, Junio, 2019 Departamento de Arquitectura Bases conceptuales para el estudio de la casa ecléctica de medianos ingresos Autor: María Amalia Vázquez Hernández Tutor: Dr. Roberto López Machado Construcciones Conceptual bases for the study of the eclectic house of medium income Author: María Amalia Vázquez Hernández Tutor: Dr. Roberto López Machado , June, 2019 Academic Departament of Architecture Construcciones Este documento es Propiedad Patrimonial de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas, y se encuentra depositado en los fondos de la Biblioteca Universitaria “Chiqui Gómez Lubian” subordinada a la Dirección de Información Científico Técnica de la mencionada casa de altos estudios. Se autoriza su utilización bajo la licencia siguiente: Atribución- No Comercial- Compartir Igual Para cualquier información contacte con: Dirección de Información Científico Técnica. Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas. Carretera a Camajuaní. Km 5½. Santa Clara. Villa Clara. Cuba. CP. 54 830 Teléfonos.: +53 01 42281503-1419 “El siglo XX trajo consigo las oportunidades que siempre brindan las nuevas épocas.” -Antonio Quintana- A mi mamá, por todas las luces… Agradecimientos …a mami y papi, por la vida. …a mi hermano Ale, por ser el mejor arquitecto empírico del mundo. …a Mayold, por la preocupación constante, y a Nani y Tía, por la atención. …a Roberto López, por su apoyo y singular magisterio, y a Oscar por ayudarme a llegar a él. …a Joe por ser quien es. …a Ana y Mary, como extensión de mi familia. …a Cindybell, compañera de los años difíciles. …a mis amigos por la tardes y noches perdidas. …a Santa Clara, por la extraña inspiración. Mis agradecimientos igualmente a todas aquellas personas que con su apoyo y orientaciones, ayudaron específicamente en algún momento de mi formación y de la investigación, y cuyos nombres me veo en la obligación de omitir. A todos, gracias. Resumen La acelerada pérdida de inmuebles con valores patrimoniales es un fenómeno que actualmente sucede en toda Cuba, entre otras causas, por falta de investigación que permita su adecuada valoración y conservación. En el presente trabajo de diploma se realiza una indagación en textos de teóricos, críticos y escritores de las primeras revistas de arquitectura hasta estudios más actuales, para hacer un análisis de las bases conceptuales por las que se ha estudiado el eclecticismo a lo largo de los años, tanto en el panorama internacional como el nacional. El método de análisis parte de la síntesis de la información obtenida en tres meses de investigación, para profundizar en un primer momento sobre el eclecticismo, sus soluciones estilísticas y tipológicas para las diferentes clases sociales, y posteriormente, definir las bases conceptuales seguidas para el estudio de fachada, planimetría e interiores de la casa ecléctica cubana de medianos ingresos. De esta manera se logra la confección de una base documental y la organización de la información referente a la arquitectura ecléctica internacional y nacional. La pertinencia del trabajo radica en el hecho de que supone hoy una novedad desde el punto de vista metodológico, en cuanto al horizonte de intereses y relaciones en los que la historiografía arquitectónica debe moverse. Palabras clave: eclecticismo / base documental / vivienda ecléctica / medianos ingresos Abstract The accelerated loss of property with heritage values is a phenomenon that is currently happening throughout Cuba, among other causes, due to a lack of research that allows its proper assessment and conservation. In the present diploma work is made a collection of texts by theoreticians, critics and writers of the first architecture journals, up to more current studies, to make an analysis of the conceptual bases by which eclecticism has been studied throughout the years, both in the international and the national panorama. The analysis method starts from the synthesis of the information obtained in three months of research, to investigate in a first moment about eclecticism, its stylistic and typological solutions in different social classes, and later, to define the conceptual bases followed for the study of facade, planimetry and interiors of the Cuban eclectic house of medium income. In this way the creation of a documentary base and the organization of the information referring to the international and national eclectic architecture is achieved. The pertinence of the work lies in the fact that it is today a novelty from the methodological point of view, in terms of the horizon of interests and relationships in which architectural historiography should move. Key words: eclecticism / documental base / eclectic house / medium income INTRODUCCIÓN ....................................................................................................................................... 1 CAPÍTULO I ............................................................................................................................................... 6 EL ECLECTICISMO, SUS SOLUCIONES ESTILÍSTICAS Y TIPOLÓGICAS. ESTUDIOS EVOLUTIVOS Y CLASISTAS. ................................................................................................................. 6 1.1 ANÁLISIS POR ETAPAS. ............................................................................................................................ 6 1.1.1 El eclecticismo en Europa. Su surgimiento. ...................................................................... 6 1.1.2 Historicismo y Eclecticismo. Dos caras de la misma moneda. ..................................... 10 1.1.3 El eclecticismo en Latinoamérica. ..................................................................................... 14 1.1.4 El eclecticismo en Cuba. .................................................................................................... 19 1.2 ANÁLISIS POR EVOLUCIÓN. ............................................................................................................ 24 1.2.1 Algunos acercamientos. ............................................................................................................. 25 1.2.2 Las variantes evolutivas de la casa ecléctica cubana. .................................................. 31 1.3 ANÁLISIS POR CLASES SOCIALES. .................................................................................................. 47 CONCLUSIONES PARCIALES I ....................................................................................................................... 55 CAPÍTULO II ............................................................................................................................................ 56 BASES PARA EL ESTUDIO DE FACHADA, PLANIMETRÍA E INTERIORES DE LA CASA ECLÉCTICA CUBANA DE MEDIANOS INGRESOS. ......................................................................... 56 2.1 ALGUNOS ACERCAMIENTOS. ................................................................................................................. 56 2.2 EL ANÁLISIS DE LA FACHADA ECLÉCTICA............................................................................................... 59 La fachada ecléctica en la casa habanera. ....................................................................................... 60 La fachada ecléctica en la casa matancera. ..................................................................................... 63 La fachada ecléctica en la casa cienfueguera. ................................................................................. 64 La fachada ecléctica en las casas de Santa Clara. ......................................................................... 65 La fachada ecléctica en otras ciudades del centro .......................................................................... 67 La fachada ecléctica en la casa de Camagüey ................................................................................ 67 La fachada ecléctica en la casa santiaguera .................................................................................... 68 2.3 LA PLANIMETRÍA DE LA CASA ECLÉCTICA DE MEDIANOS INGRESOS. .................................................... 68 La planimetría de la vivienda ecléctica en La Habana. ................................................................... 69 La planimetría de la vivienda ecléctica en Matanzas. ..................................................................... 71 La planimetría de la vivienda ecléctica en Cienfuegos. .................................................................. 71 La planimetría de la vivienda ecléctica en Trinidad. ........................................................................ 72 La planimetría de la vivienda ecléctica en la región central. .......................................................... 72 La planimetría de las viviendas eclécticas en la región oriental. ................................................... 74 2.4 EL ESTUDIO DE INTERIORES EN LA CASA ECLÉCTICA DE MEDIANOS INGRESOS ................................... 76 CONCLUSIONES PARCIALES II ...................................................................................................................... 81 CONCLUSIONES .................................................................................................................................... 82 RECOMENDACIONES ........................................................................................................................... 83 BIBLIOGRAFÍA ....................................................................................................................................... 84 ANEXOS .................................................................................................................................................. 92 1 INTRODUCCIÓN Muchos son los autores que han tratado el tema del eclecticismo en la arquitectura y aún así no puede afirmarse que exista una bibliografía suficiente o definitiva. A través de los años ha sido tratado como la tendencia estilística que llegó a romper con el rígido esquema académico, como el conjunto de revivals cargado de connotaciones moralizantes en busca del modelo ideal, percibido por algunos como la magnificación del lujo individual, o visto con el carácter peyorativo que se le concedió a inicios de su surgimiento y auge por catalogarse como un sistema heterogéneo, sin orden ni conexión de formas abigarradas. La mayor parte de esta producción escrita, principalmente internacional, se concentra en caracterizar la gran arquitectura de las ciudades, léase aquellas edificaciones emblemáticas, a pesar de que fue un estilo lo suficientemente amplio como para abarcar tanto las obras monumentales como las particulares. Dichos modelos de análisis pueden ir desde los textos más conservadores en descripción, con la prosa más poética o el mayor de los tecnicismos, a representaciones más abarcadoras y exhaustivas. En cuanto a la historiografía nacional, es cierto que hubo un declive décadas atrás, donde lo ecléctico no formaba parte aparentemente de la cultura nacional, o no se habían percatado de ello. De manera que cuando se hablaba de evolución estilística o se hacía un desglose de lo que había sido el devenir arquitectónico del país, el marco de estudio iba desde lo vernáculo y la llamada arquitectura colonial, considerando al Neoclásico como continuación de la hegemonía academicista, hasta el resquebrajamiento de esta con la llegada del Movimiento Moderno, y un poco antes, el Art Decó. Entonces la llamada Batalla de estilos 1 1 Expresión otorgada por Joaquín Weiss para referirse al escenario ecléctico, para referirse a la rivalidad entre los partidarios de los estilos de la Edad Antigua y la Edad Media. Weiss, J. E., (1957). La arquitectura de las grandes culturas, La Habana, Editorial Minerva. , se libraba también en los libros y esos años de efervescencia constructiva quedaban embebidos en la historia de una arquitectura tildada de imitativa, que irrevocablemente forma parte de un legado histórico innegable y genuino. 2 Con un Carpentier que definió a La Habana como “ciudad de columnas” 2, sede de ese “estilo sin estilo”, la necesidad de preservación del patrimonio cubano y una nueva generación de historiadores con enfoques complementarios, incitó a que quedara plasmada la persistencia del eclecticismo en la identidad nacional. Es así que para los años ochenta, se despliegan una serie de estudios, suscitados por algunos profesores que, tras el evento de las Tunas 3 Soraluce et al., 2005 , encaminaron trabajos de diploma y sus propias tesis doctorales a desenterrar los entresijos de esta infortunada arquitectura. Teóricos como Roberto Segre, Ángela Rojas, Lohaina Aruca, Eliana Cárdenas y María Victoria Zardoya profundizaron en la arquitectura de principios del siglo XX en la capital, mientras otros docentes como Vivian Mas, Roberto López, Rita Argüelles y Coralina Vaz llevaron la investigación de estudios tipológicos de la vivienda ecléctica a otras ciudades del país, como así recogen los libros La casa cubana: colonia y eclecticismo ( ) e Historiografía e Identidad en la Arquitectura cubana (Cárdenas, 2015). Enfoques más actuales sobre el estudio de la arquitectura doméstica, aplican incluso el concepto de la evolución interna del estilo, de los que pueden citarse las tesis de grado de Yenier Madroñal (2015), Cristiam Moscoso (2016), Ricardo César Escalona (2017), Robin Enrique Palmero (2017), Ana Isis Ramos (2018), Laritza Pérez (2018) y Claudia Cereceda (2018). Se propone entonces, a partir de toda la documentación publicada obtenida en tres meses de investigación, hacer un análisis de las bases conceptuales por las que se ha estudiado el eclecticismo a lo largo de los años, tanto en el panorama internacional como el nacional, enfocado principalmente en la vivienda de medianos ingresos. El estudio está desarrollado a partir de indicadores analíticos que ilustran aquellas obras o teóricos que han analizado el estilo por etapas, si existe una evolución interna y la presencia de tipos, fases o variantes del mismo estilo, cómo ha sido su interacción en las diferentes clases sociales, y cuáles son 2 Alejo Carpentier manifiesta la presencia del eclecticismo en obras como El siglo de las luces, La consagración de la primavera y numerosas crónicas periodísticas, y define a la Habana como “ciudad de columnas” en uno de sus ensayos clásicos, que lleva por título esa misma expresión. 3 Coloquio Nacional sobre eclecticismo y tradición popular celebrado en las Tunas en 1989, hito dentro del proceso de revalorización del estilo. 3 los patrones seguidos para los estudios de fachada, planimetría e interiores. El método utilizado es deductivo-inductivo, que va de lo general a lo particular, de análisis y síntesis, e histórico-lógico. Se realiza un importante trabajo de recolección de textos de teóricos, críticos y escritores de las primeras revistas de arquitectura, hasta estudios más actuales; por lo que la presente investigación, supone hoy una novedad desde el punto de vista metodológico, en cuanto al horizonte de intereses y relaciones en los que la historiografía arquitectónica debe moverse. Sin dudas, todas estas investigaciones constituyen una valiosa contribución al conocimiento y a la divulgación de los valores culturales de la arquitectura doméstica, para una mejor preservación del patrimonio inmueble. Problemática de la Investigación_ La acelerada pérdida de la arquitectura doméstica del período ecléctico por falta de investigación que permita su adecuada valoración y conservación. Problema de estudio_ Carencia de documentación o base documental específica sobre el estudio a través de variantes diacrónicas de la casa ecléctica. Objeto de la Investigación_ La base documental para el estudio del lenguaje formal desde el punto de vista estilístico y tipológico en la evolución de la casa ecléctica. Campo de acción_ Documentación vinculada a los estudios evolutivos de fachada, planimetría e interiores de la casa ecléctica cubana de medianos ingresos. Objetivo General_ Identificar las particularidades de la base documental vinculada con los estudios de fachada, planimetría e interiores en la casa ecléctica. Objetivos Específicos_ 4 1. Investigar sobre el eclecticismo, sus soluciones estilísticas y tipológicas, evolución y relación en las clases sociales. 2. Definir las bases para el estudio de fachada, planimetría e interiores, en especial de la casa ecléctica cubana de medianos ingresos. Aportes_ Práctico: La confección de una base documental sobre el estudio de la casa ecléctica. Metodológico: Organización de la información referente a la arquitectura ecléctica internacional y nacional. Procedimiento Metodológico_ 5 Estructura de Trabajo_ Introducción Capítulo I: acopio de autores y textos que acercan los estudios del estilo ecléctico a su definición por etapas, evolución y distinción de clases sociales. Capítulo II: colecta de autores y textos que caracterizan la fachada, la planimetría y el interior de la casa ecléctica y sus variantes evolutivas. Conclusiones Recomendaciones Bibliografía Anexos I 6 CAPÍTULO I EL ECLECTICISMO, SUS SOLUCIONES ESTILÍSTICAS Y TIPOLÓGICAS. ESTUDIOS EVOLUTIVOS Y CLASISTAS. El presente capítulo está encaminado a analizar, desde las diversas interpretaciones de un grupo de reconocidos teóricos, cómo ha sido estudiado el eclecticismo en la historiografía internacional y nacional, a partir de la división en indicadores más globales como las épocas en las que ha sido enmarcado por los diversos autores, el lenguaje utilizado en los estudios hallados, su relación con el Historicismo, la evolución dentro del propio estilo ecléctico a través de variantes diacrónicas o sincrónicas, y su interacción en las clases sociales. 1.1 Análisis por etapas. La relativa calma bélica entre las potencias europeas a partir de 1830, implica un desarrollo del capitalismo, que trae la agudización de las diferencias entre las clases sociales, para lo cual el neoclásico no cumplía las expectativas y se necesitaba un nuevo estilo ornamental con mayor densidad formal. Surge así el eclecticismo, que al permitir la creatividad y libertad compositiva, intentó dar en sus años de auge una respuesta a la demanda del siglo de crear un nuevo estilo. Enmarcarlo en época y lugares, ha sido lo primero para cualquier estudio relacionado. A continuación se identificarán las particularidades del eclecticismo respecto a esta temática en diferentes regiones de Europa, el arribo en América Latina y su presencia en Cuba. 1.1.1 El eclecticismo en Europa. Su surgimiento. En las concepciones más simplistas, la condición ecléctica de la arquitectura se define como la mezcla de lenguajes artísticos anteriores en una misma obra, ya sea de filiación académica o con ornamentaciones producto también de la 7 inventiva popular. Su surgimiento, luego del auge neoclásico, data del siglo XIX, según varias fuentes (Jenks, 1981; de Fusco, 1992; Collins, 1998; da Rocha, 2009; Sobrón, 2018) y “alcanzó su apogeo en las últimas décadas del aquel siglo y perduró hasta bien entrado el siguiente” (da Rocha, 2009: 16). Nacido en Francia, el eclecticismo fue rápidamente exportado a Europa, y debido a sus preceptos, promovió la libertad y la mixtura, se desarrolló de forma dinámica, y se expresó de variadas formas y en todos los temas arquitectónicos. Esto lo llevó a formar parte de un gran auge constructivo, a la par de una amalgama de opiniones respecto a su condición o no de estilo. Tanto para Peter Collins (1998) como para Pedro Navascués Palacio en el prólogo de Arquitectura del eclecticismo en Galicia (1875-1914) (Fernández, 1995), el eclecticismo constituyó una actitud antes que un estilo, una actitud hacia el pasado como motivo de inspiración para crear la arquitectura contemporánea y el modelo ideal. Para otros fue la plataforma sobre la que enaltecer la positividad del movimiento moderno. Navascués al referirse al impacto del estilo en el espectro estilístico, ilustra una España donde “arreciaron las críticas contra el eclecticismo por su incapacidad para generar un nuevo lenguaje arquitectónico”; ciertamente, la misma reacción producida en el resto del mundo (Navascués; citado en da Rocha, 2009: 37). Asimismo, el historiador español dejó claro que, en términos generales, la historia de la arquitectura es la historia del eclecticismo 4 Solo en los últimos años, quizá tres décadas atrás, este período ha empezado a cobrar una definida identidad y muchos teóricos han aportado materiales e interpretaciones para la reconstrucción de una etapa de más de un siglo. Es el y que, pese a que pudiera perturbar a algunos, la arquitectura del siglo XIX llegó tan lejos como otras etapas de la historia, si alcanzó “cotas que el propio Renacimiento y Barroco hubieran admirado” (Navascués, 1992: 17) 4 Navascués lo afirmóa partir del sucinto razonamiento de que en mayor o menor medida las obras de casi todas las épocas son el resultado de la combinación de elementos precedentes. 8 caso de Peter Collins que, en Los ideales de la Arquitectura Moderna, su evolución (1998), realiza un estudio historiográfico impecablemente presentado, donde organiza los temas desde el rococó hasta finales del siglo XX. Como resalta en su prólogo, fue la primera obra en realizar esta clase de análisis desde la teoría y la crítica; únicamente antecedida por otros estudiosos que ilustraron los primeros acercamientos a este tipo de análisis, como Kenneth Clark, Summerson, Pesvner, Hitchcock, V. Scully y Hautecoeur, Para Óscar da Rocha (2009), en su gran introducción dedicada al eclecticismo como precedente del modernismo en Madrid, establece su surgimiento a mediados del siglo XIX, del que tomó sus últimas décadas para su glorificación, así como las primeras del XX, como ya se dijo antes. Esta consideración también fue apreciada en el volumen enciclopédico Arquitectura del siglo XIX, del modernismo a 1936 y de 1940 a 1980 del año 1985 “En España, el eclecticismo había comenzado desde el siglo XIX, y particularmente durante los últimos 40 años de aquella centuria predominó un quehacer arquitectónico en el que la decoración desempeñaba un papel esencial, con una marcada preferencia por las fachadas e interiores profusos en ornamentación. Así pues, la cuantiosa inmigración española que arribó durante esas décadas trajo consigo una preferencia por ese modo de hacer (…)” (autores, 1985) Otras fuentes que abundan el tema (Chueca, 1986; Patetta, 1977; Navascués, 2002) son más precisas en cuanto a fechas y ofrecen con mayor claridad el período ecléctico en el panorama internacional. Según Collins (1998) la noción del eclecticismo comenzó en Francia por la década de 1830, a partir de que Víctor Cousin la empleara para identificar “un sistema de pensamiento constituido por puntos de vista diversos tomados de otros varios sistemas” (Ibídem, p. 117). El filósofo francés afirmó además que el estilo se fue gestando en la etapa isabelina (1833-1868), donde se muestran los primeros ejemplos de disolución del neoclasicismo y la aparición del espíritu ecléctico .Era ese período donde la Academia aún llevaba la batuta de la vida artística del país (Cousin; referenciado en Navascués, 2002). 9 En Occidente se presentó entre 1860 y finales de la década de 1920, según Fernando Chueca (1986), mientras que L. Patetta entiende por Eclecticismo “la producción arquitectónica que va de la crisis del Clasicismo (1750) a los orígenes del Movimiento Moderno (finales del XIX) “, y lo concibe, más allá de la inclinación por fusionar elementos formales y decorativos de antiguos estilos en un mismo edificio, como “un entramado y sucesión de experiencias revivalistas, con las que la burguesía ha tratado de determinar sus ideales figurativos” (Patetta, 1977; citado en Basurto, 2004). Ya que el enfoque ahora es el análisis por etapas, es necesario recobrar la obra Los ideales de la Arquitectura Moderna, su evolución (1750-1950) (Collins, 1998), ya que ofrece además una periodización del historicismo en su concepción más amplia y determina la duración de las etapas por las que transitan sus diferentes vertientes de la siguiente manera: el historicismo romano, entre 1550 y 1750; el historicismo griego, de 1820 a 1860; el historicismo renacentista que, pareciendo una cacofonía o redundancia, no tuvo sentido hasta 1820; y el nacionalismo gótico, que fue culminando en el período de 1857 a 1859, aunque a principios del siglo XX las iglesias siguieron construyéndose bajo el estilo neogótico. Por su lado, Joaquín Weiss en su libro La Arquitectura de las grandes culturas (1957), sí se hace más extensivo a la hora de hablar de surgimiento y no se queda al margen de “la segunda mitad del siglo XIX”, sino que, abarcando gran parte de Europa y luego el continente Americano, enmarca y caracteriza- con sus principales exponentes y ejemplos en cada caso- el período ecléctico de la siguiente manera: Francia. (1830-1900), donde surge, con sus distintas fases a las que se hará referencia en el próximo epígrafe dedicado a la evolución del estilo. Alemania (1830-1900) y en Inglaterra (1830-1920), donde su aceptación general fue aplazada hasta 1870, por la rivalidad entre lo gótico y lo clásico, y fue llamado 10 Queen Anne Revival por basarse en un período de la historia inglesa (Navascués, 2002). El “estilo Reina Ana”, fue en este país lo que en Francia el “estilo Luis XIII” (Collins, 1998). España y otros países (1850-1920) donde, a pesar de haberse extendido ya por varios países de Europa, fue en la península Ibérica donde “tuvo un matiz más ranciamente nacionalista que en aquellos, por contar con tan diversas fuentes de inspiración” (Weiss, 1957: 264). Xosé Fernández (1995) coincide con estas fechas al ubicar la etapa ecléctica en la comunidad española de Galicia. Estados Unidos de América (1850-1900), donde el estilo fue llevado de la mano de artesanos y aficionados no cualificados, a causa de la escasez de verdaderos profesionales y arquitectos; aunque no faltaron quienes dieran su aporte a esta nueva etapa de la arquitectura. Weiss también menciona y explica sus fases, las que igualmente serán tratadas en el epígrafe 1.2. Respecto al eclecticismo norteamericano y a la influencia recibida para consentirlo, se dice que: “(…) Italia ha dado sus inspiraciones a jardines, en pérgolas, en bañeras, en logias; Inglaterra toda la casticidad de sus fachadas, de sus terrazas, de sus campos; Francia la mundana gracia de su renacimiento; todo fundido en una poderosa imaginativa escuela nacional traída a retazos por los jóvenes arquitectos graduados en las escuelas de Europa” (de Cisneros, 1919: 29). 1.1.2 Historicismo y Eclecticismo. Dos caras de la misma moneda. Hablar de Eclecticismo e Historicismo es hablar de pasado y tradición, no solo por ser variantes estilísticas anteriores ni tratarse de elementos ornamentales pretéritos a nuestros días, sino por su compromiso con el rescate de valores incluso más antiguos. Aunque resulta evidente que ambos términos no significan lo mismo, a lo largo de la historiografía mundial son varias las posiciones u opiniones que han adoptado los teóricos; se han analizado como un único estilo, interrelacionados uno como evolución de otro, el Historicismo como antecesor y el 11 Eclecticismo como inevitable vertiente de una reconquista estilística ya emprendida, o simplemente como estilemas desarrolladas de forma simultánea en estos años de avivamiento. A partir de estas vistas y criterios de acuerdo a dichos estilos y a su conexión, la investigación realizada refundió importantes juicios como el del historiador italiano Renato de Fusco (1992), Andrés Francel, José A. Ojeda (2016) e Ignacio Sobrón (2018), que perciben al estilo ecléctico dentro del Historicismo; la obra de Xosé Fernández (1995) y del español Pedro Navascués (2002), que no esclarecen la posición de uno u otro dentro del repertorio estilístico, pero afirman un desarrollo en paralelo y una equivalencia; además de la existencia de otros documentos que realzan las características particulares y diferencias en cada caso. Historia de la Arquitectura Contemporánea, ensayo que pone en primer plano el placer de estudiar las manifestaciones del arte visual y pretende convertirse en una guía para su conocimiento, (de Fusco, 1992) habla de un eclecticismo historicista como una sola fase, aunque no monolítica, de la historia de la arquitectura del siglo XIX, en la que coexisten estilos diversos de períodos históricos anteriores. La posición de Renato de Fusco fue ante todo despojar las connotaciones negativas de lo que él llamó “un estilo unitario en su conjunto” (Ibídem, p. 14), así como fue para Pesvner y para Benevolo el que “engloba todos los estilos renacidos” (Solá-Morales; en Collins, 1998: 6) El ensayo de Renato de Fusco hace un análisis del neoclasicismo y el neogótico, de manera que prescinde del resto de tendencias historicistas y reduce la neorrománica a la fusión de las dos anteriores. Además de referirse luego a grandes exponentes arquitectónicos del ecléctico como el Crystal Palace, los edificios de la escuela de Chicago, la Bolsa de Ámsterdam, en la que se detiene para ofrecer características planimétricas, funcionales, expresivas y su opinión como la obra que concluye con el eclecticismo historicista. 12 La expresión historicismo ecléctico es también utilizada en el artículo Arquitectura ecléctica salesiana como consecuencia material del contexto político republicano en Ibagué (Francel and Ojeda, 2016), pero no para hacer un análisis como el anterior, sino tan solo para referirse al estilo en particular. Fue objeto de atención también para Peter Collins (1998), quien, desde una visión macrológica del panorama ecléctico-historicista, expone en la segunda parte del libro Los ideales de la Arquitectura Moderna, su evolución (1750-1950) las vertientes historicistas (romana, griega, renacentista y neogótica) con sus etapas definidas en tiempo y ejemplos figurativos. Lo significativo aquí es que también incluye al ecléctico como parte de este conjunto, al igual que hiciera unos años antes Charles Jenks (1981) y otro de la crítica moderna, Henry-Russel Hitchcock con la obra Arquitectura de los siglos XIX y XX (1998). Para Collins “el historicismo renacentista siempre había sido una forma de eclecticismo”, justificado por el hecho de que “la arquitectura florentina del siglo XV había mezclado elementos antiguos, bizantinos, carolingios con amplia libertad, como lo hicieron en el siglo XVI la arquitectura francesa e inglesa mezclando elementos clásicos y góticos”. También hace un recuento de opiniones de la época acerca del arte ecléctico, como el de Tomas Hope en la revista The Builder, el punto de vista ofrecido por T. L. Donalson en un discurso leído en la Universidad de Londres, las conferencias y el artículo de Cousin publicado en la misma revista donde declaró que “el eclecticismo es posible que no cree un nuevo arte, pero por lo menos puede ser útil para la transición del historicismo hacia la arquitectura del futuro” (Collins, 1998: 119). Por otro lado, Ignacio Sobrón García (2018) entiende la arquitectura historicista como distintiva de “una serie de estilos que muestran un especial interés histórico por las manifestaciones artísticas del pasado e incluso de otras civilizaciones extraeuropeas”, y expone la importancia que supuso el neoclasicismo como vertiente, al volcar un interés por el pasado clásico, el medieval y otros más exóticos. Su punto de vista muestra un historicismo que deriva en eclecticismo, 13 misma opinión que presumió Ramón Gutiérrez (1992) en el artículo Historia de una ruptura. La arquitectura latinoamericana vista desde América. Ya desde el año 1953, el filósofo francés Víctor Cousin otorgaba sus consideraciones respecto a la posición de uno y otro en el espectro estilístico con el libro La Verdad, la Belleza y Dios, de manera que se refiere al eclecticismo como el resultado inevitable de una época historicista (Cousin; referenciado en Navascués, 2002). Algo similar describe Fernando Chueca (1986) al presentar al eclecticismo como la tendencia que mezcla o “recoge” -como su etimología indica- elementos de diferentes estilos y épocas de la historia de la arquitectura, y al Historicismo como el período que lo ampara. Y aunque no cabe aquí hacer un balance de los disímiles temas arquitectónicos que se plasman dentro de los códigos académicos, -sería tedioso enumerar las variables del repertorio historicista en las infinitas interpretaciones que se han otorgado- la enciclopedia Historia de la Arquitectura Española en su Volumen V, conviene que el eclecticismo toma sus raíces de la arquitectura historicista, pero tratando de crear un estilo nuevo, capaz de romper los rígidos esquemas académicos y permitir mayor creatividad y libertad de diseño y composición (autores, 1985). Como dijera Joaquín Weiss (1957), “este concepto de libre elección llevó primero al empleo de los estilos históricos por pura novedad” y “finalmente condujo a utilizar elementos derivados de distintos estilos, más o menos hábilmente coordinados, como medio de lograr mayor libertad y originalidad”. Por consiguiente, no fue erróneo considerar la arquitectura historicista y ecléctica como expresiones equivalentes, ´´ (…) pero conviene aclarar, que en el primer caso, se quiere situar los hechos arquitectónicos en el ámbito de los intereses culturales contemporáneos; mientras que, en el segundo caso, se tiende a destacar la naturaleza específica del pensamiento arquitectónico. El contexto de un análisis, en definitiva, puede conducir a usar una expresión u otra” (Isac, 1987; citado en Basurto, 2004: 39). Solo resta una posición que defender y es la de que aquellos que los visualizan como dos fases independientes desarrolladas de forma simultánea. El español 14 Xosé Fernández (1995), en su obra Arquitectura del Eclecticismo en Galicia (1875- 1914), refiere que el desarrollo cronológico de este fue en paralelo con el historicismo luego del auge neoclásico; casi las mismas palabras que utiliza unos años más tarde Pedro Navascués, en su ensayo historiográfico El problema del eclecticismo en la arquitectura española del siglo XIX (2002). Ciertamente el hecho de que estas etapas se desarrollaran simultáneamente, que los arquitectos fueran los mismos en muchos casos, que ambas tendencias buscaran un acercamiento al pasado, propicia “teóricamente la confusión terminológica, mas un elevadísimo murallón separa tales conceptos, aquel que aísla el universo creativo, de la letal repetición mimética de soluciones pretéritas y muertas, y a los hombres de genio y fantasía, de los discretos, prudentes académicos” (Fernández, 1995: 17). 1.1.3 El eclecticismo en Latinoamérica. Aunque para este punto de la investigación se tornó difícil encontrar documentación confiable, fue oportuno el hallazgo de un libro de Roberto Segre que logra calzar de alguna manera la carencia de información e ilustra lo que fue el advenimiento de lo ecléctico para Latinoamérica. El libro partió de lo que fue un curso impartido por el autor en varias universidades por los años 90 del pasado siglo, y viene a enriquecer los documentos que se conocen sobre la evolución de las tendencias artísticas en el continente. Gracias a su contenido netamente cercano y una amplia documentación teórica y gráfica, es considerado como útil de consulta. Se trata de América Latina. Fin de milenio. Raíces y perspectivas de su arquitectura, donde su autor 5 5 Roberto Segre fue un importante arquitecto, historiador y crítico de arquitectura. , en la sección del libro dedicada a los aciertos y contradicciones del eclecticismo, expone “algunos aspectos que caracterizan la conformación del universo ecléctico latinoamericano” (Segre, 1999: 70); que si 15 bien Ramón Gutiérrez (1992) afirma que la crisis de la tendencia neoclasicista derivó a fines del siglo XIX en el eclecticismo, para Segre más específicamente, fue enmarcado entre 1880 y 1930, desarrollado de lo que él llamó “un proyecto político claro” (Segre, 1999). En los aspectos que concedieron la afluencia ecléctica, el autor se refiere a los diseñadores, por la disposición de una clase profesional culta, dada por la creación de escuelas de constructores, ingenieros y arquitectos; a las técnicas y materiales, ya que fue una etapa de renovación y enriquecimiento de los mismos; habla de conceptos funcionales, que se mantenían respetuosos ante los valores de la tradición clásica; de la expresión estética, se refiere al papel los estilos históricos, a la búsqueda de la monumentalidad y de las “jerarquías visuales urbanas”’. Por último, se proclama a favor de la integración contextual del ecléctico en las ciudades latinoamericanas. (Ibídem, p. 71) Igualmente, la arquitectura desarrollada durante esos años ha sido definida como ecléctica debido a las múltiples influencias que se combinan en los elementos decorativos que la distinguen, por lo que también fue puesta en tela de juicio. Para Alberto Petrina (1992, p. 22): “ (…) nunca alcanzó a contener los desbordes barrocos que, supuestamente, venía a poner en vereda mediante un dudoso rigor normativo. (…), en ciertos casos, el exceso desembocó en delirio. Ahí están, para probarlos los Palacios de los Tribunales y de las Aguas Corrientes, en Buenos Aires, o el Salón Asirio del teatro municipal de Río de Janeiro (aunque, pensándolo dos veces, podría incluirse el teatro entero).” Y a juicio de Segre (1999, p.70): “Nos hemos acostumbrado a aceptar los criterios de los investigadores formados dentro de los ideales del Movimiento Moderno, siempre negativos sobre esta etapa de la historia de la arquitectura universal. Concepciones luego trasladadas o magnificadas en nuestro contexto, al enfatizar el carácter mimético, dependiente, antinacional, anti popular, 16 ajeno a los valores culturales forjados laboriosamente en el proceso de transculturación de la etapa colonial. “ Aún así, si fue un hecho tangible en Europa lo de mal llamar al eclecticismo, es de suponer que sucedió algo parecido en el continente latinoamericano por parte de los nacionalistas y defensores de los valores tradicionales, “concepciones luego trasladadas o magnificadas en nuestro contexto, al enfatizar el carácter mimético, dependiente, antinacional, antipopular, ajeno a los valores culturales forjados laboriosamente en el proceso de transculturación de la etapa colonial” (Ibídem). Por otro lado, Manuel Cuadra (2011) trata el período republicano de los países andinos, de los inicios del siglo XIX hasta el año 1980, experimentado de forma diferente en cada uno de ellos. Bolivia, Chile, Ecuador y Perú son el escenario en el cual el autor explica la arquitectura como parte de un proceso histórico-cultural, establece un paralelismo entre dichos países y aborda mayormente “obras de la sociedad oficial”, aunque también documenta la situación de las barriadas. Explica también cómo una vez terminado el dominio español, se enfatizaron las relaciones comerciales con Europa y fue así que se introdujeron los nuevos modelos arquitectónicos –historicismo y eclecticismo-, en los que aparecieron más tarde motivos tradicionales y autóctonos. Otros teóricos se han concentrado en establecer sus análisis del universo ecléctico desde su país y no de forma general como lo hizo Segre. Antonieta Palacios (2013) parte de la tesis previa a la obtención del título de culminación de la carrera Arquitectura, estudio iniciado 30 años antes, correspondiente a la arquitectura realizada en las primeras décadas del siglo XX en la ciudad de Guayaquil, Ecuador. El mismo se limita solo al análisis de grandes edificaciones, como sucede con Andrés Francel y José A. Ojeda (2016) al referirise a la Iglesia del Carmen, obra arquitectónica de mayores dimensiones en Ibagué, y la arquitectura ecléctica en general como símbolo del desarrollo económico de Colombia a comienzos del siglo XX. 17 Aumenta su contribución a la teoría colombiana Francisco Muñoz (2012) mediante la exploración del dibujo arquitectónico de proyectos de edificios eclécticos y modernistas de la ciudad de Cartagena en la época situada; así como Francisco Angulo (2008) quien es el primero en realizar un estudio comparado de tipologías de viviendas de los períodos colonial y republicanos. Este último libro presenta los resultados obtenidos de la investigación desarrollada entre 2005 y 2007 con el apoyo de la Dirección de Investigaciones de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, orientada a precisar las semejanzas y diferencias entre las viviendas de esos dos períodos, que habían sido objeto de estudio con anterioridad, pero siempre por separado. Por su parte, Francisco Muñoz (2012), argumenta además la importancia atribuída a los artesanos en la decoración de las edificaciones del siglo XX. En su actitud con respecto a la historia de la tendencia ecléctica en Argentina, donde se afirmó particularmente en su vertiente Neorrenacentista y Neogótica, Federico Ortiz (1978) ubica su generalización a partir de la década de los 80 del siglo XIX. Asimismo es para Alberto de Paula (1978) el período comprendido por 1880-1940 como la etapa que data la mayor parte de su patrimonio arquitectónico. “En la Argentina la arquitectura ecléctica va haciendo su aparición a medida que el país va tomando las formas de la cultura europea. (…) Pero lo más importante de la arquitectura ecléctica es que fue la arquitectura de nuestra formación como nación, la que corresponde a un período fundamental de nuestro desarrollo como país. (…) Ignorar este hecho significa tirar por la borda sesenta años de nuestra historia, precisamente los sesenta años en que la Argentina creció a un ritmo inusitado y adquirió una personalidad de nación.” (de Paula, 1978) Otra publicación más actual, el ensayo historiográfico de Horacio Caride (2014), demanda también la insuficiencia de documentación dedicada a la revisión de la historia de la arquitectura ecléctica argentina, y se centra en el arquitecto y artista plástico Alejandro Christophersen, cuya figura “fue reconocida como un 18 aglutinante de saberes y prácticas que, en cierta forma, puso al eclecticismo en la agenda de muchos historiadores, docentes y profesionales” (Ibídem, p.17). En México la época ecléctica coincide con el período porfiriano 6 Otro material (Fernández y Ncif, 2000) muestra la arquitectura ecléctica en Río de Janeiro mediante una guía organizada en rutas por la ciudad, para el muestrario de lo más representativo de sus edificaciones. Ofrece además en un principio un espacio introductorio dedicado al surgimiento y aspectos fundamentales del estilo en la ciudad brasileña , la que significaba el fin con el dominio español y el comienzo de un nuevo México, por lo que el país acude a la inspiración “en horizontes lejanos a fin de lograr una voz propia”. Jesús López atribuye al eclecticismo mexicano una mayor influencia barroca que neoclásica –siendo esta última menos cultivada-, indicador que, junto al exotismo intrínseco del país, “sirvió para mostrar con orgullo los aspectos originales de su cultura americana” (López, 2005: 111-112). 7 “Es lícito afirmar que el eclecticismo de nuestro Hemisferio se caracterizó por una mayor libertad en el manejo de los estilos, lo cual hizo decir a Alejo Carpentier que en ello existía una motivación creativa identificadora de un particular estilo latinoamericano: el de las cosas que no tienen estilo” ( , todo perfectamente ilustrado . Para concluir el análisis del panorama Latinoamericano, conviene aquí retomar la obra América Latina. Fin de milenio. Raíces y perspectivas de su arquitectura y decir que: Segre, 1999). Incluso Alejo Carpentier en sus obras dedicaba grandes y profusas descripciones al contexto urbano latinoamericano, y sus escritos despertaron una verdadera manía por reconciliar el eclecticismo con la crítica. Así manifiesta Rosa Pellicer (1986) al notar la similitud entre el fenómeno de ruptura de la arquitectura 6 Reconocido así por corresponder a la etapa de la historia transcurrida entre 1876 y 1911, caracterizada por el gobierno de Porfirio Díaz y concebida como una época de transición 7 Se refiere a la simetría, composición, proporción, arquitectura parlante, ornamentación. 19 tradicional dado en las grandes ciudades latinoamericanas y el proceso ocurrido en nuestro país. 1.1.4 El eclecticismo en Cuba. El eclecticismo en Cuba está relacionado con la etapa republicana de nuestra historia y “hay que entenderlo como una evolución desde lo colonial, tras un período neoclásico, como un distanciamiento de la tradición arquitectónica española” (Soraluce, 2015: 12). Muchos autores (Morales, 1929; Bay, 1941; Zardoya, 2001; Tamanes, 2002; Fernández y Merino, 2004) manifiestan que el estilo se incorpora a la arquitectura nacional desde los primeros años del siglo XX, con el inicio de la República Neocolonial (1902-1925), por lo que se define también como caracterizador de una etapa histórica o “el estilo de la ciudad constitucional”. (Soraluce, 2005: 12) Así fue el ecléctico, una vez más, protagonista en lo novedoso; el nuevo gobierno necesitaba una nueva cara, nada ajeno a lo que había acontecido ya en el mundo. En este ámbito jurídico urbano surgía el nuevo modelo de arquitectura que representaba la ruptura con el dominio español, escenificada en la transición de las tipologías coloniales a las republicanas y que, desde entonces, caracterizó el perfil cubano. Esto se corrobora estadísticamente gracias a la investigación de Madeline Menéndez (2005), quien establece un 66,2% del fondo total edificado en el Centro Histórico de la Habana Vieja para los inmuebles correspondientes al siglo XX, y a la comparación realizada por María Victoria Zardoya entre los planos de la Habana del siglo XIX y la de los años treinta del siglo XX, que demuestra una primacía de la arquitectura ecléctica en más de la mitad del suelo urbano (Zardoya, 1999; referenciado en Soraluce, 2005). Conviene citar aquí una frase de ese historiador de excepción que es el arquitecto Eduardo Luis Rodríguez, quien describe el momento con gran lucidez: “El panorama arquitectónico cubano de principios del siglo XX muestra una diversidad que había estado totalmente ausente en épocas anteriores. 20 A la lógica persistencia del sobrio neoclasicismo decimonónico se sumó, en avalancha expresiva sin precedentes, cuanta imagen exótica fuera imaginable por proyectistas y promotores de obras, como si con la libertad política hubiese llegado también la libertad de escoger entre un repertorio de nuevas opciones artísticas y se aceptaran todas a la vez”. (Rodríguez, 1998) Para Marcos Tamanes el año 1902 dio un giro de ciento ochenta grados a la arquitectura y urbanismo cubano, por considerar el momento una “acción de ruptura cultural con la herencia hispana” (2002: 55). En la selección de lecturas de Pilar Fernández y Luz Merino (2004) se ilustra el momento de 1902 a 1930 como la etapa en la que el código ecléctico se convirtió en la dirección artística dominante, asumida por esa nueva burguesía con el mismo frenesí acogido un siglo atrás con el neoclásico. Comenzó así en un lapso de tiempo en el que no existían profesionales autóctonos y “afluyeron entonces a Cuba gran número de maestros de obras catalanes”; así como otros arquitectos graduados en Europa (Morales, 1929: 428), además de la fuerte influencia de las constructoras americanas que aportaban un estilo singular a los edificios bancarios, como afirma Ramón Guerra en La arquitectura en Cuba, predominio del eclecticismo (1902- 1925). Surgieron los primeros arquitectos cubanos, aquellos que no venían con fuerte orientación francesa o Europea, sino bajo el símbolo de la cubanía, a raíz de la apertura de la Escuela de Arquitectos de la Universidad de la Habana, en 1900 y su primera graduación en 1906. De ellos sobresalen algunos de renombre como Félix Cabarrocas, Francisco Centurión y Leonardo, y otros nuevos profesionales de formación universitaria (Quintana, 2001). Sobre este asunto en particular dijo Weiss, para quien la arquitectura cubana fue un tema recurrente en su obra, además de ser el cronista más actualizado y conocido de la obra arquitectónica en nuestro país, que estos nuevos arquitectos: “(…) estaban ya suficientemente capacitados para eliminar en gran parte al intrusismo; mostraron el mayor entusiasmo por el ejercicio de su profesión y se mantuvieron en constante y recíproca emulación. Disfrutaron además del período de inusitada prosperidad que precedió y 21 acompañó a la Guerra Europea (1914-18) – (vacas gordas)- lo que les permitió llevar a cabo una intensa labor profesional.” (Weiss, 1957: 400) “Los textos de Joaquín Weiss fueron, por mucho tiempo, los únicos materiales dedicados al período republicano: el título Arquitectura contemporánea, de 1947; su pequeño libro que enfocaba todo el período de manera general, Medio siglo de arquitectura cubana, que, publicado en 1950, dejaba fuera la década de los cincuenta y la valoración que incluye sobre esta etapa en Las grandes culturas…., texto este en el que solo avanzó un poco más. Todos de limitado alcance, pues no incluye los procesos urbanos y se circunscribe a lo construido en La Habana” (Cárdenas, 2015: 313) Otros trabajos en torno a esta etapa sucedieron a Weiss, como “el libro de Rallo y Segre, (…) en el capítulo Centrales y una capital: hasta 1959; así como otro texto de Segre” en la revista Arquitectura-Cuba sobre la evolución de la Habana, incluye el análisis de su desarrollo urbano entre 1900 y 1958” (Ibídem, p. 314). María Victoria Zardoya (2001) también lo enmarca durante las primeras décadas del siglo XX, hasta la década de los 40 cuando es sustituido progresivamente por la arquitectura moderna, y superado completamente por los años 50. Aunque la autora deja claro en el texto un presunto surgimiento incluso antes de la época republicana en Cuba: “Desde finales del siglo XIX se dieron de forma dispersa alusiones puntuales a elementos historicistas en algunas edificaciones habaneras. La entrada románica bizantina del Cementerio Colón, el gótico de la remodelación de la iglesia del Santo Ángel 4 o los arcos ojivales en los extremos del pórtico del Palacio de Villalba, son algunos de los ejemplos más conocidos.” (Ibídem, p. 37) Según los artículos Eclecticismo arquitectónico en Cuba (2017) y La arquitectura en Cuba, predominio del eclecticismo (1902-1925), el eclecticismo en Cuba se basó en el uso bastante liberal de los códigos clásicos, y se comportó principalmente como neoclásico, a veces mezclado con el neogótico, neorenacentismo y con la arquitectura tradicional colonial. Ya para las décadas de 1920 y 1930, la arquitectura es inminentemente ecléctica, favorecida e impuesta 22 esencialmente, por la arquitectura ejecutada por el estado. Carlos Vázquez concuerda con este mismo período para delimitar la etapa de consolidación de las estructuras urbano-arquitectónicas dentro de los códigos eclécticos, “de grandes obras públicas, reflejo de la megalomanía de Machado”, quien pretendía convertir a La Habana en un “París tropical” (Vargas et al., 2009). En el artículo antes mencionado de Ramón Gutiérrez, se hace un balance de los edificios eclécticos habaneros más representativos, correspondientes a la etapa del boom ecléctico que se extendió e hizo factible en todos los temas arquitectónicos. Dentro de ellos, se presenta el Centro Gallego (1914), hoy Gran Teatro Alicia Alonso; los edificios del Banco de Canadá (1919), el Banco Nacional (1908-1910) y sus sucursales en el interior del país; la Lonja del Comercio (1909); el edificio de oficinas de Casteleiro y Gozoso, el HavanaYacht Club (1886), y el Hotel Sevilla Bilmore (1908); así como la terminal Ferroviaria de La Habana (1912), el Centro Asturiano (1927) y el Palacio de Valles en Cienfuegos (de 1913- 1917). Para el gobierno se levantó el Palacio Presidencial (1913-1920), obra del arquitecto cubano Rodolfo Maruri, el belga Paul Belau, y transformado a lo que es hoy durante el mandato del presidente Menocal. Por su parte, Pilar Fernández y Luz Merino (2004), en el texto El eclecticismo y los símbolos de la arquitectura oficial (1925-1933), establecen los matices existentes en torno a la problemática constructiva entre los primeros veinte años y la década de 1920 a 1930, mediante la observación de que durante los primeros veinte años la arquitectura estuvo altamente influenciada por L’Ecole des Meaux Arts y una década más tarde, por una reinterpretación norteamericana, como ya se había mencionado antes. En la revista El Arquitecto, uno de los arquitectos de la época, Leonardo Morales (1929) realiza un análisis diferente a los vistos hasta ahora. Sin discrepar nada de lo mencionado anteriormente, ofrece una visión distinta del desarrollo de nuestra arquitectura en el período republicano, esta vez dividida en tres épocas: de 1898 a 1902, la de la primera intervención; a partir de 1902 y hasta 1909, la influencia 23 catalana, y la adaptación de los estilos clásicos e históricos de 1909 a 1929, de la que refiere: “ (…) ha sido una serie de modas de estilos pero sin precisa definición de tiempo, pues al mismo tiempo que un estilo era moda se construían otros de los que habían tenido ese honor anteriormente. Es sin embargo evidente que en las épocas mencionadas de 1898 a 1929 la tendencia ha sido a mejorar nuestros edificios y a una mejor adaptación a nuestro medio ambiente. Creo que estamos desarrollando una arquitectura propia a la cual se adaptan los detalles de los estilos académicos. (Ibídem, p.429) Otros autores, especialistas y docentes además, como Eliana Cárdenas despertaron una verdadera manía por el estudio de este estilo. En el artículo titulado ¿Qué hacer con La Habana ahora?, publicado en Arquitectura y Urbanismo, revista de la que fue directora hasta su muerte, (Cárdenas, 1999) se refiere al Vedado como el “área de asentamiento de la sacarocracia cubana entre fines del siglo XIX e inicios del XX, asiento de la mejor arquitectura ecléctica cubana”. Su obra historiográfica acerca de la arquitectura cubana (Cárdenas, 2015), y su trabajo en general, la llevó a ser catalogada por Segre como “la principal Historiadora de la Arquitectura cubana en la segunda mitad del siglo XX”. En el libro hace el análisis de la república como etapa poco estudiada por la historiografía y examina sus porqués de una forma muy ecuánime. Como reconoció el profesor Navascués en La arquitectura gallega del siglo XIX (1984, p. 5) “si el panorama de la arquitectura del siglo XIX en general, es un capítulo de la historia de la arquitectura bastante poco conocido todavía, el referido a Galicia es absolutamente inédito”, y el de la Cuba que no es La Habana, aún se escribe. Desde hace unas tres décadas, regionalmente también se ha llegado a definir en tiempo el surgimiento y auge del estilo, que obviamente encuentra concordancia con las mismas fechas que se han propuesto de forma general. Ejemplo de esto es el episodio investigativo correspondiente a la vivienda ecléctica en Camagüey, 24 a cargo de Vivian Mas (1996; 2002), quien lo enmarca a partir de 1902, según documentos probatorios, y extendido hasta 1945 aproximadamente Existen otros artículos, principalmente de la revista Arquitectura y Urbanismo, que han correspondido este estudio particularmente. En ellos se analiza la arquitectura eclecticista desde varias ciudades del país, como Santiago de Cuba, Holguín, Cienfuegos y la región central arribada hasta sus municipios; de manera que se ha llegado a precisar la aparición, auge y descenso del estilo en cada una de ellas, incluso de las fases por las que transcurrió y las distintas variantes eclécticas como resultado de una evolución estilística dentro del propio eclecticismo. Todo ello ha sido posible gracias a los aportes investigativos compartidos por los diferentes colaboradores de la revista, provenientes de las universidades de todo el país. 1.2 Análisis por Evolución. Para analizar el indicador evolución no es necesario contar mínimo con dos objetos –y donde se diga objeto, dígase estilo-, sino que un mismo objeto en su desarrollo puede sufrir también una evolución interna. Peter Collins (1998) definía cuatro actitudes entre las que podían elegir los arquitectos de las primeras décadas de surgido el eclecticismo; la primera y la que corresponde ahora a esta observación, es la evolucionista, adoptada por aquellos que creían en la ruptura espontánea con el pasado mediante la evolución natural de las formas, y que dicha evolución era orientada por voluntad humana. Todo esto estaba respaldado por la filosofía clásica tradicional de que la arquitectura evolucionaba porque cumplía con las necesidades de una sociedad en evolución. (Ibídem, p. 64) De la misma manera, en la obra Arquitectura de los siglos XIX y XX se hace un análisis por variantes historicistas y, refiriéndose especialmente al neogótico, Henry-Russel Hitchcock (1998), va dando motivos para creer en la evolución dentro de la misma tendencia; el neogótico de Pugin, nacido del Pintoresco, 25 “después de aceptado y codificado por la Cambridge Camden Society, evolucionó a “gótico victoriano alto”, más original y “lejos de los modelos que Pugin había recomendado para asentar las bases del neogótico” (Ibídem, p. 161). Entonces desde esos años, incluso antes, la evolución no solo se estudiaba entre uno y otro estilo arquitectónico; el análisis interno existió desde siempre, era visto y explorado. Al particularizar más la cuestión, pero ahora dentro del ecléctico, se suman trabajos como el Joaquín Weiss (1957), Óscar da Rocha (2009) y otros ensayistas internacionales (de Paula, 1978; Ortiz, 1978; Caride, 2014), que ofrecen unos primeros acercamientos al estudio evolucionista. Para un segundo momento del epígrafe, se tratan investigaciones más específicas respecto a la razón perseguida por el presente estudio, acerca de las variantes evolutivas de la casa ecléctica cubana. 1.2.1 Algunos acercamientos. Este eclecticismo no es un todo homogéneo, como afirmara Navascués (2002), quien años antes se había referido al “estilo Villajos” como un subestilo dentro del universo ecléctico español del siglo XIX, en el prólogo del libro Arquitectura del Eclecticismo en Galicia (1875-1914). (Fernández, 1995) Entre las muchas consideraciones abordadas en El problema del eclecticismo en la arquitectura española del siglo XX (2002), se definen tres etapas por las que atraviesa el estilo. Para su autor se da un eclecticismo “experimental” hacia 1850, bastante efímero, cuyo propósito estaba en dar “ batalla al clasicismo y en buscar en la Edad Media nuevos elementos que pudieran serle útiles, sin saber todavía exactamente qué derrotero seguir”. A esta le sigue una segunda enmarcada tras la revolución de 1868 y la restauración de la monarquía, que significaba la consolidación del eclecticismo como estilo, donde todo arte en general debía ser ecléctico mientras se encontraba la verdadera identidad del siglo. Por último, una tercera etapa marcada por la crisis que sufre en torno a 1898, aunque existan “ algunas de sus realizaciones arquitectónicas a principios del siglo XX, siendo 26 obras de relativo interés por el trato artesanal que aún reciben sus elementos, pero que en su conjunto no resultan nada afortunadas” (Navascués, 2002: 25). Oscar da Rocha (2009) explica que la misma variedad del estilo en sus revestimientos decorativos derribó en una proliferación de categorías estilísticas, que a la larga no eran más que calificaciones ornamentales tomadas de arquitecturas precedentes, caducas hoy pues simplemente se trata de manifestaciones de un único estilo. Aún así establece lo que para él son las variantes principales dentro del eclecticismo de principios del siglo XX, según sus motivaciones ideológicas: una variante imitativa y otra reinterpretativa. De estas consideraciones no aporta muchos datos y su obra se centra en la arquitectura madrileña, así que dichas variantes obviamente no se deben generalizar. Como ya se había acordado antes, en este epígrafe se tratan las fases por las que, según Joaquín Weiss (1957), atravesó el ecléctico en algunos países de Europa y América. Para Francia que tuvo la primicia, se afiliaron “la antigua tradición académica y la nueva lógica funcional de la Escuela de Bellas Artes para impedir excesos de cualquier género” y su arquitectura ecléctica obtuvo varias fases como neo-grec, renacimiento francés, barroca, románico-bizantina y las construcciones ferro-vítreas. De ellas, el autor propone tres o cuatro ejemplos por cada una, que resultan ser mayormente catedrales, iglesias y teatros. En el caso de Estados Unidos, identifica la fase romántica, como extensión del romanticismo y su resurrección a cargo de Henry Hobson Richardson; también la fase renacimiento francés y renacimiento italiano, altamente influenciadas por la nueva generación de arquitectos norteamericanos graduados de la Escuela de Bellas Artes de París, como Richard M. Hunt, para el caso de la primera, y Charles F. MeKim, en la segunda. Hace alusión a una fase clasista, cuya “ influencia inmediata vino de la Exposición de Chicago de 1893, realizada con formas romanas de gran opulencia, cuya monumentalidad y unidad de conjunto causaron una gran admiración en todo el país”; y, por último, la goticista, que obviamente 27 adoptaba el estilo gótico, aunque esta vez de manera espiritual y desarrollado generalmente en la arquitectura religiosa y universitaria. (Weiss, 1957: 274) Para continuar con aquellos autores que han compartido su apreciación respecto a las fases del estilo, se suman varios teóricos latinoamericanos (de Paula, 1978; Ortiz, 1978; Caride, 2014) y otros que abordan la cuestión pero desde el punto de vista de tipologías (Angulo, 2008; Menéndez, 2005; Mas, 2002). Alberto S.J. de Paula (1978) identifica las fases en la arquitectura ecléctica argentina, que vienen a estar condicionadas según los usos; es decir, aquellas formas clásicas, más académicas o medievales, reflejo del eclecticismo europeo, fueron principalmente asociadas a los edificios públicos, comerciales, eclesiásticos y a las grandes residencias. Mientras, para la vivienda urbana y suburbana, incluso para la campestre, el catálogo estílistico fue mucho más amplio que el que posibilitaban los estilos históricos. De cada una de ellas, entrega lo más representativo en cuanto a obras y arquitectos. Esta noción es compartida por otro teórico argentino ya mencionado (Ortiz, 1978), que igualmente estableció la correspondencia edificios públicos-eclecticismo académico, además de las lujosas mansiones privadas que también exteriorizaban un clasicismo francés e italiano. La tendencia medievalista fue apartada para los edificios religiosos y el pintoresquismo adoptó “estilemas provenientes de las diferentes tradiciones vernáculas, que se difundirán en la arquitectura residencial suburbana y rural”. Para Federico Ortiz, en la fase conclusiva se ubican los “Eclecticismos Modernistas” (Art Nouveau, Liberty, Secession, Jugendstil o Modernisme) (Ibídem, p.4) Este estudio fue nuevamente abordado en 1980 por el mismo autor, según Horacio Caride (2014), donde afirma haber presentado por vez primera, “una periodización que ampliaba los escenarios en cuatro fases, que se solapaban o superponían” en la obra La arquitectura en la Argentina desde 1880 hasta 1930: “La primera correspondía a la segunda mitad del siglo XIX, representada por las figuras de Nicolás y Juan Canale. La segunda fase 28 se había iniciado en el final de la Primera Guerra Mundial (el “alto eclecticismo”), pero los ejemplos que cita corresponden a los grandes edificios de la etapa anterior, como la Casa de Gobierno, de Tamburini; los Tribunales, de Mailart y el Congreso, de Meano. La tercera fase (“pintoresquista”), comienza cuando la anterior no había terminado. (…) La cuarta fase estaba determinada básicamente por la obra de Alejandro Bustillo”. (Ortiz, 1980; referenciado en Caride, 2014) El estudio de Francisco Angulo (2008) sobre viviendas coloniales y republicanas de Cartagena, atendido ya en el epígrafe anterior, a pesar de que constituye una enorme representación de las tipologías de arquitectura doméstica de 97 ejemplares y muestre de alguna manera la evolución de estas, no es significativo para este análisis ya que no esclarece en las fichas de información el estilo al que pertenecen cada una, similar a lo que ocurre con el trabajo realizado por Madeline Menéndez (2005). Con motivo de su Tesis Doctoral, (Menéndez, 2005) toma como objeto de estudio la arquitectura doméstica del Centro Histórico de La Habana Vieja y define los tipos de un número considerable de inmuebles presentes en la zona. En el mismo se considera principalmente la planimetría de las viviendas, sin definir filiación estilística de cada una, ni evolución. En las primeras décadas del siglo XX, textos como los de Neufert y de Pevsner, definieron tipologías funcionales que respondían a programas arquitectónicos, como escuelas, teatros y hospitales. Para Madeline, el tipo fue considerado “en cuanto a expresión de los rasgos esenciales que caracterizan a un grupo de edificaciones, independientemente de los otros muchos aspectos formales que le aseguran individualidad a cada caso”. (Ibídem, pp. 6-7) Sin embargo, Nieves Basurto (2004) realiza también un análisis tipológico de viviendas, pero ya específicamente de las correspondientes al período ecléctico en las ciudades vascas de Bilbao, San Sebastián y Vitoria. En La arquitectura ecléctica, la española señala dos tipologías: la vivienda unifamiliar y la vivienda de pisos; donde la primera es un reflejo de la vivienda burguesa europea, resultado de la combinación entre las casas de recreo clásicas italianas y los edificios de 29 tipo rural, para obtener determinados aspectos estilísticos, detalles decorativos, materiales y una planta regular con amplitud en sus espacios; mientras, lo que respecta a los edificios de viviendas, el referente fue meramente parisino, el bajo era destinado con fines comerciales, los pisos nobles o principales recibían un tratamiento ornamental diferenciado, y en el último nivel, el ático limitado por el entablamento o por la cornisa. Lo curioso es que (Basurto, 2004) sí se refiere a una evolución interna, al menos en el caso de la primera tipología de vivienda: “su evolución en el caso concreto de Bilbao puede seguirse de forma clara si arrancamos de las primeras construcciones realizadas en el Campo Volantín (entre aproximadamente 1880 y 1900, continuamos luego en pleno ensanche, en el barrio de Indauchu (1903-1918), para desembocar en (…) Neguri (1906-1920) y alrededores” (Ibíd.). Por su parte, el enfoque asumido por la cubana Vivian Mas (2002) en su investigación, es otro ejemplo que enfoca el análisis de la vivienda ecléctica por tipos, aunque ahora para la ciudad de Camagüey. Atendiendo a la planimetría, la arquitecta identifica dos tipos y los considera luego a partir de los elementos característicos y rasgos particulares de composición en fachadas, y la continuidad y ruptura del período colonial. Como Tipo I presenta la vivienda medianera con patio lateral y línea continua de fachada, planta rectangular en forma de L o C, y espacios conformados alrededor del patio. Asimismo, divide esta clasificación tipológica en IA y IB, que no es más que una especificación de las dimensiones de sus lotes de ubicación, puesto que es la única variable que se modifica dentro del mismo tipo. Como Tipo II introduce las Casas Quinta, aunque representaran un porcentaje bajo en la muestra seleccionada. En ellas la planimetría cuadrada o rectangular es más compacta, comparada con las viviendas coloniales precedentes, y según la autora, “rompió con las invariantes de la arquitectura tradicional, al estar aislada y no continuar la línea de fachada”. (Mas, 2002) 30 Ya lo dijo Roberto López que “en Cuba es frecuente que se plantee un enfoque tipológico a través de la planimetría de las viviendas y luego abordar el estudio de las fachadas, también como un componente tipológico”, o que simplemente, hasta esas fechas, se había realizado el estudio desde una visión estilística sin incluir la evolución interna del estilo en general. (López, 2004a, p.7) Se suma a estas investigaciones, la arquitecta y también colaboradora de la revista Arquitectura y Urbanismo 8 Zardoya, 1999 , María Victoria Zardoya, quien continuó profundizando con la publicación de otros textos a partir de su trabajo de doctorado. En el año 1993 publica un estudio sobre los tipos fundamentales dentro de las tipologías de vivienda unifamiliar y ciudadela predominantes en el barrio habanero de Atarés; que no se refiere a ningún estilo en particular, pero constituye una antesala para otros trabajos que le continuaron. En el artículo Visión joven de una vieja arquitectura (1998) hace un reconocimiento de la situación del estilo en sus primeros años como protagonista del perfil urbano cubano, lo extensivo que resultó en sus variantes y disímiles funciones, su desvalorización en los albores del Movimiento Moderno, y un año más tarde se detiene especialmente en la vivienda ecléctica habanera ( ). Dicho artículo resalta la similitud existente dentro de la arquitectura doméstica, principalmente diferenciado para la autora por las características particulares de los lotes en cuanto a ubicación y dimensiones, y distingue la permanencia e importancia del patio como motivo de tradición. La descripción además incluye tanto los aspectos espacio-funcionales de la planta doméstica como los sistemas constructivos, expresiones estilísticas y materiales empleados. Dentro de esta descripción general, se somete a una división en dos subtipos, atendiendo a los recursos económicos, donde las viviendas de menor status social no son más que una contracción de aquellas más pudientes, resultado de un ajuste o acomodamiento en lotes de menores dimensiones; aunque Madeline Menéndez (2005) desacreditara la propuesta en su tesis por interpretaciones respecto a las 8 Revista cubana de la CUJAE, dirigida por Eliana Cárdenas hasta su muerte. 31 disposiciones espaciales y, por tanto, el funcionamiento de las viviendas clasificadas como subtipo 1. Para finalizar con la obra de Mariví Zardoya, tan recurrente en la revista de arquitectura anteriormente mencionada, llegó en 2001 el artículo Algo más del estilo sin estilo como una posdata de toda la disertación ecléctica. Allí se incorpora el término evolución de la arquitectura doméstica, pero para referirse al avance natural sucedido de la vivienda neoclásica a la ecléctica. Aún así, (Zardoya, 2001) realiza una descripción muy cabal de la misma, desglosada en puntos como principios compositivos, dimensiones y modulación, decoración, influencias recibidas, así como un acercamiento a los espacios interiores para un mayor entendimiento e identificación de la casa republicana habanera. Como ha quedado expuesto hasta aquí, ni Weiss que es el mayor cronista, ni las tesis de Madeline, Vivian o Mariví, ni ningún estudio antes citado, ofrece una verdadera perspectiva de la evolución interna del estilo, sin embargo “(…) el enfoque asumido por la investigación del arquitecto Roberto López tiene en los componentes formales de las fachadas, asociados a los diversos grupos sociales, el punto de partida para el análisis de la arquitectura desde el punto de vista evolutivo, tal como corresponde a los objetivos trazados en su trabajo. Un enfoque similar es adoptado más tarde por la arquitecta Rita María Arg üelles en su tesis sobre la arquitectura doméstica de Caibarién y Placetas, desarrollada en 1999’’. (Menéndez, 2005) 1.2.2 Las variantes evolutivas de la casa ecléctica cubana. El estudio por variantes comenzó para finales de los años 80, y en 1986, se efectúa el evento de eclecticismo en Las Tunas, como parte del coloquio “Eclecticismo y Tradición Popular” patrocinado por el CENCREM 9 9 Centro Nacional de Conservación, Restauración y Museología. . Constituyó un hito pues a partir de ese momento se revaloriza el estilo, se presentaron ponencias que abordaban las características de la arquitectura ecléctica 32 principalmente, y se divulgaron trabajos que se venían realizando (Cárdenas, 2015). Tanto Roberto López como Rita Argüelles defienden la existencia de tres variantes estilísticas con códigos eclécticos en la arquitectura doméstica de la ciudad de Santa Clara: variantes ecléctica popular, ecléctica académica y ecléctica evolucionada. Lo mismo mantiene Guillermina Sánchez para Camajuaní, Reynaldo Mendoza para la ciudad de Remedios, y nuevamente Rita Argüelles refiriéndose en este caso a las localidades de Caibarién y Trinidad. Para otras ciudades del centro del país que también fueron sometidas al análisis dentro de la cuestión evolutiva, como es el caso de Sancti Spíritus y Placetas, los resultados contemplan solo dos etapas dentro del estilo: la ecléctica romántica o popular y la ecléctica académica. En Placetas se manifiestan ambos grupos en un mismo período, “por lo que no puede hablarse de evolución, teniendo un comportamiento atípico con respecto a las demás ciudades analizadas, debido quizá a su surgimiento tardío y las condicionantes económicas.”(Argüelles, 2004b) A diferencia del resto de las ciudades mencionadas, Sancti Spíritus fue superior en cuanto a desarrollo económico en este período, por lo que su eclecticismo fue fértil, pródigo, con soluciones peculiares tanto en el exterior como el interior, guiado por una burguesía dispuesta a revelar su poderío y exhibirlo en sus viviendas. Aunque no se considere, en el estudio de esta ciudad (López and Vitlloch, 2004) refiere la existencia de exponentes puntuales que pertenecen al ecléctico evolucionado. En la región central el estudio ha sido visto fundamentalmente a través de las fachadas, aunque también se encontró un estudio de esta clase en la ciudad de Santiago de Cuba. La arquitecta Coralina Vaz, docente de la Universidad de Oriente y efectiva colaboradora, contribuye con sus estudios de la evolución de la casa ecléctica y el análisis tipológico de sus fachadas en la ciudad de Santiago de Cuba (Vaz, 2008; Vaz y Mesa, 2008). En la publicación del análisis tipológico, 33 presenta el resultado de la investigación en la que, partiendo de una breve definición de las variantes estilísticas de una muestra representativa de viviendas del Centro Histórico y del análisis de sus dataciones, ofrece para cada etapa evolutiva la descripción de los componentes más significativos de cada una. En el artículo El eclecticismo en Santiago de Cuba y sus etapas evolutivas del mismo año, publicado en Arquitectura y Urbanismo con la colaboración de Martha del Carmen Mesa, hace más o menos lo mismo. Coralina Vaz, vinculó también el desarrollo evolutivo a las condicionantes económicas que les dan origen, para ver “una división de la ciudad en las etapas socioeconómicas por las cuales ha transitado y que a su vez son las que definen los períodos de surgimiento de las variaciones estilísticas” (López, 2005; citado en Vaz, 2008: 35) Así se ofrece una periodización donde la fecha de inicio coincide con algún factor socioeconómico y se definen dos fechas finales que corresponden a la desaparición gradual de ejemplares de cada variante, para quedar enmarcado de la siguiente manera: Etapa I: Ecléctico Romántico (1907 a 1918-1920), de próspero desarrollo socio- económico tanto en la ciudad como en el país, caracterizada por una profusa decoración de líneas sinuosas, producción sin intervención de profesionales de academia e identificada por la decoración moldurada de la parte superior de los vanos y el entablamento, “que alcanza dimensiones nunca vistas en otras partes de Cuba y que por lo general está compuesta por motivos florales” (Ibídem, p. 36) Etapa II: Ecléctico Académico (1917 a 1933-1936), variante evolutiva de decoración más sobria, académica, de menos libertad creativa y factura más clásica, resultado de su aparición en un momento de descenso en la economía. Aunque esto no significó que disminuyera la carga decorativa. Ecléctico Evolucionado (1923 a 1929-1935), finalmente, esta etapa se caracteriza por “la pérdida progresiva de la decoración, la afiliación hacia otras influencias o su interacción con otros movimientos como el art decó y el neocolonial y la 34 búsqueda acentuada de mayor horizontalidad en los vanos de carpintería. El rasgo más característico es el aumento del ancho de los vanos pertenecientes a las ventanas, confirmando esto la tendencia de dicha familia en todo el país.” (Vaz y otros, 2005; citado en Vaz, 2008: 36-37) Es necesario aclarar, que para el caso del Centro Histórico de Santiago de Cuba, se distinguen tres tipos de fachadas: simple, corredor y balconaje; con un predominio de la primera en todas las etapas, aparición en la segunda de la fachada de balconaje y un mayor desarrollo de la de balconaje en las dos últimas etapas. Todas estas características y particularidades, vuelven a ser retomadas y abundadas en el desarrollo del Capítulo 2 del presente trabajo. Para el caso de la ciudad de Matanzas, Roberto López precisó un esplendor ecléctico romántico como continuidad de una estabilidad económica heredada del siglo XIX, por lo que la arquitectura ecléctica en su primera vertiente evolutiva mantiene elementos neoclásicos mezclados con la entonces nueva exuberancia infundada. Su florecimiento corresponde a los años de 1902-1907 a 1917-1918, mientras que la etapa que le continúa como eclecticismo académico, viene encaminado de un período de estabilidad y depresión de 1917-1918 a 1929-1933. Ya para 1920, la investigación señaló una decoración más simple que la etapa anterior, aunque se mantuvo el auge constructivo hasta el período de estancamiento de 1929-1933 a 1945-1950. En dicho lapso, los exponentes eclécticos continuaban los cánones de la variante anterior o bien asimilaban una nueva, la evolucionada (Soraluce et al., 2005). Para retomar el análisis en la región central del país, es necesario acudir a las publicaciones de Roberto López, profesor titular del Departamento de Arquitectura de la Universidad Central y doctor en ciencias técnicas, quien desde inicios de este siglo ha orientado su trabajo en vista de la profundización del comportamiento de la arquitectura doméstica, junto a otros docentes ya mencionados, que se retomarán a continuación para explicar esta temática desde varios municipios. 35 El estudio estilístico de la arquitectura doméstica del centro del país durante el período ecléctico, está ubicado principalmente en las viviendas de medianos ingresos, ubicadas en tramas urbanas compactas. Varias investigaciones corroboran la existencia de las vertientes evolutivas, esclarecen sus particularidades estilísticas y su desarrollo en diferentes épocas, “por lo que evidencian una evolución interna del gran período ecléctico, aspecto muy poco tocado con anterioridad por la literatura cubana e internacional” (López, 2004a: 9) El autor le ofrece importancia al papel de los maestros de obra en el diseño de los primeros años eclécticos, que incluso se extiende en las dos primeras décadas del siglo, y a su definitiva intervención en la carga decorativa de la variante popular, definida así por su factura no académica, como su nombre lo indica. Según el texto, “por lo general, en los elementos donde se expresa la decoración ecléctica popular con más frecuencia son entre otros, las rejas- verdaderos encajes, prácticamente sui géneris en cada vivienda- que casi siempre llegan hasta el nivel del piso, como una reminiscencia del período colonial. Otro elemento importante lo constituyen las balaustradas de los pretiles, donde se observan proporciones muy esbeltas y con detalles decorativos no clásicos”. (Ibídem, p. 7) Consecutivamente, entre las décadas de 1910 y 1920, aparece la variante ecléctica académica con elementos de factura más clásica, vista en el empleo de balaustradas con reminiscencia renacentista, además de presentar molduras más sobrias y zócalos con azulejos y despiezos en las fachadas. La parquedad en la decoración de esta variante podía estar asociada en muchos casos a un descenso de la economía. La tercera variante, como se decía antes, es la ecléctica evolucionada, “término que se asigna por la aparición de nuevas variantes formales, fundamentalmente en fachada, y por su permanencia en el tiempo". Su mayor variación tipológica se vislumbra en el tamaño de los vanos de ventana, pues “adquieren una proporción 36 mucho más apaisada que la de la puerta principal”, entre otros elementos formales menos exuberantes que en etapas anteriores. (Ibídem, p. 8) López como profesor, ha sido también colaborador y tutor de varios Trabajos de Diploma (Madroñal, 2015; Palmero, 2017; Pérez, 2018; Cereceda, 2018), que así como otras tesis de la cátedra de Historia (Moscoso, 2016; Escalona, 2017; Ramos, 2018), abordan la temática habitacional para probar la evolución estilística y tipológica de la fachada, planimetría e interiores de la vivienda ecléctica perteneciente a la mediana burguesía, no solo de la ciudad de Santa Clara, sino también de La Habana y Cienfuegos. El estudio de evolución de la vivienda ecléctica de medianos ingresos en La Habana y Cienfuegos (Madroñal, 2015), parte del análisis de la selección de una muestra integrada por un total de 72 edificaciones de la ciudad de La Habana y 52 edificaciones de Cienfuegos, pertenecientes a la tipología doméstica. A partir de la hipótesis de que “la evolución estilística y tipológica de la vivienda ecléctica cubana se encuentra estrechamente relacionada con las condiciones económico- sociales y urbano-arquitectónicas imperantes en el momento de su construcción”, se analizan los componentes de la fachada, planimetría y algunos de decoración interior. Todo lo anterior se contrasta con las condicionantes socioeconómicas, inicialmente ilustradas a través de los resultados de los censos poblacionales de 1887 a 1953, el comportamiento de la producción de azúcar cubano y valores de las respectivas zafras (1887-1940), los presupuestos aprobados por la Secretaría de Hacienda (1900-1948) y el comportamiento de los ingresos por exportación e importación de 1900 a 1944. Entonces arriba a caracterizar las variantes evolutivas primeramente en la ciudad de La Habana, y en un segundo momento, las concernientes a Cienfuegos. La variante popular en La Habana se extiende hasta luego transcurrido el año 1914, de manera que se solapa con la académica, tal y como arrojara la investigación a cargo de Roberto López, quien además establece su surgimiento desde los años 1901-1904 (Soraluce et al., 2005). El año 1914, según Madroñal, corresponde al 37 inicio de una “etapa de maduración de la vivienda ecléctica perteneciente a los sectores medios”, pues ya para esa fecha aplicaban muchos profesionales graduados de la Escuela de Ingenieros y Arquitectos, que aportaban una distinción más académica a los proyectos. Aclara también que la variante académica no significó una “disminución en la carga decorativa”, un notable refinamiento” (Madroñal, 2015: 45). Dicha familia se caracterizó por el empleo del balaustre clásico torneado tanto en pretiles como balcones, la colocación de la columna en la división de sala saleta, el empleo de nuevas tecnologías como el terrazo para pisos y zócalos, se introduce el baño con inodoro al interior de la vivienda y se presentan nuevas tendencias en la herrería y carpintería. En tiempo, la vertiente académica figuró hasta las décadas del 30 y 40, donde coexiste con la que le continúa y con otras codificaciones como el neocolonial, neoplateresco y el Art Decó. La variante evolucionada o “retardada” de la casa ecléctica habanera se manifiesta como parte de un “período de liberación” dado a partir de 1920 hasta 1940, en el que figuran variaciones en el tamaño de los vanos, más ancho que el de la puerta, la mezcla de patrones planimétricos pertenecientes a las familia popular y la académica, así como una mayor parquedad en la decoración comparada con las anteriores. Respecto a la arquitectura doméstica del eclecticismo en Cienfuegos, todavía presentaba rasgos neoclásicos en el siglo XX que paulatinamente fueron combinados con códigos eclécticos, por lo que el resultado fue una primera variante romántica más académica de lo normal, entre 1900 y 1906 hasta la década del 20. La misma fue correspondiente con la etapa de desarrollo económico de 1902 a 1912-1916, período que situó a Cienfuegos entre las ciudades más ricas e importantes de la época, a partir de lo que manifiestan Roberto López, el historiador de la ciudad, Irán Millán y la arquitecta Daily Morales (Soraluce et al., 2005). También se presentan casos que evidencian el paralelismo en la etapa de transición con otras variantes. 38 La aparición de la vivienda ecléctica académica o formativa, como la define Madroñal en su tesis, se estima para el año 1912 de la mano de una exuberante pero refinada decoración. La etapa está condicionada por el despegue económico raizado en la Primera Guerra Mundial, significado como un espacio de esplendor desde 1912-1916 a 1929-1932, cuya estabilidad económica naturalmente se vió reflejada en la arquitectura doméstica de la mediana burguesía con la asimilación de variantes estilísticas a tiempo con las ciudades de gran poder económico como La Habana (Ibídem, p. 161). Además, el ecléctico academicista fue favorecido por la existencia de más profesionales en el país, portadores de “mayor elegancia al recurrir a la simetría y exposición de las más adelantadas técnicas de moldeado, herrería y carpintería”. Mientras, la tercera etapa evolucionista, con pocos años de diferencia respecto a la anterior, fue asumida en el período de “vacas gordas” y extendida hasta 1940, y “se caracteriza principalmente por incorporar elementos decorativos clásicos: frisos corintios y las cariátides provenientes de las culturas helénicas, y en general mantiene los mismos rasgos que en la ciudad de La Habana. (Madroñal, 2015: 100). Abordar aquí la temática desde estas ciudades, ha sido un pequeño paréntesis necesario para proseguir con el análisis del resto de las localidades, puesto que a manera de conclusiones se debatirán más adelante comparaciones entre una y otra, apoyadas en el libro I Jornadas Técnicas de Arquitectura Vernácula (2005) de la Fundación Diego de Sagredo, la Cátedra Gonzalo de Cárdenas de Arquitectura Vernácula y la Oficina de la Ciudad de La Habana. Por otro lado, el resto de las tesis mencionadas, son claves para el análisis particular de cada etapa evolutiva que se propone en el próximo Capítulo. De la casa ecléctica y sus variantes en la ciudad de Santa Clara De manera general, en Santa Clara se observa una fuerte presencia del ecléctico en sus edificaciones, principalmente en aquellas de carácter social pertenecientes 39 a la primera mitad del siglo XX. Dentro de este código, en el tema habitacional, aparecen las vertientes bien representadas y se enfocan a través del concepto de evolución por etapas diacrónicas dentro del estilo. La evolución también ha sido vinculada a las condiciones socio-económicas que determinaron el surgimiento de las diferentes estilemas por las que ha transitado la urbe. Para Regina Abella y Rita María Argüelles, la evolución de la arquitectura doméstica de Santa Clara desde su fundación hasta 1950 comprende seis etapas: I. Etapa de formación: Último cuarto del siglo XVII de 1820-1825 II. Etapa de influencia neoclásica: de 1820-1825 a 1868 III. Etapa de influencia neoclásica tardía: de 1868 a 1905-1910 IV. Etapa de influencia ecléctica formativa: de 1905-1910 a 1921-1922 V. Etapa de influencia ecléctica: de 1921-1922 a 1931-1933 VI. Etapa de transición del eclecticismo al movimiento moderno: de 1931-1933 a 1945-1950 (Abella y Argüelles, 1994: 49) Nuevamente Roberto López (2004b) aporta sus consideraciones, para nada alejadas de sus textos antes aludidos, ahora más particulares para su ciudad. Enfocado en las viviendas de trama compacta, principalmente gemelas de un solo nivel y alineadas a las calles, describe a aquellas pertenecientes a la primera variante con la típica falta de decoración de academia y abigarramiento popular, desde el punto de vista expresivo-formal. “ La no presencia de arquitectos en la ciudad confirma la hipótesis de que el diseño de las viviendas estaba en manos de los maestros de obras y reafirma la denominación de eclecticismo popular para la primera etapa del estilo ecléctico de la ciudad de Santa Clara”. (Ibídem, p. 35) Asimismo sucede con las variantes evolutivas que le acontecen: entre 1921 y 1933, esplendor de la académica, y la académica evolucionada, a partir del estancamiento económico de 1933. Esta última se mantiene con el aumento de las dimensiones de los vanos de ventana. Lo novedoso en el caso de la variante académica, es la incorporación de profesionales de la arquitectura en el diseño, 40 aunque la mayoría de los proyectos de mediana y pequeña burguesía continuaron con el sello de maestros de obras bajo la firma de arquitectos, denominados firmones (López, 2004a). Otro estudio apoya la idea de que “los códigos eclécticos tienen un carácter evolutivo en las ciudades de mayor desarrollo económico y antigüedad como Santa Clara, en la cual las características eclécticas se manifiestan a través de tres familias o grupos arquitectónicos consecutivos, (…) que se corresponden con períodos de tiempo bien determinados por el condicionamiento social y económico”. (Argüelles, 2004a) De la casa ecléctica y sus variantes en la ciudad de Camajuaní También se enmarca dentro del concepto de la evolución por etapas diacrónicas la publicación de Guillermina Sánchez y Roberto López (2004) correspondiente a Camajuaní, ciudad de dimensiones y potencialidades económicas limitadas, en comparación con otras de mayor poderío económico. En los primeros años del siglo XX hay un crecimiento considerable de la economía, propiciado por la industria azucarera y tabacalera, lo que, junto al desarrollo social, cultural y urbano acarreado, da lugar simultáneamente en la década de 1910 al protoneoclásico y a la variante ecléctica popular. Igualmente, está descrita en su decoración rica y espontánea, y antecede a las otras dos variantes que afloran en la década del veinte. El ecléctico académico y el evolucionado se manifiestan prácticamente en paralelo y no poseen muchos exponentes distintivos. Solo agregar que “en la década de 1920, la variante evolucionada se da muy próxima a su surgimiento en ciudades más desarrolladas como La Habana y Santiago de Cuba. No obstante, por la depresión de los años treinta, las últimas variantes no continúan en el tiempo”. (Ibídem, p. 52-53) 41 De la casa ecléctica y sus variantes en la ciudad de Caibarién Según investigaciones de la profesora Rita Arguelles (2003; 2004a), la arquitectura doméstica del período ecléctico en el municipio de Caibarién es eminentemente popular, es decir, que tampoco recibió supervisión de profesionales en los proyectos que se llevaban a cabo y se imponía la mano y las nociones elementales de diseño de los maestros de obra. Los códigos asumidos (Argüelles, 2004a) los agrupa en los tres grupos de variantes tan mencionados ya, donde dos de ellos, el ecléctico popular y el academicista se manifiestan en un mismo período de desarrollo. Por ello, la autora hace la observación de que no se trata entonces de una evolución, aunque se haya encontrado disparidad en las fechas de dataciones del ecléctico academicista con una ligera posterioridad con respecto al ecléctico popular. En el caso del evolucionado sí, pues resulta la derivación en el tiempo de los dos anteriores. Con un período de desarrollo de 1920 a 1930, la variante evolucionada se distingue, nuevamente, por “el aumento del ancho de los vanos, excepto el de la puerta, y la simplificación de la ornamentación. Por primera vez, la teja visible desaparece por completo” y se mostró solo en viviendas aisladas, frecuentemente de dos niveles. (Ibídem, p. 46) Ya que la evolución está estrechamente vinculada al desarrollo económico, en el contenido se describen también las etapas de prosperidad económica (de 1905- 1910 a 1930), gracias a la exportación de azúcares e inversiones de capital, que hizo sitio no solo a la consolidación de la arquitectura ecléctica, sino también a otras codificaciones como el protoneoclásico y el neocaliforniano. De la casa ecléctica y sus variantes en la ciudad de Remedios La investigación llevada a cabo por Reynaldo Mendoza arrojó que la etapa republicana en Remedios surgió en medio de un enorme declive económico, puesto que la localidad aún no se recuperaba de los estragos ocasionados por la 42 última guerra. No es hasta 1912 que se respira una mejoría por el auge de la industria azucarera que experimentan las otras regiones y el país en general, y se introducen los códigos eclécticos dentro del contexto urbano imperantemente colonial. Los cambios se exhiben principalmente en el diseño ornamental de los elementos de fachada, que se mantienen, a su vez, continuas, sin portal y con la linealidad típica de etapas arquitectónicas anteriores. En muchas viviendas permanece el tejado a vista y otras introducen el pretil calado o de balaustres de hormigón para ocultarlo. Además “se mantiene la tendencia de vanos más esbeltos, las rejas de las ventanas son diferentes a las del siglo XIX, están profusamente trabajadas en toda su extensión”. (Mendoza, 2004: 31) El autor, historiador de la ciudad además, explica los entresijos de la economía de 1920-1921 a 1930-1933 y cómo, amén de la adversidad, se buscaban parcelas libres y se realizaban demoliciones, o remodelaciones de viviendas de estilos anteriores, para dar lugar a las eclécticas. Coincide en que la vivienda remediana a partir de la década del 20, lo más relevante que manifiesta es la anchura de los vanos, apaisados y con antepecho en algunas viviendas. Quizá no esclarece tan bien como otros las variantes evolutivas, pero no significa que no se manifieste. De la casa ecléctica y sus variantes en la ciudad de Sancti Spíritus Para esta ciudad, Roberto López y Roberto Vitlloch (2004), parten de considerar los antecedentes de la etapa colonial y los factores socioeconómicos que determinan las etapas por las que transita la casa ecléctica, para una caracterización de la misma donde se mezclen dichos factores. Se toma como referencia la vivienda de mediana burguesía, ubicada en la trama compacta. El florecimiento económico se dio entre 1905 y 1925, período que enmarca a la variante popular en viviendas de hasta dos niveles, con su profusa carga 43 decorativa a nivel de fachada y en todos sus elementos componentes, de los que se pueden distinguir las rejas, los pretiles y el entablamento. En el texto no se esclarece el período real de cada variante, sino que parte de una introducción de las condiciones económicas y sociales, sí delimitadas en tiempo, y luego pasa directamente a la descripción de las variantes eclécticas. Se manifiestan de manera fértil las dos primeras etapas y, respecto a la evolucionada, destacan la presencia de algunos exponentes, por la disminución de la carga decorativa y anchura de sus vanos, pero no fue significativa, “aun existiendo un mayor poder adquisitivo de la clase dominante, dado por el desarrollo económico alcanzado en la etapa precedente”. (Ibídem, p. 24) De la casa ecléctica y sus variantes en Trinidad El estudio de esta ciudad (Argüelles y Boggiano, 2004) señala “dos familias arquitectónicas“ principales: ecléctico popular y ecléctico academicista, ambos figurados de 1914 a 1930, aunque no se puede precisar con exactitud cuándo comienza la influencia popular por falta de datos y registros; muchas de las viviendas de esta vertiente fueron remodelaciones de viviendas co