas y se enfatizó en algunas medidas para disminuir la incidencia de las plagas del suelo como fue el caso de T. nigritus, la cual provocó afectaciones que redujeron la calidad de los rendimientos en más de un 80%, según estudios realizados por Hall-Hanson et al. (2010). Dentro de las prácticas de manejo de T. nigritus, Jackson et al. (2004) le concedieron gran importancia al control cultural, en el que se incluyeron: la preparación del suelo, rotación del cultivo, selección del material de propagación y destrucción de los restos de cosecha. King y Saunders (1984) refiriéndose también a las prácticas culturales, manifestaron que T. nigritus tiende a ser más importante en la tierra mal preparada y enmalezada, y aseguraron que estas medidas fueron necesarias en la prevención de los daños causados por estos crisomélidos. Con la eliminación de los arvenses y arando profundo para eliminar huevos, larvas y pupas, estos autores lograron disminuir las poblaciones del insecto. Es de vital importancia que no se realice la plantación de campos colindantes, para poder minimizar los daños causados por T. nigritus. Con respecto a este tema Chung (2004) afirmó, que en Jamaica las poblaciones de esta especie se elevaron, cuando las plantaciones se encontraron cercanas unas de las otras. En Argentina, Marti (2002) refirió que la rotación de cultivos y la cosecha oportuna, constituyen elementos para el manejo de T. nigritus, que se deben implementar para 16 alcanzar cosechas con calidad. Este autor recomendó no plantar boniato en un período de dos años, en lotes donde ha sido comprobada la presencia del insecto en años anteriores y a su vez apuntó, que las cosechas tardías incrementaron las poblaciones de esta plaga en el suelo. El empleo de cultivos intercalados es otra práctica que ha manifestado buenos resultados en la disminución de las afectaciones ocasionadas por T. nigritus. En Cuba, Suris et al. (1995) demostraron que el daño causado por T. nigritus y C. formicarius, es mucho menor en parcelas con maíz intercalado, que en aquellas donde solo se plantó boniato. Otro aspecto que debe ser considerado en el manejo de esta especie, es el relacionado con el empleo de variedades resistentes. Por tal motivo Jackson et al. (2002a), hicieron énfasis en que la incorporación de líneas mejoradas en los programas actuales de fitomejoramiento, puede ser un acercamiento práctico y barato para el control de T. nigritus. En este sentido Jones et al. (1986); Schalk et al. (1991); Talekar (1991); Collins et al. (1991); Schalk y Rolston (1992) destacaron los esfuerzos que se han realizado para obtener clones resistentes a las plagas del suelo, como una práctica que contribuye a la erradicación de las mismas. Con relación al empleo de plaguicidas biológicos y químicos en el manejo de T. nigritus, Schalk y Rolston (1992); Lawrence y Tolin (1999); Jackson et al. (2003 a) y Jackson et al. (2004) no descartaron el empleo de los mismos para diseñar una estrategia que permita el control de esta plaga. A nivel mundial la lucha biológica ha tenido éxito en el manejo de numerosas plagas y el número de especies bajo control total o parcial ascendió a más de 200 (Morales, 2005). En nuestro país se han 17 obtenido resultados alentadores con el empleo de hongos entomopatógenos (Pérez, 2004) y se aplican micoinsecticidas a base de esos hongos para el control de plagas de coleópteros, lepidópteros, y otro grupo de insectos (López, 1996). Sin embargo, en la literatura internacional consultada, no existen referencias relacionadas con la introducción de la lucha biológica en el manejo de T. nigritus. Históricamente el control de las plagas en el boniato ha contado con la aplicación de insecticidas químicos, a pesar de lo caro e inestable y de las contaminaciones que provoca al ambiente; sin embargo, en algunos casos pueden proveer adecuada protección a las raíces y disminuir las pérdidas ocasionadas por los insectos, sobre todo, en países de bajos ingresos según lo refiere Lawrence et al. (1997). Por su parte Marti (2002) recomendó emplear insecticidas incorporados al suelo para el control de T. nigritus. Según lo referido anteriormente, las prácticas que se emplean para el manejo de T. nigritus en países de la región, son similares a las referidas por varios autores (Kairo et al., 2000; Jackson, 2000; Lawrence et al., 2001; Tolin et al., 2001) para el manejo de C. formicarius, todo lo cual contribuirá a la disminución de las poblaciones de estos insectos y a obtener cosechas con mayor calidad. 18 3. MATERIALES Y MÉTODOS El presente trabajo se realizó en el período comprendido entre noviembre de 2004 y septiembre de 2009 en el Instituto de Investigaciones de Viandas Tropicales (INIVIT), ubicado en el municipio de Santo Domingo provincia de Villa Clara, y en diferentes provincias del país, de donde se tomaron muestras de suelo y se realizaron algunas de las observaciones aquí descritas. Para todos los experimentos de campo se emplearon parcelas con cinco surcos de 20 plantas cada uno, plantadas a una distancia de 0,90 x 0,30m para la época de primavera y de 0,90 x 0,23m para la época de frío. La plantación se realizó sobre un suelo Pardo mullido carbonatado según la clasificación de la Academia de Ciencias de Cuba (Hernández et al., 2005). En todos los experimentos, el diseño consistió en un bloque al azar con cuatro repeticiones. Se evaluaron las plantas de los tres surcos centrales, a excepción de las primeras y últimas con vistas a eliminar el efecto de borde. La tecnología para la realización de las actividades de campo se desarrolló según lo establecido en el Instructivo Técnico del Boniato (Cuba, 2007). La comparación de los datos en cada uno de los experimentos de campo, se realizó mediante las pruebas no paramétricas de Kruskal Wallis y de Mann Whitney. Se utilizó el paquete estadístico Statistic SPSS (Packaged for Social Science), Versión 18 para ambiente de Sistema Operativo Windows. 19 3.1. Identificación y alcance del problema En el período comprendido entre febrero de 2006 hasta diciembre de 2007, se realizó una encuesta en 120 de los 159 municipios que plantan el boniato en Cuba, con el objetivo de determinar el alcance del problema objeto de estudio. En el diseño de la encuesta (Anexo 1) fueron evaluados cuatro aspectos generales, relacionados los dos primeros con las características de la forma organizativa de la producción y del cultivo propiamente. Los dos restantes se intencionaron para conocer las particularidades de la tecnología empleada en la producción de boniato y la representatividad de los daños provocados por la plaga en las raíces tuberosas. En los municipios de las provincias de la zona oriental del país se realizaron 200 encuestas (33,33%); en las provincias centrales ésta fue aplicada a 225 productores (37,5%) y 175 de los encuestados brindaron información en la zona occidental lo que significó el 29,16% del total. Se emplearon cinco formularios por municipio a productores individuales no asociados), cooperativistas, jefes de producción de Unidad Básica de Producción Cooperativa y de empresas estatales así como, a especialistas de las entidades de producción o de Sanidad Vegetal, resultando una muestra de 600 personas encuestadas (Tabla 2. Anexo 2). Se aplicó una técnica estadística multivariada, (los árboles de decisión o clasificación), con modelos que resumen el efecto de las variables más importantes y de sus interacciones (Casas et al., 2008). Se utilizó la técnica de segmentación CRT (Classification and Regresión Tree), la que divide el conjunto de datos en segmentos 20 que sean lo más homogéneos posibles con respecto a la variable dependiente. Se empleó el paquete estadístico SPSS versión 18 sobre Windows. 3.2. Aspectos de la biología 3.2.1. Duración del ciclo biológico de T. nigritus en condiciones de laboratorio El estudio se realizó en dos períodos del año (noviembre/ 2005–febrero/ 2006) y (mayo-julio/ 2006), en el laboratorio de Entomología del INIVIT, con el objetivo de evaluar la duración del ciclo biológico de T. nigritus. Se emplearon bandejas de aluminio de 20 cm de largo x 15 cm de ancho y cinco centímetros de alto, a las que se les añadieron 2818,1 gramos de suelo Pardo mullido carbonatado, el cual fue esterilizado a 105 ºC durante 24 horas en estufa. En cada bandeja se plantó un esqueje previamente enraizado de 25cm de largo perteneciente al clon de boniato ‘CEMSA 78-354’ y una raíz tuberosa del mismo clon con un peso de 230 gramos (Figura 1), a la que se le añadieron 635 mL de agua con lo que se logró la humedad necesaria en el suelo y una capacidad de campo aproximada al 80% según lo referido por Machado (2005). Figura 1. Bandejas empleadas para los estudios relacionados con el ciclo biológico de T. nigritus. Para mantener la humedad se emplearon cuatro bandejas en similares condiciones, y se pesó (g.) el suelo húmedo en el momento de plantar el esqueje, actividad que se 21 repitió cada cinco días para determinar por diferencia de peso (g.), la cantidad de agua a reponer en cada bandeja. Se emplearon 10 placas Petri de 14,0 cm de diámetro y con papel de filtro en su base, se colocaron cinco parejas del insecto en cada una de estas y se les suministraron dos hojas de boniato para su alimentación. Para determinar la duración del estado de huevo, una vez que las hembras comenzaron a ovipositar, se observó diariamente con el auxilio de una lupa de 20 aumentos, hasta que en un mismo día coincidieran puestas nuevas que entre todas sumaran 1365 y 1550 huevos o más (dependiendo del período evaluado), para que una vez finalizado el estado de huevo, se contara con la cantidad de larvas necesarias para continuar el estudio. Las puestas fueron recortadas del papel de filtro, y se depositaron de forma individual en orificios de 500 microlitros de volumen contenidos en una placa de 12,3 x 8,0 cm. Con el auxilio de una lupa de 20 aumentos se evaluó diariamente el número de larvas que eclosionaron. Partiendo de observaciones anteriores realizadas en laboratorio a parejas del insecto, se precisó el sitio de oviposición de T. nigritus, por lo que las larvas nacidas en igual fecha fueron inoculadas con el auxilio de un pincel, en el suelo próximo a la base del esqueje, en un número de 20 larvas por bandeja. Se emplearon cuatro bandejas por réplica y cada réplica se desechó una vez concluida la evaluación correspondiente. Para determinar la duración del estado de la larva, en el período correspondiente entre los meses de mayo a julio, se realizaron las evaluaciones cada 10 días y hasta 22 los 40 días. En el período que abarcó los meses desde noviembre – febrero se evaluó durante 60 días con una frecuencia de 15 días entre cada evaluación. Se procedió de esta forma, según observaciones anteriores realizadas en el laboratorio, las que reflejaron que la formación de la pupa sucedía posterior a los 40 y 60 días en dependencia de los meses del año. A partir de las fechas anteriormente referidas, las evaluaciones fueron diarias hasta la formación de la pupa en cada período evaluado. Para determinar la duración del estado de pupa, las cuatro bandejas de la última réplica, se colocaron en cajas de madera con tapa de malla antiáfido. Se evaluó diariamente la emergencia de los adultos, estos fueron colectados y trasladados al laboratorio de taxonomía de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas para su sexado. La temperatura y la humedad relativa del laboratorio se registraron a través de un higrotermógrafo (Fisher) (Alemania). Los datos relacionados con la duración del ciclo biológico del insecto se procesaron mediante la prueba no paramétrica de Mann-Whitney previa comprobación de los supuestos de normalidad y homogeneidad de varianza. 3.2.2. Oviposición y longevidad de adultos de T. nigritus en condiciones de laboratorio Los estudios sobre oviposición y longevidad de T. nigritus se realizaron en el laboratorio de Entomología del INIVIT en dos períodos del año. El relacionado con la oviposición comprendió los meses entre noviembre de 2004-febrero de 2005 y abril- septiembre de 2005. Los estudios concernientes a la longevidad de los adultos se efectuaron desde noviembre 2004- abril de 2005 y entre abril -noviembre de 2005. 23 Se emplearon 20 parejas de insectos vírgenes, provenientes de una cría del laboratorio con igual fecha de emergencia. Esta cría se realizó en bandejas similares a las descritas en el epígrafe 3.1.1, en las que el insecto completó su ciclo de vida. Se introdujo una pareja de insectos por placa Petri de 14 cm de diámetro, con papel de filtro en su base para colectar los huevos una vez iniciada la oviposición. El papel de filtro se cambió en días alternos, al igual que las dos hojas de boniato suministradas para la alimentación de los insectos hasta el día de su muerte. La temperatura y la humedad relativa del laboratorio se registraron a través de un higrotermógrafo (Fisher) (Alemania). Las observaciones se realizaron diariamente y en las mismas se determinó:  Inicio de la oviposición. Cuantificación del número de días después del acoplamiento hasta que se observaron las primeras puestas.  Días de oviposiciones. Cuantificación del número de días en que ocurrieron oviposiciones.  Total de huevos. Se cuantificó el número de huevos recién ovipositados.  Fertilidad de huevos. Cuantificación del número de huevos de los cuales emergieron larvas.  Número máximo y mínimo de huevos por puesta. Cuantificación del total de huevos en cada puesta.  Longevidad de los adultos. Cuantificación en días en la vida del insecto desde la emergencia hasta su muerte. Los datos relacionados con todas las evaluaciones realizadas se analizaron mediante la prueba no paramétrica de Mann-Whitney. 24 3.3. Descripción de los estados de desarrollo Las observaciones sobre las puestas de huevos, hábitos de las larvas y las relacionadas con las pupas se realizaron en el laboratorio de Entomología del INIVIT, en crías que se mantenían con diferentes propósitos. Los instares larvales se identificaron considerando las recién emergidas como el primer instar y las que tenían 45 días como el tercer instar, así como larvas de edades intermedias el segundo instar. A las larvas de estas categorías se les midió el ancho de la cápsula cefálica y la longitud del cuerpo. Los huevos se describieron en base a sus dimensiones y coloración, y la descripción de las pupas solamente con relación a este último aspecto. Los adultos estudiados fueron colectados en las fincas de agricultores en las diferentes provincias del país, se conservaron en frascos con alcohol al 70% y posteriormente se realizó la medición del cuerpo. Las observaciones y mediciones (expresadas en milímetros) de los diferentes estados de desarrollo, se realizaron con un ocular micrométrico debidamente calibrado y montado en un microscopio clínico y aumentos adecuados, en el Laboratorio de Taxonomía de Insectos de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas. 3.4. Descripción de las lesiones y daños producidos a las plantas de boniato Para describir las lesiones realizadas en el follaje de las plantas de boniato, se prepararon cinco placas Petri de 14 cm de diámetro, donde se colocaron dos parejas de adultos recién emergidos. Se emplearon dos hojas de boniato del clon ’INIVIT B 25 98-2’ (tierna y madura) para su alimentación. Estas se examinaron por espacio de cuatro días, con el auxilio del microscopio estereoscopio. De forma paralela se realizaron observaciones a los 63 días, en una hectárea plantada del clon de boniato ‘CEMSA 78-354’, con vistas a obtener material de propagación ubicada en áreas del Complejo Agro Industrial “Carlos Baliño” del municipio Santo Domingo”, provincia Villa Clara donde fueron visibles daños de consideración. Se cuantificó el número de adultos por planta y se describieron las lesiones realizadas por estos al follaje. Para determinar si las lesiones observadas en la raíz tuberosa en condiciones de campo fueron provocadas por larvas de T. nigritus, se procedió a realizar muestreos de suelo en municipios de la región Occidental (Los Palacios, La Palma, Artemisa, Batabanó, Caimito, Colón); Central (Placetas, Remedios, Fomento, Santi Spíritus, Cabaiguán, Venezuela) y Oriental del país (Florencia, Minas, Camagüey, Majibacoa, Rafael Freyre, Bayamo, Campechuela, Songo la Maya, San Luis, Guantánamo y Manuel Tames). De cada localidad se tomaron tres muestras de suelo pertenecientes a diferentes campos, en la zona que ocuparon las raíces tuberosas hasta una profundidad de 20 centímetros. El suelo se tamizó para colectar las larvas. Se inocularon las larvas procedentes de la misma localidad, en bandejas (30 cm de largo x 20 de ancho y cinco de alto) con suelo Pardo mullido carbonatado previamente esterilizado, donde se plantó un esqueje y dos raíces tuberosas sanas, las que se emplearon como fuente de alimentación. Las observaciones a las raíces tuberosas se realizaron una vez que emergieron los adultos. 26 Para determinar las lesiones que provocaron las larvas a los esquejes de boniato, se emplearon cuatro bandejas similares a las descritas anteriormente plantadas con un esqueje del clon ‘CEMSA 78-354’, y se colocaron 30 larvas recién eclosionadas en cada una de estas. Las observaciones se realizaron a los 45 días. 3.5. Respuesta de clones comerciales y promisorios de boniato ante la incidencia de T. nigritus En el período comprendido entre junio de 2006 y marzo de 2009, se evaluó la respuesta ante la incidencia de T. nigritus de siete clones promisorios con alto potencial productivo (‘INIVIT B-240’, ‘INIVIT B-9’, ‘INIVIT BS-3’, ‘INIVIT BS-20’, ‘INIVIT BS-9’, ‘INIVIT BS-12’ e ‘INIVIT BS-22’) provenientes del programa de mejoramiento genético del INIVIT y cinco clones comerciales (‘CEMSA 78-354’, ‘INIVIT B-98-2’, ‘INIVIT B-98-3’, ‘Avileño 3’, e ‘INIVIT B-2- 2005’ (Cuba, 2007). Al momento de la cosecha se evaluaron los siguientes aspectos:  Grado de ataque (%). Para determinar el grado de ataque se empleó la escala propuesta por Castellón et al., (2004 b), en la que se evaluó el daño en la superficie de la raíz tuberosa a causa de que este solo se expresa externamente. Escala de daños: Grado 1 1 – 25 % de la superficie de la raíz tuberosa con lesiones 2 26 – 50 % de la superficie de la raíz tuberosa con lesiones. 3 51 -75 % de la superficie de la raíz tuberosa con lesiones. 4 más de 75 % de la superficie de la raíz tuberosa con lesiones. 27 Para evaluar el grado de ataque se empleó la fórmula de Towsend y Heuberger (1943) descrita a continuación. Grado de ataque =  ab x 100 nk Donde: a. Valores numéricos de las categorías de daños (índice de la escala). b. Cantidad de raíces tuberosas por categorías de daño. n. Cantidad total de raíces tuberosas evaluadas. K. Grado máximo de la escala.  Rendimiento comercial. Número de raíces tuberosas con peso mayor de 115g. como establece la NCISO 874:03 para la comercialización del boniato en el país (MINAG, 2005a).  Pérdidas de rendimiento comercial. Número de raíces tuberosas de 115 gramos de peso, con lesiones superiores al 25% de la superficie de la raíz tuberosa. En los campos del INIVIT se implementó el Manejo Integrado de C. formicarius y específicamente en los extremos del área experimental donde se realizó esta investigación, se colocaron trampas de feromona sexual y se realizaron aplicaciones localizadas alrededor de las mismas con Amidor CS 60 (Metamidofos) con frecuencia semanal, para de esta forma controlar los insectos que acuden a la trampa y minimizar la afectación que esta plaga ocasiona al boniato. Las variables meteorológicas fueron suministradas por la Estación de Agrometeorología del INIVIT, ubicada a 80 metros del área experimental. 28 3.6 Susceptibilidad de larvas, pupas y adultos de T. nigritus a los hongos entomopatógenos Metarhizium anisopliae (Metsch.) Sorok y Beauveria bassiana (Bals.) Vuill en condiciones de laboratorio 3.6.1. Susceptibilidad de larvas y pupas a los hongos entomopatógenos M. anisopliae y B. bassiana Para la realización del presente estudio se emplearon los hongos entomopatógenos M. anisopliae (Cepa Ma–11) (concentración 2,5 x109 conidios por gramo, viabilidad 95,5%) y B. bassiana (Cepa Bb–1) (concentración 3,5 x108 conidios por gramo y viabilidad 92,6%). Ambos fueron adquiridos en la Unidad Provincial de Control Biológico de la provincia de Sancti Spíritus. En el presente experimento se emplearon las siguientes concentraciones para cada hongo entomopatógeno:  50 000 conidios por gramo de suelo (3 x 108 conidios por recipiente).  100 000 conidios por gramo de suelo (6 x 108 conidios por recipiente).  150 000 conidios por gramo de suelo (9 x 108 conidios por recipiente).  200 000 conidios por gramo de suelo (1,2 x 109 conidios por recipiente).  250 000 conidios por gramo de suelo (1,5 x 109 conidios por recipiente). Se concibió un tratamiento control con igual cantidad de insectos a los que se les asperjó agua estéril. La aplicación de las concentraciones se realizó sobre 6,0 kg de suelo Pardo mullido carbonatado extendido sobre papel Craft previamente esterilizado a 105ºC durante 24 horas en estufa. 29 El suelo correspondiente a cada tratamiento una vez inoculado, se introdujo en cantidades de 355 gramos en placas Petri de 14 cm de diámetro y 3,5 cm de alto, y se le añadieron 79,1mL de agua para garantizar una humedad aproximada al 80% de la capacidad de campo, según lo referido por Machado (2005). En cada placa Petri se adicionaron cinco larvas del último instar y cinco pupas con tres días de formadas, obtenidas de crías realizadas en el laboratorio (según lo descrito en el acápite 3.2.2), sin síntomas visuales de parasitismo. Cada tratamiento se replicó cinco veces y como criterio para determinar la concentración a emplear en condiciones de campo del hongo entomopatógeno se seleccionó la que produjera más de un 90% de mortalidad. Se observó diariamente y hasta las 192 horas, para detectar signos de parasitismo en larvas y pupas. Una vez determinados estos signos, los insectos fueron trasladados a placas Petri de 8,5cm de diámetro, con papel de filtro doble y humedecido en el fondo (previamente esterilizado a 120ºC durante 10 minutos en autoclave), para favorecer la aparición de los cuerpos reproductores del hongo. Cuando estos aparecieron se realizaron las preparaciones fijas en el Laboratorio de Fitopatología del INIVIT, para comprobar la identidad de los mismos. La comparación de los valores relacionados con el número de insectos muertos se realizó mediante las pruebas de Kruskal Wallis y Mann-Whitney. 3.6.2. Susceptibilidad de adultos de T. nigritus a los hongos entomopatógenos B. bassiana y M. anisopliae Para la realización del presente estudio se emplearon los hongos entomopatógenos M. anisopliae (Cepa Ma–11) (concentración 3,5x109 conidios por gramo, viabilidad 30 95,7%) y B. bassiana (Cepa Bb–1) (concentración 2,1 x109 conidios por gramo y viabilidad 92,6%). Ambos fueron adquiridos en la Unidad Provincial de Control Biológico de la provincia de Sancti Spíritus. En el presente experimento se emplearon las siguientes concentraciones para para cada hongo entomopatógeno:  1x107 conidios·mL-1.  1x108 conidios∙mL-1. Se realizó un tratamiento control con igual cantidad de individuos al que se aplicó agua estéril. Se emplearon diez adultos por cada tratamiento (cinco hembras y cinco machos) con 16 días de emergidos provenientes de una cría en laboratorio (según lo referido en el acápite 3.2.2). Estos fueron colocados en placas Petri de 14 cm de diámetro con papel de filtro previamente esterilizado a 120ºC durante diez minutos en autoclave. Como alimento se suministró una hoja de boniato del clon ‘CEMSA 78-354’. La suspensión acuosa de conidios del hongo se asperjó sobre los adultos a razón de cinco mililitros por placa. Las observaciones se realizaron cada 24 horas para detectar la aparición de insectos enfermos, los que fueron colocados en placa Petri de 8,5cm de diámetro con papel de filtro humedecido, para favorecer la aparición de los cuerpos reproductores del hongo. Se evaluó la mortalidad de larvas y pupas, se realizaron las preparaciones fijas y se corroboró la identidad de los mismos y como criterio para determinar la concentración a emplear en condiciones de campo del agente biológico se seleccionó la que produjera más de un 90% de mortalidad. Se empleó el procedimiento estadístico referido en el acápite 3.6.1 31 3.7 Susceptibilidad de larvas y pupas de T. nigritus al nematodo entomopatógeno Heterorhabditis indica Poinar en condiciones de laboratorio Con larvas de Galleria mellonella (Linn) (Lepidoptera: Pyralidae) infestadas con el nematodo entomopatógeno H. indica (cepa P2M) que provenían del CREE “Luis A. Bergnes” del MINAZ Villa Clara, se preparó la suspensión primaria 24 horas antes de realizar el estudio, a partir de la cual se calcularon las concentraciones iniciales y se utilizaron las fórmulas citadas por (Woodring y Kaya, 1988): )1( 1  x M NS Donde: N= Promedio de nematodos por sub muestra al microscopio. M= Mililitros de la sub muestra. S= Concentración (nematodos por mililitro) en la solución madre. X+1= Dilución realizada. Para preparar las soluciones con las concentraciones deseadas a partir de la suspensión primaria, se empleó la fórmula siguiente citada por los autores anteriores: B CD A   Donde: A= Volumen inicial de la suspensión que se desea diluir. B= Número de nematodos por mL de esta suspensión. C= Volumen final en mL de la nueva dilución. D= Concentración deseada en la nueva dilución. Con los valores obtenidos de C se realizaron las aplicaciones. 32 Se establecieron las siguientes concentraciones de juveniles infestivos por cada 0,25kg de suelo (ij3∙suelo-1): 150, 300, 450, 600, 750, 900, 1050, 1200, 1350, 1500 y un tratamiento control con igual cantidad de insectos al que se le aplicó agua estéril. Se realizaron cinco repeticiones por cada una de estas. Las concentraciones fueron asperjadas a 0,25kg de suelo Pardo mullido carbonatado previamente esterilizado, que se situó en recipientes plásticos de 8,5cm de diámetro por 7,5cm de altura, los que contenían una raíz tuberosa de boniato (90 -100g.). En estos recipientes y a dos centímetros de profundidad, se colocaron cinco larvas de tercer instar y cinco pupas del insecto, con dos días de formadas, procedentes de una cría de laboratorio (según lo referido en el acápite 3.2.2), para ser infestadas con los ij3. Las observaciones se realizaron a partir de las 24 horas de inoculados los nematodos entomopatógenos y hasta las 96 horas, y se evaluó la mortalidad de las larvas y pupas. Transcurridos diez días, los individuos que presentaron los signos de mortalidad, se transfirieron a trampas White modificada según Salas-Luévano (2001), para la extracción de los ij3 de los cadáveres. Este experimento se repitió con el empleo de los ij3 emergidos y cosechados para comprobar la efectividad de los mismos sobre T. nigritus. Se empleó el procedimiento estadístico empleado en el acápite 3.6.1 La determinación de la concentración letal media se realizó con el modelo de Probit, propuesto por Raymond (1985). 33 3.8. Evaluación de plaguicidas químicos y biológicos para el control de T. nigritus en condiciones de campo 3.8.1. Efectividad de las aplicaciones Para desarrollar estos estudios se ejecutaron tres experimentos en el período comprendido entre junio de 2007 y septiembre de 2009. En el primero se ensayaron productos para el control de larvas y pupas en el suelo. El segundo se dirigió al control de adultos en el follaje y en el tercero se combinaron las aplicaciones al suelo con las realizadas al follaje. Las concentraciones correspondientes a los hongos y nematodos entomopatógenos se establecieron según los resultados en los ensayos de laboratorio referidos en el acápite 3.6. Los hongos entomopatógenos B. bassiana y M. anisopliae fueron adquiridos en la Unidad Provincial de Control Biológico de Sancti Spíritus, con su certificado de calidad (Tabla 3, Anexo 3). Los nematodos provenían del CREE “Luis A. Bergnes” del MINAZ Villa Clara. En todos los experimentos se plantó el clon ‘INVIT B 98-2’. Experimento #1. Aplicaciones al suelo: Los tratamientos fueron los siguientes: 1. B. bassiana aplicada en el fondo del cantero en el momento de la plantación. Concentración: 250 000 conidios por gramo de suelo (52,7 gramos por parcela en 5L de agua (11,07x1010 conidios por parcela). 2. M. anisoplie aplicado en el fondo del cantero en el momento de la plantación. Concentración: 200 000 conidios por gramo de suelo (25,3 gramos por parcela en 5L de agua) (8,86 x 1010 conidios por parcela). 3. H. indica aplicado en el fondo del cantero al momento de la plantación y a los 40 días. Concentración: 797 760 ij3 por parcela (368mL por parcela en 5L de agua). 34 4. H. indica aplicado en el fondo del cantero en el momento de la plantación y a los 40 días. Concentración: 2 659 200 ij3 por parcela (1 220mL por parcela en 5L de agua). 5. H. indica aplicado a los 40 días de la plantación. Concentración: 2 659 200 ij3 por parcela (1 220mL por parcela en 5L de agua). 6. Control sin aplicación. La concentración de nematodos fue de 2 160 000 ij3 por litro de biopreparado. Experimento #2. Aplicaciones al follaje. Este experimento incluyó un plaguicida químico como estándar (Carbarilo) y los tratamientos fueron los siguientes: 1. Thiacloprid, Beta-Cifluthrin (Monarca 11,25 SE), a razón de 1,0L de producto comercial por hectárea (2,56mL por parcela en 5L de agua). 2. B. bassiana. Concentración: 1x107 conidios por mililitro, en una solución final de 5L por parcela (5x1010 conidios por parcela). 3. M. anisopliae. Concentración: 1x107 conidios por mililitro, en una solución final de 5L por parcela (5x1010 conidios por parcela). 4. Carbarilo (Carbaryl PH 80), a razón de 1,7 kg de ingrediente activo por hectárea (4,4 gramos de ingrediente activo por parcela en 5L de agua). 5. Control sin aplicación. Experimento #3. Aplicaciones al suelo y al follaje: Este experimento se realizó en el período comprendido entre el 2 de mayo de 2008 y el 17 de septiembre de 2009, el que abarcó las dos épocas de plantación del boniato. 35 Las concentraciones de B. bassiana y M. anisopliae en aplicaciones al suelo por cada tratamiento, se reflejan en las Tablas 4 y 5, Anexos 3 y 4; las referentes a H. indica aparecen en la Tabla 6, Anexo 4. Los tratamientos fueron los siguientes: 1. B. bassiana aplicada en el fondo del cantero en el momento de la plantación y en aplicaciones al follaje con una concentración de 1x107 conidios por mililitro en una solución final de 5L por parcela (5x1010 conidios por parcela). 2. M. anisoplie aplicado en el fondo del cantero en el momento de la plantación y en aplicaciones al follaje con una concentración de 1x107 conidios por mililitro, en una solución final de 5L por parcela (5x1010 conidios por parcela). 3. H. indica aplicado en el fondo del cantero en el momento de la plantación, y posteriormente a los 40 días (797 760 ij3∙parcela-1), más aplicación al follaje con Thiacloprid, Beta-Cifluthrin (Monarca 11,25 SE) a razón de 1,0L de producto comercial por hectárea (2,56mL por parcela en 5L de agua). 4. H. indica aplicado a los 40 días (2 659 200 ij3∙parcela-1), más aplicación al follaje con M. anisopliae con una concentración de 1x107 conidios por mililitro, en una solución final de 5L por parcela (5x1010 conidios por parcela). 5. Aplicaciones al follaje con Thiacloprid, Beta-Cifluthrin (Monarca 11,25 SE) a razón de 1,0L de producto comercial por hectárea (2,56mL por parcela en 5L de agua), alternando con Carbarilo (Carbaryl PH 80) a razón de 1,7 kg de ingrediente activo por hectárea (4,4 gramos de ingrediente activo por parcela en 5L de agua). 6. Control sin aplicación. 36 En todos los casos las aplicaciones al follaje se realizaron a partir de la presencia de dos a tres adultos por planta, según refiere la metodología de Señalización y Pronóstico para los crisomélidos en el cultivo del boniato (MINAG, 2005b). Una vez que estos fueron detectados, las aplicaciones se mantuvieron con una frecuencia quincenal. Al volumen de hongo a inocular por parcela se le adicionó 0,5% de producto tenso activo. Para la aplicación de los productos se utilizó una Asperjadora Manual (Solo 425 – 475 Kleinmotoren GMBH. Alemania) con capacidad para 15 litros, en el horario entre 5:00 p.m - 6:00 p.m. Previo a la aplicación de los productos en el suelo, fue necesario calcular la masa del suelo a tratar en un surco, considerando el perfil aproximado del cantero (Cuba, 2007) (Figura 2, Anexo 5). Para determinar la densidad aparente, se siguió la metodología empleada por Bonilla y Cancino (2001). En los tres experimentos las evaluaciones de los resultados se realizaron al momento de la cosecha (120 días) y se empleó la metodología descrita en el acápite 3.5. 37 3.8.2. Evaluación de la efectividad económica de los resultados experimentales La evaluación económica se realizó utilizando el método del Presupuesto Parcial, el que indica que no se incluyen todos los costos de producción, sino sólo los que son afectados por los tratamientos alternativos considerados (CIMMYT, 1988). La misma fuente señala que los costos que varían son los relacionados (por hectárea) con los insumos comprados, mano de obra y maquinaria que cambian de un tratamiento a otro. La base de cálculo utilizada incluyó los insumos materiales y productos agrícolas (Tablas 7 y 8, Anexo 5). Se realizaron los análisis necesarios para determinar la efectividad económica de cada tratamiento utilizando la metodología empleada por Maza et al. (2008), en la que se simplifica el análisis y se intenciona a la determinación del valor del incremento de la producción, una vez deducido el monto del costo de cada aplicación o tratamiento. Se plantea a partir de la siguiente formulación: E = Vipn - Ct Donde: E= Efectividad Económica. Vipn = Valor del incremento de la producción de la variante nueva. Ct = Costo del tratamiento. Se tomaron en cuenta los resultados del año 2008 (epígrafe 4.8, Tabla 31), relacionados con el indicador Rendimiento (t·ha-1) en los diferentes tratamientos. Se calcularon los costos variables, referidos fundamentalmente a aquellos en que se incurren por concepto de Gastos de Materiales Directos. Se calculó el incremento de 38 los rendimientos agrícolas con calidad comercial en relación al tratamiento testigo para cada caso, así como su significación en valor. Al valor resultante de cada uno de ellos se le dedujo el monto de gastos por concepto de Gastos de Materiales Directos y se obtuvo la Efectividad económica, lo que posibilitó la elección del mejor tratamiento desde el punto de vista económico. 3.9. Influencia del momento de cosecha en las afectaciones a las raíces tuberosas y su incidencia en las poblaciones de la plaga 3.9.1. Influencia del momento de cosecha en las afectaciones a las raíces tuberosas Este estudio se realizó en dos etapas: La primera se ejecutó en el período comprendido entre mayo y noviembre de 2007 y la segunda desde octubre de 2007 hasta abril de 2008. Se empleó la variedad comercial ‘INIVITB 98-2’ y se evaluaron cuatro momentos de cosecha: 120, 140, 160 y 180 días, para cada uno de los cuales se plantaron cuatro parcelas con cinco surcos de 20 plantas cada uno, a una distancia de 0,90 x 0,30m para la época de primavera y de 0,90 x 0,23m para la época de frío. Las evaluaciones se realizaron en el momento en que se realizaron las diferentes cosechas, las que consistieron en determinar:  Distribución (%). Número de raíces tuberosas dañadas del total cosechado.  Grado de ataque (%). Se determinó de forma similar a lo descrito en el acápite 3.5.  Rendimiento comercial. Se determinó de forma similar a lo descrito en el acápite 3.5. 39  Pérdidas de rendimiento comercial. Determinado similar a lo descrito en el acápite 3.5.  Pérdidas económicas. Se valoraron atendiendo a los precios actuales de compra del boniato según el Listado de Precios (MINAG, 2010) que establece el precio del quintal (46 kg) en tres categorías de calidad: 1ra ($50), 2da ($40) y 3ra ($30) para las cosechas que se realicen entre el 1 de enero y el 31 de mayo y calidad: 1ra ($60), 2da ($48) y 3ra ($36) para las cosechas del 1 de julio al 31 de diciembre. Para evaluar el porcentaje de distribución de raíces tuberosas dañadas se procedió según la fórmula propuesta por Meléndez (2001). D = n x 100 N Donde: D = % de distribución de raíces tuberosas dañadas. n =  de raíces tuberosas dañadas. N =  total de raíces tuberosas evaluadas. 3.9.2. Influencia del momento de cosecha en las poblaciones del insecto Las evaluaciones se realizaron en cuatro puntos, ubicados a 1,7 metros del centro de la parcela, sobre las dos diagonales en que se dividió la misma y consistieron en determinar el número de larvas y pupas de T. nigritus por m3 de suelo, en prismas de dos metros de largo y medio metro de ancho hasta 10cm de profundidad. 40 4. RESULTADOS Y DISCUSIÓN 4.1. Identificación y alcance del problema Los resultados de la encuesta permitieron identificar y determinar el alcance de T. nigritus en las áreas donde se planta el boniato en el país. Los aspectos relacionados con la tecnología del cultivo reflejaron que los clones más extendidos en todo el país son el ‘CEMSA 78-354’ e ‘INIVIT B 98-2’, lo que se asemeja con lo citado por Maza et al. (2008), quienes señalaron la distribución de los mismos en un 90,5 y 77,5% respectivamente. El 67% de los productores obtiene su propia “semilla” y su procedencia en un 62% es de campos en producción, la que es desinfectada con el hongo B. bassiana por un 95,4% de los encuestados antes de la plantación, como parte del manejo integrado de C. formicarius. Esta práctica puede ser muy favorable para el control de los adultos de T. nigritus, que pueden encontrarse en los esquejes al momento de la plantación. El 55,8% de los encuestados prefirió plantar el cultivo entre los meses de mayo y agosto, (época del año de mayores precipitaciones) y el 85,31% realizan la cosecha entre los 135 y 150 días de la plantación. Solo el 68,8% posee riego en sus plantaciones. Se manifestó que todos los encuestados rotan el boniato fundamentalmente con hortalizas, yuca, maíz, frijol, papa y tabaco y en un bajo porcentaje se aplica fertilización química y orgánica (33,94 y 7,33% respectivamente). 41 Los daños en las raíces tuberosas, fueron reconocidos por productores de 109 municipios, lo que representó un 90,83% del total encuestado. El problema causado por esta plaga fue identificado antes del año 1989 por el 3,66% de los encuestados y entre 1990-1999 por el 11% de estos. Sin embargo, la mayoría de los productores (76,14%) reconocieron el problema entre el período 2000 - 2007. En esta etapa fue donde se comenzaron a notificar con mayor intensidad los daños en las raíces tuberosas en todo el país (Castellón et al., 2004b). El 9,17% de los encuestados no conocía cuándo estos daños fueron detectados por primera vez en sus campos. Es significativo resaltar que el 42,20% de los productores, se les afectó más del 41,0% del área total, que destinaron a la producción del boniato. El modelo estadístico del árbol de decisión, mostró que el 63,3% de los municipios presentaron al momento de la cosecha, entre 1-21% de las raíces tuberosas dañadas. Los rangos entre 21-40% y más del 40% de raíces tuberosas con daños, se reflejaron en 35 municipios según los resultados descritos en el Nodo 2 del árbol de decisión y solo cinco municipios del total encuestado, manifestaron no tener conocimiento sobre los mismos (Figura 3). Al relacionar el porcentaje de raíces dañadas con el momento en que se realizó la cosecha se determinó que de los 64 municipios que cosecharon después de los 135 días, 33 de estos presentaron daños en un rango superior al 21% (Figura 4, Nodo 2). Por el contrario solo en dos de los 45 municipios que se realizaron las cosechas antes de los 135 días, el daño estuvo por encima del 21% (Nodo 1). 42 Nodo 0 Categoría % n 1-20% 63 .3 69 21-40% 15 .6 17 mas de 41% 16 .5 18 No sabe 4.6 5 Total 100 .0 109 Nodo 2 Categoría % n 1-20% 0.0 0 21-40% 42 .5 17 más de 41% 45 .0 18 No sabe 12 .5 5 Total 36 .7 40 Nodo 1 Categoría % n 1-20% 100 .0 69 21-40% 0.0 0 más de 41% 0.0 0 No sabe 0.0 0 Total 63 .3 6 Rra Municipio Valor P corregido=1.000, Chi-cuadrado=137.803, gl=1 Figura 3. Árbol de decisión que identifica el porcentaje de raíces dañadas en cada municipio. % raíces dañadas Candelaria; San Cristóbal; Consolación; Los Palacios; Mantua; Bahía Onda; San Antonio; Guira; Jaruco; San Nicolás; Batabanó; Mariel; Bejucal; Alquizar; Quivicán; Los Arabos; Matanzas; Colon; Martí; Camajuaní; Placetas; Caibarién; Quemados; Encrucijada; Cruces; Abreus; Aguada; Cumanayagua; Sancti S; Yaguajay; Cabaiguán; Ciro Redondo; Céspedes; Vertientes; Minas; Esmeralda; Sibanicú; Campechuela; Manzanillo; Guisa; BueyAarriba; Bayamo; Río Cauto; Cauto Cristo; Niquero; Bartolomé Masó; Puerto Padre; Jesús Menéndez; Colombia; Amancio; Urbano Noris; Frank País; Báguano; Rafael Freire; Cacocum; Sagua de Tánamo; Banes; Songo la Maya; Palma Soriano; Contra Maestre; Mella; Tercer Frente; San Luis; Imías; Manuel Tames; El Salvador; Yateras; Baracoa; San Antonio; 1-20% 21-40% Más de 41% No sabe Sandino; Guanes; Pinar del Río; La Palma; Viñales; Guanajay; Güines; Artemisa; Bauta; Melena; Caimito; Santa Cruz; Perico; Pedro B; Jagüey; Santa Clara; Remedios; Manicaragua; Ranchuelo; Rodas; Fomento; Trinidad; Jatibonico; Taguasco; Venezuela; Chambas; P de Enero; Baraguá; Florencia; Ciego de Ávila; Florida; Jimaguayú; Najasa; Camaguey; Jiguanií Majibacoa; Cueto; Segundo Frente; Guantánamo; Niceto Pérez 43 Figura 4. Árbol de decisión que muestra la relación entre el porcentaje de raíces dañadas y el momento de la cosecha. La época de primavera (marzo–agosto) fue señalada por el 62,38% de los encuestados como el período en que la plaga causó los mayores daños y se informaron como clones más afectados el ‘CEMSA 78-354’ (88,99%) e ‘INIVIT B 98– 2’ (71,94%), además del clon ‘Avileño 3’ (16,51%), el que revelaron mayormente los productores de la provincia Ciego de Ávila. Es importante señalar, que los clones con mayores daños se encuentran plantados en la mayoría de las áreas dedicadas al cultivo en el país, lo cual concuerda con lo señalado por los productores encuestados en el presente trabajo. Solo el 9,17% de los productores indicaron a ‘INIVIT B 98–3’ como el menos dañado por este insecto. Además el 92,74% del total de encuestados, expusieron que las producciones afectadas pierden valor comercial. 44 En los diferentes tipos de suelo se pudieron apreciar los daños en las raíces tuberosas, aunque el 36,69% de los encuestados los refirieron en suelos pardos; el 35,77% los encontró en suelos rojos y el 9,17% identificó el problema en suelos aluviales y arenosos. El 22,01% señaló otros tipos de suelo. Por otro lado, se logró relacionar el conocimiento de los agricultores sobre el agente causal que provoca el daño con el municipio encuestado. Se determinó según el análisis multivariado, que el 20,2% de los municipios (representado por 110 productores) reconoció a T. nigritus como responsable de los daños en las raíces tuberosas al momento de la cosecha. Un porcentaje elevado de municipios le atribuyó el daño a diferentes agentes causales tales como: C. formicarius, crisomélidos y larvas del suelo (sin especificar géneros o especies), E. postfasciatus, así como a las babosas. El 39,4% de los municipios no tenía conocimiento alguno de cuál pudiera ser la causa de los daños presentados en las raíces tuberosas (Figura 5). Los resultados del presente trabajo son los primeros realizados en el país, los que contribuyeron a determinar el alcance de esta plaga en las áreas cultivadas con boniato. Se apreció que los daños a las raíces tuberosas son reales, el agricultor percibe el problema y reconoce su importancia, justamente al responder que el producto cosechado pierde valor comercial, lo que concuerda con lo expuesto por Cisneros y Alcázar (2001) y Vázquez (2008) acerca de que cuando coinciden la evaluación técnica con la percepción de los agricultores, se procede a los estudios básicos del problema. 45 Figura 5. Árbol de decisión para relacionar los agentes causales a los que se les atribuye el daño con los municipios encuestados. 46 4.2. Aspectos de la biología 4.2.1. Duración del ciclo biológico de T. nigritus en condiciones de laboratorio Se comprobó a partir de este estudio, que el ciclo biológico de T. nigritus estuvo influenciado por la temperatura ambiente. Con temperatura promedio de 28,5 ±1,2ºC y humedad relativa de 76±7,6%, comprendida en el período mayo-julio/2006, el ciclo biológico del insecto fue de 64 días, el cual difirió significativamente con los valores alcanzados en el período de noviembre/2005–febrero a 23,0±2,2ºC y humedad relativa 78±7,5%. Los estados de desarrollo de huevo, larva y pupa presentaron mayor duración en el período donde se registraron las temperaturas más bajas. La humedad relativa promedio en el ciclo total del insecto presentó una mínima diferencia entre las épocas estudiadas (Tabla 9). Tabla 9. Duración (días) de los estados de desarrollo de T. nigritus en los dos períodos evaluados. Estados de desarrollo mayo-julio/2006 noviembre /2005-febrero/2006 Media Rangos Medios Temp. (ºC) Humedad Relativa (%) Media Rangos Medios Temp. (ºC) Humedad Relativa (%) Huevo 7,0 4,50 b 27,3±0,3 74± 4,5 12,0 139,00 a 23,1±1,1 81±4,0 Larva 50,0 31,00 b 29,2±2,0 77±13,5 75,0 91,00 a 22,8±2,0 79±11,0 Pupa 7,0 30,00 b 29,1±1,2 78±5,0 10,0 90,00 a 23,3±3,4 74±7,5 Huevo- Adulto 64,0 29,00 b 28,5±1,2 76±7,6 97,0 86,00 a 23,0±2,2 78±7,5 Rangos medios con letras diferentes en una misma fila difieren para p< 0,05 según prueba no paramétrica de Mann- Whitney. 47 Las diferencias encontradas en la duración del ciclo biológico de T. nigritus, pueden estar relacionadas con la temperatura ambiente. Al respecto SANINET (2004), resalta la influencia que ejerció la temperatura en la duración de las fases de larva y pupa de algunas especies de crisomélidos. En la literatura científica existen pocos trabajos donde se describe la duración del ciclo biológico de T. nigritus. Por ejemplo Santoro et al., (1980) en condiciones de laboratorio, con temperatura ambiente entre 23,2±3,6ºC y humedad relativa de 56±9,4%, encontró que el ciclo biológico de T. nigritus nitidulus presentó una duración de 384 días. Este autor determinó que esta especie, demoró 19 días en el estado de huevo y entre 345 - 412 días, desde el incio de la formación de la larva hasta la emergencia del adulto, a temperatura promedio de 15,8±3,6ºC para estos dos últimos estados de desarrollo. El estudio realizado por Niño (1998), sobre los crisomélidos del bosque mesófilo de la reserva de la Biosfera “El Cielo” en México, encontraron que la temperatura ambiente jugó un papel importante en la distribución de las poblaciones de los crisomélidos en el área de estudio. Este autor refirió que fueron encontrados 386 ejemplares de Typophorus spp, siendo la primavera la estación más importante para el desarrollo de la subfamila Eumolpinae en la que precisamente se encuentran incluídas estas especies. En estos estudios la humedad del suelo se mantuvo constante para los dos períodos evaluados, por lo que no se pudo realizar una valoración sobre la influencia de este aspecto en la duración del ciclo de vida de T. nigritus. 48 Por otro lado, al analizar el porcentaje de adultos que emergieron, no se encontraron diferencias significativas entre los dos períodos analizados. De igual modo sucedió con el número de machos y hembras que emergieron en cada caso. Después de realizar el sexado de estos insectos en el laboratorio, se determinó que la relación sexual fue 1:1 (Tabla 10). Tabla 10. Emergencia de adultos de T. nigritus por sexos, en dos períodos del año. Rangos medios con letras diferentes en una misma fila difieren para la p< 0,05 según prueba no paramétrica de Mann- Whitney. Los resultados indicaron que la duración del ciclo biológico de T. nigritus, estuvo influenciado por la temperatura. En el período mayo–julio/2006 este presentó una mayor duración, lo cual coincide con la época donde se planta el 70% del boniato en Cuba, aspecto este a tener en cuenta para el manejo de la plaga. 4.2.2. Oviposición y longevidad de adultos de T. nigritus en condiciones de laboratorio Se demostró que la temperatura ambiente influyó en la oviposición de T. nigritus. Se encontraron diferencias significativas entre todas las variables excepto máximo y mínimo de huevos por puestas cuando se compararon ambos períodos. En el período abril–septiembre/2005 los promedios de temperatura fueron superiores (28,2±1,6ºC y 77±5,5% de humedad relativa) a los registrados en el período Emergencia mayo-julio/2006 noviembre /2005-febrero/2006 Media Rangos Medios Media Rangos Medios Emergencia (%) 76,56 5,75a 73,75 3,25 a Machos 30,25 4,13a 31,00 4,88 a Hembras 31,00 6,25a 28,25 2,75 a 49 noviembre/2004 a febrero/2005 (22,6±3,3ºC y humedad relativa 78±2,5%) lo que incidió en que el inicio de la oviposición fue en menor número de días, fue mayor el número de días que la hembra no ovipositó y en los 32,45 días que ovipositó, se contabilizaron un total de 657 huevos, de ellos más del 90% fértiles (Tabla 11). Tabla 11. Valores promedios de los aspectos relacionados con el período de oviposición de T. nigritus. Rangos medios con letras diferentes en una misma fila difieren según la prueba de Mann- Whitney. De acuerdo con los resultados del presente experimento T. nigritus necesitó varios días para iniciar la oviposición idependientemente del período evaluado. Resultados similares fueron descritos por Krysan (1986), quien sin hacer referencia a la temperatura, informó que el crisomélido del boniato D. balteata, comenzó a copular Aspectos relacionados con la oviposición Período evaluado noviembre/ 2004- febrero/ 2005 abril/ 2005- septiembre/2005 Media Rangos Medios Media Rangos Medios Inicio de la oviposición (días) 15,25 6,50 a 7,75 2,5 b Días que no oviposita 85,5 10,50 b 133,95 30,50 a Días que oviposita 22,65 11,98 b 32,45 29,03 a Total de huevos 314,8 10,50 b 657,35 30,50 a Fertilidad de los huevos (%) 89,68 2,50 b 94,06 6,5 a Máximo de huevos por puesta 34,7 17,03 a 41,50 23,98 a Mínimo de huevos por puesta 7,8 17,23 a 9,85 23,78 a 50 seis días después de la emergencia y depositó los huevos por primera vez a los 16 días. En el presente trabajo se encontró que la hembra pudo ovipositar como máximo 773 huevos en toda su vida. Resultados similares fueron descritos por Santoro et al., (1980), quienes determinaron que la fecundidad de T. nigritus nitidulus fue de 798 huevos. Sin embargo, en esta misma especie Branon (1938) describió que la hembra ovipositó durante toda su vida un total de 50 huevos. En observaciones realizadas anteriormente en el laboratorio, se determinó que la hembra de T. nigritus necesitó realizar una sola cópula, para luego seguir ovipositando por el resto de su vida, como sucedió con Leptinotarsa decemlineata, según lo refirió Domínguez (1971). Aunque no existieron diferencias significativas con relación al promedio de huevos por puesta entre ambos períodos, es interesante resaltar que en observaciones realizadas con posterioridad a este estudio, se detectaron puestas de hasta 122 huevos en los meses de mayor temperatura. Con relación a este aspecto, Santoro et al., (1980) señaló que T. nigritus nitidulus, ovipositó de 22,8 a 31,1 huevos por puesta, cantidades inferiores a los promedios alcanzados en el presente trabajo para cada período evaluado. En otra especie de la familia Chrysomelidae también se alcanzó alta fecundidad, tal es el caso de D. balteata, en que Pitre y Kantack (1962) informaron que normalmente son depositados entre dos y 15 agrupaciones de huevos de hasta 100 posturas cada uno y que una hembra puede ovipositar hasta 850 huevos. 51 En relación con la longevidad de los adultos independientemente del período evaluado, la hembra presentó mayor longevidad que el macho con diferencias significativas (Tabla 12). Es de destacar, que los adultos de ambos sexos que emergieron en abril de 2005 (27,8±1,6ºC y 77± 5,5% de humedad relativa) presentaron una mayor longevidad que los emergidos en noviembre (23,5±3,4ºC y 75% de humedad relativa). Tabla12. Longevidad de T. nigritus en dos períodos evaluados. Rangos medios con letras diferentes en una misma columna difieren según prueba de Mann- Whitney. Las referencias sobre este aspecto ofrecidas por Santoro et al., 1980, mostraron valores superiores en la longevidad de T. nigritus nitidulus, a las obtenidas en el presente trabajo. Este autor refirió longevidades máximas de 284 días para el macho y de 332 días para la hembra. En este estudio la longevidad máxima alcanzada para el macho y la hembra fue de 195 y 212 días respectivamente. Si se considera el promedio de vida de esta especie, el número de huevos que puede ovipositar, unido a la condición de solo prescindir del macho una sola vez para mantener la descendencia, la convierte en una seria amenaza para este cultivo, Longevidad (Días) Adultos emergidos en el mes de noviembre /2004 Adultos emergidos en el mes de abril 2005 Media Rangos Medios Media Rangos Medios Longevidad de la hembra 118,35 26,03 a 178,75 27,10 a Longevidad del macho 106,85 14,98 b 132,70 13,90 b 52 fundamentalmente en los meses de verano que es donde se registran en nuestro país las mayores temperaturas. Santoro et al., (1977) refirió que en Argentina la escasa información sobre aspectos de la biolología, no permitió relacionar el daño ocasionado con la larva y el provocado por los adultos al follaje, de ahí la importancia que este autor le concedió a los estudios relacionados con la biología y hábitos del insecto. En otros países en que este insecto se ha informado como plaga del boniato, tales como: México (Brannon, 1938; Flower y Hanzen, 1997), Venezuela (Ramírez, 1985), Guatemala, Costa Rica, Panamá (Flower y Hanzen, 1997), Brasil (Goncalvez, 1997), Jamaica (Lawrence et al; 1998), y Perú (Cañedo, 2004), tampoco se han brindado resultados de estudios bioecológicos, limitándose a ofrecer informaciones sobre daños e importancia como plaga del boniato, así como las referentes a algunas prácticas de control. En Cuba existió una situación similar, ya que cuando se informó por primera vez a T. nigritus como plaga de follaje (Vázquez, 1979), existía un total desconocimiento de sus hábitos y biología. A principios de la década de los 80, a pesar de que los daños fueron observados en las raíces tuberosas del boniato, estos no se tomaron en consideración y no fue hasta el año 2002, en que productores de todas las provincias comenzaron a preocuparse por las afectaciones presentadas en el momento de la cosecha y surgió la demanda de profundizar en aspectos de su biología que sirvieran de base para el manejo de esta plaga. Los resultados antes expuestos sobre la biología de T. nigritus constituyen los primeros que se dan a conocer en Cuba sobre esta especie como plaga del boniato 53 o camote (I. batatas) lo que contribuye al conocimiento del insecto y se consideran una herramienta indispensable para su manejo. 4.3. Descripción de los estados de desarrollo Descripción de las puestas y los huevos: La hembra sitúa las puestas en el suelo, en la base del esqueje; los huevos son colocados en grupos, unidos unos con otros a través de una sustancia negra que expulsa la hembra a través de su ovopositor, la que además de cubrir el borde de la puesta, llena los espacios que quedan entre un huevo y otro, proceso en que la hembra tarda un minuto para brindarle protección a cada uno de estos. Los huevos son de forma oval, de ápices redondeados, corion liso y traslúcido; color amarillo pálido al inicio (Figura 6 A) y con tonalidades amarillo-naranja después del segundo día de haber sido colocados (Figura 6 B). Presentan un largo de 1,01 a 1,05mm, con un ancho entre 0,41 a 0,44mm. Estas características son muy similares a las descritas para T. nigritus nitudulus por Santoro et al., (1980) a partir de poblaciones de Argentina. Descripción de las larvas: Las larvas son escarabeiformes, de color blanco cremoso. Habitan en el suelo, deslizándose hacia la raíz tuberosa para alimentarse y cuando no se alimentan se les observa en una cavidad que construyen con partículas de 54 suelo, donde permanecen guarecidas, en las que definitivamente se albergan durante el estado de pupa (Figura 7 A). Estas observaciones coinciden con las efectuadas a campos de boniato en Argentina por Santoro et al., (1980), quienes señalaron que la larva de T. nigritus nitidulus siempre se encontraba en el suelo y difícilmente fue localizada en el boniato almacenado después de la cosecha. Sin embargo, Branon (1938) y Chalfant et al. (1990) en estudios realizados con T. nigritus viridicyaneus lograron observarlas en los orificios después de la cosecha, alegando que esta situación contribuyó a propagar el insecto, una vez que comenzó la comercialización de la producción. El estado de larva presenta tres instares. Las larvas de primer instar midieron entre 1,12-1,28mm de longitud, con un ancho de cápsula cefálica entre 0,16-0,24mm (Figura 7 B). En el segundo instar el largo fue desde 2,0-2,8mm y el ancho de cápsula cefálica osciló entre 0,32 - 0,44mm. En el tercer instar (Figura 7 C) la longitud de su cuerpo varió entre 5,21 - 7,13mm y el ancho de la cápsula cefálica invariablemente fue de 0,99mm. Estos resultados son similares a los obtenidos por Santoro et al., (1980) en Argentina, en cuanto a la longitud de las larvas de primer y tercer instar (1-1,5mm y 5,2–8,4mm respectivamente) sin embargo difieren en cuanto al ancho de la cápsula 55 cefálica. En este sentido este autor informó valores entre 0,25 y 0,29 mm para larvas de primer instar y de 1,31-1,55mm para las de tercer instar. Descripción de pupas y adultos: La pupa es libre y de color blanquecino. Se encontró en el suelo en una cavidad construida por la larva al final del tercer instar (Figura 8). Cuando el adulto abandonó la misma, se pudo observar en su interior la presencia de las exuvias. Los adultos, además de observarse en el follaje, también se encontraron en la hojarasca sobre el suelo y al igual que C. formicarius, se hicieron los muertos cuando fueron molestados. Resultados similares fueron descritos por Coto (1995) pero en plantaciones de boniato afectadas por T. nigritus viridicyaneus. Los adultos son de cuerpo oblongo, de color pardo claro con una tonalidad negra en la base de los élitros cuando son inmaduros, los que definitivamente se tornan negros brillantes (Figura 9 A y B). Las hembras son de mayor tamaño que los machos. La longitud del cuerpo oscila entre 5,31-6,30 mm y el ancho en la base de los élitros puede medir desde 2,98 - 3,81mm. 56 Con relación a la coloración y a la longitud de los insectos de esta especie se han encontrado diferencias. Al respecto, Capinera (2001), describió a T. nigritus viridicyaneus, con colores entre azul y verde metálico y un tamaño aproximado entre 6 -7,5 mm largo. Lo descrito por este autor resultó interesante si se tiene en cuenta, que en el presente estudio desde la primavera de 2010 se observaron adultos de esta especie con tonalidades azules en Colón (Matanzas), La Sierpe (Santi Spíritus) y verdes en Tunas (Las Tunas) y en Chambas (Ciego de Ávila) (Figura 10). Esta variación respecto a la coloración de los adultos está relacionada con varias sub especies de T. nigritus referidas por otros autores en diferentes países. Así, Bechyne (1948), caracterizó a T. nigritus nitidulus por los vivos reflejos metálicos verdosos de la parte superior del cuerpo y la fina puntuación de los élitros, que no llega al ápice y la separa de T. nigritus de la Guyana Francesa, porque esta posee la parte superior del cuerpo negra, casi sin reflejos metálicos y la puntuación grosera de los élitros termina en el ápice. Además señaló que la especie Typophorus versutus en Brasil presentó reflejos metálicos azules en la parte superior del cuerpo; sin embargo, 57 Goncalves (1997) en el mismo país, no reconoció la especie T. verustus, si no a la sub especie T. nigritus versutus, la que también identificó con tonalidades azules. Bechyne (1948) también describió a la sub especie Typophorus nigritus repetitus con colores rojizos en el área humeral de los élitros. El propio autor diferenció a T. nigritus viridicyaneus y la separó de T. nigritus nitidulus por la puntuación elitral más gruesa y la corta carena longitudinal lateral en los élitros, por detrás de la impresión transversal post basal. Esta variabilidad y su relación con la existencia de sub especies es cuestionada por varios autores (Shalk y Jones, 1985; Talekar, 1987 y Jansson et al., 1991; Capineira, 2001) y en particular Arnett et al. (2002) quién expresó, que las sub especies de T. nigritus necesitan una reevaluación. En Cuba se informó a T. nigritus como plaga del boniato que se manifestó con poca importancia en diferentes regiones del país (Vázquez, 1979; Vázquez et al., 1994). Esta especie fue identificada inicialmente por Fernando de Zayas, quien la tenía en su colección particular (comunicación personal, Vázquez, 2010) por lo que esta variabilidad de colores en las poblaciones de adultos de T. nigritus es un aspecto a tener en cuenta en posteriores estudios sobre esta especie. Desde luego, en las observaciones que se realizaron en las provincias del país, no se apreciaron ni informaron diferencias en los daños provocados por T. nigritus sobre el cultivo, aspecto que tampoco ha sido referido en otros países donde se manifiesta como plaga del boniato o camote (Arnett et al., 2002), por lo que consideramos que hasta el presente dicha variabilidad no tiene importancia en el manejo de esta plaga. 58 4.4 Descripción de las lesiones y daños producidos a las plantas de boniato Las lesiones al follaje colocado en placas Petri, se observaron inmediatamente después de haberse situado los adultos en la misma. Estos prefirieron las hojas maduras, las devoraron generalmente desde el margen hacia dentro, con comeduras en forma de media luna (Figura 11 A) y posteriormente realizaron orificios en el interior de la hoja, los que se agrandaron al unirse varios de estos (Figura 11 B), y presentaron el borde de la lesión en forma aserrada, el que al secarse mostró la apariencia de pequeños dientecitos (Figura 11 C). En áreas del Complejo Agro Industrial “Carlos Baliño” del municipio Santo Domingo”, provincia Villa Clara, se logró cuantificar hasta un promedio de 60 adultos por planta y gran parte del follaje quedó totalmente defoliado. El insecto se alimentó de todo el limbo foliar excepto de las nervaduras, lo que imposibilitó la venta del material de propagación dos días después de la afectación (Figura 12). 59 Estas observaciones coinciden con las realizadas por Brannon (1938) y Capinera (2001) en plantaciones de boniato afectadas por esta especie. Cuando emergieron los adultos y se realizaron las observaciones a las raíces tuberosas provenientes de las bandejas, se encontró que las lesiones provocadas por las larvas inoculadas en estas, coincidieron con las detectadas en las plantaciones que se realizó la cosecha a los 120 días (Figura 13 A). Figura 13. Raíces tuberosas con lesiones causadas por T. nigritus en laboratorio (A) y campo (B y C). En la raíz tuberosa se observaron relieves irregulares en forma de surco, los que llegaron a cubrir toda la corteza. De igual modo, la larva realizó orificios de 5,0mm de diámetro, con cavidades por debajo de la epidermis entre 1,0 a 1,5cm de profundidad (Figura 13 B y C). Estas descripciones coincidieron con las que realizó Marti (2002), en campos afectados por Typophorus nigritus nitidulus. Según este autor la larva produce e